Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 1696-8360

 

EL DINERO UNO DE LOS DEMONIOS QUE SE DEBE CONTROLAR

 

Rafael Gómez Henao
rago49@hotmail.com



Introducción

En este escrito de reflexión vamos a explicar la importancia que tiene el dinero para la economía, aquí nos daremos cuenta que éste es un elemento imprescindible para el sistema económico; explicaremos también lo que significa la capacidad que tiene el dinero de representar el valor y el precio, conocimiento éste que nos permite entender por qué el dinero al actuar como símbolo del valor no se puede dejar al libre juego de la oferta y la demanda como si se tratara de cualesquier mercancía; nos quedará claro que el dinero surgió por necesidad de los intercambios, es decir, como un medio para la circulación de mercancías y es en este sentido es que lo debemos entender; además, explicaremos la Política Económica y el dinero, e intentaremos dejar claro la relación que se da entre la inflación y el dinero y entre éste y la tasa de interés, todo ello con el fin de que nos enteremos de lo infructuoso que es para el capitalismo y la sociedad la intervención del gobierno en la actividad económica, a través de la Política Monetaria o Fiscal. En otro gran aparte vamos a explicar sobre el por qué de las crisis del sistema capitalista, conocimiento que nos servirá para entender la urgente necesidad de intervenir la base económica de este sistema y la del por qué se tiene que controlar y regular, de forma estricta, el dinero y las variables que de él se derivan, lo mismo que las instituciones que lo administran. Y por último, explicaremos los logros que se vienen obteniendo con las monedas únicas, caso del EURO, como una ayuda al libre comercio; es en este sentido, que después de evaluar la propuesta del profesor F. HayecK, me atrevo a proponer para el mundo una moneda única, a fin de lograr más equilibrio entre productores y demandantes de tal manera, que los desperdicios de riqueza y el desempleo que se genera, en cada crisis, no sean tan traumáticos para la humanidad.

Para las explicaciones sobre el valor y el precio se construyó un modelo hipotético, un sistema de dos bienes y el dinero, que nos permitiera observar las diferentes variaciones de los valores y el precio, tanto en las mercancías como en el dinero, cosa que pudiéramos entender que el dinero, como símbolo del valor, debe tener un control y una regulación estricta, si se quiere que éste represente el valor de las mercancías como si se tratara de una mercancía común y corriente.

Este ensayo es producto de las reflexiones hechas a lo largo de mi vida académica sobre el papel que debe cumplir el dinero en el funcionamiento de la economía y en el comportamiento de las demás variables económicas.

Este escrito lo deben analizar los estudiantes de economía, los hacedores de la Política Económica y curiosos de la temática a fin de que puedan contrastar las actuaciones recientes sobre el dinero y demás variables derivadas de él, frente a la crisis financiera y económica que sufrió el sistema capitalista entre el 2007 y 2009 y que, probablemente, se seguirá repitiendo, cada vez, dentro de menos años, hasta no tener claro lo siguiente: uno, el dinero, símbolo del valor, debe controlarse y regularse de forma estricta, para que cumpla, de forma clara, la función de servir de medio de circulación y dos, entender que el sistema capitalista requiere de mayor equidad en la propiedad sobre los medios de producción ya que este sistema, al desarrollarse, genera un mayor desequilibrio entre la capacidad productiva y la capacidad de de compra por parte de la población, dando lugar a la crisis y al desperdicio productivo a costa de las clases sociales no propietarias.
 

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Gómez Henao, R.: "El dinero uno de los demonios que se debe controlar" en Contribuciones a la Economía, abril 2010, en http://www.eumed.net/ce/2010a/ 


La economía y el dinero

En el principio de la humanidad los hombres satisfacían sus necesidades, de forma elemental, de manera comunitaria, obteniendo de la naturaleza lo necesario y consumiéndolo directamente. Por no haber intercambio de mercancías, no existía el dinero.

De un momento a otro algunas tribus, en ese batallar para mejorar sus niveles de subsistencia, lograron excedentes de producción que los intercambiaron por los de otras tribus. Nace así el trueque y, al desarrollarse éste surge el dinero.

En un principio, las relaciones de los intercambios eran aproximadas, basadas en el esfuerzo y tiempo en la obtención de los productos, proporciones de cambio que se fueron pulimentando con el desarrollo de la producción, del conocimiento en el campo de las pesas y en la medición del tiempo.

Hoy el dinero es un símbolo del valor. Para llegar hasta aquí tuvo que pasar por varias etapas: ser cualesquier mercancía, ser una mercancía de producción y aceptación generalizada y por último, ser una mercancía con unas particularidades especiales como lo es el oro. Se convierte en símbolo, es decir, simples contraseñas sin valor y sin ningún respaldo en oro por el desarrollo de la producción, de los intercambios y de los mayores excedentes que obligan a que surja por un lado el sistema financiero y por el otro, autoridades monetarias que provean el dinero y lo controlen.

El dinero juega un papel importantísimo en la economía. Para comprender el funcionamiento del sistema económico, además de entender el aparato productivo, el papel del estado y la razón de ser de los negocios internacionales, nos debemos concentrar en lo que significa el dinero para la economía.

El dinero, bajo el sistema económico capitalista, se convierte en un elemento imprescindible para los intercambios entre los oferentes y demandantes. Por medio del dinero se le da valor y precio, tanto a la producción como al ingreso, permitiendo así el funcionamiento y el desarrollo del sistema de la libre empresa capitalista.

Valor, precio y dinero.

Una de las funciones del dinero es el de representar el valor y el precio.

Representa el valor, cuando con el dinero que se recibe al vender se puede adquirir un bien o servicio de igual valor. Representa el precio, cuando por mal manejo del dinero, y o, por el mercado, el precio se distancia, por encima o por debajo del valor .

Por ejemplo :

Supongamos una economía que sólo produzca dos bienes, tamales y lechona y que utiliza el dinero de carácter forzoso, para sus transacciones. Según esto, tenemos: Si 2 tamales = 3.000$, en este caso cada tamal tiene un valor y un precio de 1.500$. Quiere decir, que este valor y precio es el que sacia las expectativas del productor, porque con los $1.500, por unidad, obtiene no sólo los valores invertidos en los diferentes elementos, sino, también, la retribución por la inversión, más allá de costos de oportunidad.

Si por otra parte, decimos que: 1 Porción de lechona = 3.000$, en este caso, cada porción de lechona tiene un valor del doble que el de un tamal.

Si relacionamos estos dos bienes y el dinero tenemos que:

2 tamales = 1 porción de lechona = 3.000 $, que es lo mismo que:

1 tamal = ½ porción de lechona = 1.500 $.

Hasta aquí el valor lo hemos hecho coincidir con el precio, para ambos bienes.

Supongamos ahora, cambios en los valores y en los precios de las mercancías.

A partir de la relación inicial, donde el valor es igual a precio, tenemos:

2 tamales = 1p. lechona = 3.000$ . Vamos a suponer que se suceden los siguientes cambios:

Primero, que 2 tamales = ½ p. de lechona = 1.500$.

Segundo, que 2 tamales = ½ p. de lechona = 3.000$

Tercero, que 2 tamales = 2 p. de lechona = 6.000$.

Cuarto, que 2 tamales = 2 p. de lechona = 3.000$

¿Cómo se pueden explicar estos cambios?

Para el primer caso, que 2 tamales = ½ p. lechona = $1.500, se explica por:

• Haber bajado, a la mitad, el valor para la producción del tamal, permaneciendo constante el valor para la producción de la lechona y manteniendo la cantidad de dinero necesario para representar el valor de los bienes. En este caso, el precio del tamal pasa de 1.500$ a 750$, y el de una p. de lechona sigue siendo de 3.000$

Para el segundo caso, que 2 tamales = ½ p. de lechona = 3.000$, se explica por:

• Haber subido al doble el valor para la producción de una porción de lechona, permaneciendo constante el valor para la producción del tamal y manteniendo la proporción de dinero necesaria para la circulación. En este caso la p. de lechona pasa de 3.000$ a 6.000$, sube al doble, y el tamal sigue a 1.500$.

Puede explicarse también, para el primer caso, por el cambio simultáneo en el valor de ambos bienes, en este caso, por haber bajado el valor para la producción del tamal, a mayor velocidad del incremento en el valor para la producción de la porción de lechona. Para el segundo, por haber incrementado a mayor velocidad el valor para la producción de la porción de lechona frente a la disminución del valor para la producción del tamal. Todo lo anterior, manteniendo la proporción de dinero necesario para llevar a cabo la circulación de los bienes. Si los cambios de valor, en ambas mercancías, son en el mismo sentido, para que cambie el valor de la una frente a la otra, se explica por la diferencia de la velocidad del cambio de valor entre ellas.

Como vimos, para el primero y segundo caso, se requirió de cambios en la cantidad del dinero para poder hacer coincidir el precio con los valores de las mercancías. De no haberse hecho esto los precios se hubieran distanciado de los valores.

Para el tercer caso, que 2 tamales = 2 p. de lechona = 6.000$, que es lo mismo que: 1 tamal = 1 p. de lechona = 3.000$, se explica por:

• Haber subido al doble el valor para la producción de tamal, permaneciendo constante el valor para la producción de la porción de lechona y manteniendo la proporción de dinero adecuada para la circulación. En este caso, el precio del tamal pasa de 1.500$ a 3.000$ y el precio de la p. de lechona continúa en 3.000$

Para el cuarto caso, que 2 tamales = 2 p. de lechona = 3.000$, o lo que es lo mismo que: 1 tamal = 1 p. de lechona = 1.500 $, se explica por:

• Haber bajado a la mitad el valor para la producción de la p. de lechona permaneciendo constante el valor para la producción del tamal y manteniendo la cantidad de dinero necesaria para la circulación. En este caso, la p. de lechona pasa de 3.000$ a 1.500$ y el tamal siguió con un precio de 1.500$.

Para el tercer y cuarto caso, si los cambios de valor se suceden simultáneamente, los cambios en los valores se explicarían de igual forma como se hizo para el caso uno y dos.

Los precios se pueden distanciar de los valores, permaneciendo constante el valor y la demanda por los bienes, por el mero hecho de que exista más dinero o menos del necesario para representar los valores y/o la cantidad de bienes que se estén transando en un determinado momento. Así: los precios suben al doble, siempre y cuando, haya el doble de dinero para la circulación de dichos bienes. Y, los precios bajarían a la mitad, siempre y cuando, la cantidad de dinero que se requiere baje en la misma proporción y en el mismo sentido.

Lo normal en la economía capitalista es que el valor de los bienes esté bajando en términos reales, debido a la competencia capitalista y al desarrollo de las fuerzas productivas. Según esto, se requeriría de menor cantidad de dinero para la circulación. Pero, como también está creciendo el número de bienes, se requiere de más dinero. En este caso, la cantidad de dinero en circulación se bebe aumentar, de año en año, en la diferencia porcentual entre el crecimiento en la cantidad de bienes y el decremento porcentual en los valores de los bienes, suponiendo que la velocidad con que el dinero pasa de mano en mano, permanezca constante. De no ser así, como lo normal es que la velocidad de circulación se esté incrementando, esto entra a contrarrestar la cantidad de dinero que se requiere.

Una cosa es el valor y otra es el precio. Primero nace el valor y después está el precio. Lo ideal es que el precio sea igual al valor. Pero, como venimos viendo, el precio se puede distanciar del valor por dos razones fundamentales: uno, no mantener la cantidad de dinero necesaria para la circulación y dos, por la abundancia o escasez de bienes requeridos para cubrir las necesidades de la población. Para el primer caso, más o menos dinero del necesario, hace que el precio sea mayor al valor, o, menor, respectivamente. Y, para el segundo caso, la abundancia o la escasez de bienes y servicios, hace que el precio esté por debajo del valor o por encima de él, respectivamente. Para el último caso, el libre mercado se encarga de producir el ajuste entre valor y precio, pero, para el primero, sólo una autoridad con esa responsabilidad podrá lograrlo.

El valor es el punto de partida, es el centro para la toma de las decisiones económicas. En un mundo de propietarios la ley del valor es la que se encarga, en primera instancia, de regular la relación de los intercambios, de señalar el camino sobre lo que se debe producir.

Los nuevos competidores deben mirar el distanciamiento que tiene el precio del valor. Se tendrá éxito en la competencia cuando los valores de mi producto estén por debajo de los valores de los productos en el mercado, el precio es una mala referencia, pues en el largo plazo los precios tienden a igualar a los valores. Si se parte del precio para entrar a competir, se pueden cometer errores. Por ejemplo, si el valor en el mercado es de $ 1.000 y el precio por este mismo producto en el mercado es de $ 1.500, no debería entrar a competir si el valor para mi bien es, por ejemplo, de $1.300, puesto que la larga el precio tiende, ceteris paribus, a ser de $1.000.

El valor es el resultado de los esfuerzos del hombre, presentes y pasados, tanto físicos, como psíquicos, incluyendo aquí la creatividad que se requiere para mantener con éxito el producto en el mercado. El precio por el contrario es el resultado de la cantidad de dinero y de las actuaciones entre oferentes y demandantes.

La estabilidad de una economía se consigue cuando los precios generales reflejen el verdadero valor de los bienes, es decir, que la valorización o desvalorización del dinero no se convierta en otro elemento que deba interpretar el productor para determinar su presencia o no en el mercado.

Cada productor se enfrenta a su consumidor y debe partir de allí, de esta interacción, entre necesidades y grados de satisfacción, frente a costos y creatividad del productor para motivar a su consumidor.

El valor no lo determina el consumidor, lo determina el productor, pero, es el primero el que hace posible o no, que el segundo esté y permanezca en el mercado.

En la antigüedad y hasta los inicios del capitalismo era más fácil hacer coincidir el consumidor y el productor, al fin y al cabo, el grado de conocimiento, de cultura y grados de intercambio, posibilitaba, con mayor precisión, ese entendimiento para que ambos tuvieran beneficios en la transacción.

En el mundo moderno, con cambios agresivos en el conocimiento y la cultura, con diferentes niveles de ingresos entre los ciudadanos de un país y entre los mismos países, dificulta el entendimiento entre consumidor y productor, teniendo este último, no sólo que investigar sino estar probando una y otra vez, con sus productos para ver si estos si se pueden llevar al mercado a un precio igual al valor o por encima de él.

Cuando los precios, en términos generales, se sitúan por encima del valor, hace atractiva la industria a futuros competidores, lo que implica mayores costos para los productores actuales que deben crear barreras a la entrada de nuevas empresas.

Trátese de empresas fuertemente competitivas, o de empresas en competencia imperfecta, vender las mercancías por el valor o por encima de el, en un mundo donde el grado de acumulación ha llegado a los niveles de hoy, vuelve atractivo la entrada de nuevos competidores y, las empresas para no quebrar, tienen necesariamente, que rebajar, hasta donde sea posible, los cotos - los valores- para poder mantener los precios en el valor o por encima de él.

El mundo empresarial, por lo que se observa, tiende a ser más de competencia imperfecta, obligando a las empresas a fusiones y alianzas, si quieren mantener los precios iguales al valor o por encima de él, que les permita mantenerse y crecer.

Dinero medio de circulación por excelencia.

El dinero surgió como una necesidad para efectuar los intercambios. Esta es la principal función del dinero . Para poderla cumplir a cabalidad, el dinero debe ser un bien con valor y con especificaciones especiales para que sea aceptado, de forma general. El oro, entre todas las mercancías, se convirtió en dinero, por sus condiciones particulares .

Cuando el dinero era el oro de cuerpo entero, lingotes, polvo y/o monedas hechas del metal precioso, todos los bienes expresaban sus valores en él. Tenía la particularidad de expresar el valor de los demás bienes, por ser también, un bien con valor, como los demás. En la economía debía existir la cantidad de oro fraccionada de tal forma que pudiera representar los valores de los diferentes bienes, de acuerdo al número de veces, también, que los diferentes bienes, pasarían de una mano a otra, en un período determinado.

Retomando el ejemplo, de los tamales y la porción de lechona, veamos la importancia del dinero como medio de circulación.

Supongamos que 100 tamales = 50 porciones de lechona = 4 gramos de oro y que estos sean, además, los tres únicos bienes que posee la economía y que, por ejemplo, ocurra una sola transacción en el año.

En este caso 1 tamal tiene un valor de 0.04 gramos oro y una porción de lechona un valor de 0.08 gramos de oro. Lo que quiere decir, que 2 Tamales = 0.08 gramos de oro = 1 porción de lechona. O lo que es lo mismo, 1 tamal = 0.04 gramos oro = ½ porción lechona.

Ahora, vamos a fraccionar los 4 gramos oro en 20 monedas de oro, cada una de 0.20 gramos oro, llamadas Nevadas , para saber cuanto dinero se requiere para la circulación.

Si la transacción ocurre una sola vez, en un tiempo determinado, necesitaríamos de las 20 nevadas, para llevar a cabo la circulación. 100 tamales = 20 nevadas = 50 p. de lechona. Lo mismo que decir que 1 tamal tiene un valor 0.20 nevadas y 1 p. de lechona de 0.40 nevadas. Vendí los 100 tamales por 20 Nevadas y con este dinero compré las 50 porciones de lechona. Para este caso, necesité todo el valor en dinero para representar el valor de todos los bienes.

Cuánto dinero se necesita si las transacciones se efectúan en dos tandas, con cuatro rotaciones del dinero? Veamos:

50 tamales = 10 Nevadas = 25 p. lechona = 10 Nevadas = 50 tamales = 10 Nevadas....

En este caso solo se necesitó de 10 nevadas para efectuar la circulación. El dueño de los tamales recibió las 10 nevadas y con ellas adquirió las porciones de lechona. El vendedor de lechona, las utiliza nuevamente, comprando lechona y el dueño de ésta vuelve y compra tamales. Se necesitó únicamente de 10 Nevadas para transar los dos tipos de bienes de la economía. El dinero estaba, inicialmente, en poder del propietario de la lechona, éste cede el dinero a cambio de los tamales y éste lo cede a cambio de la lechona, quedando el dinero en el punto de partida, completándose así la primera transacción, y dos rotaciones, que vuelve y se repite, para completar la segunda.

De forma simplificada:

Dinero necesario para llevar a cabo la circulación (DNC) = sumatoria de los precios de las mercancías / número de rotaciones.

DNC = (100 Tamales x 0.20 + 50 P. lechona x 0.40)/4 = 40/4 = 10 nevadas.

Vamos a suponer ahora, que el gramo de oro tiene un valor de 37.500 $ colombianos, que vamos a guardar las 20 nevadas de puro oro y en su reemplazo vamos a dejar $150.000 para llevar a cabo la circulación. En este caso, 100 tamales = 150.000$ =50 p. lechona. Lo mismo que decir que 1 tamal = 1.500$ y 1 p. lechona = 3.000$. Que era lo que habíamos definido desde el principio. Aquí el dinero va a circular como si fuera el oro, puesto que va estar 100% respaldado en él.

Si la transacción se lleva a cabo en una sola tanda por producto, se sucederán dos rotaciones. El dinero pasará de mano dos veces. Se necesitarán de los 150.000$ para llevar a cabo el proceso de la circulación.

Dinero Necesario para la Circulación (DNC) = (100 tamales x l.500$ + 50 P. lechona x 3.000$)/2 = 300.000 /2 = 150.000$. Se venden los 100 tamales en $ 150.000 y con ellos se compran las 50 p. de lechona.

Si los bienes (100 tamales y 50 p. de lechona) se transan en dos tandas, es decir, en cuatro rotaciones. Se necesitaría la mitad de dinero, 75.000$, y, así sucesivamente. 50 tamales = $ 75.000 = 25 p. de lechona = $ 75.000 = 25 p. de lechona. La sumatoria de los precios es de $300.000 que repartidos en 4 rotaciones, requiere de $ 75.000 para la circulación.

Concluyendo esta parte, se puede decir que el dinero no necesita ser de cuerpo entero y mucho menos tener respaldo en alguna cosa, para seguir representando el valor de los bienes, siempre y cuando, se mantenga en circulación la cantidad adecuada de dinero, la estrictamente necesaria, para llevar a cabo los intercambios de los bienes.

El dinero es un deslizante, un aceite que permite que los bienes pasen de mano en mano, una y otra vez. Este lubricante para los intercambios debe suministrarse por un monopolio, quien se encargará de controlar y emitir la cantidad adecuada para que la circulación pueda llevarse a cabo y el dinero permanezca con el mismo nivel de valorización.

Los bienes salen de la circulación y el dinero permanece en ella. La cantidad de dinero necesaria para la circulación va a depender, fundamentalmente, del tamaño de la producción y del nivel de precios que se quiera tener, suponiendo una velocidad de circulación del dinero constante .

Política económica y dinero

El estado debe tener un tamaño adecuado a las exigencias de la población para cumplir con sus necesidades más básicas como lo son la seguridad, la justicia, la educación, la salud, la atención a los discapacitados, la vivienda, el medio ambiente y la promoción de empresas para las obras de infraestructura. El estado deberá asumir, cada vez más, una actitud pasiva en lo que se refiere a la política económica. Las acciones del gobierno se limitarán a mantener su presupuesto equilibrado para el cumplimiento de sus funciones básicas. El nivel de eficiencia de las actividades públicas deberá ser ejemplar y punto de comparación para las actividades privadas. Las actividades privadas deben estar seguras de que las tasas tributarias van a tender a la baja, Lo mismo que las tasas reales de interés, tanto activas como pasivas. El manejo del Tipo de Cambio debe tender hacia el equilibrio.

Los ingresos del estado deberán provenir, fundamentalmente, de impuestos al consumo, con tasas tributarias proporcionales a los consumos de acuerdo a los niveles de ingreso. Los demás impuestos se referirán al patrimonio, que deberán tener también, tasas proporcionales mayores, de acuerdo a su valor. Los patrimonios inactivos deberán ser también una buena fuente de tributación, sobre todo, la tierra. En lo posible, no se deben grabar los beneficios empresariales .

El gasto público nunca se deberá utilizar como política de reactivación de la actividad económica. Fuera de lo gastado en el desempeño de sus actividades básicas, lo único adicional que se le podría recomendar es la contribución a la investigación y organización de aquellas nuevas actividades que deberán emprender los agentes privados de la economía, en este sentido el estado debe ser un facilitador para el emprendimiento con nuevas tecnologías.

A las autoridades monetarias les corresponderá mantener ajustado, de la forma más milimétricamente posible, la cantidad de dinero a las necesidades de los intercambios de la economía, entrando y sacando dinero, cuando este se requiera, de acuerdo al desenvolvimiento de la actividad económica. Primero irá el desempeño económico y después irá el dinero. Nunca se deberá anteponer el dinero a la actividad empresarial. El ahorro, proveniente de aquellos mayores ingresos, ya presentes en la economía, son los que se deben encargar de jalonar la actividad económica. Los ahorros hacen parte de los valores producidos y son los que por lógica financiarán, no sólo la expansión de las actividades existentes, sino también las actividades nuevas. En un mundo cambiante es normal el surgimiento de nuevas actividades y el replanteamiento de las existentes.

La tasa de interés debe ser un mandato del monopolio monetario. No podrá haber libertad en el manejo de las tasas reales de interés, éstas deberán manejarse con criterios internacionales, necesarios hoy en un mundo globalizado. La actividad de intermediación financiera se deberá ajustar a dichos criterios. El éxito total de la actividad financiera no será un resultado de la intermediación, provendrá del riesgo en el manejo de portafolios de inversión en las demás actividades productivas.

La tasa de cambio será la de paridad, no se debe permitir que a la moneda quede subvaluada ó sobrevaluada. Si la tasa de inflación está controlada, en el país y en las demás naciones, las tasas de interés y los tipos de cambio lo deben estar también. Una nación ejemplar en el manejo de lo económico y más que todo de su dinero, en un mundo globalizado, no tendrá problema para financiar sus necesidades de balanza de pagos.

No habrá políticas de ingresos y salarios. No se debe hacer ningún control, excepto el de la cantidad de dinero, tasa de interés y el tipo de cambio.

Las políticas sectoriales se limitarán a la asesoría y recomendaciones en aspectos como transferencia tecnológica, nuevos inversionistas, nuevos mercados, entre otros.

El dinero no puede jugar ningún papel activo en la actividad económica, el dinero debe jugar únicamente papeles pasivos, si queremos entender lo que debemos hacer a nivel productivo. De esta forma, se puede buscar, con mayor acierto, el equilibrio entre oferta y demanda, de lo contrario, es más traumática y casi imposible dicha búsqueda.

Inflación y dinero

Con el trueque, antes de que apareciera la forma dinero, era imposible que los precios subieran de forma general. La inflación, ese incremento, general, sostenido y sustancioso de los precios, es propio de la forma dinero.

Primero fueron instituciones privadas y luego fueron los estados que de forma irresponsable lanzaron más dinero, del necesario para la circulación, rompiendo la equivalencia entre el valor de los bienes y el dinero, sucediéndose la inflación.

La falta de control de la inflación se daba por la falsa creencia de que ésta es benéfica para la actividad económica. Lo que ocurre es que en el corto plazo la actividad económica puede reaccionar favorablemente a la baja de los intereses ocasionada por la mayor oferta de dinero. La baja de los intereses motiva el consumo y la inversión, generando un incremento en el gasto que genera falsos aumentos en los precios, dando lugar a mayores producciones de los mismos bienes, de las mismas especificaciones a los que se venían produciendo, dando lugar a la superproducción y luego al ciclo recesivo. Los precios comenzarán a descender, muchas empresas son liquidadas, otras fusionadas, hasta que la economía comienza, lentamente, a reacomodarse, hasta alcanzar los niveles anteriores.

La mayoría de los tipos severos de inflación que se presentan, tienen que ver con el dinero, no tienen de donde más surgir. La inflación monetaria, como su nombre lo dice, la ocasiona la mayor cantidad de dinero del necesario en circulación, que a través de la disminución de las tasas de interés reactiva la demanda y obviamente, los precios suben.

Si es una inflación, por demanda general, tendrá que existir el dinero para que se pueda generalizar el alza en los precios.

Se habla de problemas de oferta, como un causante de la inflación, si estos ocurren de forma general, se debe a que la actividad económica redujo su ritmo y entonces se requiere de menor cantidad de dinero. Cuando se trata de la inercia de los precios, es otro fenómeno alimentado por la ampliación de la oferta monetaria, pues no tendría cabida de otra forma.

La devaluación de la moneda también podría ser causante de la inflación. Si esto ocurre se explica, necesariamente, por el mal manejo del Tipo de Cambio (TdC). La moneda debe permanecer en el punto de equilibrio, es decir, no debe estar subvaluada ni sobrevaluada, frente a las monedas de otros países con quienes tenemos concentrado nuestros negocios internacionales.

En conclusión, sobre esta parte, es que la inflación es obra y gracia de la laxitud de las autoridades que tienen bajo su dominio el control y la emisión del dinero para los intercambios nacionales e internaciones.

Ya se está generalizando en el mundo, que el control del dinero debe estar a cargo de una entidad autónoma, que lo disponga para que cumpla su papel, el cual es el de ser un medio de circulación por excelencia, manteniéndolo con su valor de acuerdo al de los demás bienes . Ya son muchas las naciones con autoridades monetarias autónomas en los manejos del dinero. Son los primeros pasos para la moneda única en el mundo, lo mismo que las monedas de grupos integrados de países, como es el caso del EURO.

Tasas de interés y dinero

En una economía de propietarios independientes, es posible que haya personas o empresas que tengan excedentes de dinero y otras en cambio, con necesidades de dinero para financiar sus actividades. El sistema financiero se convierte en una pieza fundamental, en la intermediación con el dinero.

Los agentes económicos superavitarios de dinero, buscarán encontrar rendimientos reales para sus inversiones en el sistema financiero. Es justo y así se ha probado históricamente, que debe existir una tasa de interés de captación real. La tasa de interés de captación real , para todos los casos, deberá ser mayor que cero, entre el 1% y el 2% anual. Esta tasa real de captación se justifica por la necesidad de ahorro que tiene la sociedad para elevar el nivel de desarrollo.

El sistema financiero, controlado por la autoridad pública , deberá tener el tamaño y la tecnología para que garantice tasas de intermediación, de acuerdo a promedio mundial. La actividad financiera no podrá ser atractiva en la actividad de intermediación, sus atributos como empresa deben de obtenerse de la actividad de riesgo, como banca de inversión, en los demás sectores de la economía.

Las tasas de colocación no podrán exceder del 5% a las tasas de captación, con tendencia a la baja, en la medida de menores tasas de captación y de menores tasas de intermediación. La intermediación es un servicio imprescindible en un sistema económico moderno.

Las autoridades monetarias, no podrán permitir, que el dinero se utilice para producir más dinero. El dinero es el mejor invento y patrimonio de la humanidad, como medio de circulación. En la medida de que el dinero se le deje actuar en sentido distinto, por ejemplo, con la especulación, el dinero ocasionará primero las quiebras de las empresas financieras y después las demás actividades que crecieron por la facilidad de la financiación.

La tasa de interés de captación del dinero es el resultado de la tasa de inflación, más del riesgo que implica desprenderse de él y más el interés real. La tasa de colocación deberá ser igual a la tasa de captación, más la tasa de intermediación y más el riesgo por el crédito.

El dinero es un elemento básico del sistema económico, su buen manejo garantiza el saber que hacer. Su mal manejo implica la distorsión y el caos.

Las empresas y el dinero

Las empresas capitalistas son el resultado de la forma dinero desarrollada, son la consecuencia lógica de la acumulación originaria. Primero fue el desarrollo comercial y posteriormente sobrevino el desarrollo manufacturero. El desarrollo económico fue posible por el dinero.

Las empresas capitalistas han ido apareciendo como una respuesta privada al creciente número de necesidades de la población. Para desarrollar empresas se requiere de un mercado, es decir, de individuos con deseos y capacidad de adquirir lo que se va a producir. Por otra parte, el valor de la producción, los diferentes componentes del valor de cada producto, necesariamente, van a parar el bolsillo de los futuros demandantes. Si el producto es vendido, si los productos de las demás empresas son vendidos, lo que se produce se convierte en gasto y las empresas pueden continuar repitiendo el proceso de producir, producir nuevamente, y, así, de forma indefinida.

El valor del producto, el precio normal, será la sumatoria de los cotos y gastos fijos, más costos y gastos variables y la utilidad esperada por el empresario, de acuerdo a su inversión, representada en su patrimonio. A medida que la competencia se hace más imperfecta el empresario podrá obtener utilidades extraordinarias, vendiendo sus productos a un precio por encima de su precio normal, de su valor.

El dinero, en este caso, ha facilitado el proceso de intercambio, lo mismo que la representación del valor de todos los elementos que conforman el valor, como son los costos, los gastos y la utilidad. El dinero ha funcionado como medida de valor y para poder cumplir con ésta función debe permanecer con el valor, no puede valorizarse ni desvalorizarse.

La empresa va a poder desarrollarse a base de mantener con éxito los productos en el mercado, es decir, mantener los valores adecuados para los productos que sean del agrado de los consumidores que tienen capacidad de compra.

Si el dinero de la economía esta bien manejado, es decir, cumple la función de servir de medio de circulación, las utilidades de la empresa, deberán provenir de colocar los productos a precios normales.

Un mal manejo del dinero, el de no mantener la cantidad adecuada para la circulación, traerá consecuencias graves al mundo empresarial con repercusiones atroces para la clase trabajadora.

Desarrollo económico y dinero

El dinero es el facilitador más eficiente que descubrió el hombre para permitir la producción, la distribución, el intercambio y el consumo. Si todavía nos encontráramos en una economía de trueque, o en un sistema poco ligado a los intercambios, no tendríamos el nivel tecnológico ni el nivel de vida que poseemos hoy.

Lo que ha permitido el crecimiento y el desarrollo económico ha sido el creciente intercambio entre los hombres. Los hombres han pasado de tener un nivel de consumo basado en pocos productos a tener un consumo basado en una gama muy amplia de bienes y servicios. El hombre ha podido mejorar su bienestar general a base de tener la oportunidad de adquirir mayor número de productos. Si no se hubiera descubierto el oro, si no estuviéramos utilizando el dinero símbolo del valor de curso forzoso, a lo mejor, muchos procesos tecnológicos no se encontrarían en los niveles de complejidad que tienen.

Pero, a su vez, el dinero puede convertirse en un perturbador de la actividad económica sino cumple con su función básica, la de facilitar los intercambios.

Lo que hace que la economía crezca no es el dinero, la economía crece porque los bienes que se producen son los que la población requiere y está en capacidad monetaria para consumir. El dinero lo que hace es facilitar los intercambios.

Teóricamente, al producir y vender, los valores del producto, representados en dinero, necesariamente, llegan a manos de posibles consumidores (trabajadores, empresarios, rentistas, etc.), es decir, llegan a las familias.

Si las familias gastaran en bienes de consumo todos los ingresos que reciben, los empresarios no tendrían forma de incrementar la producción, la economía conservaría las mismas dimensiones y proporciones.

Lo que normalmente ocurre es que ciertas familias reciben más ingresos de los necesarios para llevar una vida normal y decorosa, de acuerdo a su nivel cultural y a la gama posible de bienes a consumir del momento. En este caso, las familias tienen la posibilidad de ahorrar, por la oportunidad que tuvieron de participar en la producción como propietarios o creativos. Este ahorro se convierte en un posible motor de crecimiento y a su vez en un elemento perturbador de la actividad económica. En este caso, el equilibrio económico, para que la economía recicle todo el ahorro generado por el sistema de forma efectiva, se dará cuando una parte del ahorro se destina a producir bienes y servicios, que aún no se encuentran en el mercado y que sean de la necesidad de los pobladores con más altos ingresos .

Como lo que se logró ahorrar hace parte del valor y precio de la producción obtenida, el mero hecho de su existencia ya esta ocasionando un problema en la oferta, es decir, ésta no se logra colocar en su totalidad en el mercado, dando lugar a la acumulación de inventarios.

Para que los nuevos ahorros puedan hacer crecer la economía se requiere que se inviertan en:

• En producir nuevos bienes y servicios útiles a la población que ya existía. Se supone que esta población cuenta con un nivel de satisfacción por los bienes que el sistema venía produciendo.

• En ensanchar la producción en la fabricación de los bienes que se vienen produciendo para satisfacer las necesidades de los nuevos pobladores, suponiendo que éstos continúa con los mismos patrones de consumo.

• En acondicionar y mejorar la capacidad productiva futura de la nación (investigación, carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, infraestructura para la educación, entre otros). De esta forma, en un futuro no solo se garantizaría la posibilidad de obtener distintos y mejores bienes, sino también la rebaja en el valor y el precio de los productos y así proporcionaría un alto nivel competitivo para la nación y mejor bienestar de la población.

Continuando con nuestro ejemplo, el de los tamales y la lechona, pasemos a explicar, para un caso de una economía hipotética, como se genera la crisis. Supongamos un sistema con 40 habitantes, y un PIB anual de $ 87.600.000. De acuerdo a lo anterior, los habitantes de nuestro sistema lo integran 10 familias de las cuales 2 familias son las propietarias de las únicas empresas existentes, una que produce tamales y otra que produce lechona y 8 familias no propietarias que generan sus ingresos como obreros en dichas empresas.

Veamos: el PIB de $ 87.600.000 resulta de la producción de 29.200 tamales, cada uno a $ 500 y de 14.600 porciones de lechona a $ 3.000 Cada una, o sea, (29.200 x 1.500 + 14.600 x 3.000), lo que quiere decir, que hay un ingreso disponible, para destinar al consumo, por el mismo valor.

Supongamos ahora, que cada tamal deja una utilidad bruta de $500 y cada porción de lechona de $1.000, para unos excedentes de la economía de $ 29.200.000, o sea, (29.200 x 500 + 14.600 x 1.000), y estos son los ingresos de las familias propietarias. En este caso, el ingreso total de la economía de $ 87.600.000, se distribuyen así: $ 29.200.000 para las dos familias propietarias y el resto, $ 58.400.000 para las ocho familias no propietarias.

Ahora observemos qué pasa con los respectivos ingresos: las ocho familias no propietarias van a gastar sus ingresos los $58.400.000 comprando 19.466,66 tamales y 9.733,34 p. de lechona, o sea, (19.466,666 x 1.500 + 9.733,333 x 3.000) y las dos familias propietarias, suponiendo que tienen el mismo consumo por persona, por estos bienes, que la clase no propietaria, van a comprar 4.866,66 tamales y 2.433,33 p. de lechona, para un gasto de $ 15.000.000, o sea, (4.866,666 x 1500 + 2.433,333 x 3.000). De acuerdo a lo anterior el consumo de la economía va a ser de $ 73.400.000, o sea, (58.400.000 + 15.000.000) y el ahorro de $ 14.200.000, que resultan de la diferencia entre los ingresos totales de la economía y el consumo de la economía, es decir, (87.600.000 – 73.400.000).

Qué podemos hacer ahora con los ahorros, $ 14.200.000, representados en productos inventariados, en esta economía cerrada?

El valor de $14.200.000 se debe invertir para que la economía pueda seguir creciendo. Sería un absurdo invertirlos en producir más de lo mismo, puesto agravaría el problema. A pesar de que con el crecimiento de la población sí se requiere más de lo mismo. Por lo tanto, supongamos, se van invertir en producir maquinaria para hacer más eficiente la producción de nuestra economía hipotética.

Las dos familias propietarias crearon dos empresas, productoras de maquinaria, una para la fabricación automática de tamales y la otra para agilizar el proceso de la lechona, invirtiendo todos sus ahorros de $ 14.200.000, generando un ingreso por igual valor, a nuevas familias, que suponemos lo van a dedicar a consumir los inventarios, por igual valor.

Mientras se puedan estar reciclando los excedentes, de periodo en periodo, la economía se mantendrá creciendo sin obstáculos. Esto fue lo que le sucedió al sistema capitalista, de las naciones que ahora son desarrolladas, hasta que aparecieron las primeras crisis. Estas surgen debido a que cada vez es más difícil reciclar los mayores excedentes que se encuentran represados en inventarios de las diferentes mercancías.

Mientras el capitalismo, se pueda mantener de expansión en expansión, de país en país, de continente en continente, mientras dure este proceso, será más fácil reciclar los excedentes que se van quedando en pocas manos, en poder de las familias propietarias.

En un mundo de economía abiertas es fácil crecer puesto que el mercado para lo mismo, lo que se viene produciendo, es mayor; ya sea por la novedad, ya sea por la necesidad, etc.

Concluyendo, el dinero se debe entender como un facilitador del proceso económico. Si en un determinado momento, en la economía hay más dinero del que se necesita, este se va a orientar a desenfrenar producciones de lo mismo, originando una falsa creencia sobre el nivel de necesidades y necesariamente viene el caos.

La cantidad de dinero debe ir acomodándose a las necesidades del aparato productivo, a fin de mantener la estabilidad de los precios.

Si la autoridad monetaria es irresponsable en el mantenimiento de la cantidad de dinero, de la tasa de interés, de los estímulos crediticios y del Tipo de Cambio, vendrá el caos irremediablemente.

Crisis del capitalismo y dinero

Las crisis que ha padecido el sistema capitalista, en su mayor parte, obedecen al mal manejo del dinero y del sistema financiero, por parte de las autoridades monetarias.

Si el dinero se mantuviera bien manejado, como debe ser, de todas maneras, se presentarían las crisis, pero estas, por ahora, serían más manejables, más fáciles de diagnosticar y de superar.

La cantidad de dinero, las tasas de interés, la política de crédito, el Tipo de Cambio, son los causantes de muchas crisis.

No mantener la cantidad de dinero adecuada, menos o más dinero del necesario para la circulación, al ritmo de la economía, puede desatar crisis deflacionarias o inflacionarias. Una tasa de interés baja o alta puede distorsionar la economía, activando o desactivando la actividad económica, haciendo actuar a los agentes económicos de forma no acostumbrada, volviendo compleja la actividad empresarial. Una política de crédito, por ejemplo, puede estimular la actividad económica, mas allá de lo necesario, creando burbujas en producción y precios, que al desinflarse causan malestar en la economía.

Generalmente, en las crisis del capitalismo, lo que ha ocurrido es lo siguiente: de un momento a otro, las empresas, en ese ir y venir, entran en la producción de bienes, que transforman de forma radical las costumbres y ritmos de trabajo, (maquinaria textil, ferrocarriles, carros, electrodomésticos, electrónica, comunicaciones, biotecnología, construcción, entre otros), haciendo acelerar el conjunto de las actividades de la economía, de forma multiplicativa. Este proceso mueve todas las actividades de la economía, de forma sorprendente, haciendo sobredimensionar las diferentes actividades, lo que a la postre desencadena en una superproducción.

En este ambiente, todo lleno de posibilidades, entra a terciar el capital extranjero, que influye en el sistema financiero nacional, haciendo que éste sobredimensione las ofertas de crédito, tanto para productores como para inversionistas en bolsa, todo dentro de un ambiente de aparente seguridad. Este desenvolvimiento económico favorable al trabajo, al Estado y al bienestar general, vuelve permisivas a las autoridades monetarias, que sin sopesar los riesgos posibles lo acolitan, haciendo que las crisis se presenten más severas de lo que debieran ser.

De un momento a otro, la economía montada en una burbuja financiera, bajo la creencia de que el crecimiento empresarial es sin límites, se desinfla, en el momento menos esperado, ocasionando las catástrofes económicas en la mayoría de los agentes de la economía.

El derrumbe comienza por las bolsas de valores, que de un momento a otro, después de haber sobrevalorado los precios de las acciones en ese mundo de posibilidades, ven desplomar los precios por informaciones llegadas de las empresas, en el sentido de incumplimiento en las metas de sus ingresos. Cuando esto ocurre, ya el sistema financiero tiene poco poder de reacción.

Primero pierden los inversionistas en títulos valores al deprimirse los negocios de bolsa, después se quiebran muchas empresas financieras y por último, se vienen a menos, también, muchas de las otras actividades productivas.

El sistema económico entra en un proceso de ajuste, de reacomodamiento, de redimensionamiento y redefinición, en donde muchas empresas mueren y otras surgen, bajo la esperanza de que la crisis que acaba de pasar es la última y la que brindó las experiencias para no volver a caer en los mismos errores.

El problema de la economía capitalista es la concentración de la propiedad sobre los medios de producción, del ingreso y del poder en muy pocas manos, que en ese afán de mayor lucro y poder, se produce más allá de lo que se debe, influenciado, además, por un manejo monetario que no prevé los límites que debe tener la oferta.

La mejor solución a la crisis es dejarla que ella vaya saliendo por su propia cuenta. Es la única forma para que la producción se acomode a las necesidades y capacidades de los demandantes, de lo contrario, más rápido se repetirá la nueva crisis.

El papel de las autoridades monetarias se limitará a mantener la cantidad de dinero, tasas de interés, y tipos de cambio, bajo el principio de que el dinero debe cumplir, únicamente, una labor pasiva en la economía y de que éste, por si mismo, de ninguna manera, puede ser medio para el enriquecimiento.

En estos momentos, el sistema capitalista, se encuentra en un proceso de expansión fortalecido desde la década de los 80, del siglo XX, a pesar de la crisis del 2008 y 2009. Parece que las posibilidades para que este sistema se reproduzca fueran fáciles e indefinidas.

Mientras se pueda llevar a cabo el proceso de expansión, a través del libre comercio, el capitalismo mundial, podrá continuar su reproducción sin contratiempos, al fin y al cabo, todo está por hacerse en el mundo subdesarrollado.

La expansión del capitalismo es condición necesaria para que pueda continuar el proceso de reproducción. El proceso de expansión es traumático para las naciones menos desarrolladas, pero, es a su vez la mejor oportunidad que tienen para anclarse al proceso de cambio y desarrollo que viven las naciones industrializadas.

En términos generales, lo que observo es la generalización de la forma de producir capitalista, que en su proceso de expansión, no dejará rincón del planeta donde no involucre, de forma directa o indirecta, esta metodología para hacer las cosas.

El proceso de expansión capitalista, lleva ya varios años y cada vez se consolida más y más. Es aquí donde creo que no pasarán muchos años, me atrevo a pensar en 10 o 20 décadas, para que las naciones del mundo, en general, tengan los niveles de desarrollo como los tienen hoy las naciones que buscan desesperadamente a donde salir a reciclar sus excedentes .

Mi gran preocupación es la de que va a llegar el día en que el capital y el conocimiento ya no van a encontrar otro lugar en donde continuar con su proceso de acumulación. Cuando esto suceda, ocurrirá la gran crisis y esta será definitiva. Para llegar a este momento, el capitalismo, deberá superar varias crisis. Cada crisis será diferente a la anterior y requerirá de ajustes cada vez más severos.

En conclusión es inminente el fin del sistema capitalista por las siguientes razones:

1. Los procesos de globalización de la economía son una condición para que el capitalismo prosiga su marcha, si se detiene, las naciones se estancarían y vendría, de todas maneras, el caos.

2. La globalización trae consigo el incremento de la competencia que hace mejorar, cada vez más, los procesos productivos, dando lugar a la exclusión de más y más consumidores.

3. Los procesos de innovación y desarrollo de nuevos productos, a pesar de que, en la mayoría de los casos, se convierten en consumos adicionales de los consumidores con capacidad de demanda, esto no será la solución definitiva, por la sencilla razón de que el consumidor, cualquiera que sea, tiene limitaciones culturales, físicas y de tiempo, para ser un consumidor sin límites.

4. En los paquetes de innovación, que a diario aparecen, resultan bienes que satisfacen, de forma contundente, necesidades dormidas de la población, caso telefonía móvil, Internet, cámaras fotográficas sofisticadas, entre otros, en donde el consumo por estos nuevos bienes contrarresta la demanda por muchos bienes que se venían produciendo, dando lugar a crisis en estas empresas.

5. La velocidad a la que marchan hoy los desarrollos tecnológicos, hace imperiosa la generalización y expansión de la forma de producir capitalista, lo que trae como consecuencia la necesidad de generar demanda para las nuevas producciones.

6. El proceso de expansión será prolongado pues nos encontramos con un mundo pobre y desabastecido en donde, en la mayoría de los casos, todo está por hacerse.

7. Cuando los niveles de desarrollo del capitalismo se generalicen y estandaricen a nivel del mundo, vendrá el caos.

8. Para mi el caos es inminente, pero, falta bastante tiempo para llegar allí y esto es lo que nos debe hacer reflexionar.

Dinero patrimonio de la humanidad

Considero que el dinero es un patrimonio de la humanidad. Es el resultado de esa lucha incansable que ha librado los seres humanos, de generaciones en generaciones, para mejorar su bienestar.

El dinero es uno de los mejores inventos de la sociedad. Por medio de él la sociedad ha podido mejorar los niveles productivos y los niveles de consumo, a través de la especialización en la producción y la facilidad para los intercambios.

El dinero nació como una necesidad para llevar a cabo la circulación de las mercancías y, como consecuencia del incremento y generalización del intercambio, evolucionó y se desarrolló. Pasó de un dinero rústico, de cuerpo entero, con valor manifiesto, a un dinero símbolo, de simples contraseñas, con circulación de carácter forzoso. En un principio el intercambio de mercancías se suscribía a una determinada aldea, después a una región, luego a un país, hoy a todos los países.

Primero, el dinero pasó de ser cualesquier bien, a ser una mercancía de aceptación general. El oro fue la mercancía que mejor cumplió con este papel. Después, este metal fue guardado como respaldo de billetes lanzados a la circulación. Finalmente, se lanzaron billetes y otros elementos a la circulación, de carácter forzoso, por parte de los estados autónomos, sin ningún respaldo, para llevar a cabo los intercambios.

En estos momentos todos los dineros que se utilizan para la circulación en el mundo son de carácter forzoso, sin respaldo, autónomos de cada nación.

El dinero se encuentra en un estado de madurez que requiere dar el salto, el de convertirse en símbolo mundial de la riqueza, en moneda única, como un designio de la humanidad. Que sea una sola institución, con el respaldo de todos los países, que lo provea, de acuerdo a la necesidad del desarrollo y del comercio mundial.

La sociedad es la dueña de la patente del dinero, de esa invención maravillosa que ha permitido el fácil desenvolvimiento y progreso económico. Fue la sociedad, en esa dura faena por mejorar su bienestar que generó los excedentes para el intercambio. Desde allí se inicia la historia para explicar la evolución del dinero y el desarrollo alcanzado por las diferentes economías del mundo.

El dinero debe estar al servicio del hombre. No puede ser el dinero el que le traumatice y trunque su bienestar. El dinero ha sido un aliado del hombre, un complemento de su vida, en el proceso de Producir, Distribuir, Intercambiar y Consumir.

El dinero debe seguir favoreciendo a la humanidad, en ese proceso de búsqueda de las mejores soluciones para su vida. Debe continuar siendo un facilitador en esa interminable carrera de encontrar lo desconocido. No puede convertirse en el perturbador principal de las actividades modernas que adelantan los agentes de la economía y no se debe manejar con criterios diferentes al de ser un medio para la circulación.

La Unión Europea y el Euro, un buen principio.

El hecho de que en la Unión Europea (UE), algunos países ya hayan adoptado una sola moneda, lo considero como el principio del gran salto que debe dar el dinero. Es el comienzo del proceso que terminará con una moneda única en el mundo. Primero serán grupos de países, después los tres grandes bloques y por último, todas las naciones más desarrolladas del mundo y en proceso de desarrollo, que tendrán una sola moneda, una moneda única.

Los procesos de integración son el resultado del desarrollo alcanzado por el sistema capitalista. La integración es una salida que tiene el capitalismo para poder mantenerse como tal. Por medio de la integración lo que ocurre es que se amplía el comercio haciendo incrementar la producción y la competencia. Los precios de los bienes bajan y la población tiene la oportunidad de mejorar su bienestar, ampliando la cantidad y gama de bienes y servicios que consume.

Para mi los procesos de integración son fáciles si se cuenta con mentalidad en este sentido por parte de las empresas y del estado. Otro aspecto que contribuye es el de los avances tecnológicos, sobre todo, en el campo de las comunicaciones y el transporte.

Creo que vamos a pasos agigantados en los procesos de integración, es así que a partir de la década del 90, del siglo XX, se han consolidado y superado etapas que en los 30 años anteriores no se habían podido alcanzar.

El ejemplo más diciente es el de la Unión Europea (UE) que prácticamente ha superado las etapas de áreas de libre comercio, unión aduanera, mercado común y ahora unión económica y monetaria. Seguramente este bloque no demore mucho para culminar el proceso de integración total.

Los logros obtenidos por la UE serán el mejor ejemplo para que los otros procesos de integración, que hoy se adelantan en el mundo, se consoliden y avancen en la misma dirección.

Una moneda única como el EURO, facilitará, de forma definitiva, el proceso de integración. Se aumentarán los negocios internacionales (comercio de bienes y servicios, inversiones, financiaciones, entre otros). Los participantes de los negocios entre los países tendrán la certidumbre en lo que se refiere al valor total de la transacción, al no volverse a presentar las variaciones en los Tipos de Cambio que distorsionan los negocios internacionales.

El manejo de una misma moneda, por un bloque de países, para efectuar todas las transacciones, tanto comerciales como financieras, obliga, a las naciones participantes, a mantener la misma política monetaria, fiscal y de finanzas públicas.

Si la moneda en cada país se mantiene estable, es decir, no sufre alteraciones en su valor, los flujos comerciales entre los países se explicarán por los mejores niveles productivos, así mismo, por los comportamientos de los consumidores frente a las diferentes posibilidades para consumir.

Cuando el EURO logre consolidarse con éxito, que estoy seguro va a ser así, llenará de entusiasmo a los demás bloques de países y, seguramente, adoptarán monedas únicas, iniciándose así, las posibilidades para el proceso de una moneda única para el mundo.

El papel del el Euro, en las naciones que lo adopten, será el de facilitar el intercambio interno y con las demás naciones. Será el lubricante que hará fluir los bienes y servicios con mayor velocidad y seguridad.

El manejo monetario del EURO por el gran Banco Central europeo, en coordinación con los demás bancos autorizados en los países del grupo, se encargará, de forma forzosa y autoritaria de mantener las cantidades adecuadas de dinero para el intercambio y reproducción del sistema. Lo mismo debe ocurrir con las tasas reales de interés y las políticas de crédito para que las crisis que inexorablemente padecen los diferentes sistemas económicos en el capitalismo, no se sigan presentando por los deficientes manejos monetarios, si no por el desajuste entre oferta y demanda, de acuerdo a que lo que se produjo no es de la necesidad de los pobladores con capacidad de consumo. De esta forma, las crisis serán más entendibles y con mejores posibilidades de contrarrestar.

Desnacionalización del dinero un imposible

El economista Friedrich A. Hayeck, en su obra “LA DESNACINALIZACIÓN DEL DINERO” (1976), nos manifiesta su pensamiento a favor de la libre competencia en la emisión y circulación de los medios de pago. Nos presenta el dinero como una mercancía común y corriente, como las demás del mercado, que puede ser suministrada, de forma similar a las restantes, con mayor eficiencia a la sociedad por el sector privado que por un monopolio estatal.

La propuesta del profesor Hayeck: “ Mi propuesta concreta para el futuro próximo y la oportunidad de examinar un plan mucho más amplio consiste en que los países del Mercado Común, preferiblemente junto con los países neutrales de Europa ( y es posible que más tarde los de Norte América), se comprometan mediante un tratado formal a no obstaculizar en manera alguna el libre comercio dentro de sus territorios de las monedas de cada país (incluidas las monedas de oro) o el libre ejercicio, por instituciones, legalmente establecidas en cualquiera de los aludidos territorios, de la actividad bancaria sin trabas.

Tal supuesto conduciría en primer término a la supresión de todo tipo de control de cambios y de regulación de movimiento de dinero en estos países y también a la plena libertad de utilizar cualquiera de estas monedas tanto en la contratación como en la contabilidad. Aún más, significaría la oportunidad para cualquier banco radicado en tales países de abrir sucursales en cualquier otro en iguales condiciones que los ya existentes.”

Comenta en otro de sus apartes el profesor: “Concebimos la abolición del monopolio estatal sobre el dinero como un medio para prevenir los ciclos de inflación y deflación agudas que han azotado al mundo durante los últimos 60 años. Un atento examen demuestra que se trata también del tan necesitado remedio para una enfermedad mucho más enraizada: los ciclos periódicos de depresión y desempleo que se han considerado como el efecto intrínseco y mortal del capitalismo.”

Comparto la propuesta del profesor Hayeck, en lo que se refiere a las intenciones de la iniciativa en el sentido de evitar los ciclos de inflación y deflación que a diario se suceden en el capitalismo. Lo mismo lo referente al constante abuso del poder estatal en el manejo y control del dinero.

No comparto con el profesor la idea de que privatizando el dinero se logre estabilizar la economía debido fundamentalmente, al desorden que esto ocasionaría, como ya se comprobó en épocas pasadas. Para mi sería como retroceder en la historia, desaprovechando posibilidades ya probadas como es la del dinero de curso legal. Considero que el curso forzoso del dinero lo debe hacer cumplir, de forma monopólica una entidad totalmente autónoma, que lo pueda mantener en el sitio correspondiente.

Es un error considerar al dinero como a los demás bienes, como si fuera un bien común y corriente. El dinero dio ese gran salto desde hace ya bastante tiempo, el de ser una mercancía como las demás. Esa etapa la superó más que satisfactoriamente. El hecho de probar que puede funcionar como símbolo del valor, cuando se le pone en su sitio, de forma forzosa, por parte de una autoridad monetaria, es más que suficiente.

Por otra parte, el proyecto del profesor no garantiza, para el futuro, un sistema financiero estable con base en la competencia de instituciones privadas en el manejo de las emisiones monetarias. Por lo demás, no sería práctico por los diferentes cambios de valores y proporciones a que daría lugar, en un mundo urgido de la simplificación para poder tramitar el enorme flujo comercial que se viene presentando.

Todos hoy, nos deberíamos unir en un movimiento a favor de una moneda única para el universo, de corte forzosa y administrada por una institución autónoma, nombrada por la humanidad, para que represente sus intereses.

Cuando se pueda contar con una moneda única en el mundo, creo que necesariamente allá se va a llegar, la sociedad podrá funcionar con menos contratiempos a los que se presentan en la actualidad. Se generarían más oportunidades para que las naciones más pobres eleven sus niveles de desarrollo. Con esta alternativa el mundo podrá entrar en otra gran etapa de su historia, la de volver más equitativa las riquezas y la igualdad entre los hombres.

Dinero mundial de carácter forzoso una posibilidad.

El dinero le prestará un mejor servicio a la humanidad, siempre y cuando, el monopolio mundial, esa autoridad encargada de manejarlo, en coordinación con los representantes de cada nación, lo provea y lo regule de acuerdo a los niveles de intercambio que requiera cada una de las diferentes economías.

Propongo una moneda única, para todos los países, regulada por un gran banco central de carácter mundial, totalmente autónomo, con oficinas en dada uno de los países, que se encargaría de emitir el dinero base necesario para la circulación y las demás regulaciones que se relacionen con el dinero, como es la tasa de interés, la creación secundaria de dinero, el crédito y el sistema financiero.

Esta autoridad monetaria mundial puede surgir por la iniciativa de instituciones de carácter multilateral como son, por ejemplo, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo de lo Ocho (G8), el G20, etc, y se encargaría de emprender la empresa monetaria mundial.

Para efectuar la conversión al nuevo dinero, se elegirá la moneda más representativa de la riqueza mundial del momento (Dólar, EURO, Yen, entre otros), se establecerá la tasa de paridad de la moneda de cada país con respecto a la moneda seleccionada, de acuerdo a sus estadísticas monetarias y de comercio, luego se procederá a reemplazar todas las monedas y a efectuar las demás conversiones a que de lugar.

Los costos de la administración, lo mismo que los ingresos del sistema se repartirán entre los países participantes del acuerdo, de forma proporcional, con base al dinero utilizado para sus transacciones. Las decisiones que adopte esta autoridad monetaria mundial serán leyes de la república de cada uno de los países participantes, que para tal efecto deberán acondicionar la respectiva constitución.

Las ventajas de este nuevo sistema monetario mundial:

• Permitir la expansión y consolidación mundial del capitalismo.

• Evitar crisis ocasionadas por el mal manejo del dinero por parte de las autoridades monetarias de cada nación.

• El dinero podrá cumplir a cabalidad su principal función, la de ser un medio de circulación.

• Programar las producciones de acuerdo a las necesidades de los consumidores con capacidad de compra y no por el estímulo que en un determinado momento reciban lo productores con el crédito.

• Permitir que el sistema capitalista llegue a su etapa de madurez, cumpliendo sus ciclos normales, sin traumatismos.

• Incrementar los negocios internacionales (de bienes, de servicios, créditos, inversiones, etc.)

• Incrementar la producción y el ingreso per cápita de cada nación.

• Mejorar la cultura y los niveles de conocimiento de los pobladores del mundo.

• Mejorar los niveles de competitividad de las naciones de las empresas y de las personas.

• Utilizar de forma eficiente la tecnología y los conocimientos acumulados por la humanidad.

• Diversificar y mejorar los niveles de consumo.

• Elevar el bienestar general de la población.

Creo que las condiciones están dadas debido a los grados de acumulación capitalista alcanzados, a los procesos de integración iniciados con éxito, a los ensayos de uniones monetarias, a la necesidad de un mundo sin crisis, resolver el problema del subdesarrollo en el mundo, entre otros.

Bibliografía referenciada y de consulta sobre el tema

• Benetti, Carlo, La ambigüedad de la noción de equilibrio general con precio nulo del dinero, Lecturas de Economía # 42, Universidad de Antioquia.

• Ferguson, Nial, Dinero y Poder, en el mundo moderno, 1700- 2000, Taurus, España, 2001.

• Galbraith, Johon Kenneth, El Dinero, ediciones Orbis S.A. 1983.

• Hayek, Friedrich A, La Desnacionalización del Dinero, ediciones Orbis S.A. 1986

• Krugman, Paul R, La Crisis de la Moneda, Editorial Norma, 1999.

• Marx, Carlos, El capital, Volumen I, Fondo de la cultura Económica México, 1974.

• Penderson, Jorgen, Teoría y Política Monetaria, editorial Aguilar, 1964.

• Robert , Jozsef, Historia del Dinero. Edición callejera.

• Robertson, D.H. Ensayos sobre Teoría Monetaria, editorial Aguilar, 1961.

• Soros, George, la Crisis del Capitalismo Global, Editorial Plaza Janés, 1999.

• Vélez, Jorge Child, Valor y Dinero, editorial La Oveja Negra, Fescol, 1982.

* Rafael Gómez Henao, Economista Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, Especialista en Política Económica Universidad de Antioquia, Especialista en Finanzas Universidad Eafit, Magíster en Administración con énfasis en Negocios Internacionales del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, México.


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