Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 1696-8360

LOS CLÁSICOS Y EL MERCADO DE TRABAJO



Héctor Ruiz Ramírez (CV)
Uaemherura@yahoo.com.mx
UAEM





Resumen:

La controversia teórica en economía durante los dos últimos siglos, podría fácilmente centrarse en las distintas condiciones que suponen, en los mercados de trabajo, las diferentes corrientes de pensamiento económico.

Las discrepancias respecto al grado de competitividad que asumen en los mercados de productos y factores y su relación con las causas de la imperfección en la competencia, sintetizan la esencia del debate teórico.

Tanto Smith como David Ricardo suponen mercados de productos perfectamente competitivos. Así, se explica la teoría del valor del primero, como el precio "natural", al cual oferta y demanda se igualan y también la teoría del valor-trabajo del segundo, cuando una oferta excedente de mano de obra permite un salario de subsistencia.

Palabras clave: economía clásica, mercados de trabajo, salario de ubsistencia.

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Ruiz Ramírez: "Los clásicos y el mercado de trabajo" , en Contribuciones a la Economía, mayo 2012, en http://www.eumed.net/ce/2012/


Introducción

La economía laboral comprende un enorme campo de estudio que abarca la elección de los individuos con relación a sus ocupaciones; los requerimientos de mano de obra de las unidades productivas, en cantidad y calidad; los sueldos y salarios que pagan estas unidades y que perciben los trabajadores; el comportamiento económico de los sindicatos y su influencia en el mercado de trabajo; la distribución del ingreso del trabajo; la planificación del empleo; los niveles de empleo, subempleo y desempleo; los mecanismos de contracción y condiciones de trabajo; la inflación salarial, etc.

En el presente ensayo, no se pretende abarcar todos los campos que son objeto de estudio de la economía laboral. Su alcance se circunscribe a los mercados de trabajo, en la escuela de pensamiento clásico.

La controversia teórica en economía durante los dos últimos siglos, podría fácilmente centrarse en las distintas condiciones que suponen, en los mercados de trabajo, las diferentes corrientes de pensamiento económico.

Las discrepancias respecto al grado de competitividad que asumen en los mercados de productos y factores y su relación con las causas de la imperfección en la competencia, sintetizan la esencia del debate teórico.

La economía clásica tiene su fundamento en gran medida en dos escritores: Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823). De menor importancia que los anteriores, se menciona normalmente a Thomas Robert Malthus (1766-1836), ya que a una parte de su obra se le ubica dentro del esquema clásico.

En la época del surgimiento de la economía clásica, la mayoría de los autores centraban su interés en la comprensión de las razones del crecimiento económico, por lo que su principal objetivo era el de explicar las leyes que regulaban la evolución del producto nacional. Es por ello que el análisis de los mercados laborales, era un elemento más de la teoría del crecimiento, aunque pueden tratarse con cierta independencia de esta teoría (Rodriguez, 2003)

La teoría central de los clásicos está dada por la libertad económica, la cual solo se logra por medio de las fuerzas del mercado. Con base en esta libertad, el trabajo encuentra su mejor utilización al formarse su retribución (salario) en un mercado libre. Tanto Smith como Ricardo sostienen la existencia de un mercado de trabajo monopolista. Esta consideración se halla implícita en la idea de un salario de subsistencia que presupone una oferta excedente de mano de obra.

Cabe señalar que los predecesores del concepto de la tendencia de los salarios hacia el nivel subsistencia, fueron Richard Cantillon (1680?-1734) y  Jacques Turgot (1727-1781), de quien se considera que llegó a tener una fuerte influencia sobre Adam Smith. Cantillon realizó una estimación sobre el nivel aproximado del salario de subsistencia que debía de percibir el trabajador para mantenerse a sí mismo y a su familia, señalando que debería ser el equivalente al requerido para la manutención de un esclavo adulto de la categoría más baja, garantizando la reposición del mismo. Por su parte, Turgot estimó que el salario de subsistencia incluía algo más que los medios necesarios para satisfacer sus necesidades mínimas, desde un enfoque biológico y que a la larga, este tipo de salario, tendía a coincidir con el nivel de subsistencia (Rodriguez, 2003).

Adam Smith

Adam Smith escribe en 1776 su libro "Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones", donde contrario a los fisiócratas y a los mercantilistas, señala que no es la naturaleza, ni los metales preciosos, sino el trabajo, la fuente de la riqueza de las naciones.

El libro de Smith, es una gran síntesis de las aportaciones de los estudiosos de la economía, que le antecedieron, sobre todo de los Fisiócratas, además de que es el punto de referencia de las discusiones posteriores  (Díaz, 1997).

Smith tiene una concepción atomística del sistema económico, es decir, que la agregación de los individuos viene a conformar el todo social. Señala que la mejor forma de conseguir que se incremente la riqueza de una nación es a través de la no intervención del estado en la economía, para con ello no interferir en el orden natural, que viene a ser el motor del incremento de la riqueza.

Su teoría central es la de la libertad económica que solo se logra por medio de las fuerzas del mercado. Con base en esta libertad, el trabajo encuentra su mejor utilización al formarse su retribución (salario) en un mercado libre. Ello se puede observar en la siguiente gráfica, donde el encuentro entre la oferta y la demanda, determinan el punto de equilibrio (precio).

En su teoría de la distribución distingue tres clases de ingresos: salario, beneficio y renta. Debido al tema que nos ocupa, analizaremos especialmente el renglón de salarios.

Para Adam Smith, igual que todas las mercancías, el trabajo tenía un precio de mercado, que dependía de la oferta y la demanda, así como un precio natural, que era el equivalente a su costo de producción, que estaba dado por el valor de las subsistencias, y que se lograba solamente cuando la economía llegaba al estado estacionario. Por lo que, mientras existiera crecimiento, los salarios se ubicarían por arriba de dicho nivel. Al detenerse el proceso de acumulación de capital, la demanda de trabajo también dejaría de crecer, por lo que los salarios disminuirían hasta el nivel de subsistencia y la población dejaría de aumentar (Rodriguez, 2003).

Smith señalaba que los salarios se fijan por convenio entre las partes contratantes, cuyos intereses son contrarios.

“Los salarios del trabajo, en todas las ocasiones, se acomodan al convenio que por común se hace entre estas dos partes, cuyos intereses de ningún modo pueden considerarse los mismos. El operario desea sacar lo mas y el empresario dar lo menos que pueda. Los primeros están siempre dispuestos a concertar medios de levantar y los segundos de bajar, los salarios del trabajo". (Smith, 1980, pág. 70)

Asimismo, indica que en esta confrontación quien lleva siempre ventaja es la parte patronal debido a que siendo estos menos en número y que legalmente podían asociarse (a los trabajadores les estaba prohibido), llegan con mayor facilidad a ponerse de acuerdo.

De igual modo los empleadores tienen mayor poder de resistencia en cuanto a tiempo, ya que los obreros deben de trabajar para no morirse de hambre y finalmente para que los patrones se puedan poner de acuerdo, ya sea para no elevar salarios o para disminuirlos por debajo de su tasa natural.

Resulta increíble que Adam Smith, analizando tan detalladamente la problemática obrero-patronal, todavía haya opinado que el sistema de libertad absoluta era el mejor de todos.

Con esta ventaja de los patrones, podría pensarse que su tendencia sería la de ir al extremo, es decir, no pagarles a los obreros. Sin embargo, señala Smith existe un nivel mínimo de subsistencia, por debajo del cual el obrero moriría de hambre; además el trabajador debe de sostener a su familia para que los obreros no se extingan. También cita que cuando existen incrementos constantes en la demanda de mano de obra, el salario se eleva por encima del de subsistencia.

Al respecto, acertadamente Maurice Dobb, señala que “... aparece la proposición general más clara referente a que los salarios dependen principalmente de la tasa de cambio en la demanda de trabajadores, la cual a su vez depende de la tasa de acumulación de capital o bienes de capital". (Dobb, 1980, pág. 66)

Continuando con Smith, éste afirma que una baja en el salario se da cuando la población aumenta y la economía permanece constante, lo que provoca que la población disminuya al morir parte de ella por hambre; en contraposición, los salarios elevados harán que la población aumente. Este razonamiento vendría posteriormente a ser la base de la teoría malthusiana, que señala que la población crece en progresión geométrica, mientras que los alimentos aumentan en proporción aritmética.

En síntesis, de acuerdo a la visión clásica de Smith, se puede afirmar que la demanda de mano de obra va a depender básicamente de la acumulación de capital.

David Ricardo

En cuanto a David Ricardo, éste plasma sus ideas principales en la obra "Principio de economía política y tributación", (1817), donde habla de la teoría del valor, de la distribución, de los costos comparativos y de la emisión.

Dentro de la teoría de la distribución, analiza los salarios, que de alguna forma vienen a ser la parte fundamental de lo que acontece en el mercado de trabajo. Comienza sus capítulos sobre salario, señalando que “la mano de obra, al igual que las demás cosas que se compran y se venden, y que pueden aumentar o disminuir en cantidad,  tiene su precio natural y precio de mercado". (Ricardo, 1973, pág. 71).

El precio natural, o salario natural lo define cuando señala que “El precio natural de la mano de obra es el precio necesario que permite a los trabajadores, uno con otro subsistir y perpetuar su raza, sin incremento, ni disminución". (Ricardo, 1973, pág. 71).

A este concepto de le ha dado en llamar la Ley de Bronce de los salarios.

El salario natural de Ricardo, viene a ser el equivalente del salario de subsistencia de Smith. Este concepto ricardiano significa que "ceteris paribus", si el obrero tiene más hijos, estos morirán de hambre, ya que el salario natural no alcanzará para su sostenimiento. Sin embargo, Ricardo señala que este salario no es fijo o constante, ya que cambiará según la época, el país y su grado de desarrollo.

El precio de mercado o salario de mercado lo define como:

“El precio de mercado de la mano de obra es el precio que realmente se paga por ella, debido al juego natural de la proporción que existe entre la oferta y la demanda; la mano de obra es costosa cuando escasea y barata cuando abunda". (Ricardo, 1973, págs. 71-72)

Según David Ricardo, el salario de mercado gira en torno del salario natural y tiende a él. En cuanto a la relación entre salario y capital, señala que cuando este aumenta, ya sea en cantidad o valor, la tasa de mercado de los salarios se incrementa, y propicia que el aumento de la demanda de mano de obra sea proporcional al incremento del capital.

Ricardo en su modelo de crecimiento toma a los salarios como una constante (nivel de subsistencia) de largo plazo. En su obra señala que el precio natural de la mano de obra era el que hacía posible que la raza humana, estuviese sin aumentos, ni disminuciones, y que no se debía de considerar constante, ya que era el resultado de los hábitos y costumbres de los individuos (Rodriguez, 2003)

David Ricardo también observaba que el nivel de los salarios aumentaría o disminuiría debido a las fuerzas de la oferta y demanda de mano de obra y al precio de los bienes en que el obrero gaste su salario.

De acuerdo a Díaz (1997), a la teoría del fondo de salarios, y además si ante las variaciones de la tasa de salario, se supone un ajuste demográfico, pueden entonces ser garantía de equilibrio de pleno empleo, debido a que:

Tanto Adam Smith como David Ricardo sostienen la existencia de un mercado de trabajo monopsonista. Esta consideración se encuentra implícita en la idea de un salario de subsistencia que presupone una oferta excedente de mano de obra.

El poder de negociación del capital, como factor líder de la producción, se encuentra limitado en estas teorías por la libre competencia en los mercados de productos y el papel monopólico del rentista que posee el único factor cuya oferta es rígida.

Las causas de esta imperfección en el mercado de trabajo, se atribuyen en parte, al crecimiento en proporción geométrica de la población y por otra, al crecimiento en proporción aritmética de los medios de subsistencia que refleja los rendimientos decrecientes en la agricultura (teoría malthusiana de la población).

Esta aseveración malthusiana la podemos observar en la gráfica no. 2, donde suponemos que debido a un elevado incremento demográfico, el salario ha llegado hasta su nivel de subsistencia (punto H1), donde la población es de 40 millones de personas. En los siguientes 25 años (que es el periodo promedio en que se estima, que en una situación normal, la población alcanza a duplicarse), la población llegará a 80 millones de habitantes (O3); sin embargo, la producción de alimentos solo alcanzará para alimentar a 60 millones de personas (O2). Debido a que los empleadores no pueden o no quieren pagar a los 80 millones de personas un salario suficiente para sobrevivir, la demanda de trabajo se incrementará solo hasta D2. Las guerras, el hambre o enfermedades, mantendrán a la población en el nivel de 60 millones, que es el nivel en el que existiría comida suficiente.

Tanto Smith como Ricardo suponen mercados de productos perfectamente competitivos. Así, se explica la teoría del valor del primero, como el precio "natural", al cual oferta y demanda se igualan y también la teoría del valor-trabajo del segundo, cuando una oferta excedente de mano de obra permite un salario de subsistencia.

El capital, entendido como un fondo de salarios implica su homogeneidad a la vez que coeficientes técnicos rígidos. En conjunto, estas condiciones explican la distribución del ingreso en términos de una renta diferencial, un salario de subsistencia y una utilidad al capital como residuo, que en el proceso de competencia en el mercado de productos lleva a una tasa de ganancias unificada.

Dentro de este esquema, el empleo aumenta en la medida en que los medios de subsistencia se abaraten (en términos relativos) y la tasa de ganancia se eleve en forma correspondiente, o bien a consecuencia de una expansión territorial.

Al considerar el trabajo como fuente de valor, necesariamente debería de tenerse como referente el problema de la distribución, problema muy incómodo para la naciente ciencia económica, cuyo análisis implicaba a clases sociales muy bien definidas por su posición dentro del proceso productivo (Torres & Montero, 2005).

Por ello se puede afirmar que los mercados de trabajo se han desarrollado estrechamente relacionados con el proceso de producción, por lo que la mayoría de los desarrollos teóricos, se han ubicado en naciones desarrolladas, de acuerdo a la organización del trabajo existente (Raya, 2003)

Trabajos citados

Díaz, C. E. (1997). Los salarios en la economía política clásica: Algunas consideraciones sobre la doctrina clásica del mercado de trabajo. Recuperado el 10 de abril de 2012, de Revista Andaluza de Relaciones Laborales - n.2 3 • Abril 1997: http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/2344/b13768517.pdf?sequence=1
Dobb, M. (1980). Teoría del valor y de la distribución desde Adam Smith. México: Siglo XXI.
Raya, R. (mayo-agosto de 2003). Teorías sobre la relación educación-trabajo. Recuperado el 29 de abril de 2012, de ETHOS EDUCATIVO No.27 : http://www.imced.edu.mx/Ethos/Archivo/27/27-69.pdf
Ricardo, D. (1973). Principios de economía política y tributación. México: Fondo de Cultura Económica.
Rodriguez, C. J. (2003). La economía laboral en el período clásico de la historia del pensamiento económico. Recuperado el 15 de abril de 2012, de Tesis Doctoral. Universidad de Valladolid: http://www.eumed.net/tesis/jcrc/completa.pdf
Smith, A. (1980). Riqueza de las naciones. México: Cruz O.S.A.
Torres, J., & Montero, A. (2005). Trabajo, empleo y desempleo en la teoría económica: la nueva ortodoxia. Recuperado el 29 de abril de 2012, de Revista principios Nº 3/2005: http://www.fundacionsistema.com/media/pdf/ppios3_torres-montero.pdf


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