Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 16968360

SALARIO NOMINAL Y SALARIO SOCIAL

Antonio Mora Plaza (CV)

Resumen: En este trabajo se intenta llamar la atención sobre el peso que cada vez más tiene el Salario Social sobre los salarios obtenidos en nómina, fruto de la negociación colectiva. El Salario Social sería el conjunto de prestaciones diferidas, gratuitas o subvencionadas, que ofrece el Estado de Bienestar en los países desarrollados -y que lo son en gran medida precisamente gracias a la existencia de estas políticas- que a lo largo de ya decenios se han desarrollado y concretado en pensiones de la Seguridad Social (contributivas y no contributivas), educación pública, desempleo, sistemas públicos de salud, rentas de integración, ayudas públicas a diversos colectivos, viviendas protegidas, etc. También se analiza para el caso español la posibilidad de un aumento del Gasto Público y, por ende, del Gasto Social, gracias a los márgenes enormes de economía sumergida y de fraude fiscal y en las cotizaciones, que permiten -y pueden permitir aún más- incrementos sustanciales de la recaudación del Estado sin necesidad de variar los tipos impositivos y, en general, la legislación tributaria. Por este hecho, se hace una llamada a los sindicatos para que revisen sus estrategias sobre el peso y jerarquía que deben tener para el próximo futuro la negociación “institucional” frente a la negociación colectiva.

Palabras clave: España, gasto social, economía sumergida, fraude fiscal, sindicatos, negociación colectiva, negociación institucional.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Mora Plaza, A. : “Salario nominal y salario social" en Contribuciones a la Economía, mayo 2007. Texto completo en http://www.eumed.net/ce/


Hay una arraigada tradición en el mundo sindical de considerar que la negociación colectiva es el núcleo duro del trabajo sindical, mientras que la negociación del salario social entre sindicatos, organizaciones empresariales y el gobierno de la nación es la guinda de la negociación, lo que da prestigio, marchamo de seriedad a los sindicatos y “estabilidad” al sistema económico. Eso podía estar justificado en el pasado porque salíamos de una dictadura donde había que consolidar derechos laborales –Estatuto de los trabajadores-, además de los salariales, porque el presupuesto del Estado no llegaba al 30% del PIB y porque los pilares del Estado de Bienestar[1] –educación pública, sanidad pública, pensiones, desempleo, vivienda protegida- aún se estaban construyendo o generalizando para todos los ciudadanos. Sin embargo hace más de una década que las cosas han cambiado a pesar de los años de plomo de los gobiernos del P.P. Hoy la participación del Gasto Público en el PIB está en torno al 38%, las pensiones están generalizadas y acordadas según criterios del Pacto de Toledo, la educación obligatoria se extiende hasta los 16 años (secundaria), y toda la población residente es población protegida por el Sistema Nacional de Salud. Los problemas surgen porque aún las dotaciones presupuestarias no son suficientes y porque las comunidades autónomas gobernadas por el P.P. tienden a privatizar las prestaciones sanitarias, a potenciar la enseñanza privada o concertada vía prepuestos frente a la pública, a disminuir los presupuestos para la vivienda protegida, etc., de acuerdo con los criterios neoliberales de que están imbuidos los políticos del partido conservador. Queda, por lo tanto, mejorar y aumentar los componentes del Estado De Bienestar, luchando contra las tendencias neoliberalizadoras.

        Todo esto obliga a una reflexión a partir de unos datos que son reveladores: hoy día, en España, estamos cerca de que las rentas obtenidas por los trabajadores dentro de la empresa no representen mayoría de la renta vital[2], sino que, para amplias capas de la población, nos acercamos a un “fifty-fifty”, a un 50% entre estas rentas salariales, por un lado, y el conjunto de ingresos derivados del desempleo, las pensiones (contributivas y no contributivas) y las subvenciones obtenidas en términos de educación gratuita (o casi), de sanidad pública del SNS, viviendas protegidas, rentas de integración, ayudas públicas a diversos colectivos, etc., que los ciudadanos en general, y los trabajadores en particular, van a recibir a lo largo de su vida. El cuadro nº 1 es revelador de este hecho[3], porque indica una tendencia a la baja de las rentas salariales y a la vez que se da una mayor participación del Gasto Público en el PIB desde hace ya más de 2 décadas[4].

 

Renta nacional disponible (precios corrientes)

 

2000

2001

2002

2003

2004

2005

Remuneración de los asalariados =

312.020

334.625

355.242

378.640

400.963

425.592

Renta Nacional Bruta (RNB) =

624.655

669.696

718.188

773.449

828.925

893.165

Remuneración / Renta =

50,0%

50,0%

49,5%

49,0%

48,4%

47,6%

fuente: INE

 

            Pero, además de este hecho estructural, se da una situación coyuntural que parece haber pasado inadvertido para los sindicatos y que abre unas perspectivas y posibilidades que en un futuro no muy lejano no volverán a repetirse: el enorme fraude fiscal y en las cotizaciones que se da en España y los aún altos niveles de economía sumergida. Ambas cosas están relacionadas, aunque no son la misma. Ahora vamos a por los datos, pero adelantamos que podemos afirmar que las posibilidades de aumento marginal de los ingresos públicos como consecuencia de la lucha contra el fraude fiscal y en las cotizaciones en el próximo lustro, son muy superiores al aumento de las rentas salariales derivadas de la negociación colectiva; si a eso le añadimos el dato de que aún estamos lejos del óptimo entre Gasto Público y PIB (un 38%) en España en comparación con la Unión Europea (un 47,6%)[5], la cosa, la exigencia sindical de un aumento de la participación del Gasto Social en relación con el PIB, se torna necesaria, oportuna y, sobre todo, posible.

        Vayamos con el fraude. Los niveles de economía sumergida se han venido estimando en torno al 20% del total de la actividad económica, la más alta junto a la italiana y la griega de los países de la Unión Europea de los 15. La dificultad de estimarla es extrema por la propia naturaleza del objeto. No obstante, existen algunos criterios de estimación mediante indicios y/o signos externos, por comparación con países de nuestro entorno de estructura económica similar. Así, puede estimarse por los niveles de consumo eléctrico o energético por PIB, porque cualquier actividad, por oculta, opaca o sumergida que sea, no puede evitar gastar luz, teléfono, calefacción, agua, etc.

 

cuadro 2

 

 

GP/PIB en %

países

2004

2005

Alemania

47,5

46,7

Francia

53,8

54,2

Reino Unido

43,9

45,5

Italia

48,5

48,2

España

40,5

38,2

Suecia

57,2

56,4

Holanda

46,2

45,7

UE-15

48,2

47,6

UE-25

48,1

47,4

GP = Gasto Público

PIB = Producto Interior Bruto

Fuente: Eurostat (Statistics in focus)

       

Aquí traemos a colación el estudio de Ángel Alañón Pardo y Miguel Gómez de Antonio[6] y aceptamos la definición de economía sumergida como la de aquella que abarca a “todas las actividades económicas no registradas que de algún modo contribuyen al Producto Interior Bruto”[7]. Estiman los autores la economía sumergida[8] a partir de la supuesta estabilidad que se da entre algunas variables que indican la carga fiscal y las variables que componen la base monetaria (algún agregado monetario), fruto de una experiencia internacional en la correlación de estas variables[9]. El resultado del trabajo indica que el nivel de economía sumergida en el 2002 en relación al PIB fue del 18,2%. Con este dato, y bajo los supuestos de que no haya variado apenas el nivel de fraude en el presente con respecto al 2002 y el de proporcionalidad entre fraude fiscal (y en las cotizaciones) y economía sumergida, obtenemos un techo de fraude de 180.000 mills. de euros[10]. Utilizamos ahora la relación entre la Renta Nacional Bruta y el Producto Interior Bruto[11] (98,7 para el año 2005[12]), que se mueve en un entorno del 98.5% en la última década. Con ello calculamos lo que podríamos llamar “techo de negociación del Salario Social”, que sería aquel que correspondería al trozo de tarta del Gasto Social sobre el Presupuesto (50%) del total emergido (180.000 mills.). Este “margen de negociación del Salario Social” valdría 34.200 mills. de euros[13] (ver cuadro 3).

 

   cuadro 3

2007 a

2007 b

2008

2009

2010

2011

2020

 

 

 

 

 

 

 

 

Negociación institucional

 

 

 

 

 

 

 

PIB  (con 3% de incremento) =

1.000.000

1.000.000

1.030.000

1.060.900

1.092.727

1.125.509

1.345.087

Incorporación de lo emergido al PIB

 

90.000

20.000

21.000

21.638

22.287

57.390

PIB con incorporación de lo emergido=

 

1.090.000

1.050.000

1.081.900

1.114.365

1.147.796

1.402.477

Niveles de fraude =

18,0%

9,0%

16,0%

14,0%

12,0%

10,0%

5,0%

Economía sumergida =

180.000

90.000

168.000

151.466

133.724

114.780

70.124

 

 

 

 

 

 

 

 

Presupuesto s/ PIB =

38%

38%

39%

40%

41%

42%

48%

Gasto Social / Presupuestos =

50%

50%

51%

52%

53%

54%

58%

Gasto Social (GS) =

190.000

207.100

204.867

225.035

242.152

260.320

390.450

Margen de negociación =

34.200

17.100

32.779

30.893

28.494

25.527

18.724

 

 

 

 

 

 

 

 

Negociación colectiva

 

 

 

 

 

 

 

PIB =

1.000.000

1.090.000

1.050.000

1.081.900

1.114.365

1.147.796

1.402.477

Rentas salariales / RNB =

48%

48%

48%

47%

47%

47%

45%

RNB / PIB =

98,5%

98,5%

98,5%

98,5%

98,5%

98,5%

98,5%

Salario Nominal (SN) =

472.800

515.352

496.440

500.866

515.895

531.372

621.648

Incremento medio salarial =

3,5%

3,5%

3,5%

3,5%

3,5%

3,5%

2,5%

Incremento salarial =

16.548

18.037

17.375

17.530

18.056

18.598

15.541

 

 

 

 

 

 

 

 

Negociación institucional =

34.200

17.100

32.779

30.893

28.494

25.527

18.724

Negociación colectiva =

16.548

18.037

17.375

17.530

18.056

18.598

15.541

Diferencia =

17.652

-937

15.403

13.363

10.438

6.929

3.182

 

 

 

 

 

 

 

 

Salario Nominal =

472.800

515.352

496.440

500.866

515.895

531.372

621.648

Gasto  Social =

190.000

207.100

204.867

225.035