Mientras que los artefactos, ritos y rituales son objetos y esquemas que reflejan, mantienen y comunican información sobre la cultura organizacional, las normas son más importantes ya que éstas son prescripciones para la conducta que existe en cada contexto social, incluyendo organizaciones y grupos de trabajo en las organizaciones. Las normas son planes de comportamiento para los miembros de la organización en general y para personas que cumplen roles específicos. Las normas proveen a la organización con estructura y coherencia. Los miembros de la organización se comportan en formas y esquemas predecibles debido a que sus conductas están guiadas por expectativas comunes, actitudes y entendimientos… las normas son fuertes estabilizadores de la conducta organizacional.
Como estándares de conductas esperados y permitidas, las normas pueden o no reflejar valores y creencias culturales ya que tratan con esquemas de conducta evidente. Son anclas que proveen de predicción y estabilidad. Sin embargo, a pesar de la importancia de las normas, resulta obvio decir que no son la cultura organizacional per se. Son artefactos –artefactos conductuales- que han evolucionado de y a la vez ayudado a mantener la cultura organizacional. Son parte –importante si se desea- de la cultura, pero no son la cultura.