BIBLIOTECA VIRTUAL DE DERECHO, ECONOMÍA Y CIENCIAS SOCIALES


SEMINARIO PERMANENTE INTERINSTITUCIONAL DE FILOSOFIA DE LA CIENCIA Y LA SUSTENTABILIDAD

PSICOLOGÍA IDEALIZADA VERSUS CIENCIA, COMO CONSECUENCIA DEL DEFECTO SOCIAL

Luis Ángel Díaz Martínez

FES ZARAGOZA UNAM



Para citar este libro puede utilizar el siguiente formato:

Ramón Rivera Espinosa, Coordinador. Libro 1700: “Filosofía de la ciencia y sustentabilidad”, Biblioteca virtual de Derecho, Economía y Ciencias Sociales (enero 2018). En línea:
//www.eumed.net/2/libros/1700/ciencia-sustentabilidad.html
ISBN-13: 978-84-17211-54-7

Desde que en la antigua Grecia se comenzó a cuestionar el por qué y el cómo de la vida, se inició a estudiar al hombre y con el paso del tiempo aparecieron diversas corrientes filosóficas que buscan una aproximación más completa a su objeto de estudio, cada nueva explicación trata de llenar los vacíos y corregir las inconsistencias de las corrientes de pensamiento anteriores.

“El estudio del ser humano fluctúa desde perspectivas básicas, como la física y la química, hasta las disciplinas integradoras como la filosofía y la teología. Son diferentes formas de ver un mismo evento (pág. 33)” (Myers, 2000); si toda la verdad es parte de la misma estructura entonces, los diferentes niveles de explicación deben poder integrarse para formar una visión completa.

Aun teniendo el mismo fin (el conocimiento del hombre), dichas corrientes tienen un enfoque distinto, desarrollando un método propio de exploración; Así, cada paradigma surgido de las diferentes corrientes de pensamiento aborda solo una parte del hombre, ya sea a nivel estructural, funcional o como resultado de la interacción con su medio.

Es aquí donde surge el principal cuestionamiento respecto a la psicología: ¿es una ciencia?, a lo que se puede responder que no, pues se compone por más de un enfoque o paradigma, y si se quisiera ver como un solo corpus en su condición actual, ésta sería por demás absurda al tener en sí misma una gran cantidad de contradicciones; está muy distante a serlo debido a que la mayoría de los paradigmas no son comprobables objetivamente ni pueden unificar sus criterios (si se conservan en su forma original)1 , no hay una corriente dentro de ella que aplique de forma integral lo pasos del método científico, y tercero, debido a la complejidad de análisis que pretende realizar a nivel molecular o molar, es prácticamente improbable la aplicabilidad de un método científico al estudio del hombre y sus interacciones (al no ser un objeto inerte que responda a leyes universales en una sola dirección y pretender que se puede predecir y controlar con precisión su forma de vivir se cae en un reduccionismo total y un error de tipo lógico).

Para pensar en una sola psicología debe definirse primero su objeto de estudio y no pensar en conducta, percepción, experiencia, “estructuras” mentales, cognición ni personalidad por separado. Si esto resulta durante el estudio a nivel individual, no es de extrañarse que hablar del estudio de sistemas sociales se generen complicaciones de la misma magnitud. Una vez más, hablar de una disciplina con un objeto de estudio bien definido no conllevaría a la consecución del título de ciencia.

Además, se requiere buscar el equilibrio entre lo objetivo y lo subjetivo de su enfoque. La Psicología idealizada (aspirante infructuosa de convertirse en ciencia) tendría que dirigirse bajo lineamientos objetivos en cuanto a sus métodos 2 de exploración e intervención (en sus diferentes áreas de aplicación: experimental, clínico, educativo, social, industrial, etc.), y reconocer primordialmente la subjetividad del individuo que considero es la “realidad” más importante.

Para delimitar la “realidad” subjetiva como la aprecio tenemos que hablar de experiencia, y ésta podrá ser física (sensorial) o psicológica (perceptual); si tomamos como ejemplo a una persona que toca accidentalmente la flama de una vela recibirá un estímulo sensorial de calor (experiencia física), y de ésta podrá tener una percepción desagradable si la estimulación física es intensa (quemadura) o una percepción de indiferencia donde sabrá que acaba de tocar la flama de la vela pero no le será un acontecimiento relevante (sólo se dará por enterado de lo que pasó). De la experiencia física el sujeto construirá una vivencia consciente que entenderá como su realidad porque solamente él sabe lo que sintió y cómo lo sintió, es la parte a la que los demás no tienen acceso directamente.

Partiendo de que existe una base sobre la que opera todo organismo (llámese mundo, realidad, naturaleza, universo, entorno, contexto, etc.) y la percepción que cada organismo experimente de esa base variará debido a su historia, sus modalidades sensoriales, su capacidad cognoscitiva, etc., se puede decir que de una “realidad objetiva” el individuo construye una “realidad subjetiva” 3. La psicología debe entonces estudiar la normalidad 4 habida en la especie para delimitar si el desarrollo de un organismo es óptimo o deficiente y en base a ello tener una intervención, ya que otro cuestionamiento a las psicologías es la manera en que se aborda una patología o anormalidad5 , pues lo importante no es la etiqueta que pueda proporcionarse a determinada situación, sino la función y las consecuencias que ello conlleva.

De acuerdo con Tortosa y Civera (2006), “una de las principales controversias en la Psicología es el uso de tests de inteligencia, ya sea por representar una diferenciación marcada entre sujetos o por la dificultad de definir a la inteligencia (pág. 127)” (pues de ello depende que se pueda medir lo que se quiere medir). Establecer parámetros de normalidad respecto a la inteligencia o cualquier otro proceso psicológico debe tener como fin conocer las capacidades presentes en el individuo para compensar sus deficiencias o explotar su potencial de la mejor manera para el propio individuo, no para buscar beneficios ajenos a él (como en el caso de selección de personal útil durante el desarrollo de las guerras), ni para quedarse solamente en la colocación de etiquetas.

Así, si la psicología idealizada tiene como fin conocer al hombre, tiene que tener presente su entorno como lo plantea Marx, su percepción respecto a la experiencia como resalta la Gestalt, su vivencia subjetiva defendida por el Psicoanálisis, su conducta como resultado de aprendizaje y principios asociacionistas–parte del interés del Conductismo-, sus estructuras y capacidades neurofisiológicas como plantea el Cognoscitivismo, y las potencialidades funcionales de tales estructuras como querría el Funcionalismo.

No se trata sólo de generar una disciplina estética sino funcional, que aparte de armonía entre sus principios sea funcional.

Ya nos habla González (1999) de una “configuración de configuraciones de la personalidad”, ahora pensemos en que la psicología requiere de una personalidad, una identidad propia y bien estructurada, esto sería el equivalente a una macro organización de las “micro” organizaciones de cada paradigma (organización epistemológica, teórica y práctica).

La personalidad es una sistematización de los contenidos psicológicos y sus funciones, por lo que un individuo tiene que tener una autodeterminación. Esto no siempre se lleva a cabo de manera consciente, y es el Psicoanálisis quien enfatiza nuestra “irracionalidad” manifestando que es nuestro ello, yo o super yó quien determina nuestro comportamiento (este sería uno de los puntos que requieren flexibilidad en la lejana unificación de las psicologías, pues la subjetividad resaltada por el Psicoanálisis no creo que nos determine automáticamente; es una visión tan extremista como el conductismo, ambos menospreciando “la libertad” del hombre).

Comparto con González (1999) la idea de que “la conducta de todo individuo es una construcción y no una simple respuesta motora o automática”, pues si así fuera todos actuaríamos de la misma manera ante las mismas situaciones; cosa que no sucede porque aún el mismo sujeto no actúa de la misma manera ante situaciones similares; siempre hay presentes factores situacionales aparte de las experiencias previas del sujeto, como son los estados afectivos. El individuo está en continuo cambio, manteniendo o completando cualidades esenciales que lo determinan como único.

El contexto es lo que de acuerdo con el psicoanálisis creará un super yó que regulará la conducta del individuo en base a lo socialmente permitido. Ya que el individuo depende de los demás y no podría vivir aislado de su entorno, gran parte de lo que haga siempre llevará consigo una valoración positiva o negativa. Es aquí donde podrían armonizar los postulados de Marx, quien plantea que “para conocer a un individuo hay que conocer su entorno” (Rius, 2007), pues el desarrollo de una cultura debe estar orientado en comprender al otro que es parte de nosotros mismos.

Desde la perspectiva de Vigotsky “el desarrollo de las funciones psicológicas superiores se inicia en una interacción que finaliza en una internalización (Tortosa y Civera, 2006)” (Marx diría que la comunicación es parte fundamental en este proceso). De un plano social se llegará a un plano psicológico, y por lo tanto todas las funciones psicológicas son relaciones sociales internalizadas, transformaciones activas de la realidad.

La internalización de la interacción con el entorno es posible explicarla en términos de aprendizaje mediado, pues la gratificación, la aversión e incluso la imitación son componentes del moldeamiento de nuestra conducta. Se requiere de un modelo (persona o contexto) que administre algún tipo de refuerzo para influir en un individuo. Los principios asociacionistas y programas de reforzamiento del enfoque conductista podrían ajustarse para explicar a nivel social cómo se da el aprendizaje; cuestión que ya empieza a abarcar el enfoque socio-comportamental. No olvidando los aportes de la Psicología cognoscitiva, en donde se considera el desarrollo cognitivo en función de las dificultades que se le presentan al individuo y la acción que desarrolla en su contexto (visto el aprendizaje como construcción individual).

Finalmente, dentro de este prospecto de Psicología unificada es posible ingresar los postulados de la Gestalt aplicados más que al individuo al colectivo: Por ejemplo, la máxima: “el todo es más que la suma de sus partes” podría interpretarse como que la sociedad es más funcional en su conjunto que estructurada en clases sociales, razas, ideologías, etc. Fragmentar a la sociedad en individuos o grupos de individuos complica el trabajo analítico, pero sobre todo el desarrollo del colectivo.

Es necesario integrar los referentes teóricos de los diferentes paradigmas armonizándolos en un mismo objeto de estudio: el hombre y el colectivo. Esta Psicología idealizada sería difícil de estructurar, apenas algunos de los principios mencionados parecen posibles integrarlos; pero por supuesto he omitido una gran cantidad de postulados importantes. Sin embargo, abarcar al hombre y su contexto requiere entenderlo tal como es: un ser bio-psico-socio-cultural.

En cuanto a la parte práctica de la Psicología idealizada, si se retomasen los postulados que menciona Descartes en El Discurso del Método, se tiene que cualquier disciplina pudiera agregar a su quehacer un método válido y con rasgos científicos (pero ello no le conferiría el estatus de ciencia), los pasos presupuestos son:

1.- Aceptar solamente las cuestiones claras y distinguibles, lo que es conocido.

2.- Las cuestiones difíciles reducirlas a otras más simples, la cantidad que se considere necesaria.

3.- Tratar de entender las cuestiones menos complicadas, ascendiendo a las más difíciles, y buscar o suponer relaciones entre todas éstas.

4.- Retomar las divisiones e integrarlas, analizándolas y observando que no se haya perdido ninguna parte del todo (Carácter gestáltico).

Descartes (2009) también plantea que los sentidos no son confiables y por tanto en imaginaciones y sueños, así como en el estado de vigilia se puede dudar de lo que se nos muestra, cabiendo la posibilidad de que él también se equivocara al igual que todos. De aquí su máxima: “yo pienso, luego soy”, para poder suponer que algo es o no falso, primero se debe pensar, se puede olvidar que se tiene cuerpo y nada cambia en el pensamiento, pero no se puede apartar al alma del cuerpo, porque éste siendo de una naturaleza (material) y el primero de otra (pensante) son complementarios. Para que algo exista se debe de pensar, por eso esta acción es primera a la de ser (materialmente o corpóreamente hablando). Su obra se sintetiza en la aportación de un método aplicable a todas las ciencias, a través de la síntesis y reconstitución sin perder nada del contenido, similar a las aplicaciones gestaltistas.

Eso en cuanto a la forma del estudio del hombre como individuo, en cuanto al estudio de grupos y del colectivo, a inicios de que se estudiaran las masas de individuos, se contemplaba estudiar irónicamente unidades separadas, si bien el estudio llevaba como nombre Psicología colectiva, el fin no era estudiar lo colectivo. Lo que en ese entonces se pretendía es lo que estudia formalmente la Psicología social.

“Lo colectivo va más allá de masas e individuos, de estructuras y acciones” (Myers. 2000). Comprende pues, la manera de hacer, a quiénes corresponde y por qué, dicho de otra manera: la forma, lo público y lo histórico.

Lo histórico se refleja en todos. Como personas tenemos familia y origen, cada familia tiene sus propios rasgos y a pesar de ello los miembros que la integran son muy diferentes entre sí. Sin embargo, la procedencia biológica y cultural nos identifica como cercanos y similares. Es algo innegable y notorio; lo que nos hace conocer una parte del por qué es que somos como somos; la otra parte corresponde a nuestra experiencia personal, el compendio de experiencias nos enseña y nos afirman como diferentes; si alguien no es capaz de conocernos es porque ignora cómo ha sido nuestra vida y por ello no sabe nuestra historia.

La forma en los individuos es la esencia misma que poseen, única y estable, más no inmodificable. Comprende el cómo sentir, pensar y actuar, muy estrecha al pasado, que es quien la define y justifica.

Lo público indica a quiénes corresponde: a todos. “Sin excepciones los seres humanos nos encontramos en un mismo mundo, una misma dimensión que no distingue divisiones geográficas o raciales” (Marín, 1980). La interacción comprende a todos, no hay ser que pueda vivir aislado del mundo.

En suma, el colectivo es lo intangible pero experimental, es parte de todos y todos parte de él. Más que la suma de individuos es la interacción producto de un proceso histórico y con espíritu propio. Un ente. “El colectivo tiene una forma de pensar, misma que se esparce en la de los individuos, quienes la diversifican mas no la cambian” (Fernández, 2006).

Se requiere mucho tiempo para modificar ese pensamiento y se requiere de todo el colectivo para hacerlo. Éste no tiene fin mientras haya individuos, aun cuando quedara un par de ellos, conservarían la forma de tal pensamiento, o al menos eso se entiende de lo que plantea Fernández (2006).

Como ejemplo de que la forma de pensamiento va cambiando con el entorno sociocultural consideremos lo siguiente: quién sabe cómo y cuando surgió el noviazgo, pero podemos decir que tiene como fin conocer a la otra persona para saber si es con quien uno desea formar una familia. Se sabe que es una tradición necesaria, pero se llegó a esa conceptualización debido a que tiene un proceso, se haya mantenido por efectividad o mera costumbre, pero es algo que no se acaba de inventar y por lo mismo tiene su historia.

Anteriormente, la forma de conquistar a la mujer se veía estereotipada de manera distinta a la actual, debía mostrarse caballerosidad y elocuencia, regalarse flores y chocolates, llevar serenata, entre otras cosas, ahora quedan como simple romanticismo opcional, no es que ya no se requiera, pero no resulta indispensable. La formalidad era excesiva, sinónimo de responsabilidad e integridad, hoy no se requiere tanto arreglo para mostrar que el interés que se siente es de fiar. La forma de vida, el pensamiento de la sociedad determinaba que esa era la manera correcta de hacerlo, pero mientras ha cambiado el colectivo junto con su pensamiento, el noviazgo ha ido modificando la seriedad que requiere.

De entrada, ya no es homogénea la idea de esperar encontrar “un amor para toda la vida”, con la noción actual de vida pasajera y breve, se ha comenzado a ver inconveniente el “desperdiciar” el tiempo con una sola persona, que si al final resultara no ser la indicada representaría haberse equivocado en algo que no tiene reverso. La apertura respecto a la sexualidad también adquirida por la evolución de la sociedad representa otro factor que ha inhibido la ilusión de enamorarse de una sola persona. Ni siquiera crear una familia propia es visto como algo forzoso o necesario, es una de las tantas opciones que se tiene de vida. Con el pasar de los años la idea de amor absoluto se ha doblegado a amor relativo, aunque sigue teniendo el espíritu de ser positivo y próximo a la felicidad.

Lo expuesto tiene relevancia al intentar explicar cómo la Psicología no solamente tiene limitaciones internas, epistemológicas, teóricas y prácticas, pues siendo congruentes con la aceptación de la naturaleza multinivel del hombre, puede retomarse que el proceso de evolución de la misma ciencia es fruto del contexto cultural en que se desarrolla. Si como avances se ven a la ciencia y a la tecnología, como retroceso se ve a la alienación inter e intraindividual. Contemplar al colectivo sobre el individuo permitirá la evolución de ambos, así como en una visión darwiniana, las especies aptas sobreviven, no los ejemplares, la especie en conjunto.

Se requiere de ese retorno a lo colectivo, de buscar conocer más de lo que nos rodea, entender y actuar en pro del bienestar de todos. Estudiar grandes masas con rasgos particulares es favorable para la ayuda de unos pocos, pero entender a la humanidad como especie, quererla y protegerla como unidad implica más que analizarla, se requiere vivirla porque a través de la experiencia es como se conoce. Parte del respeto necesario es entender la diversidad, y con ello preguntarse ¿qué diferencias generaría el que la Psicología sea entendida como ciencia y no como una disciplina que puede aplicar aspectos de la ciencia?

Desde hace algunas décadas, los psicólogos sociales proponen teorías que ordenan sus observaciones, las cuales tienen implícitas hipótesis, susceptibles de ser sometidas a pruebas y predicciones prácticas. Los psicólogos sociales también realizan investigaciones que predicen el comportamiento, utilizando estudios correlativos, que con frecuencia se realizan en escenarios naturales. También intentan explicar el comportamiento efectuando experimentos que manipulan uno o más factores bajo condiciones controladas.

La investigación psicosocial no sólo varía según sus condiciones de localización (laboratorio: situaciones controladas; campo: situaciones naturales), sino que, puede variar según el método aplicado: correlativo (cuando se pregunta si dos o más factores están asociados de forma natural) o experimental (cuando se manipula algún factor para observar su efecto sobre otro).

La misma física, que es la representación pura de la ciencia ha pasado por diversas revoluciones, Chalmers (1939) explica que “así como la física de Newton no es parecida a la misma de antes de los tiempos de Galileo, la mecánica cuántica aún no ha sido reemplazada por otras visiones”. A veces se da por sentado que lo conocido por la Ciencia genera un saber superior, finito y exento de errores, sin embargo, nuevamente consideremos que lo que dice la mayoría no es siempre cierto, por lo que el planteamiento de Descartes, que busca diferenciar lo cierto de lo falso, debe ser tomado con cautela. Aceptar que la ciencia misma no tiene límites conocidos ni concebibles.

Lakatos (2011) hablaría de “bases teóricas generales que constituyen el núcleo de programas de investigación”, y no un continuo sólido sin posturas alternas.

Conclusiones

La historia en sí enseña lo ocurrido para evitarlo en el futuro, aprender de los errores, ya se han conocido, pero no superado las limitaciones de la Psicología, aceptar el lado subjetivo de la ciencia nos ayuda a aceptar constantemente nuestras creencias acerca de los hechos, controlando y restringiendo, así, nuestros prejuicios.

Como datos finales, veamos qué ocurre en México, el Conacyt reporta que en 2010 el gobierno federal invirtió 54, 436 millones de pesos en Ciencia y Tecnología, del cual el presupuesto manejado por el Conacyt equivalió a 11,922, 234 millones de pesos. En el mismo informe se indica que el número de egresados en estudios de posgrado en el campo científico es de 19, 541 de especialización, 44, 885 de maestría y 4, 169 de doctorado. En el caso del número de artículos publicados por científicos mexicanos, en base al informe del Conacyt, en 2009 se publicaron 1, 057 artículos de medicina, 1, 054 de física, 911 de química, 726 de ingeniería, 466 de biología y 420 de ciencias sociales, sumando los de otras disciplinas científicas se generaron en total 9, 488 durante todo el año.

Las limitaciones vistas para fortalecer el desarrollo de la ciencia tienen que ver con el contexto político, con la productividad y difusión del corpus, peor además de ello con la percepción colectiva. Tan sólo Vázquez & Massanero (2008) describen que en un estudio realizado para evaluar las percepciones que los estudiantes tienen de la ciencia, sus aplicaciones y sus bondades, se encontró que de acuerdo al método de enseñanza de la ciencia en los primeros años de escolarización se encuentran en hombres y mujeres una similitud en algo gusto  una percepción positiva, sin embargo, mientras se avanza en la estancia escolar, las actitudes positivas van declinando, principalmente en las mujeres; una posible razón sea la estereotipación de roles, en las cuales se genera la idea de que la ciencia es solo para hombres.

No es comprensible la búsqueda de carácter científico en la ciencia, o cuál sería el impacto de su aceptación como tal, pero podemos ver que mientras no hay un impulso interno ni externo en el desarrollo general de la ciencia, tal vez si la ciencia fuera unificada y vista como una disciplina más sólida (nunca ciencia como tal) se enfrentaría al mismo dilema de nunca poder tener una verdad absoluta entre sus logros.

Bibliografía.

Chalmers, A. (1939). “¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, Una valoración de la naturaleza y el estatuto de la ciencia y sus métodos”. México: Siglo XXI Editores.
Descartes, R. (2009). El discurso del método. México: Ediciones Gandhi.
Fernández, P. (2006). “El concepto de psicología colectiva”. México: DGAPA-PAPIIT.
González, F. (1999). “La Investigación Cualitativa En Psicología: Rumbos Y Desafíos”. Sao Paulo: Educ,
Lakatos, Imre (2011). “Historia de la ciencia y sus reconstrucciones”. España: tecnos.
Marín, G. (1980). “Hacia una Psicología social comunitaria”. Revista latinoamericana de Psicología 12(001), 171-180.
Myers, D. (2000). “Psicología social”. México: McGraw-Hill
Rius, E. (2007). “Marx para principiantes”. México: Debolsillo.
Sánchez, J. (2002) Psicología de los grupos: Teorías, procesos y aplicaciones. España: McGraw-Hill.
Tortosa, F. & Civera, C. (2006). “Historia de la psicología”. Madrid: McGraw-Hill / Interamericana de España.
Vázquez, A. & Massanero, M. (2008). “El declive de las actitudes hacia la ciencia de los estudiantes: Un indicador inquietante para la educación científica”. Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias 5(003), 274-292
Volker, G. (2006). “Filosofía de la Psicología”. Barcelona: Herder.

1 Si los paradigmas existentes buscaran una integración de sus criterios debieran ceder y abrirse a un análisis consensuado, reconociendo sus propias limitaciones y las ventajas habidas en los otros enfoques; un segundo paso consistiría en modificar o eliminar (de forma parcial o total) sus postulados originales para tener la posibilidad de una unificación objetiva.
2 Aunque para algunos hablar de métodos es arriesgado por ser un probable camino al eclecticismo, el ser humano es tan complejo que requiere de más de un método para ser estudiado; aún así debe cuidarse la congruencia entre los distintos métodos que pueda adoptar dicha Psicología, pues de no hacerlo se seguiría hablando de Psicologías y no de Psicología.
3 El individuo construye su “realidad subjetiva” no de manera deliberada, sino teniendo siempre una base válida para hacerlo; hablar de que lo hace arbitrariamente sería hablar de aspectos patológicos, posiblemente psicóticos. Es una construcción porque el individuo es un ente interactivo, y no meramente imitativo ni pasivo.
4 La normalidad es tratada aquí en términos estadísticos, donde a partir de una muestra representativa de la población se determina qué es lo que se presentará con mayor frecuencia; y no en un sentido despectivo para hacer alusión a aspectos antinaturales o indeseados. 
5 Con patología o anormalidad busco referirme a las cualidades o conductas que representan una situación perturbadora para el desarrollo del individuo, y no a situaciones que son mal percibidas por los demás.

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Recibido: Enero 2018 Aceptado: Enero 2018 Publicado: Enero 2018



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