Revista: Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo
ISSN: 1989-4155


LA EDUCACIÓN FAMILIAR DESDE EL ESTILO COOPERATIVO

Autores e infomación del artículo

Yuniela Comendador González *

Jorge Luis Hidalgo Ortega**

Universidad de Las Tunas. Cuba

yuniela9511@nauta.cu.


RESUMEN
El trabajo es resultado de la sistematización teórica del Proyecto de Investigación: Atención Educativa de calidad en niños, adolescentes y jóvenes de la Universidad de Las Tunas, Cuba. La presente investigación aborda una problemática de actualidad al referirse al estilo de educación familiar como vía para preparar a la familia en el ejercicio de sus funciones. En la práctica se pueden manifestar algunas insuficiencias como: inadecuada selección y utilización de métodos educativos, falta de unidad en las influencias y exigencias familiares, desigual distribución de roles y barreras en la comunicación familiar entre otras. Se utilizaron métodos como: análisis síntesis, inducción, deducción, histórico lógico, estudio de documentos. Es necesario utilizar esta propuesta como una aproximación interesante que refleja de alguna manera la realidad y permite reflexionar sobre algunos temas que en la actualidad van cambiando, para acercarse a una comprensión más adecuada dentro del proceso familiar.

PALABRAS CLAVE: familia, estilo de educación familiar, estilo de educación familiar cooperativo.
ABSTRACT
The work is the result of the theoretical systematization of the Research Project: Quality Educational Care in children, adolescents and young people of the University of Las Tunas, Cuba. The present investigation addresses a current problem when referring to the family education style as a way to prepare the family in the exercise of their functions. In practice, some shortcomings can be manifested as: inadequate selection and use of educational methods, lack of unity in family influences and demands, unequal distribution of roles and barriers in family communication among others. Methods such as: synthesis, induction, deduction, logical history, study of documents were used. It is necessary to use this proposal as an interesting approach that reflects reality in some way and allows us to reflect on some issues that are currently changing, to approach a more adequate understanding within the family process.

KEY WORDS: family - family education style - cooperative family education style.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Yuniela Comendador González y Jorge Luis Hidalgo Ortega (2019): “La educación familiar desde el estilo cooperativo”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (marzo 2019). En línea:
https://www.eumed.net/rev/atlante/2019/03/educacion-familiar-educativo.html
//hdl.handle.net/20.500.11763/atlante1903educacion-familiar-educativo


INTRODUCCIÓN
 “… la educación no se inicia en las escuelas; se inicia en el instante en que la criatura nace. Los primeros que deben ser esmeradamente educados son los padres…” (Castro, 1998).
Nuestro líder de la revolución aborda la necesidad de que la familia sea preparada para cumplir sus funciones, ya que esta es la célula fundamental de la sociedad, dada su función educativa ocupa un lugar principal en el conjunto de influencias educativas. Es donde el educando permanece más tiempo y en el grupo donde existe mayor vínculo afectivo por naturaleza.
Lo expresado en la Convención de los Derechos del niño (1989), es muestra de ello: el niño/a, para el pleno y armónico desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible deberá crecer al amparo y bajo de la responsabilidad de sus padres, y en todo caso, en un ambiente de afecto, seguridad mental y material.
La familia es para la sociedad una institución con cierto estatus jurídico, con una situación material determinada y normas de conciencia social que la regulan. Pero para sus miembros es en primer lugar, el grupo más cercano con el cual se identifican desarrollando un fuerte sentimiento de pertenencia, y en cuyo marco se enfrentan y tratan de resolver los problemas que la vida plantea.
En la Constitución de la República de Cuba (2002) se expresa que el estado reconoce en la familia la célula fundamental de la sociedad y le atribuye responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones. La familia independientemente de la existencia de diferentes instituciones educativas, culturales, deportivas debe reconocer que nada suple el papel que le corresponde en la educación de sus hijos/as.
La familia debe caracterizarse por la transmisión de verdaderas influencias educativas que formen valores que se correspondan con las exigencias que plantean la sociedad, pues son las tradiciones una de las vías para el logro de esta finalidad.
La familia posee características psicológicas que la diferencian de otros grupos:

  • Es una comunidad de personas que actúa objetivamente como sujeto de la actividad, cuya relación se apoya en los contactos personales promovidos por la identificación afectiva, la gran atracción y unidad emocional generada entre sus miembros que estimula la comunidad de intereses, de objetivos y la unidad de acción.
  • Ejerce un control peculiar a través de normas y valores específicos que generan determinados mecanismos de regulación sobre sus miembros. Los contenidos de la normas y valores están socialmente pautados, condicionados por la herencia cultural, que se expresa en el contenido de los roles; el modo de ser madre, padre, esposo, esposa, hijo / hija, hermana / hermano, etcétera.
  • Al constituirse sus miembros aportan a las nuevas relaciones las condicionantes que traen de otros grupos humanos de procedencia y de referencia, que se van mediatizando lentamente por las características que va asumiendo el funcionamiento de la nueva familia.
  • La estructura de las relaciones es sui géneris y propia de cada familia, en dependencia del funcionamiento familiar. El estatus que cada miembro ocupa dependerá del desarrollo de los roles que asume.

Las investigaciones actuales deben dirigir su atención hacia el proceso de educación intrafamiliar, en la búsqueda de soluciones que permitan el rediseño de la cultura familiar y comunitaria sobre la base de las realidades de hoy y que involucre a la familia en su propio proceso de autoperfeccionamiento.
Los estilos educativos son la forma de actuar de los adultos respecto a los niños en su día a día, en la toma de decisiones y en la resolución de conflictos. Esto supone que se crean expectativas y modelos con los que se regulan las conductas y se marcan los límites que serán el referente de los menores. Esto hace que sea de gran importancia desarrollar programas de educación para padres que, en algunos casos, supongan cambios en la forma de educar, en la manera de establecer límites y en la atención que se presta a los hijos.
La presente investigación propone acciones para que desde la escuela pueden asistir a la familia en la preparación hacia un estilo de educación cooperativo, que propicie la transmisión de influencias educativas a partir de las posibilidades y realidades de cada familia, en aras de lograr un perfeccionamiento de la dinámica familiar, considerando sus particularidades socio-psicológicas, que presuponen poner el énfasis fundamental en la gestión de la propia familia.

Consideraciones necesarias sobre la familia
La familia, a lo largo de la historia, ha atravesado muchos períodos de cambios. Si miráramos retrospectivamente en el tiempo, de seguro podríamos percibir que la familia antigua distaba de la actual en varios aspectos, así por ejemplo: las relaciones entre los miembros se caracterizaban por un exaltado nivel de dependencia y de sumisión, evidenciado en los roles de los padres, el padre proveedor del hogar y la madre dedicada a la educación de los hijos/as.
De igual modo, en cuanto al espacio jerárquico, se practicaba el ejercicio de la autoridad y la supremacía de los más fuertes sobre los más débiles, patrón imitado por los más jóvenes. De manera que, el orden patriarcal fue el rector en la familia; este ubicaba a la figura masculina como aquella con capacidad de detentar el poder y tomar las decisiones, gracias a su condición de jefe de hogar, mientras que los demás debían asumir una posición de obediencia y pasividad. Estas cuestiones marcaban una dinámica de violencia, autoritarismo e incomprensiones, en el seno familiar, totalmente desfavorables en tanto laceraban el proceso de educación familiar de los hijos/as.
No obstante a esto, los profundos cambios socioeconómicos, la modernidad de la vida y especialmente la entrada de la mujer al mercado laboral, lo cual le ha permitido satisfacer necesidades de realización personal, han propiciado la irrupción de una serie de emergencias y transformaciones; de hecho, el papel de la familia en la actualidad trasciende aquella realidad antigua. Ello lo evidencia el hecho de que se han modificado sus límites, reglas, funcionamiento, liderazgo, roles, códigos emocionales, comunicación, estatus, en fin, la dinámica de las familias modernas está marcada por emergencias de cambios en pro de alcanzar un equilibrio familiar, además de que los niños proyecten en su desarrollo tanto afectivo, social como psicológico, comportamientos más adecuados y propensos al sano crecimiento físico y mental.
Ello no quiere decir que la familia haya perdido su esencia como el grupo humano más importante para los sujetos, en tanto funciona como una unidad social que puede satisfacer las necesidades físicas, emocionales, espirituales y económicas. Esa realidad no ha cambiado en estos tiempos, aun cuando las formas de hacer y vivir en ella han sufrido grandes transformaciones, que apuntan hacia la diversidad familiar. 
Como parte de esta se observan cambios en la tipología familiar, las nuevas formas de hacer pareja, lo cual representa un verdadero desafío para el desarrollo sano de cualquier sociedad, en tanto la estructura familiar en que ambos padres conviven con los hijos fruto de su unión, pugna con la irrupción de otras muy diversas maneras de organizarse las personas para vivir. No obstante, aun la familia tradicional es para muchos, incluso para aquellos que se inician en la construcción de una nueva familia, la configuración ideal, a pesar de que en la realidad este modelo ha sido un poco desplazado.
Para el análisis en torno a la familia, los autores de este artículo la asumen como una institución formada por un grupo de personas unidas por lazos consanguíneos y/o afectivos, que conviven en un espacio común durante un tiempo significativo, donde se satisfacen necesidades materiales y espirituales, se establecen relaciones afectivas estables. Es el grupo donde se manifiestan importantes motivaciones psicológicas con el cual se identifica y se desarrolla un fuerte sentimiento de pertenencia, se enfrentan y se tratan de resolver los problemas de la vida en convivencia (Arés, 1990; Álvarez, 1996).
Además, consideran que para su estudio debe tenerse en cuenta que cada seno familiar es diferente en sus relaciones de convivencia, de educación y determinante en la influencia del niño, su vinculación con la escuela y la preocupación por las inquietudes con respecto a sus hijos/as.
Como grupo social en el que se establecen complejos vínculos en torno a la convivencia y la intimidad, la familia mantiene dentro de su dinámica la presencia del conflicto, debido a los desacuerdos que allí se producen, referentes a las opiniones o posiciones que ocupan sus miembros. Estos episodios son inherentes y necesarios por cuanto permiten el cambio y desarrollo de las relaciones interpersonales. En contraste, la falta de comunicación, la poca orientación que a veces tiene la familia para poder educar efectivamente a sus hijos/as, la violencia intrafamiliar que suele observarse en algunos senos familiares, son flagelos que inciden en el desarrollo de la personalidad de hijos/as dentro del grupo familiar. 
La observación sistemática del proceso de educación familiar, el intercambio con diferentes familias, las visitas realizadas a la comunidad, las conversaciones sostenidas en las escuelas de padres, así como la experiencia profesional de los autores de este artículo, permiten precisar que aún se manifiestan insuficiencias como:

  • Desconocimiento de las características que tipifican cada etapa evolutiva del desarrollo psíquico de los hijos/as, principalmente las de la etapa de la adolescencia, lo que conlleva a un mal manejo de las crisis del desarrollo, por parte de los adultos en las diferentes etapas del desarrollo psíquico de sus hijos/as.
  • Patrones tradicionales de educación familiar, basados en métodos de sanción.
  • Escasa e inadecuada comunicación entre los miembros de la familia (madre-padre y/o padres e hijos/as).
  • Marcada agresividad e incomprensión de los padres hacia sus hijos/as y entre los propios adultos.
  • Irrupción de sentimientos de timidez e inseguridad en los hijos/as, los cuales reprimen las necesidades de hablar con los padres sobre sus problemas, se sienten desorientados, por lo que se aproximan a sus propios amigos (igualmente desorientados), y a los profesores con quienes pueden comunicarse.

Acercamiento a los estilos de educación familiar
La familia es una institución social que ha estado presente en todas las civilizaciones y a la cual se le ha atribuido gran importancia. Hablar de familia es reconocerla ante todo como la institución, que, a través del tiempo, no ha sido siempre igual. Las constantes transformaciones que en ella se han experimentado han estado relacionadas con el régimen social existente en cada época y las transformaciones económicas, políticas, sociales, científicas y técnicas en cada momento.
Cada formación económica social modifica las normas y valores sociales que repercuten en el funcionamiento familiar, el grupo familiar opera como un eslabón de intercambio entre el medio social y el individuo, ya que es una de las fuentes más intensas de aprendizaje social. Las transformaciones en la familia cubana se van produciendo paralelas a los cambios económicos y sociales a partir de la creación de las condiciones políticas.
Diversos autores han desarrollado ésta tipología en estudios o investigaciones Arés, (2004), Proenza, (2000), García, (2005), Aroca, (2014).
Vigotsky (1987) nos lleva a reflexionar en torno a la teoría de la zona de desarrollo próximo porque es la que orienta en qué dirección la familia necesita ayuda, propiciando trazar actividades más adecuadas, por un lado, y por otro, lo relacionado con la actividad y la comunicación, esta preparación debe darse en el marco de la actividad y las relaciones afectivas que se establecen entre la familia.
Desde el punto de vista Psicológico podemos decir que la Familia: es la unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia en común que se quiere duradero, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia.
Se considera por familia a todas aquellas personas con vínculos conyugales o consanguíneos. Esta definición destaca los vínculos de parentesco resaltando la ontogénesis de la familia. En este sentido, de acuerdo a la cercanía del vínculo se definen las llamadas familias nucleares (constituidas por padres e hijos) y las familias extensas (incluyen además otros miembros). (Arés, 2004)
Considera también que familia son todas aquellas personas que cohabitan bajo un mismo techo, unidos por constantes espacios-temporales. Esta definición enfatiza en el marco de referencia medioambiental más próximo a la persona, denominado hogar. Y qué familia son todas aquellas personas que tienen un núcleo de relaciones afectivas estables. Lo principal en este caso es el grado de intimidad y estabilidad de los vínculos afectivos.
Arés (2004) valora y llega a un concepto general de familia, el grupo natural del ser humano jurídicamente se organiza sobre la base del matrimonio, el cual suele definirse como una institución social en la que un hombre y una mujer se unen legalmente con el fin de vivir juntos, procrear, alimentarse y educar a sus hijos. Por tanto la existencia de una persona está estrechamente unida al ambiente familiar, en este ambiente circunda su vida, sus triunfos y sus fracasos.
Por tanto, consideramos que la familia es un grupo social el cual posee un sistema de normas y valores que están en correspondencia con los valores y normas de la sociedad que regulan el comportamiento de los sujetos, en este sentido, la familia posee un carácter regulador.
En  la familia se manifiestan dinámicas de relaciones muy diversas que matizan todo el clima familiar e involucra a todos sus miembros. Los nexos que se establecen pueden ser explícitos o implícitos, que subyacen bajo las manifestaciones directas y aportan gran cantidad de información, generalmente expresada a través de la comunicación no verbal. En la familia existen formas complejas y profundas que actúan sobre el desarrollo de la personalidad, por la intensa identificación psicológica que se produce entre sus miembros y su enorme carga emocional. Esa carga emocional se sustenta en las necesidades que el ser humano satisface en este grupo: de afecto (tanto dar como recibir) comunicación íntima, reconocimiento sano, de valoración social y autoestima.
Las relaciones de mayor incidencia en el proceso de formación y desarrollo de la personalidad son las existentes entre la pareja y/o entre padres e hijos. Algunos de los estilos inadecuados y deformantes de la relación entre padres e hijos, según la manera en que se satisfagan importantes necesidades psicológicas de afecto; según la  seguridad, independencia, autoconfianza, aceptación y autoridad se clasifican los tipos de padres. Por El clima psicológico o tipo de relación predominante entre padres e hijos/as. Una de las cuestiones que más afectan las relaciones tienen que ver con las expectativas no cumplidas que los integrantes de la pareja mantienen uno con relación la otro; expectativas que por otra parte suelen ser exageradas y poco realistas y conducen a la desilusión y al desinterés en la relación.
La realidad es mucho más compleja que la descripción que al respecto se hace. Es necesario utilizar esta propuesta como una aproximación interesante que refleja de alguna manera la realidad y permite reflexionar sobre algunos temas que en la actualidad van cambiando, para acercarse a una comprensión más adecuada dentro del proceso del crecer. Se integra al análisis la forma de ejercer la autoridad y los procesos compensatorios en el grupo familiar.
En  la familia se manifiestan dinámicas de relaciones muy diversas que matizan todo el clima familiar e involucra a todos sus miembros. Los nexos que se establecen pueden ser explícitos o implícitos, que subyacen bajo las manifestaciones directas y aportan gran cantidad de información, generalmente expresada a través de la comunicación no verbal. En la familia existen formas complejas y profundas que actúan sobre el desarrollo de la personalidad, por la intensa identificación psicológica que se produce entre sus miembros y su enorme carga emocional. Esa carga emocional se sustenta en las necesidades que el ser humano satisface en este grupo: de afecto (tanto dar como recibir) comunicación íntima, reconocimiento sano, de valoración social y autoestima
El pensamiento del DEBER SER, estrechamente relacionado con las demandas sociales, hace que los padres crean ilógicamente que deben ser siempre perfectos, que los demás deben ser siempre correctos; lo cual se relaciona con las expectativas de los adultos hacia los más pequeños. Esta tendencia conduce a la falta de tolerancia y aceptación de las fallas que se pueden haber cometido durante la crianza y educación de los hijos, daña la autoestima de los padres, sobretodo en personas que encuentran su valía en los éxitos o fracasos que obtengan en sus roles familiares. Se tornan inflexibles, rígidos,  no queda espacio a la espontaneidad, necesitan tenerlo todo bajo control; interviene la autoridad paterna desmedida, la lucha por el control absoluto de la vida de los hijos generando dependencia. Buscan incluso, en algunos casos la realización personal a través del hijo (a), es decir que sus hijos lleguen a ser lo que ellos no pudieron ser.
Conducta semejante, fundamentalmente durante la adolescencia de los hijos (as), matizan la contradicción dada por la necesidad de independencia, ante el sentimiento de adultez y la búsqueda de  autoafirmación y el control desmedido, se generan conflictos difíciles de resolver sin orientación. Los padres necesitan poseer mucha valentía para asumir sus propios retos y los que va imponiendo a sus hijos el mundo cada vez más cambiante y complejo en que le ha correspondido vivir.
La familia educa en todo momento, de mejor o peor forma, consciente o inconsciente, sistemática o asistemática, y de acuerdo con sus particularidades cada una de ellas estará cumpliendo con mayores o menores resultados su función educativa ante la sociedad, pues sobre la familia recae la máxima responsabilidad de la educación de los hijos desde su nacimiento, educándolos, en hábitos, costumbres, valores y actitudes concretas.
Apreciamos el estilo educativo como un conjunto de pautas y prácticas de crianza, cuyo objetivo es la socialización y educación de los hijos, donde interactúan rasgos de personalidad, experiencias pasadas y características personales, tanto personales como filiales, que se contextualizan dentro de un sistema intra, meso y macrofamiliar inmerso, a su vez, en un marco transcultural e histórico determinados. (Aroca, 2014, p. 195)
Los estilos educativos influyen grandemente en la configuración de la personalidad de los hijos (autoestima, competencia emocional, etc.). Si bien hay que señalar que los estilos educativos nunca se dan como tales en estado puro, de hecho son modelos teóricos que nos acercan a la realidad y en los que aparecen variaciones dentro de amplios márgenes.
La familia funciona como portadora de la ideología de normas, costumbres que a estas caracterizan y su influencia está estructurada sobre una base marcadamente emocional. Esto nos demuestra la importancia de la familia en el proceso de educación del hombre al que aspira nuestra sociedad, así de una correcta educación familiar dependerá en gran medida la formación de buenos ciudadanos y a su vez el verdadero valor de la familia dependerá de la calidad de sus miembros, de los sentimientos que los mantienen unidos, de la organización que exista, del nivel cultural, la integración social y los valores morales.
Existen estilos de educación familiar muy rígidos donde la comunicación es hostil, unidireccional, donde predominan los malos entendidos, con predominio de una falta de autoridad que trae consigo falta de respeto. Indisciplinas, que solo logran la obediencia a través de la imposición de normas no asimiladas conscientemente.
En estas familias existe pobreza en la realización de actividades, predomina la realización de actividades domésticas con una inadecuada distribución de roles que responden a estereotipos sexuales inadecuados provocando la sobre carga de en algunos miembros, entorpeciendo la disposición y utilización racional del tiempo libre en estos miembros, pero además del que disponen, lo utilizan en el descanso pasivo o en simples distracciones.
Resulta interesante como en familias que utilizan este estilo educativo de acuerdo con sus particularidades adoptan posiciones extremas reaccionando de forma autoritaria e imponente ante situaciones determinadas y tolerantes ante otras, según la significación que para ellos (padres y madres) tenga.
Aunque este estilo no está generalizado ni llega a predominar, constituye una preocupación que en un bajo por ciento existan niños, que reciban este tipo de educación en la familia, pues esto trae como consecuencia que no se satisfagan adecuadamente las necesidades espirituales, que se afecten la formación y desarrollo de modos de comportarse, por tanto, las influencias educativas que se trasmiten no satisfacen las necesidades sociales.
Existen, además, estilos de educación tendentes la realización adecuada de su función educativa, a través de un estilo de educación, donde la comunicación permite la interacción de sus miembros, no obstante, aún existen temas prohibidos de los cuales sólo se puede hablar cuando sean adultos o simplemente hay temas que solo pueden conversar con el padre o la madre según sea el sexo (hijos-hijas).
En este estilo las relaciones tienen una base marcadamente emocional que en ocasiones llegan a impedir la toma de decisiones enérgicas ante el cumplimiento del deber, porque existen actos de tolerancia.
A partir de estos fundamentos consideramos que el estilo de educación familiar cooperativo es la forma donde se propicia un funcionamiento dinámico familiar que garantiza la transmisión de influencias educativas, comprendiendo y aceptando las normas establecidas y con capacidad para comportarse independientemente, fomentando la participación activa en la toma de decisiones.
Acciones para favorecer el desarrollo exitoso de la preparación de la familia hacia un estilo de educación familiar cooperativo.
La puesta en práctica de estas acciones posibilitará que se produzca un mejoramiento significativo en el desarrollo del estilo de educación familiar. Las mismas están encaminadas a desarrollar adecuadamente la comunicación y las normas que se establecen en el hogar. Estas son flexibles acordes con las necesidades reales de cada familia, constituyendo una vía esencial para la preparación de la familia propiciando un mejor funcionamiento en el cumplimiento de la función educativa.
Se proponen las siguientes acciones:

  • Propiciar el papel activo en el proceso familiar, donde se les permita asumir puntos de vistas para llegar a consensos.
  • Propiciar el respeto a los demás, saber convivir y cooperar.
  • Promover transformaciones positivas en las ideas, actitudes, criterios, juicios que asuman y expresen.
  • Crear un clima favorable que permita interacciones de: confianza, seguridad, compromiso, empatía y respeto.
  • Utilizar herramientas de comunicación para que se sientan más valorados que criticados.
  • Promover una actuación favorable con los miembros de la familia de manera tal que se favorezca la preparación de ellos para un mejor estilo de educación.

CONCLUSIONES
Para la concreción de estas acciones se sugiere aprovechar las potencialidades que brinda la familia en todo momento para lograr ejercer influencias positivas para su adecuada preparación acerca de su manera de educar.
Los estilos educativos se basan en las metas que los padres/madres establecen con relación a sus hijos/as y las estrategias que utilizan para lograrlas. Es decir, lo que los padres y madres desean que ocurran respecto a sus hijos/as y los medios para alcanzar esos estados deseables.
Entendiendo a la familia como escenario de aprendizaje y medio educativo, consideramos necesaria la implementación de programas de educación para la vida familiar para un esfuerzo para mejorar la calidad de las relaciones establecidas entre los miembros de la familia esto contribuirá al desarrollo de un adecuado clima familiar, y este a su vez favorecerá la adaptación de los hijos a dicho contexto.
El artículo permite aportar a la práctica pedagógica un conjunto de acciones para favorecer la preparación de la familia desde un estilo de educación familiar cooperativo, a partir de la reflexión, lo que posibilite una transformación paulatina en la manera de sentir, pensar y actuar; ser flexibles ante las situaciones cambiantes, adquirir experiencias de otros, desarrollar sus potencialidades e incluso llegar a identificar sus necesidades.
REFERENCIAS
Arés, P. (1990). Mi familia es así. La Habana: Ciencias Sociales.
Arés, P. (2004). Psicología de la familia. Una aproximación a su estudio. La Habana: Editorial Ciencias Sociales.
Álvarez, M. (1996). La familia en el ejercicio de sus funciones. La Habana: Pueblo y Educación.
Aroca,  P. (2014). Los estilos educativos. En P. Cánovas y P. Mª Mateo (coords.), Familias y menores. Retos y propuestas pedagógicas (p.189-230).  Valencia: Tirant Humanidades.
Castro, F. (1998). Los valores que defendemos. Discurso pronunciado el día 24 de febrero de 1998.La Habana: Editorial Política.
Convención Internacional sobre los Derechos del niño y de la niña (1989). Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. Ratificada por Paraguay mediante Ley N0 57/90 promulgada el 20 de septiembre de 1990. Recuperado de:  https://www.unicef.org/paraguay/spanish/py_convencion_espanol.pdf
Editorial Pueblo y Educación (2002). Constitución de Cuba: Editora Política.
García, Y. (2005). Actividades para la transformación de la familia hacia un estilo de educación familiar flexible. ISP Pepito Tey. Trabajo de Diploma (inédito). Las Tunas, Cuba.López, E. (1998). La familia, nuevo contexto educativo ante el conflicto y la esperanza. En Revista Complutense de Educación, 9 (2), 79-100.
Proensa, M. (2000).  Modelo pedagógico de un estilo de educación familiar. ISP Enrique José Varona. Tesis en opción al título Académico de Máster (inédito).  La Habana, Cuba.
Vigotsky, L. (1987).  Pensamiento y lenguaje. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

*Licenciada en Educación, especialidad Pedagogía-Psicología. Miembro de REDIPE y REDINCITEC. Investigadora del Proyecto: Atención Educativa de calidad en niños, adolescentes y jóvenes de la Universidad de Las Tunas. Cuba. Email: yuniela9511@nauta.cu.
** Estudiante de 5to año de la carrera Cultura Física. Universidad de Oriente. Cuba. Email: jlho@nauta.cu

Recibido: 31/10/2018 Aceptado: 07/03/2019 Publicado: Marzo de 2019

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