Revista: Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo
ISSN: 1989-4155


LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN FUNCIÓN DEL APRENDIZAJE DE LA HISTORIA EN ESCOLARES PRIMARIOS

Autores e infomación del artículo

Liusdanis Concepción Infante*

Universidad de Las Tunas, Cuba.

liusdanis@ult.edu.cu


RESUMEN
Este artículo revela las relaciones de la Ciencia y la Tecnología con el aprendizaje histórico de los escolares primarios, el cual constituye un pilar esencial en la formación de las nuevas generaciones, razón por la que se considera a la historia de los niños como contenido histórico en la Educación Primaria, cuya esencia radica en integrar la niñez de los sujetos de la historia, en particular las personalidades históricas, que se estudian en el segundo ciclo de la Educación Primaria, con la historia del pasado de la niñez de los sujetos que enseñan y aprenden la historia, los familiares y miembros de la comunidad, lo que favorece la instrucción, la educación y la formación histórico-social de los escolares y ratifica la necesidad de que la enseñanza de la Historia se estructure sobre la base de lo más avanzado de la Ciencia y la Tecnología contemporánea y en total correspondencia con la ideología de la sociedad en que viven los escolares.

PALABRAS CLAVES: ciencia-tecnología-tecnociencia-contenido-historia de los niños

THE SCIENCE AND TECHNOLOGY AS A FUNCTION OF THE LEARNING OF HISTORY IN PRIMARY PUPILS

SUMMARY
This article reveals the relationships of Science and Technology with the historical learning of primary school children. It constitutes an essential pillar in the formation of the new generation, that is reason why history of children is considered as historical content in Primary Education, whose essence lies on integrating the childhood of the subjects of history, particularly the historical personalities, which are studied in the second cycle of Primary Education, with the past history of childhood of the subjects who teach and learn history, family members and members of the community. It favors instruction, education and socio-historical training of pupils and it points the need for the teaching of history to be structured on the basis of more advanced of the Science and the contemporary Technology and in total correspondence with the ideology of the society in which the pupils live.

KEY WORDS: science-technology-techno science-content and history of children.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Liusdanis Concepción Infante (2018): “La ciencia y la tecnología en función del aprendizaje de la historia en escolares primarios”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (junio 2018). En línea:
https://www.eumed.net/rev/atlante/2018/06/ciencia-tecnologia-aprendizaje.html
//hdl.handle.net/20.500.11763/atlante1806ciencia-tecnologia-aprendizaje


INTRODUCCIÓN
La educación cubana está comprometida con la construcción de un socialismo próspero y sostenible, caracterizada por la formación de valores y el aseguramiento de la calidad de sus procesos, que se actualizan con el acelerado desarrollo científico-tecnológico para responder a las exigencias sociales.
La Constitución de la República de Cuba (2003:19), capítulo cinco, artículo 39, estipula: “El Estado orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones”. Este artículo expone que el papel de la educación se sustenta en el ideario martiano, marxista y en la tradición pedagógica cubana y universal, con el objetivo de formar ciudadanos responsables y comprometidos con la conservación y transmisión de la cultura y la historia.
Al respecto, el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, en su lineamiento 117 estipula: “Continuar avanzando en la elevación de la calidad y el rigor del proceso docente educativo e incrementar la eficiencia del ciclo escolar” (2016:27), mientras que el objetivo 64 de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba expresa la necesidad de: “Perfeccionar (…) la enseñanza de la Historia de Cuba (…) en el interés de fortalecer la unidad nacional y promover la comprensión sobre el origen y desarrollo de la nación, la consolidación de un pensamiento propio y la tradición patriótica, solidaria e internacionalista de nuestro pueblo” (2012:7).
Los postulados anteriormente referidos contribuyen a que los escolares, desde edades tempranas conozcan, comprendan y valoren la obra de la Revolución Cubana y ratifican que la finalidad de la Educación Primaria es la de: “Contribuir a la formación integral de la personalidad del escolar, fomentando desde los primeros grados, la interiorización de conocimientos y orientaciones valorativas que se reflejen gradualmente en sus sentimientos, formas de pensar y de comportamiento, acorde con el sistema de valores e ideales de nuestra Revolución Socialista”. Rico, P. (2008:21)
La mencionada finalidad encuentra en la asignatura Historia de Cuba uno de sus pilares esenciales, ya que su enseñanza contribuye al fortalecimiento y desarrollo de nuestra nacionalidad, a la formación de la conciencia e identidad de nuestro pueblo, así como una educación histórica en los escolares de la Educación Primaria que los motiva a conocer mejor la sociedad en que viven y a enfrentar los problemas del mundo actual.
En esta dirección se han desarrollado, a nivel nacional, disímiles investigaciones sobre la enseñanza de la Historia de Cuba en la Educación Primaria. En la provincia Las Tunas en particular, se creó el Proyecto: Historia para enseñar y aprender, asociado al programa nacional “Problemas actuales del sistema educativo cubano. Perspectivas de desarrollo”, el cual ha generado múltiples materiales relacionados con el tratamiento a los contenidos históricos en dicho nivel educativo, entre los que se destacan: folletos didácticos sobre el proceso de enseñanza de la Historia de Cuba y sobre conocimientos relacionados con la historia local, cuadernos de actividades y tareas de historia local para quinto y sexto grado, software educativos y sistematizaciones de la historia local en los programas del segundo ciclo.
Los resultados alcanzados por el mencionado proyecto, no solo han dejado el camino expedito para la investigación de la historia de los niños como contenido de la Historia de Cuba en la Educación Primaria, sino que lo han convertido en una de sus principales líneas de investigación, debido a que su propósito radica en integrar la niñez de los sujetos individuales de la historia nacional y local, la historia de la niñez de los sujetos que enseñan y aprenden, de los familiares y miembros de la comunidad, lo que posibilita en los escolares comprender, argumentar y valorar el papel de las personalidades y sujetos comunes, así como los hechos y procesos históricos, lo cual los convierte en protagonistas de su aprendizaje histórico-social.
La historia de los niños como contenido de la Historia de Cuba en el segundo ciclo de la Educación Primaria revela el valor histórico-social de los contenidos históricos, lo que ha sido posible gracias al desarrollo alcanzado por la Ciencia y la Tecnología, el cual le permite a los docentes llevar a cabo un proceso de enseñanza aprendizaje dirigido a que los escolares se identifiquen como sujetos de la historia.
Sobre la categoría sujeto de la historia, en la literatura foránea consultada se destacan C. A. Guevara (2012); A. Olivé (2012); C. Pereyra (2013); L. Carrión (2015); H. Cárcamo (2016); J. Pérez (2016) y M. Merino (2016), los cuales coinciden en que los sujetos de la historia son los que la hacen, por ser autores responsables de sus actos; cuya relación con la realidad provoca cambios en la vida de la sociedad que conducen a su transformación y desarrollo.
En la asignatura Historia de Cuba la categoría sujeto de la historia ha sido abordada por  J. I. Reyes (1999; 2013; 2017), A. G. Palomo (2001), A. F. Jevey (2001; 2007; 2013), R. M. Álvarez (2006), F. Lara (2006), S. Guerra (2007), Y. O. Infante (2008), H. Leal (2011), M. F. Quintana (2011), Y. Hernández (2015), M. A. Ortiz (2016) y J. V. Mauri (2017), quienes coinciden en que dicha categoría le posibilita a los escolares comprender los hechos y procesos históricos, revelar las tendencias del desarrollo social y aprender la Historia a partir de sus intereses, motivaciones, conflictos, experiencias y conocimientos, lo cual contribuye a su formación integral; puesto que todo sujeto que aprende, como ser único e irrepetible, tiene una historia vivida, un transcurrir por la vida social, que debe ser objeto de reflexión pedagógica, al asumir que la formación integral de la personalidad es un proceso continuo.
Los autores mencionados han significado el tratamiento a los sujetos de la historia, en función de perfeccionar el proceso de enseñanza aprendizaje (en lo sucesivo PEA) de la Historia, a partir de la inclusión de contenidos novedosos en su enseñanza, no obstante existen temas como la historia de los niños que han sido insuficientemente sistematizados desde la teoría y la práctica, en general y desde el principio didáctico de la relación historia personal-familiar-local-nacional-universal, en la dimensión dialéctica pasado-presente-futuro, que fue aportado por J. I. Reyes (2014), en particular.
La historia de los niños, concebida desde el principio didáctico anteriormente mencionado, posee potencialidades educativas insuficientemente abordadas desde la Didáctica de la Historia, porque la enseñanza de la Historia en la Educación Primaria, desde su surgimiento en la década del cuarenta del siglo XIX, centró el tratamiento a los contenidos históricos en el estudio de la actuación de las grandes personalidades históricas en un contexto político, militar o diplomático, en detrimento de los elementos relacionados con su niñez y vida cotidiana, lo que impide que los escolares se identifiquen como sujetos de la historia capaces de convertirse en los protagonistas de su contexto social, así como de transformarlo y al mismo tiempo, transformarse a sí mismos de acuerdo con sus necesidades.
Los contenidos de la historia de los niños concebidos desde el principio didáctico de la relación historia personal-familiar-local-nacional-universal favorecen la integración del contenido histórico, potencia el aprendizaje, la formación integral de la personalidad y les permite a los escolares conocer cómo transcurrió la niñez de los próceres de la Historia, la de todas las personas que conviven a su alrededor y establecer los nexos existentes entre su niñez y la de sus antecesores, lo cual los conduce a identificarse como sujetos de la historia capaces de autotransformarse y de perfeccionar y desarrollar la sociedad en que viven.
La experiencia profesional del autor, como docente en el Seminternado Frank País García, como Jefe de Ciclo y director del Seminternado José de la Luz y Caballero, además de la realización de encuestas y entrevistas, que unidas a la observación participante y al análisis de los productos del proceso pedagógico, convenientemente triangulados, lo condujo a determinar las siguientes manifestaciones sociales de la problemática:

  • Limitado conocimiento de los escolares sobre la niñez y vida cotidiana de las personalidades históricas
  • Insuficiente conocimiento de los escolares acerca de su propia historia, la de sus familiares y miembros de la comunidad
  • Limitada actuación de los escolares entorno a los valores y cualidades morales de las personalidades históricas
  • Insuficiente conocimiento de los docentes para elaborar estrategias dirigidas al tratamiento didáctico de los contenidos históricos.

Las limitaciones anteriores permitieron fundamentar el siguiente problema científico: insuficiencias en el aprendizaje histórico-social, nacional y local de los escolares del segundo ciclo de la Educación Primaria, limitan la comprensión de la Historia de Cuba y su utilidad social y personal y se determina como objetivo de investigación: argumentar la relación ciencia-tecnología en el proceso de enseñanza aprendizaje de la Historia de Cuba en el segundo ciclo de la Educación Primaria.

DESARROLLO
Desde la antigüedad el hombre sintió la necesidad de conocer, comprender y transformar la realidad acorde con sus necesidades individuales y sociales, lo que dio origen a la adquisición de nuevos conocimientos mediante el proceso del trabajo, de cuyos gérmenes emanó lo que hoy se conoce como Ciencia, la que ha evolucionado durante siglos hasta llegar a convertirse en: “Una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos, acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. La Ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales y con las necesidades y las posibilidades de una sociedad dada”. Núñez, J. (1999:22)
En estrecho vínculo con la Ciencia se encuentra la Tecnología, esta: “Forma una parte integral de su sociosistema, contribuye a conformarlo y es conformada por él. No puede, por tanto, ser evaluada independientemente del sociosistema que la produce y sufre sus efectos” Núñez, J. (1999:142)
Los nexos entre ambas condujeron al surgimiento de la Tecnociencia, la cual es considerada como: “Un proceso cognitivo donde la producción del conocimiento científico se caracteriza por ser un proceso hiper-tecnologizado, delegado fundamentalmente en instrumentos técnicos, permitiendo una mayor aceleración y mayor escala de producción de conocimientos con aplicación inmediata para solucionar problemáticas específicas”. Ramos, L. (2017).
El desarrollo científico y tecnológico alcanzado en el siglo XXI revela que las funciones sociales de la ciencia dependen de las necesidades sociales que satisfacen, por lo que la multiplicación del saber científico y la determinación de las vías de su inserción en la práctica social constituyen objetivos primordiales de la ciencia, que se traducen en incremento del saber a partir de la solución de problemas científicos y su inserción en las relaciones sociales, en la necesidad no solo de producir conocimientos científicos, sino también de difundirlos, indica su efecto sobre las fuerzas productivas y el funcionamiento de las técnicas y tecnologías de la producción y significa el factor directivo y de planificación, donde sobresale el papel de la ciencia social.
Estos aspectos propiciaron el surgimiento y posterior desarrollo de la ciencia Historia, cuya relación con la asignatura Historia es básica para delimitar los estudios teóricos y prácticos relacionados con su enseñanza y aprendizaje, puesto que se aprende en un contexto social, que implica la interacción de los escolares con sus coetáneos, familiares y miembros de la comunidad y propicia que formen y desarrollen su propia concepción científica del mundo, mediante la formación de nociones y representaciones históricas que les sirven de base para valorar el desarrollo de la sociedad.
Los contenidos de la asignatura Historia de Cuba en el segundo ciclo de la Educación Primaria propician el establecimiento de la historia de los niños como contenido histórico, el cual integra de la niñez de los sujetos de la historia, en particular las personalidades históricas, que se estudian en el segundo ciclo de la Educación Primaria, con la historia del pasado de la niñez de los sujetos que enseñan y aprenden la historia, los familiares y miembros de la comunidad, lo que se convierte en un contenido histórico en este nivel educativo, que favorece la instrucción, la educación y la formación histórico-social de los escolares, lo cual ratifica la necesidad de que la enseñanza de la Historia de Cuba se estructure sobre la base de lo más avanzado de la Ciencia y la Tecnología contemporánea y en total correspondencia con nuestra ideología.
Desde este punto de vista, la Ciencia es considerada como un sistema de conocimientos, una fuerza productiva y una forma de la conciencia social, cuyo valor reside en modificar la sociedad, en función de satisfacer las necesidades del hombre y la Tecnología es vista como una red que abarca los más diversos sectores de la actividad humana, un modo de vivir, de comunicarse, de pensar, que contribuye a la aplicación de las ciencias básicas y del conocimiento adquirido durante su explotación, lo cual conlleva a que los avances de la Ciencia se transformen en avances de la Tecnología, a que se conjugue el criterio de la verdad con el de la eficacia, que sean condición y consecuencia una de la otra, puesto que la Ciencia crea nuevos compuestos tecnológicos y la Tecnología crea nuevas líneas de investigación científica y ambas recurren a los conocimientos existentes para continuarlos o refutarlos y se sirven de recursos mutuos para crear instrumentos de una para la otra.
La relación Ciencia-Tecnología en el contexto educativo se ha convertido en un indispensable instrumento de trabajo, al promover un nuevo espacio social de interacción y aprendizaje, que les permite a los escolares aprender sobre la cooperación y la construcción crítica y compartida del conocimiento mediante el trabajo en grupo.
Al respecto José Martí sentenció: “Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas, y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno, y en la luz de la noche del trabajo productivo del día”. Martí, J. (1992:218). Este pensamiento martiano revela que las ciencias deben enriquecer la vida material y mejorar espiritualmente al hombre y a la sociedad.
El mejoramiento humano, tanto desde el punto de vista personal, como social, revela las relaciones que establece la ciencia con otras esferas de la vida humana y entre ellas se destaca la relación ciencia-cultura, la que es definida por como: “Toda obra positiva de creación material y espiritual humana, que indica los niveles de desarrollo alcanzados por la sociedad”. Muñoz, R. (2015:2), mientras que la relación la ciencia-política se sintetiza en el pensamiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz cuando afirmó: “El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia”. Castro, F. (1960:10)
La interrelación de la Ciencia y la Tecnología, vinculada a la educación, la cultura y la política en el siglo XXI cubano, ratifica que la responsabilidad ética de los profesionales de la educación y que la Actividad Científica Educacional está encaminada al desarrollo económico y social del país, propósito en el que las instituciones educacionales desempeñan un rol esencial.
En esta dirección, la escuela constituye el escenario esencial para la adquisición de conocimientos por parte de los escolares, los cuales les permiten comunicarse, intercambiar y acceder a los conocimientos existentes y por ende, transformarse, razón por la que cada institución educacional debe estar en constante transformación y desarrollo, en función de materializar una política que responda a las demandas de la sociedad.
Tales demandas deben considerar las potencialidades de la historia de los niños como contenido histórico, la que encuentra su fundamento teórico en el marxismo-leninismo, cuya concepción materialista concibe a los seres humanos en su actuar en la historia, porque extiende el materialismo a los análisis de la sociedad, al considerar la producción material como el primer hecho histórico y fundamento de la vida social, donde la producción de bienes materiales, como aspecto determinante de todas las esferas de la sociedad, permite la explicación de los móviles ideológicos y analiza la producción social en sus dos aspectos: el material y el espiritual.
El estudio de la vida social surge en la antigüedad, la cual se caracterizó por una explicación naturalista de esta. En la Edad Media, la división del mundo en terrenal y celestial condujo a la consideración de la vida social como un contexto donde se expresaba la lucha entre el bien y el mal y la explicación de la sociedad estuvo permeada por la óptica de los textos sagrados, que presentaban a la historia de la humanidad, como historia del pecado original y de la salvación.
En la Época Moderna, la visión de la sociedad estuvo marcada por el desarrollo del capitalismo y la aceptación del modelo del conocimiento a obtener, tomó como patrón a las matemáticas y a las ciencias naturales y en el siglo XVIII el materialismo se basó en la teoría filosófica del sensualismo, la que reducía lo social a los rasgos esenciales de lo natural.
Desde nuestra concepción filosófica (dialéctica-materialista) percibimos que en las etapas mencionadas no se trataba de que no se quisiera explicar adecuadamente la sociedad, sino que no existían condiciones materiales, cognoscitivas, ni ideológicas para ello. La historia de los niños contribuye a revelar que la sociedad es la forma de movimiento de la materia más compleja, porque la apariencia de los fenómenos sociales son únicos e irrepetibles, ya que los seres humanos se encuentran inmersos en las relaciones sociales que estudian, por lo que le imprimen a su labor los intereses, las necesidades, los enfoques y las limitaciones de que son portadores.
A mediados del siglo XIX se crean las premisas socio-económicas y políticas para la elaboración de una teoría materialista consecuente con la sociedad y su desarrollo; las cuales fueron enriqueciéndose hasta llegar a concebir, como parte del proceso de enseñanza aprendizaje, que los escolares comprendan la utilidad personal y social de contenidos histórico-sociales, como la historia de los niños, cuestión por la que se hace necesario enfatizar en que la categoría ser social se refiere a: “La vida material de la sociedad y determina la conciencia social y que esta última es vista como el reflejo ideal de esa vida material, aunque posee una relativa independencia con respecto al ser social”. Sánchez, F. (2004:37)
Otro elemento relacionado con la historia de los niños en el que se debe enfatizar es en: “La integración de lo universal y lo particular de la historia, como reflejo de la realidad histórica, cuyos actores son todos los hombres y las mujeres al desplegar nuestro accionar en la vida social, expresión de la concatenación universal y la coincidencia en los eventos que transcurren en la vida cotidiana y la de grandes acciones en que se involucran los protagonistas de la historia. En la vida social se identifican contradicciones que se expresan, tanto en los eventos individuales, como en los que impactan más en una familia, localidad, nación y región”. Reyes, J. I (2014:305).
Al respecto José Martí expresó: “Educar (…) es preparar al hombre para la vida”. Martí, J. (1992:281), lo que reafirma la necesidad de que el ser humano interactúe, desde las primeras edades, con el medio social que le rodea, como vía para que forme su propia experiencia histórico-social, la cual le permite transformarse a sí mismo, y a la vez transformar el contexto en el que vive.
La historia de los niños como contenido histórico también propicia el vínculo de las masas populares con las personalidades históricas, sobre todo si se asume que: “Las masas populares constituyen la mayoría de las sociedades, su base social es heterogénea y se organizan para defender sus intereses”. Sánchez, F. (2004:167), mientras que las personalidades históricas son concebidas como: “Aquellas que reflejan con más fuerza la realidad objetiva que le rodea. Un hombre con aptitudes naturales y propiedades psíquicas capaces de entender, adaptar y transformar su realidad con espíritu revolucionario y creador”. Ladrón de Guevara, C. E. (2007:2)
La enseñanza de la Historia de Cuba está dirigida a favorecer el estudio de la historia de los niños y a desarrollarse desde la ternura y el amor, como sentimientos que les permitan a los escolares estar en contacto con diferentes influencias sociales, de las que reciben destrezas y conocimientos que los capacitan para desempeñarse como entes sociales, les posibilitan a los docentes conocer el origen, la diversidad y las relaciones que se establecen entre ellos, de forma armónica y en correspondencia con su edad y con las condiciones del proceso de enseñanza aprendizaje, pues la educación trasciende la institución escolar, cuando tiene como premisa la formación del hombre para la vida.
La enseñanza de la historia de los niños como contenido histórico es esencial en el contexto actual, porque la interacción de los escolares con el contexto escolar, familiar y comunitario en el que se desarrollan, les permite apropiarse de las tradiciones, costumbres y valores de la época histórica en que le tocó vivir, como vía para reflexionar sobre las normas de comportamiento que practican cotidianamente, lo que favorece su aprendizaje histórico y su formación integral.
En el tratamiento a la historia de los niños, la familia desempeña un papel esencial, puesto que: “Constituye la célula básica de la sociedad, o sea, su institución más simple, basada en los lazos de parentesco conyugal y consanguíneo, que se establecen por la vía del matrimonio y la procreación de los hijos”. Blanco, A. (2002:650), lo que resulta decisorio en la educación de la personalidad de los escolares, pues la influencia de la educación familiar se manifiesta durante toda la vida, ya que es el medio donde estos reciben las primeras informaciones acerca del mundo que los rodea y donde establecen sus relaciones afectivas, de conducta, así como patrones éticos y estéticos elementales.
La vida de los escolares en el seno familiar se desarrolla en dos entornos, que se interrelacionan entre sí; el Entorno Comunitario que: “Comprende las condiciones de la infraestructura social, donde satisfacen sus necesidades vitales” y el Entorno Familiar, el cual: “Incluye condiciones que le permiten al sujeto resguardarse del medio social para proteger su individualidad”. Blanco. A. (2002:397).
En la unidad de ambos contextos resulta decisiva la labor de la comunidad, la que es considerada como: “El grupo humano enmarcado en un espacio geográfico determinado que comparte, en lo fundamental, comunión de actitudes, sentimientos y tradiciones”. Causse, M. (2009: 5), la cual les ofrece a los escolares la posibilidad de conocer sus tradiciones e identidad a nivel local y contribuir a la armonía de su hogar y de su localidad, como vía para que comprendan, mediante su interacción con el contexto escolar, familiar y comunitario, el papel que desempeñan en la Historia.
Las razones expuestas conducen a que la historia de los niños como contenido histórico promueva el estudio las interdependencias entre las agencias y los agentes que intervienen en el proceso formativo, a partir de la cultura, la comunicación y la actividad, en función de educar, desde, durante y para la vida, principio que fue aportado por. Arteaga, F. (2016). Este principio reconoce el carácter recíproco de las influencias educación-sociedad, así como el papel protagónico que desempeña la educación durante los procesos de socialización e individualización por parte de los escolares.
En tal sentido la socialización conduce a la formación de la identidad colectiva, la cual se refiere al proceso de asimilación y objetivación de los contenidos socialmente necesarios, que permiten la integración de los escolares al contexto social y su participación en el desarrollo personal y colectivo, mientras que la individualización propicia la formación de la identidad personal, la que representa al proceso de formación y desarrollo de la personalidad a partir de influencias educativas, disposiciones naturales y de renovación personal, que permite la aparición de características individuales irrepetibles. Arteaga, F. (2017)
Tanto la socialización, como la individualización, contribuyen a ratificar que la enseñanza de la Historia de Cuba en la Educación Primaria, precisa de “acciones individuales y colectivas en toda su gradación, pues la Historia potencia el reconocimiento del valor que tiene tanto la individualización, como la socialización en el proceso de educación histórica de la personalidad, la que llega a ser de utilidad personal y social, cuando se aprecia que hombres y mujeres se han organizado para enfrentar los retos que la vida en sociedad depara”. Reyes, J. I. (2014:3).
En resumen, la historia de los niños les permite a los escolares conocer su historia personal y establecer su nexo con la vida familiar, comunitaria, local y nacional, lo cual requiere que los docentes a partir de su dominio del contenido, ejemplo personal, respeto y confianza, establezcan una comunicación en la que intervenga de manera protagónica la familia y la comunidad como agencias socializadoras, en función de garantizar el protagonismo de los escolares en las diferentes actividades que desarrollan.
La historia de los niños como contenido histórico se corresponde plenamente con las características psicológicas de los escolares, porque a partir del quinto grado, los escolares poseen un desarrollo intelectual que se caracteriza por un aprendizaje reflexivo superior al de etapas anteriores, ya que en este momento cuentan con las potencialidades necesarias para la asimilación consciente de conocimientos científicos y para el surgimiento del pensamiento que opera con abstracciones, cuyos procesos lógicos son más significativos en el plano teórico. Rico, P. (2008)
Al terminar el sexto grado, el desempeño intelectual de los escolares debe caracterizarse por poseer un conjunto de procedimientos y estrategias generales y específicas, que les permitan actuar de manera independiente en las diferentes actividades del aprendizaje, realizar el control valorativo de su actividad y ante la solución de diferentes ejercicios y problemas, debe apreciarse un comportamiento de análisis reflexivo, que les propicie realizar los ajustes requeridos.
Unido al desempeño intelectual, su desarrollo moral debe caracterizarse por la aparición de un conjunto de puntos de vista, juicios y opiniones, acerca de lo que es moral, por lo que a partir de este momento la aprobación del docente comienza a ser sustituida por la del grupo y el bienestar emocional del escolar está en función de su aceptación en dicho colectivo, donde la opinión de los padres continúa siendo de gran importancia.
El sustento teórico de estos aspectos se encuentra en la Escuela Histórico-Cultural de Vigotsky, la cual asevera que el papel de la educación ha de ser el de crear desarrollo y conducir a los escolares de un nivel a otro. Un aporte esencial de Vigotsky a la educación es el concepto de la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) puesto que lo definió como: “La distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema, bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz”. Vigotsky, L. S. (1989:390)
Este concepto se refiere al aprendizaje que es posible en un escolar, dadas las condiciones educativas apropiadas. En él, docentes y escolares, trabajan juntos en las tareas que el escolar no puede realizar solo, dada la dificultad de la tarea, cuestión que revela la idea marxista de actividad colectiva, en la que los escolares con mayores potencialidades comparten sus conocimientos y habilidades con los demás, en función de cumplir con los objetivos previstos.
Desde este punto de vista, el aprendizaje posibilita la formación de conocimientos fácticos, los cuales son imprescindibles para la educación de la personalidad de los escolares y para conectar la historia de cada sujeto, con las historias de otros, con y sin lazos consanguíneos, donde contenidos con un alto valor afectivo, como la historia personal y familiar, se convierten en indispensables para el desarrollo de la actividad cognoscitiva y afectiva de la personalidad, debido a que la primera está dirigida a que los escolares conozcan la realidad y la transformen sobre la base de sus conocimientos, mientras que la segunda es la que les posibilita establecer, de acuerdo a sus necesidades, sus relaciones con la sociedad en que viven. Reyes, J. I. (2014).
Estudiar la personalidad en su integridad, en busca de la especificidad de los contenidos y funciones psicológicas en la regulación del comportamiento, requiere de una organización estable y sistémica de los contenidos y funciones psicológicas que caracterizan la expresión integral del sujeto, en sus funciones reguladoras y autorreguladoras del comportamiento, las que constituyen una integración sistémica de los contenidos y funciones de la psiquis, que se expresa de manera individualizada en el comportamiento de cada sujeto y revelan que forman parte de los sentimientos, la voluntad, el carácter, los intereses, las necesidades y las motivaciones, aspectos que para convertirse en conocimientos duraderos en los escolares, necesitan de la actividad psíquica cognoscitiva, en la que influyen la sensopercepción, la memoria, la imaginación y el pensamiento como procesos psíquicos que funcionan como un sistema. González, F. (1982).
Los elementos que los escolares incorporan a su personalidad, son los que consideran como esenciales para ellos, pues estos actúan selectivamente con la realidad social que los rodea, en función de enriquecerla, transformarla y transformarse a sí mismos, lo cual los convierte en sujetos capaces de reflexionar sobre su vida, tomar conciencia de sus motivaciones fundamentales, autovalorarse, proponerse nuevas metas y explicar su conducta, lo que favorece en ellos la formación y desarrollo de cualidades tales como: el colectivismo, la responsabilidad, la honestidad, la integridad, el altruismo, la intransigencia y la combatividad.
En el logro de la formación integral de la personalidad resulta imprescindible establecer un vínculo estable de la escuela, con la familia y la comunidad, puesto que esta interrelación es la que permite integrar lo cognitivo con lo afectivo y lo instructivo con lo educativo, como requisitos psicológicos esenciales en la formación de la personalidad de los escolares. Silvestre, M. (2000). Estos aspectos les posibilitan a los escolares formar su personalidad mediante un proceso constante de cambios y transformaciones, que los conducen a profundizar en las actividades que cotidianamente desarrollan, a elevar su implicación en lo que hacen, sienten y piensan, a fomentar su independencia y a integrar, con mayor precisión, los contenidos que adquieren.
La historia de los niños como contenido histórico requiere que el proceso de enseñanza aprendizaje tenga: “Un  carácter dialéctico e integral, que conlleve a la participación activa, tanto del docente, como de los escolares, e implica a su vez precisar objetivos de enseñanza que los escolares asuman como sus objetivos de aprendizaje, para llegar a los diferentes niveles de esencia del contenido (conocimientos, habilidades, hábitos, destrezas, normas, actitudes y valores) con la utilización de formas de organización, métodos y medios de enseñanza, que posibilitan la adquisición de esos saberes que el docente y los escolares deben evaluar sistemáticamente desde una concepción de proceso y resultado. Reyes, J. I. (2007:20)
Desde este punto de vista, el proceso de enseñanza aprendizaje demanda que los docentes generen en los escolares un aprendizaje dirigido a garantizar en el individuo la apropiación activa y creadora de la cultura, al propiciar el desarrollo de su autoperfeccionamiento constante, de su autonomía y autodeterminación, en íntima conexión con los necesarios procesos de socialización, compromiso y responsabilidad social y nos conduce a particularizar como proceso de enseñanza aprendizaje histórico desarrollador a aquel que: “Constituye un sistema, donde tanto la enseñanza como el aprendizaje histórico, como subsistemas, se basan en una educación desarrolladora, que implica una comunicación y actividad, cuyo accionar didáctico-metodológico genera estrategias de aprendizajes históricos para la formación integral de la personalidad del escolar” Jevey, A. F. (2013:12)
El proceso de enseñanza aprendizaje de la Historia de Cuba desde una perspectiva desarrolladora promueve una educación integral, que posibilita la integración de las acciones educativas desde los contextos escolar, familiar y comunitario, para aprender la historia desde lo personal-familiar, local-nacional y universal.
La relación de estos niveles son los que les permiten a las instituciones educativas interactuar con otros contextos formativos, como vía para cumplir con su encargo social, materializado a partir de la integración de lo instructivo, educativo y desarrollador, desde la concepción de un escolar protagonista de su aprendizaje, porque se aprende desde lo más cercano, la familia, desde esta a la comunidad, a la nación y se abre hasta el universo. A propósito de ello José Martí afirmó: “Patria es humanidad” Martí, J. (1975:468), porque de lo que se trata, es de que el escolar comprenda el papel que desempeña en la historia.
Aprovechar las potencialidades de la relación del contexto social con el escolar, requiere que el docente centre su labor en el proceso de aprendizaje y que desarrolle las potencialidades de los escolares para que asuman un rol activo, ya que cada clase debe implicar un esfuerzo intelectual, que conduzca a la generación de nuevos conocimientos y al protagonismo, mediante la unidad del aspecto cognoscitivo, con el afectivo-motivacional, lo cual propicia que los contenidos de enseñanza que se aprendan, adquieran un sentido personal. Rico, P. (2002), porque enseñar y aprender son tareas orientadas a la búsqueda y adquisición de los conocimientos y al desarrollo de habilidades y al propio tiempo potencian el componente educativo vinculado a su contenido y formas de realización.
Ambos contextos promueven en los escolares la formación y el desarrollo integral de su personalidad, les permite apropiarse de conocimientos, destrezas, habilidades, capacidades, sentimientos y valores y potencian progresivamente su tránsito a la independencia cognoscitiva, en la medida en que comprenden la utilidad personal y social de los contenidos que aprenden.
Desde esta percepción, la enseñanza y el aprendizaje de la historia de los niños como contenido histórico es de gran importancia, tanto para la educación histórica, como para la adquisición de una cultura histórica por parte de los escolares, las que al ser fundamentadas desde la relación historia personal-familiar-local-nacional-universal, propician el vínculo de la escuela con la vida, pues contribuye a la formación de la conciencia e identidad de los escolares y a que su vida social no esté ajena a los contenidos del currículo escolar, ya que contenidos histórico-sociales como la historia de los niños se concretan cuando los docentes tienen en cuenta desde su planificación, las particularidades de sus escolares, en función de que estos transiten paulatinamente del aprendizaje fáctico al lógico.
Los elementos referidos conllevan a que Ciencia y Tecnología, desde el punto de vista de la historia de los niños como contenido histórico, se conviertan en una forma de conciencia social, cuya fuerza reside en su generalización, en aras de la producción material y de las necesidades del progreso, ya que ambas contribuyen al descubrimiento de los nexos entre las causas y los efectos de hechos y procesos históricos, permiten formular leyes del ser y el pensar más profundas, influyen en el desarrollo de la sociedad y están dirigida a la búsqueda de la verdad y a la producción cultural, razones por las que hoy más que nunca es necesario, a partir de los avances contemporáneos de la Ciencia y la Tecnología, educar a los seres humanos desde su niñez, como vía para que se inserten plenamente en la sociedad en que viven y contribuyan a su desarrollo y perfeccionamiento.

CONCLUSIONES

  • La relación de la Ciencia y la Tecnología con educación, cultura y política es la única capaz de generar las riquezas que la sociedad demanda.
  • La relación asignatura-ciencia Historia utiliza los contenidos de la ciencia y sus herramientas investigativas como vía para que los escolares estudien las personalidades históricas en toda su dimensión social.
  • El desarrollo de la Ciencia y la Tecnología favorece el estudio de la historia de los niños como contenido histórico, el que está dirigido a que los escolares de la Educación Primaria estudien la niñez de las personalidades históricas, en particular las que se estudian en este nivel educativo, la historia de los sujetos que enseñan y la suya propia, así como la de sus familiares y miembros de la comunidad.

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*Licenciado en Educación. Especialidad: Educación Primaria. Profesor de Historia. Miembro del proyecto: “Historia para enseñar y aprender” de la Universidad de Las Tunas, en el que ha elaborado varios materiales relacionados con la enseñanza de la Historia de Cuba en la Educación Primaria.

Recibido: 26/04/2018 Aceptado: 25/06/2018 Publicado: Junio de 2018

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