En la última década Marruecos está logrando profundos cambios en su estructura productiva, institucional y social. El país avanza decididamente hacia la modernización y globalización con notables tasas medias de crecimiento en el último quinquenio (en torno al 5,4%), estabilidad macroeconómica (tanto monetaria como fiscal y cambiara) y notables mejoras de la productividad y competitividad, como consecuencia de importantes planes de acción, dirigidos a la reforma estructural tanto del tejido productivo agrario, industrial y de servicios como de las instituciones y la administración pública ,es la década del reinado de Mohamed VI.
Marruecos proyecta hacia el mundo la imagen de un país, con una democracia cada vez mas afianzada, puerta de África, vecina de Europa, con un gran potencial de crecimiento, cada vez más integrado en los circuitos económicos y financieros del mundo desarrollado, y con una firme voluntad de conseguir los niveles de desarrollo y bienestar de los países más avanzados, preservando sus raíces y cultura ancestrales.