Revista: Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo
ISSN: 1989-4155


LA PEDAGOGÍA Y LA EDUCACIÓN DE LA SEXUALIDAD UN RETO DE LA UNIVERSIDAD HACIA LAS COMUNIDADES

Autores e infomación del artículo

Judith Piñeda Aguilar*

María Antonia Ochoa Brito**

Elvira Alonso Hernández***

Universidad de Las Tunas. Cuba

e-mail: yudith@ult.edu.cu


RESUMEN
Es indiscutible la importancia de los factores sociales y especialmente de la escuela en la formación integral de la personalidad, ya que para que las cualidades psíquicas se formen son necesarias las condiciones sociales de vida y de educación, en la cual la experiencia histórica-social del educador desempeña un papel relevante. Independientemente del sexo y su aparato biológico correspondiente, el ser humano, tanto masculino como femenino requiere de influencias externas que contribuyan a la educación de su sexualidad. Este requerimiento es necesario desde las edades más tempranas pues le posibilitan que en la misma medida en que se forma y se desarrolla su personalidad, se eduque la sexualidad entre las esferas más importantes en la vida del individuo. El educador que posea en general un vasto conocimiento en las esferas de las ciencias biológicas, de la pedagogía, la psicología, y otras ciencias sociales afines, desde el punto de vista teórico, así como de algunas disciplinas filosóficas, como la ética, y en particular domine los contenidos principales de la educación sexual si es capaz de revertirlos adecuadamente en sus alumnos y alumnas podrá organizar y orientar su trabajo de tal forma que contribuya al desarrollo psicosexual de los escolares y con ello elevará a planos superiores la calidad de su trabajo docente educativo.
Palabras claves: La Pedagogía y educación de la sexualidad en comunidades  desde la Universidad de Las Tunas
SUMMARY
The importance of the social factors and especially of the school in the integral formation of the personality is indisputable, since for the psychic qualities to be formed the social conditions of life and education are necessary, in which the historical-social experience of the Educator plays a relevant role. Regardless of sex and its corresponding biological apparatus, the human being, both male and female, requires external influences that contribute to the education of their sexuality. This requirement is necessary from the earliest ages because it allows him to the extent that his personality is formed and developed, sexuality is educated among the most important spheres in the life of the individual. The educator who generally has a vast knowledge in the fields of biological sciences, pedagogy, psychology, and other related social sciences, from a theoretical point of view, as well as some philosophical disciplines, such as ethics, and In particular, master the main contents of sex education if you are able to adequately reverse them in your students, you can organize and guide your work in such a way that it contributes to the psychosexual development of schoolchildren and thereby raise the quality of their teaching work to higher levels educational.
Keywords: Pedagogy and sexuality education in communities from the University of Las Tunas

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Judith Piñeda Aguilar, María Antonia Ochoa Brito y Elvira Alonso Hernández (2020): “La pedagogía y la educación de la sexualidad un reto de la universidad hacia las comunidades”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (marzo 2020). En línea:
https://www.eumed.net/rev/atlante/2020/03/pedagogia-educacion-sexualidad.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/atlante2003pedagogia-educacion-sexualidad



DESARROLLO
La Pedagogía es la ciencia que tiene como objeto de estudio la educación como un proceso que se organiza y dirige conscientemente. "Para la pedagogía y la psicología contemporáneas constituye una tarea esencial la organización de un sistema coherente de educación desde el nacimiento del niño hasta su madurez social, que debe realizarse, por una parte, en correspondencia con el modelo social que encarna las exigencias de nuestra sociedad hacia el hombre y, por otra, en función de las características específicas de cada etapa del desarrollo". (1)
En el amplio contexto de la Pedagogía como ciencia se pueden determinar algunos de los parámetros principales de la Pedagogía de la sexualidad como una de sus derivaciones, que recién intenta constituirse en nueva ciencia, y como todas, en sus inicios, sus imbricaciones dialécticas con otras son todavía más estrecha y dependiente.
Según el investigador alemán H. Grassel, ella es la rama de la ciencia pedagógica que se ocupa del estudio de los objetivos, tareas, métodos, formas y medios de llevar a cabo el proceso de educación sexual de niños, adolescentes y jóvenes. Sin embargo, no existe consenso en el reconocimiento de esta disciplina como una ciencia pedagógica específica (2). Aun cuando la mayor parte de los más destacados pedagogos le hayan dedicado especial atención.
Para Antón S. Makarenko "La educación sexual es considerada como uno de los problemas pedagógicos más difíciles. En efecto ninguna cuestión ha sido tan confundida ni objeto de tantas opiniones incorrectas. "(3) de ahí que le haya dedicado un capítulo independiente en sus reflexiones pedagógicas.
La Educación de la sexualidad está estrechamente vinculada con las restantes esferas del trabajo educativo, pero tiene su identidad propia ya que posee su especificidad y relativa independencia. Esta última se ve muy afectada por la incidencia de las normas morales vigentes en una determinada sociedad, que siempre afectan de un modo u otro las concepciones sobre la sexualidad.
"La educación sexual- asegura Nancy Chacón-, no sólo puede encerrar los fundamentos teórico-prácticos de la esfera de la sexualidad, con un carácter instructivo de todos los elementos y factores que intervienen en las relaciones sexuales de la pareja, sino que es necesario revelar el contenido moral de tan importante aspecto de la vida humana. La connotación de los valores morales positivos que encierra el acto sexual como expresión suprema de los sentimientos de amor más puros y profundos, así como de merecimiento mutuo de la pareja. "(4)
Por la relativa independencia de que goza esta actividad, que en última instancia es eminentemente pedagógica aun cuando se efectúe en estrecho vínculo con otras esferas de la sociedad civil, su radio de incidencia no se limita a la esfera de la moral, el derecho y la ciencia, sino también de la religión y el arte, hasta el punto que llega a articular significativamente con la vida política e ideológica de la sociedad. Aunque la actividad sexual pertenece a la esfera más íntima del individuo, sin embargo, sus repercusiones en todas las esferas de la vida social son extraordinarias, aun cuando no se manifiesten de manera evidente y sea realmente complejo la elaboración de instrumentos de medición de sus efectos.
Por otra parte, no puede ignorarse el grado de manipulación que en la historia han tenido las relaciones sexuales por parte de gobernantes y dirigentes, de distinto rango y actividad.
A juicio de Orlando Martín y Encarnación Madrid: "El sexo y la educación sexual dependen también de una decisión humana, de una decisión política. La historia es harto elocuente de cómo se han impuesto costumbres, normas, "posiciones sexuales" en nombre de la civilización, de la moral, de la libertad, de la democracia. (5) Las múltiples manifestaciones de represión y regulación arbitraria de las relaciones sexuales sobre bases autoritarias, como el "derecho de pernada", la Inquisición, la prohibición de relaciones prematrimoniales en el catolicismo, las reglamentaciones étnicas e ideológicas como las que han establecido el judaísmo, el islamismo, el nazismo, etc. Por todas ellas ha atravesado la humanidad y aunque se han condenado con frecuencia algunas de tales reglamentaciones en determinadas prácticas y relaciones sexuales, sin embargo, aún sus secuelas y manifestaciones no han desaparecido del todo en la actualidad.
Entre las tareas fundamentales de la Pedagogía Sexual y hacia donde deben encaminarse actualmente los principales esfuerzos se destacan dos que pueden considerarse básicas:

  1. La investigación y elaboración de métodos, vías y formas concretas que contribuyan a la formación y desarrollo de la esfera psicosexual de la personalidad.
  2. La capacitación de los educadores para la educación sexual de las nuevas generaciones. (6)

Del cumplimiento de la primera tarea depende en gran medida que la educación de la sexualidad ocupe el lugar que le corresponde como una dirección más del proceso docente educativo.
Por tal motivo debe constituir una preocupación de partidos y gobiernos, pues se trata de proporcionar mejores opciones de vida a los ciudadanos para los cuales en definitiva se elaboran proyectos y programas políticos y sociales que siempre se orientan e buscar formas superiores de beneficio ciudadano.
En varios países de Europa, de los que no puede excluirse a algunos de los considerados socialistas ha existido una gran experiencia en el campo de las investigaciones acerca de la sexualidad, independientemente del hecho de que éstas no fuesen consideradas propiamente dentro de las disciplinas pedagógicas.
Es imprescindible diferenciar tales investigaciones de las innumerables publicaciones de erotismo vulgar y hasta pornografía sutilmente disfrazada que con ropaje seudocientífico pululan en librerías y estanquillos comerciales con simples aspiraciones mercantilistas.
En la otrora República Democrática Alemana se elaboró una metodología que aspiraba a responder a los objetivos y necesidades de la educación sexual, la cual puede apreciarse en el libro Juventud, sexualidad y educación, que contiene no sólo muchas consideraciones teóricas generales de indiscutible valor, sino también algunas conclusiones a partir de experiencias concretas de aquel contexto que sin que sean extrapoladas artificialmente pueden y deben ser tomadas en consideración por investigadores de otros países y contextos culturales. La validez científica de muchas de las investigaciones efectuadas en aquellos países que fracasaron en su intento de construcción del socialismo no tiene hoy en día que cuestionarse atendiéndose a la fallida experiencia.
De igual forma V. G. Kusienko en la entonces Unión Soviética propuso por su parte una interesante metodología que contribuye al desarrollo de sentimientos y relaciones entre ambos sexos de forma adecuada.
En los países de Europa occidental existe también múltiples resultados de investigación en este terreno, entre los que se destaca en España el grupo de trabajo sobre educación sexual de Harimaguada cuyos resultados destacados serán objeto de análisis posterior.
Si bien es cierto que el perfeccionamiento de las vías y métodos es fundamental para el logro exitoso de esta tarea, el éxito de la misma sólo se podrá alcanzar cuando los educadores estén preparados de forma adecuada para enfrentarla y dirigirla, por tanto el principal problema que tiene la Pedagogía de la sexualidad en la actualidad es garantizar la preparación de todos los educadores y educadoras en todos y cada uno de los niveles de enseñanza.
La Pedagogía de la sexualidad -como una especialidad que debe ser reconocida en la Pedagogía como ciencia- se sustenta en una serie de principios generales que le permitirán al educador lograr una concepción científica de la sexualidad humana.
Este sistema de principios puede ser formulado desde distintas perspectivas como los formulados por Fernando Barragán Medero desde una metodología constructivista (7), así como los elaborados por H. Grassel, pero adaptados por un colectivo de autores cubanos al contexto de este país. Ellos se convierten en orientaciones que desde el punto de vista didáctico y metodológico le permiten tanto a los padres como al maestro proveerse de los fundamentos básicos para llevar a efecto un adecuado trabajo en la educación de la sexualidad.
De igual forma y de manera muy interesante, aparecen algunas orientaciones básicas que nos ofrece Pere Font en su libro Pedagogía de la sexualidad entre las cuales se destacan lo importante que resulta para un educador diferenciar entre genitalidad y sexualidad, ya que estos conceptos se confunden frecuentemente y reducen la sexualidad a una parte integrante de ella. De igual forma plantea este autor como el educador debe cuidar de su vocabulario que le permita un lenguaje adecuado en sus intervenciones.
Si analizamos cada una de estas propuestas tienen sus puntos comunes con las especificidades que le imprime cada autor de acuerdo a sus reflexiones y experiencia científica.
Siempre resulta recomendable no ignorar aquella recomendación de Engels según la cual de los principios no se parte sino que a los principios se llega. Ahora bien una vez que la experiencia científica acumulada es lo suficientemente válida como para la formulación de algún principio este se convierte en premisa indispensable para el futuro desarrollo de cualquier investigación.
Por otra parte, es cierto que los principios se estudian para su comprensión de forma individual, pero en la práctica hay que articularlos en su carácter de sistema.
Según nuestro criterio, la educación de la sexualidad como proceso debe sustentarse en un sistema de principios con un enfoque comunicativo a partir de la propia actividad del sujeto, que posibilite al educador la conducción del proceso de educación y desarrollo de la personalidad de forma activa y sin esquemas rígidos que permitan enfrentar creadoramente la solución a los problemas que en la esfera de la sexualidad actualmente se presentan, evidenciados a partir de las investigaciones desarrolladas.
Los principios que ahora proponemos se adecuan más a nuestro juicio a las características propias de los escolares y a la labor que le es factible desarrollar al maestro. Esto se ha podido apreciar en el resultado de algunas investigaciones que hemos dirigido (8). Sin embargo, en el proceso de educación de la sexualidad no son estos los únicos aspectos a tener en cuenta. En la medida en que el maestro esté preparado podrá utilizar otros que se deriven de su propia actividad.

  1. Unidad de la instrucción y la educación.

Cuando el maestro trate aspectos relacionados con la educación de la sexualidad no sólo debe preocuparse por brindar conocimientos desde el punto de vista biológico, psicológico, higiénico y social. Debe tener en cuenta en qué medida esos conocimientos llevan un mensaje educativo encaminado a la formación de valores y de hábitos y actitudes correctas con respecto a la sexualidad.
Como es de suponer para que se realice esa integración de lo educativo y lo instructivo como categorías inseparables , debe tenerse en cuenta el nivel de desarrollo alcanzado por el estudiante en particular y por el grupo en general de manera que se pueda ejercer una influencia individual y colectiva que responda a sus interese y necesidades.

  1. Utilización de un lenguaje adecuado y preciso que inspire respeto, franqueza y libertad de expresión.

Es fundamental cuando se trata la educación de la sexualidad tener presente el lenguaje adecuado que únicamente se logra con conocimiento y preparación sobre esta problemática que posibiliten una mejor "cultura sexual". Ese lenguaje claro y preciso en cada momento, sin divagaciones inspirarán respeto, además de que debe existir franqueza en los planteamientos y cada alumno podrá expresar libremente lo que piensa con respecto a un tema determinado.
Es importante que niños y niñas aprendan a utilizar un lenguaje adecuado y esto se logra a partir de que el educador lo utilice en su intervención con naturalidad y espontaneidad. No quiere esto decir, que se deseche otro tipo de expresión también conveniente, pero siempre lejana de cualquier vulgaridad. Lo que se trata es que haya un aprendizaje del vocabulario correcto y cada asunto se conozca por su nombre adecuado.

  1. Honestidad personal que permita una discusión positiva y respuestas basadas siempre en la verdad.

En el proceso educativo intervienen también nuestras propias conductas y actitudes que asumimos ante el hecho sexual humano. Es por esto que resulta de vital importancia que toda persona que se dedica o que en cierta medida tenga que ver con la educación de la sexualidad tenga claridad sobre aquellos aspectos que pudieran resultar conflictivos. No se puede convencer cuando no se está convencido. La honestidad en el tratamiento de cualquier tema educativo es básica, pero en relación a la sexualidad es imprescindible. Una esclarecimiento acerca de todos los aspectos debatidos permitirá abordar los temas más conflictivos y posibilitará ofrecer respuesta a los escolares basados siempre en la verdad, con un fundamento científico, y con un mayor nivel de convicción.

  1. Dominio de los objetivos de la educación sexual que enseñen a pensar y a reflexionar, no a imponer criterios propios.

El educador debe iniciar su trabajo en educación de la sexualidad a partir de los objetivos acerca de la misma y que caracterizan a la sociedad en un momento histórico concreto. Esto resulta de gran interés, ya que no se trata de trasmitir nuestros propios criterios, sino de enseñar a pensar al alumno, a reflexionar acerca del hecho sexual humano. Para lograr esto, resulta importante el diálogo, el debate, la discusión de videos que permitan enriquecer esta labor y conocer como piensan los alumnos, aun cuando sus puntos de vista no coincidan con los del profesor. Debe tenerse en cuenta el conocimiento que tienen los alumnos sobre hechos de su vida cotidiana y que para ellos tienen una significación especial.

  1. Respeto por la diferencia que le permitan guiar discusiones dinámicas y que a su vez permitan la participación igualitaria entre los sexos.

Frecuentemente de forma inconsciente se dan multitud de situaciones que fomentan la discriminación en función del sexo o por otros motivos. Es importante tener en cuenta que en cualquier actividad de educación sexual no debe existir dicha conducta, se debe fomentar el respeto por la diferencia. Deben participar por igual niños y niñas. Los educadores deben ser cuidadosos en esto, pues sin proponérselos en muchas ocasiones su actitud está permeada de un sexismo que lacera la imagen de la mujer.

  1. Conocimiento del desarrollo evolutivo de la sexualidad que permita adecuar los contenidos a las características de la edad.

Resulta indispensable por todo educador y orientador sexual conocer el desarrollo evolutivo de la sexualidad. Somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos, por tanto, la sexualidad se expresa durante toda la vida, pero de diferentes formas de acuerdo a la edad del individuo, la educación que haya recibido, la cultura etc., es por eso que en este principio se conjugan otras formas para que el primero sea válido.

  1. Utilización del diálogo y la confianza como instrumentos que posibiliten escuchar y ser escuchados.

Lo más importante al impartir educación de la sexualidad no es que se posean medios sofisticados, independientemente del valor que estos tienen, el mejor recurso con que cuenta un educador u orientador sexual es la capacidad de dialogar con los demás. Tanto en la infancia como en la adolescencia el hablar sobre estos temas se convierten en una necesidad y generalmente le corresponde al educador evacuar estas dudas cuando el mismo está abierto a tratarlos, a ser discreto, a respetar los puntos de vista de los demás, demostrar que tiene dominio pleno del tema que está tratando y haberse manifestado como una persona asequible y de confianza a la que se puede llegar porque es confidente.

  1. Metodología activa y medios audiovisuales para una mejor comprensión por parte de los alumnos.

En educación de la sexualidad no es posible trabajar con un discurso totalmente teórico, de ser así el proceso sería unilateral. Por ello recomendamos una metodología activa que haga que alumnos y alumnas participen en el proceso de aprendizaje activamente siendo objeto y sujeto de la actividad. En este sentido la coeducación cobra gran valor pues favorece el intercambio de opiniones, el conocimiento y la forma de pensar de cada uno y de cada sexo. Esto también se logra con medios audiovisuales que propicien el debate, para lo cual el educador debe estar preparado y conocer de antemano cuáles serán los puntos acerca de los cuales se realizará el mismo. En niños pequeños es muy conveniente el juego de roles, el dibujo, la composición donde se evidencia lo que queremos conocer para emprender el trabajo de educación de la sexualidad.

  1. Saber estrechar lazos de unión entre la escuela y el hogar, maestro-alumno, padre-maestro.

La educación de la sexualidad no es ni puede ser exclusivamente responsabilidad del maestro, también lo es de la familia, pero sí le corresponde al maestro dar a conocer a los padres todo cuanto en este sentido se vaya a tratar, las posibilidades que brindan las asignaturas, las particularidades evolutivas de la sexualidad de acuerdo a la edad. Esto se puede lograr a través de las escuelas de educación familiar, las visitas de orientación a los padres, en el vínculo escuela, familia, comunidad y otras alternativas que sean factibles de trabajar.

Algunas vías que permiten trabajar la educación de la sexualidad

Con frecuencia se considera que la educación de la sexualidad se da de forma consciente y voluntaria, tomando como punto de referencia para ello la palabra y los libros o textos escritos. Sin embargo, se conoce que no son precisamente estas vías las únicas que pueden brindar información al niño y contribuir a la formación de su sistema de valores.
"El comportamiento cotidiano de los adultos, las relaciones entre los mismos, la influencia de los medios de comunicación, la división del trabajo en función de los sexos, etcétera, son factores, que poco a poco, a lo largo del proceso de crecimiento, van impregnando la mente del niño y, por consiguiente, van configurando sus primeras actitudes respecto al afecto y a la sexualidad" (9).
Otras de las vías que consideramos contribuyen a la formación de valores y al desarrollo de sus actitudes con respecto a la sexualidad son las que se brindan a continuación:
El juego permite formar en los niños patrones morales a partir de los roles que se les asignen dentro del mismo. En edades tempranas como la preescolar, el niño por lo regular representa la vida familiar y sus relaciones con el adulto, fijando sus patrones morales de conducta. Un inadecuado manejo en la esfera sexual puede provocar a largo plazo conductas impropias como la promiscuidad sexual y el machismo, entre otras. "Los juegos infantiles que pueden implicar una carga erótica son considerados por muchos padres como algo terrible que es necesario reprimir. Estos padres deberían saber que dichos juegos son normales en la infancia y que cobran sentido en cuanto son aprendizaje de la vida adulta, y esta implica la sexualidad. Por su mediación los niños satisfacen una curiosidad y ensayan, imitando generalmente al adulto, una nueva y desconocida actividad que llama poderosamente su atención"(10).
La encomienda o encargo es la vía que permite la formación y desarrollo de actitudes en las relaciones entre niñas y niños. Al orientar la encomienda deben definirse y precisarse bien los objetivos que se persiguen con ella con el fin de buscar soluciones pedagógicas concretas a las disímiles situaciones que se le puedan presentar al educador.
La encomienda tiene la particularidad de que puede asignarse de forma individual o colectiva, en cualquiera de los casos el educando debe conocer la significación social que la misma tiene. Constituye una vía importante para la educación de la sexualidad y fundamentalmente en la adolescencia por las características que esta presenta en este período de la vida. Además hay que tener en cuenta que a esta edad el escolar participa en otras actividades como son fiestas, campismos, excursiones, entre otras, que deben ser aprovechadas por el educador para influir en las formas de conducta de los estudiantes.
El ejemplo personal que exhiba el educador, tanto padre como maestro es la mejor vía para una influencia educativa adecuada. Aquí se revela la importancia de lo planteado por el Maestro cubano José de la Luz y Caballero: "Instruir puede cualquiera, educar, sólo quien sea un evangelio vivo"(11).
No se logra educar con discursos que angustien al alumno, lo importante es el ejemplo diario de padres y maestros y que por lógica se incorporarán a la forma de actuación del alumno.
Las narraciones éticas se recomiendan fundamentalmente para los escolares menores y los adolescentes teniendo en consideración la edad de los mismos y la asequibilidad de lo que se quiere narrar. Su objetivo fundamental es formar sentimientos morales adecuados con respecto a la vida sexual, y además fomentar sentimientos de amistad.
Los diálogos éticos posibilitan el intercambio con el auditorio, conociendo los puntos de vista y las valoraciones que sobre determinados aspectos hacen los estudiantes y les permiten además emitir sus criterios.
Este método le propicia al educador dirigir su atención hacia aquellos aspectos que resulten esenciales, y a la vez evacuar dudas o corregir los errores que se puedan presentar.
Siempre que se utilice la vía del diálogo deben tomarse las precauciones necesarias sobre el tema que se escogerá, ya que el mismo debe responder a los intereses de los alumnos y propiciar el debate. Se recomienda la confección de una guía que oriente la lectura hacia los aspectos que se consideren esenciales, si es que lo que se ha decidido es la discusión de una obra literaria.
La conversación individual puede ser utilizada en todas las etapas de la edad escolar, tiene gran aceptación entre los estudiantes, es muy difundida y es aplicada con frecuencia en la educación de estos, ya que hay aspectos de índole privada que no tienen por qué llevarse a debate. Esta vía requiere gran discreción y privacidad, pues hay ciertos problemas que no tienen por qué llevarse a discusión en colectivo y que el educando prefiere confiarlos a un educador que sea querido y respetado por él.
Según T. E. Kónnikova en la práctica educativa sucede frecuentemente que la colectividad no comprende los motivos de uno u otro acto, no puede orientarse en la complejidad de los sentimientos y reacciones de su compañero (12). Es evidente que en tales casos el educador experimentado puede ayudar al educando a comprender lo ocurrido, sin recurrir a la colectividad, y al mismo tiempo, puede ayudar a esta a juzgar correctamente el hecho.
En tales casos, hay que rescatar el enfoque personológico y humanista, desalienador, respetando la individualidad, lo que exige del educador habilidad y tacto pedagógico.
Deben tenerse en cuenta, siempre que se utilice la conversación individual, las características de la edad de los alumnos para de esta forma satisfacer sus necesidades e inquietudes.

De igual forma, cuando se dan estímulos, se contribuye a formar sentimientos de satisfacción y alegría, a reforzar su conducta, ya que los estímulos refuerzan la seguridad en sí mismos y fijan los patrones morales adecuados. Debe estimularse toda expresión sincera de sentimientos de amor, no sólo de amor en la pareja, sino de caballerosidad, cuidado a los niños, a las mujeres embarazadas, etc. La sanción por su parte debe tener un carácter educativo, que parta de la propia comprensión del sancionado sobre los errores que ha cometido. Si esta no es justa, bien explicada y aplicada en el momento preciso, pierde su efectividad.
Esta clasificación presentada no es la única que se conoce, otros investigadores sobre el tema ofrecen distintas propuestas como es el caso del Grupo de Harimaguada en España, dedicado con esmero al estudio de la sexualidad (13).
El colectivo de Harimaguada propone una estrategia de trabajo encaminada a aprovechar el entorno socio-natural de la escuela, para que el aprendizaje escolar no sea ajeno a lo que experimentan alumnos y alumnas en sus actividades fuera del aula. Es importante conocer cómo es la comunidad donde se desenvuelve el alumno, ser su transformador y contribuir a mejorarla.

  1. Partir siempre de sus necesidades y sus intereses. Apoyarse en la potencialidad educativa de la motivación.
  2. Combinar, según convenga en las distintas situaciones educativas que surgen, tanto el empleo de estrategias por descubrimiento como estrategias expositivas.
  3. Perseguir y facilitar la globalización e interdisciplinariedad de los aprendizajes.
  4. Facilitar y combinar adecuadamente tanto el grupo como el trabajo individual, potenciando en todo momento el desarrollo de la capacidad de trabajo autónomo.
  5. Desarrollar la labor educativa en un ambiente tolerante y permisivo, facilitando la participación de todos y todas.

Para el logro de una educación sexual que pueda considerarse sistemática, científica, confiable y efectiva, donde no existan contradicciones resulta de vital importancia la preparación y capacitación de los educadores para dar cumplimiento a esta tan importante tarea.
Esto se logrará cuando padres y educadores interioricen esta necesidad y den a la educación sexual el justo lugar que le corresponde, no dejándola a la espontaneidad o a terceras personas que lejos de contribuir a solucionar un problema lo pueden distorsionar. Es por eso que se considera la educación sexual como una tarea eminentemente pedagógica, por lo que el principal problema está en preparar a los educadores para que puedan influir con conocimiento de causa no sólo en los educandos, sino también en las familias y en la comunidad en general.
Según Alicia González y Beatriz Castellanos, del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona: "La Educación, en el sentido martiano, es preparar al hombre para la vida: preparamos a nuestros niños y jóvenes para el trabajo, actividad fundamental del hombre a través de la cual actúa creadoramente sobre el medio y lo transforma; cultivamos su inteligencia, enseñándolos a pensar; desarrollamos sus sentimientos morales, estéticos, patrióticos; formamos sus convicciones ideopolíticos. . .
Sin embargo, no podemos olvidar que en el caso de Cuba ese futuro hombre que en el mañana será un trabajador, un creador, un constructor de la patria socialista, establecerá también, en su actividad cotidiana, vínculos con personas del otro sexo, amará, sostendrá relaciones sexuales, constituirá una familia, procreará hijos" (14).
Se debe resaltar cómo los aspectos generales de la Pedagogía como ciencia deben ser llevados a la Pedagogía sexual y destacar sus principios, para cuyo cumplimiento es condición indispensable la conversación, el diálogo entre alumnos y maestros.
Generalmente muchos autores trabajan sobre sistemas cerrados, rígidos. Nosotros proponemos que este tipo de actividad sea dinámico, flexible, en términos de preparación del docente, tratamiento al niño en las propias relaciones interpersonales que se deben establecer con ellos. Eso permite poder hablar de la Pedagogía de la sexualidad.
Al preparar a la joven generación no podemos educar solamente en determinadas facetas. En tal situación esa preparación estaría mutilada. Tenemos que preparar y educar también en la esfera sexual, para que puedan disfrutar de una vida enriquecedora, enaltecedora y omnilateral.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Colectivo de autores: Pedagogía. La Habana, Editorial Pueblo y Educación, 1984, p. 41.
  2. Así en muchos textos sobre pedagogía de los antiguos países socialistas es común que se ignorara y sólo se consideraran como ciencias pedagógicas : La pedagogía general, la teoría de la educación, la didáctica, la dirección y organización del sistema de la educación, la historia de la educación , la pedagogía comparada, la pedagogía especial (defectología), la pedagogía preescolar, la escolar, la de formación profesional, la de la educación superior, la de adultos, la familiar, la laboral, la militar, etc. Neuner, G y otros. Academia de Ciencias Pedagógicas de la URSS y Academia de Ciencias Pedagógicas de la RDA. Pedagogía. Editorial Volk und Wissen. Berlín. 1978. p. 106-107. Tampoco en los textos fundamentales de pedagogía elaborados por autores cubanos ha habido tal reconocimiento de la pedagogía sexual. Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. Pedagogía. La Habana. Editorial Pueblo y educación. 1984. p. 32-33.
  3. Makarenko, Anton S. Conferencias sobre educación infantil. Editorial pueblo y educación. La Habana. s. f. p. 78.
  4. Chacón Arteaga, Nancy L. "Juventud y sexualidad; una reflexión ética" en Estudios Eticos T III. Universidad de la Habana. 1990. p. 373.
  5. Martín, Orlando y Encarnación M. Madrid. Didáctica de la educación sexual. Editorial El Ateneo. Buenos Aires. 1986. p. 3.
  6. Véase. Nápoles Sosa, Gladys. "La educación sexual en la formación de los maestros primarios y las educadoras" en Pedagogía Cubana. La Habana. enero-marzo de 1990. no 5. p. 41-43.
  7. Barragán Medero, Fernando. La educación sexual. Guía teórica y práctica. Paidos. Barcelona. 1991. p. 104-106-
  8. Font Pere. Pedagogía de la sexualidad. Barcelona, Ed. Graó, 1990, pág 13.
  9. Diez Benavides, Mariano. Educación de la sexualidad. -- México : Editores Asociados Mexicanos, 1991. -- p. 27.
  10. Luz y Caballero, J. L. Selección de textos. José de la Luz y Caballero. -- La Habana : Editorial Ciencias Sociales, l981. -- p. 187.
  11. Véase: Konnikova, T. E. Metodología de la labor educativa. La Habana : Editorial de Libros para la Educación, 1978.
  12. Dicho colectivo propone métodos generales de la educación sexual, entendiéndose como método educativo todo procedimiento articulado de actuación en la enseñanza basado en conocimientos científicos que respondan a los objetivos educativos que se han propuesto. Con acierto ellos plantean que cualquier metodología puede ser aprovechada para la educación de la sexualidad, siempre que cumpla su misión de ser la vía que permita el logro de los objetivos trazados al efecto.

Consideran que el método que se decida utilizar no debe tener un carácter cerrado y absoluto. Será el más adecuado aquel que facilite el aprendizaje y haga más eficaz y gratificante los conocimientos y actitudes sexuales que se quieren fomentar. Ese método que se utilice debe tener un carácter integrador de las diferentes posturas metodológicas que se conocen y que coinciden con los criterios racionales de actuación.
Proponen un "modelo" de método basado en la siguiente configuración:

Criterio psicológico

Los especialistas de Harimaguada parten de que el fin último de la educación es producir determinados cambios comportamentales en el alumnado, y la mejor manera de lograrlo es conociéndolo.
La base de la actuación educativa ha de tener en cuenta las diversas teorías del aprendizaje que nos informan de: cómo aprenden, cómo evolucionan integralmente, cómo procesan la información. . . teorías tomadas sobre todo de la psicología genética y la psicología cognitiva, que contribuyen a la defensa del carácter activo de todo proceso de enseñanza y aprendizaje, debiendo estar este:

  1. acomodado a las estructuras mentales de los educandos, y a las diferentes fases del desarrollo evolutivo, quiere esto decir que hay que tener en cuenta la edad y el desarrollo alcanzado siempre que se brinde educación sexual,
  2. centrado en la actividad que manifiesta, actividad no motórica solamente, sino actividad participativa (implicándose en su propio aprendizaje) o sea, como sujeto activo en la actividad, y actividad operatoria en la que se interioriza el mundo exterior, reciben la influencia de los factores externos.

En todo lo anteriormente planteado, fundamentan el carácter activo de dicha metodología.
Criterio didáctico
Ellos consideran que el método educativo no es algo que abarque por sí solo todo el espacio educativo, sino que hay que tener en cuenta otros tantos elementos didácticos implicados en la evolución particular de ese espacio, de acuerdo con las interrelaciones que se establecen y el papel que juegan. Ven este criterio didáctico como determinante en ese modelo de metodología que se basa en las aportaciones de la teoría general de sistemas y sus múltiples aplicaciones educativas.
Según su criterio, el funcionamiento sistémico de la enseñanza institucionalizada debe tener en cuenta las características de los elementos implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es indispensable estudiar las características de cada uno de los componentes de ese sistema educativo, concretamente del subsistema didáctico, sin perder de vista la interrelación que se da entre ellos encaminados a un fin educativo propuesto. La modificación de uno de esos componentes implica el cambio de los demás. Es importante tomar en consideración que cualquier método de enseñanza debe estar coordinado con los demás componentes didácticos que tienen que ver con el desarrollo de una determinada situación educativa.

Criterio sociológico

Expresa que junto al carácter activo que impregnan las propuestas metodológicas, reivindica como característica personalizadora la postura crítica constructiva.
Implica esto una especial atención a la estrecha relación entre escuela y sociedad, desentrañando las concepciones de la sociedad y de las relaciones sociales que se plasman a través de la función escolar, de toda la actividad educativa diaria y que colabora con una de sus más productivas vertientes -la formación sexista- en la modelación de comportamientos desiguales y de tratamientos discriminatorios según el sexo, en actitudes intolerantes y en unas relaciones sexuales únicamente reproductivas.

Criterio docente

Plantea que los criterios desarrollados hasta el momento contribuyen a ir dando forma al método, brindando diferentes metodologías para actuar en la clase. Consideran que este último elemento es el de mayor peso a la hora de personalizar y contextualizar los "modelos formales" de métodos en el aula; esto dependerá de la preparación, capacidades y decisiones que tome el docente en su actividad escolar.
Todo esto está en dependencia del conocimiento científico que posea el docente y el dominio que tenga de las particularidades psicosexuales de acuerdo con la edad del escolar.
No se puede brindar educación sexual como si se ofrecieran recetas, pues cada persona tiene su individualidad. No se debe actuar partiendo de la espontaneidad y con criterios personales, si no se tiene un basamento científico. Como plantea ese grupo de trabajo, la actividad docente que se desarrolle ha de ser coherente y fundamentada tanto por las aportaciones científicas de los teóricos de la enseñanza (principios didácticos basados en criterios psicológicos, sociológicos y didácticos) como por la situación particular y espontánea en la que se desenvuelve su actividad.
De forma general se proyectan en negarse a continuar realizando una labor no crítica y antipedagógica. Brindar una educación sexual que se fundamente en profundos conocimientos científicos, pretendiendo cambiar actitudes y comportamientos sexuales en busca de relaciones vivenciales más naturales y tolerantes, más afectivas y placenteras. Educación sexual en la escuela. -- Colectivo Harimaguada. Instituto de Ciencias de la Educación. Universidad de Salamanca, 1988

  1. Véase: González, A. y B. Castellanos. Sexualidad humana, personalidad y educación, Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1995.
*Máster en Educación. Profesora Auxiliar. Licenciada en Educación Preescolar.
** Máster en Educación. Profesora Auxiliar. Licenciada en Pedagogía Psicología.
*** Doctora en Ciencias Pedagógicas. Profesora Titular. Licenciada en Pedagogía Psicología

Recibido: 26/11/2019 Aceptado: 18/03/2020 Publicado: Marzo de 2020

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