En su ejercicio periodístico, el reportero investigador se enfrentará continuamente a una valoralización de su quehacer en donde se cuestionará aspectos como: ¿ Qué investiga o deja de investigar? ¿A quién investiga y por qué? ¿Cómo investiga y con qué fin lo hace?.
Las preguntas anteriormente enunciadas resumen el problema central de la ética y del periodismo de investigación. Para efectos de este análisis definiremos la ética como un conjunto de políticas y pautas del comportamiento que deben ser aplicadas, en este caso, en la forma específica del trabajo llamado periodismo de investigación.
Sin embargo, resulta todavía difícil para el periodismo informativo y el de investigación hacer un tratado único y de observancia general, sobre la ética. Cada periodista y cada medio de comunicación suelen interpretar la ética conforme a su propia realidad, y no con base a un código o normas escritas que puedan ser aplicables para todas las situaciones en particular.
Las dificultades que entraña el ejercicio periodístico no pueden resolverse con un mismo rasero para todos, sino que cada periodista deberá valorar su realidad específica y la de su medio, para decidir qué es lo que está bien, y qué es lo que está mal, en su afán por hacer un periodismo ético.
A pesar de esta discrecionalidad, el escritor estadounidense, Eugene Goodwin recomienda que en este análisis sobre lo bueno y lo malo, deben de considerarse seis categorías de problemas éticos que deberá sortear el periodista:
a) Conflictos de interés.- Es el riesgo intrínseco de la labor del periodismo, donde el periodista que se proponga ejercer su actividad con independencia, estará permanentemente acechado por intereses que pueden comprometer este principio en su labor. Estos conflictos pueden presentarse a raíz de sus propias actividades externas, como su filiación a partidos políticos o a clubes, con la relación demasiado íntima que llegue a entablar con sus fuentes, con acuerdos de confidencialidad, que lo hagan sentirse comprometido, o también con la prestación de sus servicios en otras instancias ajenas al medio de comunicación.
Todos tenemos conflictos de interés en nuestra vida diaria, plantea el autor, y pretender evitarlos sería tanto así como evitar la vida misma y apartarse de la corriente principal de la actividad y pensamiento humanos.
b) Regalos.- Dependiendo de su magnitud, pueden perseguir la finalidad de comprar al periodista, pero en esto resulta todavía más difícil fijar un parámetro que indique hasta qué tipo de regalos puede aceptar el periodista, y cuáles debe de rechazar, para no comprometer su ejercicio periodístico.
El autor recomienda que so pretexto del ejercicio libre e independiente del periodismo, no debe caerse en actitudes ridículas y timoratas, de rechazar hasta simples muestras elementales de cortesía, que terminan por afectar o enfriar la relación con la fuente, y mejor cada medio debe de confiar en sus periodistas para que decidan cuándo un regalo puede comprometerlo y cuándo el rehusarlo causará mayor daño que aceptarlo para su misión primaria de conseguir la noticia.
c) Los métodos de los periodistas.- Aquí hay un repertorio más amplio de riesgos o problemas éticos, que se dan en la forma de trabajar del periodista. Goodwin recomienda que la búsqueda del éxito y de la noticia impactante, no justifican actitudes deshonestas del periodista como mentir, inventar las noticias o exagerarlas, para presentar historias interesantes y cautivadoras que se traduzcan en el aumento del tiraje o en el incremento del raiting.
d) Privacidad.- Los medios suelen no respetar la privacidad de las figuras públicas, y ni siquiera de sus familiares en algunos casos, con el argumento de que son personalidades públicas. Tampoco respetan la privacidad de personas comunes y corrientes que eventualmente son objeto de alguna noticia. Inclusive, los medios asumen actitudes calculadoras al entrometerse en las vidas privadas, y prever el costo de una demanda judicial en su contra a cambio del beneficio que pudiera implicar el publicar la noticia.
e) Compasión.- La falta de compasión que suelen mostrar algunos periodistas ante tragedias de figuras públicas o personas comunes, los hace insensibles, fríos e indiferentes al dolor humano, con el pretexto de que ellos sólo están cumpliendo con su trabajo al informar de los hechos, sin involucrarse en el dolor de quien sea objeto de la noticia.
f) Competencia.- También, la falta de competencia o de capacidad de un periodista es la principal fuente para incurrir en problemas éticos, a través de errores o interpretaciones equivocadas en su trabajo periodístico que suelen acarrear efectos negativos a terceros.
Además de tener una actitud ética ante los problemas que seguramente se le presentarán en el transcurso de su investigación, el reportero investigativo necesariamente tendrá que contar con el respaldo y las condiciones favorables por parte de la empresa para la cual trabaja, que es en última instancia de la que depende él y su trabajo. Ello obliga a considerar al jefe de redacción para cualquier proyecto que pretenda realizar en esta especialidad periodística.
EJE TEMÁTICO III. EL REPORTERO DE LA NOTICIA.
TOMADO DE:
Manual del periódico “El Debate de Culiacán”
En periodismo a la búsqueda de información se le llama reporteo, para la cual entran en juego, estos procedimientos:
La presencia: el reportero asiste a los acontecimientos cuya celebración conoce de antemano. Ocurre en las manifestaciones cuya convocatoria se difunde previamente, en un congreso, en una ceremonia. El periodista también se pone a reportear los hechos inusitados. Piénsese en la explosión de gas que devasta una colonia o en las consecuencias de un terremoto.
La búsqueda: en cumplimiento de una orden de información o siguiendo la propia iniciativa, el reportero busca la noticia checando fuentes de información institucionales (dependencias, organismos públicos o privados) y no institucionales, especialistas en la materia que se investiga, testigos de un acontecimiento, documentos inéditos, versiones periodísticas.
La incitación: un reportero no debe limitarse a cumplir ordenes de información que recibe, ni mucho menos quedarse con el material generado por las oficinas de prensa. Un reportero de actividades políticas, debe por medio de entrevistas, generar noticias, no perder la oportunidad de entrevistar por ejemplo a un político retirado, que le dará elementos novedosos acerca de la política.
El boletín: forma institucional de expresión de las entidades públicas y privadas. De su redacción se encargan las oficinas de prensa y se envían a las redacciones de los distintos medios informativos.
COBERTURA INFORMATIVA
El reportero deberá hacer una labor más allá de simple “boletinero”. Reportear representa algo más que recoger versiones oficiales de la información. La cobertura periodística implica trabajar noticias, aportar contexto y antecedentes, corroborar comentarios y, sobre todo, saber enfocar la nota.
En su trabajo cotidiano, el periodista cuenta con una serie de indicadores que le ayudarán a valorar el contenido noticioso de una información. Los valores noticiosos más conocidos son:
• CONSECUENCIA.- Es el impacto o efectos posteriores que puede tener una noticia en la comunidad en que vive el lector o en su vida privada, familiar o profesional.
• MAGNITUD.- Se refiere a la intensidad y fuerza de la noticia o evento. Las circunstancias que rodean a este tipo de acontecimientos indican que es de interés público.
• PROXIMIDAD.- Indica la distancia en que aconteció la noticia, cuya cercanía o lejanía determinan si le impacta al lector.
• PROMINENCIA.- Tiene que ver con el grado de credibilidad, status, posición, reputación, etc., de la persona. La noticia, muchas veces, es el personaje, más que algún tema o problema.
• OPORTUNIDAD.- Implica qué tan fresca o reciente es la noticia. Hay que actuar con inmediatez y actualidad para evitar publicar notas viejas, a menos que no hayan trascendido aún.
• LO INSOLITO.- Incluye aquellas noticias curiosas, diferentes, únicas y originales. Se caracterizan por ser “raras” en cuanto a su ocurrencia, más que usuales y comunes.
La existencia de uno o más valores noticiosos le garantizará al reportero que la información a cubrir es de interés para sus lectores.
A. TÉCNICAS PARA REPORTEAR
ENTREVISTA.- Es el método más tradicional para recabar información, pero no sobre todo el más efectivo para que la información tenga peso. La entrevista es simplemente un recurso para obtener impresiones, puntos de vista y comentarios generales de una fuente. Su obtención no significa necesariamente que los datos logrados sean verídicos.
VERIFICACIÒN.- Es la técnica mediante la cual el reportero intentará corroborrar datos, comentarios, cifras, etc. La verificación representa un acto de localizar e investigar documentos, tener acceso a archivos o conseguir pruebas contundentes que eliminen cualquier asomo de falsedad, engaño o falsificación.
OBSERVACIÓN.- Es el proceso que seguirá el reportero para obtener información “con sus propios ojos”. En cierto tipo de coberturas, sobre todo en aquellas de tipo investigativo, el reportero podrá describir o detallar lo que vio como testigo directo o indirecto de los acontecimientos. Deberá, sin embargo, mantener su información alejada de cualquier tono editorial.
EXPERIMENTACIÓN.- También utilizado en casos esencialmente de investigación, esta técnica implica jugar con variables que ayuden a llegar a conclusiones que demuestren algo. El recurrir a pruebas de laboratorio o vivir experiencias especiales ayudará al reportero a probar el impacto de una información.
FUENTES DE INFORMACIÓN:
El término fuente es un elemento de donde parten las señales físicas, puede atribuírsele el significado de emisor. El medio representa el conducto transmisor de las señales y los mecanismos técnicos, equipos, aparatos, que bajo una organización de trabajo producen mensajes que posee una estructura jurídica de persona moral.
Se divide en:
FUENTE ACONTECIMIENTO: incluye toda la complejidad de un hecho, habida cuenta de las circunstancias en que se produce, se trata del contexto global en que se presenta el suceso.
FUENTE INFORMANTE: De ella surgen datos claramente definidos que sirven al periodista para reconstruir sucesos en los que no intervino, obtener elementos de juicio para deducción, inducción e ilustración del acontecimiento.
FUENTE INTENCIÓN: Produce mensajes, seleccionando símbolos de un repertorio dado, como las letras de un alfabeto, palabras de un diccionario, notas de una escala musical,etc.
RELACIÓN CON LAS FUENTES DE INFORMACIÓN
El acceso a fuentes de información es esencial para tener información de primicia y calidad. El reportero deberá mantener abiertos los canales de información y, ocasionalmente, recurrir a cierto tipo de estrategias para persuadir a la fuente a aportar información.
• HONESTIDAD.- Evitar recompensas y recursos poco éticos como armas de negociación.
• PROFESIONALISMO.- Proyectar la idea de que se busca cumplir una tarea informativa para servir a la comunidad.
• CONCERTACIÓN.- Permitir el “estira y afloja”. Procurar acordar algo en que ambas partes salgan beneficiadas (situación ganar-ganar).
• COMUNICACIÓN ABIERTA.- Mantener canales disponibles para intercambiar información sin presiones mutuas.
• RESPETO.- Reconocer la independencia e integridad de la otra parte.
EL MANEJO DEL ANONIMATO Y OFF THE RECORD
El reportero muchas veces escribe:
“Fuentes que pidieron permanecer en el anonimato”
“La fuente, que pidió no ser identificada, dijo que…”
“Según analistas consultados por este diario…”
Es importante preguntarse: ¿hasta qué punto se justifica el anonimato? El anonimato deberá emplearse cuando:
-La integridad física de la fuente está de por medio.
-El puesto laboral de la fuente está en riesgo.
-Existe una utilidad futura: La fuente tiene acceso a toda una variedad de información que vale la pena mantenerla anónima (Técnica de Deep Throat o Garganta Profunda-Watergate).
Algunas desventajas de usar el anonimato son las siguientes:
-Resta peso a la información. El lector desconoce la prominencia de la fuente.
-Resta credibilidad a la información. Surgen dudas sobre la veracidad de la información y el lector llega a sospechar que el reportero la inventó.
-Obliga a traspasar toda la credibilidad al reportero. El lector tiene que confiar totalmente al periodista la información, en lugar de que éste comparta la responsabilidad con la fuente.
Se convierte en un recurso fácil y cómodo para el reportero para lograr que la fuente diga algo.
En ciertas ocasiones, la fuente pedirá al reportero manejar la información “off the record” o fuera de grabadora. El “off the record” es una fórmula mediante la cual la fuente avisa al reportero que le dará a conocer cierta información sin que tenga el derecho de publicarla ni mencionar su nombre.
En este sentido, es importante averiguar si lo que realmente le importa a la fuente es permanecer en el anonimato y no tanto que se publique la información. El término “off the record” es muchas veces mal interpretado por la fuente y el reportero.
De ser así, persuadirlo a que nos permita publicar la información, insistiendo en que se le dará total garantía de anonimato.
Ejemplos:
Fuentes dijeron que… (muy vaga)
Una fuente gubernamental dijo que… (vaga)
Un alto funcionario de Hacienda informó que… (poco clara)
Un funcionario del Comité de Desincorporación Bancaria dijo que… (más clara)
Hay que intentar convencerlo a emplear el anonimato más claro y, en caso de que no le satisfaga, comenzar a negociar hacia la vaguedad.
El reportero –y no la fuente- debe procurar negociar la calidad del anonimato. Recuerde que a mayor identificación de la fuente, mayor credibilidad tendrá la información entre los lectores. Las circunstancias dirán al reportero el nivel de anonimato que merece la fuente, de acuerdo a los riesgos involucrados.
RELACIONES DE CONFLICTO
Habrá casos en que la fuente intente controlar, intimidar o amenazar al reportero. A continuación se presentan algunos casos típicos y algunas estrategias a seguir para enfrentarlos:
CASO I
Fuente: Pide no publicar cierta información que afecta sus intereses.
Reportero: Le hace entender que tiene la obligación de informar al lector.
CASO II
Fuente: Se niega a dar a conocer cierta información con la excusa de que no la tiene a la mano.
Reportero: Tiende a respetar su opinión, pero le advierte que tarde o temprano conseguirá los datos por otro lado y quizá sin la exactitud que la fuente podría darle, lo que podría causar más problemas.
CASO III
Fuente: Pide al reportero destacar un ángulo de interés para la fuente.
Reportero: Le comunica que respeta y agradece su opinión, pero le aclara que el ángulo será decidido en consulta con sus editores o jefes.
CASO IV
Fuente: Sugiere “llegar a un arreglo” con el reportero que implica algún favoritismo material.
Reportero: Le contesta “gracias, pero por convicción profesional no acostumbro vender mi integridad”.
CASO V
Fuente: Advierte que si se publica –o no se publica- cierta información retirará su publicidad del diario.
Reportero: Le indica que Redacción y Publicidad son departamentos independientes y, en caso de mayores dudas, le sugiere hablar con los editores o jefes.
CASO VI
Fuente: Amenaza al reportero o lo ridiculiza en público.
Reportero: Evita confrontar a la fuente para no convertir la situación en un escándalo. Procede a discutir con los editores el incidente para conocer la política del periódico a seguir.
EJE TEMÁTICO IV. EXPERIENCIAS COMPARTIDAS EN EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN
Unidades de periodismo de investigación:
¿Condenadas al fracaso’
Sandra Crucianelli*
Desde que comencé a viajar por América Latina, interesada en aprender más sobre periodismo de investigación, vengo oyendo que las unidades de periodismo investigativo son un fracaso.
Ya en Chile, en 1993, escuché a varios editores quejarse de lo que estas unidades representan para la sala de redacción: dos o tres reporteros que durante varias semanas se dedican solamente a redactar un reportaje, gastos operativos y movilidad, y , muchas veces, jornadas intensas de búsqueda de información que a veces resultan inútiles porque a mitad de camino el equipo se da cuenta de que es imposible probar lo que se está investigando.
Para colmo, en el seno de la redacción, los reporteros de la unidad muchas veces son vistos con recelo por el resto del grupo porque no están obligados a entregar material en forma diaria.
A esto se suman otros problemas: el difícil acceso a documentos oficiales en América Latina, la falta de estadísticas confiables, la inseguridad reinante en algunos países, las amenazas que sufren a diario los reporteros investigadores...En síntesis, un cóctel fatal que ha significado el fin de las unidades investigativas en varios medios latinoamericanos.
Salvando barreras
Es poco lo que los periodistas podemos hacer para salvar los escollo relacionados con la problemática de cada país, y en especial los que tienen que ver con el acceso a ala información. No queda otra opción más que insistir y mantenernos firmas en nuestra voluntad de continuar metiendo las narices en irregularidades y delitos.
Sin embargo, es mucho lo que podemos hacer a la hora de minimizar los problemas inherentes al funcionamiento de las unidades investigativas en el seno de la sala de redacción.
En cuanto a costos, no es necesario invertir grandes sumas para que las unidades funcionen. Si se define un campo de acción, por ejemplo el campo loca, no hay necesidad de viajes ni gastos adicionales. Además, el teléfono, el fax, Internet y el coreo electrónico ayudan a salvar las distancias.
Tampoco es indispensable asignar a un grupo de personas para llevar a cabo la investigación. Basta con un reportero investigador o un editor responsable, capaz de llevar a cabo la tarea. Obviamente, una sola persona es insuficiente para realizar el trabajo que muchas veces es tedioso y toma tiempo ( hay que revisar archivos, buscar e interpretar documentos, etc.). Por eso, siempre es bueno conseguir la ayuda de colaboradores gratuitos.
Cuando esbocé mi primer proyecto de unidad investigativa pensé mucho en cómo se debía integrar. Es especial, mepreocupaba lo que había oído de los celos que las unidades generan en el resto de los integrantes de la sala de redacción. Ahora estoy convencida de que este tipo de problemas surgen como consecuencia de falta de liderazgo de muchos jefes de redacción.
En los últimos ocho años, gracias a al SIP y a CELAP, he asistido a muchos seminarios y no ha habido país en el que sus reporteros no hayan puesto el grito en el cielo por la falta de comprensión de sus jefes hacia la naturaleza del periodismo de investigación. Un buen jefe debe tener las condiciones necesarias para conseguir que cada reportero se sienta importante en lo suyo. Si eses jefe tiene don de mando y goza del respeto de sus colaboradores, el problemas de los celos no debe existir. Pero lamentablemente existe, y eso nos da pauta de que así como hay seminarios de entrenamiento para reporteros, también deberían dictarse seminarios similares dirigidos a los jefes de los reporteros.
La experiencia de Canal 7
Cuando ingresé al servicio informativo de Canal 7, como conductora, su pe que no sería difícil manejar a un grupo de colaboradores para ejercer el periodismo investigativo. La receta era sencilla: tenía que hacerlo de la misma manera en que me hubiera gustado que me dirigieran a mi.
Mi propósito era formar una unidad investigativa, con miras a presentar su producto en un programa semanal, pero no tenia gente disponible para ello ni el dinero para contratar a nuevas personas.
La idea: Con el visto bueno de las autoridades del canal, converse con las autoridades del Departamento de Ciencias de la Comunicación del Instituto Juan XXIIII, de donde todos los años se gradúan jóvenes profesionales ansiosos de ingresar a los medios de prensa.
Básicamente apuntaba a unir a un grupo de jóvenes recién egresados o cursantes del último año de la carrera, dispuestos a formar una unidad de investigativa. Los directores del departamento difundieron la intensión entre alumnos y egresados. La idea corrió como pólvora. Se pensó en un sistema de pasantías, de un año de duración. Buscábamos un perfil definido de comunicadores: jóvenes decididos, con ansias de investigar, sin ataduras políticas ni económicas.
El grupo: Tomando en consideración los antecedentes de rendimiento académico, predisposición al trabajo y contracción al estudio, el departamento seleccionó a 11 jóvenes, la mayoría, cursantes del último año de la carrera. Después de entrevistarnos con cada uno de ellos, el grupo se redujo a diez estudiantes, pues uno de lo jóvenes reconoció que no disponía del tiempo necesario para trabajar la unidad.
Las instrucción: A los integrantes de la incipiente unidad se les impartió un curso de instrucción básico sobre periodismo e investigación: definición, diferencias entre periodismo de investigación y periodismo en profundidad metodología de la investigación, técnicas de la investigación social aplicadas a las investigación periodística y ética aplicada. El curso duró un mes.
La integración: Los diez jóvenes formaron cuanto equipos de trabajo. Dos integrados por tres personas cada uno, y los otros dos por dos personas cada uno.
Reporte: Como coordinadora del grupo, una vez al mes tenemos una reunión donde se asignan los temas. Algunos son de periodismo investigativo puro, otros son de periodismo en profundidad, cada grupo tiene un mes de plazo para entregar su trabajo.
Semanalmente, se reportan al canal para coordinar entrevistas, hacer llamadas telefónicas, pedir cámaras o para investigar en Internet.
Material: Los grupos entregan sus trabajos en carpetas: entrevistar periodísticas, materiales de archivos, documentos, etc. Utilizando esas carpetas se arman los guiones televisivos, que se utilizan en la posterior edición de “Informes especiales”.
Pasantía: La pasantía los habilita a participar de la unidad, durante un año. Al año siguiente sus miembros se renuevan y la historia vuelve a comenzar. Para facilitarles su trabajo periodístico, a los integrantes se les entrega un carné de identificación con el logotipo del canal. Se les provee de transporte y cámaras, y se les reembolsa cualquier gasto relacionado con esta actividad. Sin embargo, no reciben remuneración por su colaboración, que es considerada como un entrenamiento intensivo antes de su salida al mercado laboral. Al finalizar el año, el canales les extiende un certificado.
El resultado: La unidad comenzó a funcionar en marzo pasado. Es estos seis meses, ha producido 25 informes especiales, con temas variados: funcionamiento irregular de agencias de seguridad, juego clandestino, condiciones de vida dentro de la cárcel loca, evasión fiscal, aborto, denuncias de escuelas en riesgo edilicio, malversación en el manejo de instituciones, acceso a fuentes y otros aspectos esenciales para el desarrollo no sólo del periodismo investigativo, sino del buen periodismo.
Para nosotros, por lo tanto, las unidades investigativas no son un fracaso.
*Sandra Crucianelli es conductora del servicio informativo de Canal 7, de Bahía Blanca, Argentina; dirige la unidad investigativa del programa De qué se habla, y es instructora de periodismo investigativo de CELAP. Este texto fue publicado en Pulso del Periodismo y se reproduce con autorización de su editor.
Nicaragua: de la “denunciología” al periodismo de investigación
Guillermo Cortés Domínguez*
Por naturaleza, el periodismo es investigativo, incluso tratándose de un pequeña y aparentemente inocua y no tan transcendente nota informativa, porque todo debe ser comprobado y ello requiere un mínimo de esfuerzo, de búsqueda, de investigación. No obstante, se le ha dado en llamas Periodismo Investigativo a una rama o especialización del periodismo que aborda a profundidad ciertos temas relacionados con actividades delictivas como malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, narcotráfico, desapariciones, ejecuciones, etcétera.
También se realiza periodismo investigativo alrededor de temas no necesariamente relacionados con delitos, sin embargo y algunos autores lo llaman “ periodismo de profundidad “, y éste es más practicado en nuestro país, que el investigativo propiamente dicho. Muchos buenos reportajes son excelentes ejemplo de periodismo de profundidad. Cuando se usa profundamente las estadísticas, adquiere el nombre de “periodismo de precisión”.
En Nicaragua el periodismo investigativo prácticamente no ha existido, sólo ciertos atisbos, pero no como algo establecido, realizable de manera frecuente y sistemática. Recuérdese que fue apenas con el retorno de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, procedente de México, que el diario La Prensa “ se moderniza”, y comienza a publicar notas sobre los trabajadores y los conflictos obrero patronales, para citar un ejemplo sobre las limitaciones del periodismo nacional.
Históricamente el periodismo en Nicaragua ha sido extremadamente politizado, casi siempre con un diario oficial u oficiado proclamando a los cuatro vientos las bondades del gobierno, y por otro, feroces diarios opositores, como lo fue La Prensa ante los gobiernos somocista y sandinista, y El Nuevo Diario ante la actual administración Alemán.
Nuestro periodismo tiene una prolongada experiencia asumiendo banderas políticas, en la mayoría de los casos defendiendo causas populares, lo cual es loable desde un a perspectiva social, solidaria y humana, pero una cosa es tener sensibilidad social, y otra, ser panfletario y propagandista personal, y partidista, hasta pasar al de notas elaboradas con apego a ciertas técnicas elementales, como la pirámide invertida en las noticias, el uso de las tercera persona y el acompañamiento con fuentes responsables.
Al final de la década de los años setenta, en correspondencia con al profunda descacreditación y crisis irreversible de la dictadura somocista, el diario La Prensa inauguró una etapa de un periodismo diferente al cotidiano, con notas impactantes sobre la corrupción y el carácter criminal del régimen gubernamental.
La denunciolgía
La Prensa publicó en primera plana trabajos sobre los negocios de Somoza con la reconstrucción de Managua después del terremoto de 1971 que desbastó la capital; destapó actos de corrupción de Fausto Zelaya en INVI, de Cornelio Hueck ( El Señor de Masaya) ; publicó sobre la empresa Plasmaféresis que compraba sangre a los borrachitos marginados de la capital; acerca del famoso, “Paquete España” y la apropiación ilícita de millones de dólares en la compra a España de maquinaria de construcción y otros quipos; y otros muchos casos más. ¿Esto era periodismo investigativo’
Este tipo de trabajos publicados por La Prensa pueden tomarse como los antecedentes inmediatos del periodismo investigativo en Nicaragua; y cuya característica principal era la denunciología. Efectivamente, este diario se convirtió en el medio que todos los días denunciaba airadamente los males de la dictadura somocista. Y realmente no era necesario hurgar mucho, porque el régimen estaba apestado, purulento, de modo que donde tocaban los periodistas, salía pus.
Además, el periodismo predominante de estos años acompaña abierta y decididamente la lucha popular que desemboca en insurrecciones masivas en varias ciudades. Pese a la represión, lo medios informaban ampliamente acerca del desarrollo de la guerra, sobre todo a partir de la espectacular toma de Palacio Nacional en agosto de 1978 y la insurrección popular armada de septiembre de ese mismo año.
La denuncia no es lo mismo que periodismo investigativo, el cual pretende llegar hasta las raíces de los hechos, comprobándolos mediante documentación y de fuentes vivas. La denuncia se queda en publicar una información proporcionada por alguien, filtrada por alguna institución, escuchada sobrepticiamente, u obtenida por cualquier vía, no comprueba los hechos y no toma en cuenta la parte aluida. Los casos de La Prensa no eran sólo denuncia, pero no llegaban a ser rigurosas investigaciones periodísticas.
La represión, que incluía cárcel, golpes, torturas y hasta la eliminación física, y las operaciones especiales de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN), que mediante diversas acciones amedrentaba a los blancos señalados, fue el aspecto populares eran reprimidas en las calles con bombas lacrimógenas y balas. En los primeros meses de 1979, decenas de jóvenes eran capturados diariamente sobre todo en Managua, León, Masaya, Diriamba, Jinoteca, Chinandega y Estelí, y muchos de ellos no amanecían vivos. En Managua, la costa del lago Xolotlán y la Cuesta del Plomo, cerca de la refinería Esso , eran los principales botaderos de cadáveres que tenia la Guardia Nacional. Estos hechos eran reportados y generalmente no se investiga nada, no era necesario, tampoco posible, ahí estaban los hechos hablando por si mismos. Era un periodismo propagandístico, y hasta militante.
Contexto de guerra
En la década de los 80 tampoco logró el periodismo investigativo establecerse como una práctica sistemática, y más bien prevaleció la denuncia, por un lado, y el reportaje de guerra, con algo de crónica, por otro. Estos reportajes encendieron la Imaginación de los lectores y fortalecieron la moral de muchos combatientes, aunque también llevaron dolor a los familiares de las víctimas de los enfrentamientos.
Un contexto de guerra es totalmente inapropiado para el ejercicio del periodismo, hasta tal punto que generalmente la primera baja en un conflicto bélico, es la información. Vimos en la inasión norteamericana de Grenada como los propios medios de comunicación social norteamericanos fueron impedidos de llegar a la isla en los primeros días de las operación; y luego en el Golfo Pérsico fue prácticamente “misión imposible” darle seguimiento a la guerra electrónica que estaba ocurriendo. La lección de Vietnam. Milosevic sacó de Kosovo a los periodistas y los concentró en Belgrado, y expulsó a varios corresponsales extranjeros.
Los dirigentes Sandinistas elevaron los asuntos económicos y militares a cuestiones de seguridad nacional, y no se podía informar libremente al respecto. Todas las notas procedentes del teatro de operaciones militares eran revisadas cuidadosamente por oficiales del Ejército Popular Sandinista (EPS). No podía aparecer ningún detalle que afectara la moral de las tropas, y era inconcebible publicar una acción en que las unidades militares, por pequeñas que fueran, hubieran sido derrotadas por las tropas contrarrevolucionarias. Las cifras, aparentes datos inofensivos, eran pecado mortal. No sé qué tal le fue a los agentes de la estación CIA en Nicaragua que rastreaban al diario Barricada , no creo que bien, aunque algo debe haberse filtrado.
Fui un apasionado del periodismo investigativo en la década de los ochenta, pero eso no es suficiente para realizarlo. Elaboré un primer trabajo sobre la fuga de medicamentos en el sistema nacional único de salud, publicado por el diario Barricada, que contiene algunos elementos de este tipo de periodismo. Recientemente el editor de La Prensa, Roberto Fonseca, mencionó antes estudiantes de Comunicación Social de la UCA, un trabajo que hice sobre los somocistas en Miami, como ejemplo de periodismo investigativo, sin embargo, creo que fue más buen un extenso reportaje o “ gran reportaje” que tuvo un éxito extraordinario porque trató sobre un tema muy cautivante en ese momento.
A finales de los ochenta y principios de los noventa, el periodista Noel Irías empezó una prometedora carrera de periodista investigador que tuvo su momento culminante con el “Caso Antonio Ibarra”. Pero una golondrina no hace verano, y además, a Noel se le ocurrió morirse más temprano.
Algunas limitantes:
De verdad, como reportero, yo sentía la necesidad de profundizar en cada tema que abordaba, no importando de qué se tratara, siempre parecía haber algo más como trasfondo del hecho aparente, y esa forma de apreciar los hechos era también como una forma de ser que me costó no pocos problemas. Era una tendencia muy fuerte, por eso me identifiqué rápidamente con el periodismo investigativo, pero realizarlo es harto difícil porque, además de tener que vencer las limitaciones de uno como periodista, hay que enfrentarse con la falta de tiempo y los requerimientos cotidianos del medio, así como la ausencia de recursos materiales..
El mayor problema era que el medio no lo dejaba a uno concentrarse en un tema, muchas veces porque había necesidades apremiantes: había que cubrir una conferencia de prensa de Carlos Núñez, las sesiones de Asamblea, o salir a la montaña con una unidad militar, ir a un barrio, a una fábrica, a una actividad de los empleados públicos, de la salud o de los CDS... Siempre sobraba qué hacer. como siempre y como ahora, la demanda de la sociedad hacia el medio era como una avalancha que colmaba nuestra capacidad.
Pero esto no era todo, y creo que algo de eso prevalece en algunos medios. Había una cierta resistencia de los funcionarios a ceder tiempo a un periodista para un trabajo de investigación ( y lo digo aún reconociendo que fui un privilegiado en este sentido). Esta proporcionalmente rentable en relación con la inversión humana y material; y también de un cierto rechazo propio de las relaciones de periódicos a que uno o dos periodistas estén en algo particular o especial, y no en todo hay que hacer.
En muchos periódicos de América Latina y Estados Unidos se han producido roces cuando se crean unidades de investigación o se destina exclusivamente para investigación a ciertos periodistas, los cuales inmediatamente se ganan cierta animadversión o antipatía de parte de los colegas que quedan a cargo de la actividad cotidiana y convencional. Incorrectamente muchos editores obstaculizan el periodismo investigativo para no tener este problema. También hay ignorancia en propietarios o funcionarios de medio de comunicación, lo que les impide ver la importancia del periodismo investigativo, el cual es una necesidad en nuestra sociedades tan poco maduras , corruptas y necesitadas de mecanismos de exposición pública de las barbaries de muchos servidores estatales, por ejemplo.
Luchador obsesionado
Aún tomando también en cuenta la limitante que se levanta casi como una barrera infranqueable cuando los dueños del medio están muy comprometidos con el gobierno o sectores de poder, creo que el principal enemigo del periodismo investigativo es el propio periodista, porque se deja vencer fácilmente por las dificultades.
Para realizar periodismo investigativo hay que convertirse en un luchador, casi n un fanático, en un obsesionado, en un detective apasionado, en un cazador obstinado, sumamente paciente y firmemente perseverante. La tenacidad debe ser una de sus principales características. Y estas “ cualidades”, por llamarlas así, comienzan desde la elaboración de una nota informativa, pues el periodista está obligado a no publicarla si no tiene completa la información, si le falta una fuente relevante, o si tiene el punto de vista de alguien aludido.
El editor o jefe de información presiona para que el periodista entregue su trabajo rápidamente, y muchas veces el reportero no actúa profesionalmente, diciéndole al funcionario que su trabajo está incompleto, que no cumple con los requerimientos profesionales elementales, y que por tanto no debe publicarse así como está. Y peor el funcionario que la publica incompleta. “Es que perdemos el empleo si actuamos así”, dijo un estudiante de Comunicación Social. Puede ser, pero aún así el periodista debe tener principios profesionales, si no, no es periodista, sino una caricatura. Debe comprometerse como un profesional que sabe que para ser publicable, su trabajo debe reunir ciertas condiciones técnicas.
Suele ocurrir que se tenga entre manos una noticias que puede ser tema de investigación para sacar el máximo provecho, dada la envergadura de lo que prometen los indicios obtenidos inicialmente, y que, por la prisa, por la competencia, esto se desaproveche en un nota informativa que puede causar impacto, pero nada más.
También es frecuente que teniendo algo bueno en la libreta de apuntes, pero no lo suficiente, el periodista publica de inmediato por haraganería, por no tener ímpetu, el vigor, el empuje profesional, el entusiasmo del que quiere hurgar a fondo, sin importar que ellos implique trabajo extraordinario y peligros. Otras veces no se investiga por temor a que al hacerlo, la realidad le bote lo que a primera vista aparece como una primicia.
De las dictaduras a la globalización y el mercado
El contexto de sanguinarias y corruptas dictaduras militares que vivir América Latina hasta lo ochenta, fue el principal impedimento al desarrollo de un periodismo investigativo. En las nuevas condiciones de democracia, del uso del voto para el cambio de gobierno y de libertad de expresión, el periodismo investigativo encuentra cauces favorables.
Ya vimos cómo investigaciones periodísticas culminaron con la renuncia de Fernando Collor de Melo en Brasil; con el encarcelamiento de Carlos Andrés Pérez en Venezuela; y con el descubrimiento de las truculencias multimillonarias del hermano del presidente Salinas, en México, han sido casos resonantes de periodismo investigativo, que nos dicen que es posible, que es necesario, que hay un contexto favorable, y también que el blanco se ha desplazado hacia el área económica y financiera.
Efectivamente, en un mundo globalizándose, unipolar, con el capitalismo como sistema mundial único – salvo las excepciones--, donde hay un empuje violento hacia le economía de mercado mundializada y cada vez mayor competitividad, el escenario principal es la economía y las finanzas, y ahí está el dinero. “Sigue el dinero”, exhortaba Garanta Profunda a Bob Woodward, del Washington Post, durante las investigaciones que condujeron al famoso Watergate.
Recientemente hemos visto intentos de periodismo investigativo con los casos de Narcojet y de las presuntas compras de tierras de parte del presidente de la República, pero estas situaciones no han sido manejadas con el rigor requerido, y se han quedado cortas, por lo cual estos esfuerzos tiene más bien características de denuncias o cuando más, del llamado “periodismo dinamitero”, que suelta una pista, como si fuera bomba, para que explote y tenga eco, y con las reacciones convertir el asunto en un caso.
Hay mucha urgencia por publicar, no hay paciencia, y al parecer, tampoco una estrategia investigativa, con objetivos bien definidos y delimidos, y con procedimientos y herramientas especificas. Para que un caso de periodismo investigativo culmine con el desenmascaramiento de los delincuentes y su enjuiciamiento en los tribunales, se requieren pruebas, y obtenerlas precisa de tiempo, de perseverancia, de una verdadera conciencia investigadora, de un sentido profundo de profesionalismo y de ética. ¿Por qué no decirlo? También se requiere ser valiente. Tan poderosos intereses están en juego, que cuando el periodista investigador se acerca a la verdad, huele a peligro.
El flagelo del partidismo
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal fue asesinado por el régimen somocista, pero eso no ha sido la tónica en Nicaragua, como si lo es en la vecina Guatemala, en México y Colombia, donde centenares de colegas han sido asesinados por husmear en asuntos de violaciones a derechos humanos, negocios ilícitos, tráfico de drogas, etcétera. Particularmente en Colombia, y en menor grado en México, el periodismo envesntigativo se ha desarrollado muchisimo más. Quizás por ellos maten tantos periodistas.
Con tanta droga en Nicaragua, con expendios de cocaína en cada manzana de cada barrio, con tantos poderosos metidos en negocios turbios, con tanto tráfico de influencia, con tanta corrupción, el periodismo investigativo encuentra un campo propicio, pero también lleno de peligros. Recordemos que el salvadoreño que manejó el rastreador electrónico que detectó cocaína en el Leader Jet, murió pasconeado a calazos en una parada de buses en San Salvador. ¿Fue una causalidad?
El partidismo, ese terrible mal que atraviesa la columna vertebral del gremio de periodistas de Nicaragua, es un estorbo tremendo para el periodismo investigativo, y pone en evidencia el bajo profesionalismo predominante. Separar los intereses personales de cualquier tipo, políticos, religiosos, etcétera, del ejercicio del periodismo, se ha vuelto harto difícil en nuestra sociedad.
Hemos visto cómo se dispara contra el gobierno, personas e instituciones de todo tipo, desde posiciones partidistas o de un concepto amarillista y sensacionalista del ejercicio, que pretenden suplantar al periodismo, y que se presentan como periodismo profesional; entonces el interno falla porque no se basó en un ejercicio profesional, es decir, en una búsqueda organizada y sistemática de la información, en una recolección metódica y perseverante, hasta comprobar las presunciones.
Frecuentemente se ataca, se hostiga, y como no hay pruebas, se pierde la oportunidad real de contribuir con la soledad cumplimiento cabalmente con la función de fiscalizar el uso de los bienes públicos, que es una misión de los medios y los periodistas. Más bien, queda un gran vacío, los presuntos implicados en actos ilícitos, son alertados, con lo que obtienen gratuitamente la oportunidad de ponerse a buen resguardo, y emprender una investigación periodística verdadera tendrá pocas posibilidades de éxito.
El periodismo “light”
Hasta se han dado casos de conflicto de interés, bajo la forma de falsas primicias y de supuesto periodismo investigativo, como el que afectó a una empresa que resultó ser competidora del principal patrocinador del medio que lanzó el bombazo. Estando de por medio su principal anunciante, el medio se encontraba en un conflicto de interés, y desde una perspectiva ética, debió abstenerse de entrar al asunto.
El periodismo investigativo ha visto alzarse como una gran adversario que conspira contra él, al llamado periodismo “light”, el periodismo frívolo, trivial y superficial, que parece ser parte del “menú postmoderno” destinado a los consumidores masivos de modas, novedades y cualquier cosa ligera que los aleje de la casa vez más incómoda y difícil tarea de tener que pensar y preocuparse por los problemas de la vida real. ¿ O ustedes creen que es periodismo investigativo lo que hicieron muchos medios de comunicación en Estados Unidos, principalmente la televisión, con el escándalo sexual Clinton- Lewinsky?
Puede haber un periodismo de profundidad sobre temas no relacionados a actividades delictivas que son de interés general o de amplio segmentos de la población y que contribuyen al desarrollo humano porque proporcionan información que enriquece el patrimonio cultural y provoca la reflexión. Los perfiles o pequeñas biografías sobre personas interesadas de la vida cotidiana o acerca de personalidades son una muestra de ello. Las historias atrayentes y fascinantes están por doquier, no debería haber espacio para la banalidad, pero lo cierto es que existe ese espacio, ese mercado. El ejercicio de un periodismo chimográfico, de lo pasajero, inmediatista e intrascendente, es una tendencia internacional preocupante, que toma fuerza.
En medio de un panorama a veces desolador, en Nicaragua existen condiciones mínimas para realizar periodismo invetigativo, aun con todo y que la información esté multifragmentada y que además muchas veces es confusa y hasta contradictoria. Hay condiciones aunque tampoco existe una ley que obligue a los funcionarios públicos a proporcionar la información solicitada por al periodista.
No obstante, no está documentado ningún caso de reiterada negativa del gobierno a dar información, quizás porque no es práctica común entre los periodistas solicitar información por escrito, y menos abrumar al funcionario con recordatorios telefónicos, por fax, correo postal, correo electrónico, recados, visitas a su despacho, recordatorios en conferencias de prensa o en actividades públicas diversas (sociales, religiosas o de otro tipo).
Aunque el presidente de la República ya convirtió en una costumbre cometer exabruptos y luego negar su autoría y responsabilizar a los periodistas acusándolo cuando menos de haberlo mal interpretado, esto no debe impedir los esfuerzos en periodismo investigativo.
Unidad de Investigación en La Prensa
Llama la atención que uno de los diarios, La Prensa, haya constituido formalmente una Unidad de Periodismo Investigativo, integrada por dos periodistas, Eduardo Marenco y Luis Duarte, bajo la dirección del editor Roberto Fonseca. Sólo que los periodistas deben alternarse entre las investigaciones predeterminadas por el periódico a seguir, y el trabajo cotidiano. Quizás si estuviera a tiempo completo habría que esperar excelentes resultados.
También resulta conveniente para el periodismo investigativo que el Canal 2 de televisión haya aumentado su planilla a 18 periodistas, lo que facilita el trabajo de reporteros, pues no se ven sobrecargados de trabajo. Uno de los periodistas, Félix Cisneros, que recientemente estuvo también como presentador de noticias, ensayó algunos trabajos de periodismo de profundidad, como uno que realizó sobre los puertos del país.
En El Nuevo Diario prevalece la urgencia de soltar el bombazo inmediatamente, y con frecuencia no sólo echa a perder temas de investigación periodística, sino que se expone gratuitamente al reclamo de personas injustamente agraviadas, como ocurrió con el ministro de Agricultura y Ganadería, Mario de Franco, quien se vio obligado a publicar en varios periódicos amplios campos pagados en defensa de su honor y el de una hija suya aludida en el publicación, refutando sólidamente las acusaciones. El Nuevo Diario también perdió una magnifica oportunidad con el BANIC, publicando información muy inexacta que fue fácilmente rebatida por el funcionario Donald Spencer. Y quedó en el misterio el asunto de fondo que es la compra de este banco mediante un procedimiento de capitalización que si bien fue supervigilado por la Contraloría General de la República, despierta muchas dudas y suspicacias, al menos para el dirigente del FSLN, Bayardo Arce Castaño, que reiteradamente ha dicho que fue una operación turbia.
La práctica demuestra que el punto de partida para el ejercicio exitoso del periodismo investigativo es una posición estrictamente profesional; y su arma principal, un código de ética profesional que guíe por la senda correcta el proceder del periodista.
Guillermo Cortés Domínguez es director de la revista sobre comunicaciones, Medio y Mensajes, que se edita en Managua, Nicaragua. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.
El periodismo de investigación en El Salvador: Una visión futurista
Antonio Herrera Palacios*
“¡Qué precisión! ¡Qué tenacidad! ¡Usted rastreó esta historia de corrupción aun cuando llegaba a los propios dueños de este periódico! No recuerdo haber visto un trabajo de
investigación periodística superior. Está despedido.”
(Tomado del libro Jugar Limpio, de John I. Hulterng y publicado originalmente en el The Miami News)
Por naturaleza propia el periodismo debe ser investigativo. De hecho, la investigación forma parte importante en el proceso de recolección y transmisión de información hacia la opinión pública. Si esto es así, ¿qué debemos entender entonces por periodismo de investigación? La respuesta no es fácil; de hecho, definir esto ha sido motivo de debate en toda América Latina.
Relacionado con esta misma interrogante, Gerardo Reyes explica en su libro Periodismo de Investigación que “Hay muchas personas que creen que el periodismo de investigación es un invento cinematográfico estadounidense lanzado hace veinte años con motivo del estreno de una película que muestra a dos intrépidos periodistas trabajando día y noche para deponer a un presidente”. Las interpretaciones sobre esto pueden ser variadas. Particularmente, considero que esta comparación tiene mucho significado, en el sentido que pareciera que realizar investigación periodística con seriedad es solamente ciencia-ficción.
Las razones de esta creencia se basan en el hecho de que, al hablar de periodismo investigativo, estamos haciendo alusión a aquel que va más allá del simple hecho noticioso, al que trasciende de la simple investigación de la nota del día, a la que está presionada por la hora del cierre. En este aspecto es precisamente en donde debe buscarse la diferencia entre el periodismo informativo o noticioso y el investigativo. Reyes sostiene sobre este aspecto que la diferencia radica en dos puntos: tiempo y profundidad.
Dadas estas pequeñas ideas introductorias sobre lo que es el periodismo investigativo, podremos analizar cuál es el desarrollo o el estado en que éste se encuentra en El Salvador y cuáles son las perspectivas.
Un pasado sin investigar
Tradicionalmente en El Salvador, la prensa, en general, sirvió a los intereses de muy pocos. Hablar de investigación periodística prácticamente era un tema vedado. La situación política, social y militar que vivió el país, no permitías ni tan siquiera hablar sobre el tema. Algunos medios, por ejemplo, en la época del conflicto armado, sufrieron las consecuencias directas de profundizar en algunas investigaciones, que por la misma razón conflictiva eran temas delicados y porque sobre todo se protegían intereses particulares. Periódicos con la Crónica del Pueblo fueron virtualmente desmembrados hasta obligarles a cerrar. Otros más sufrieron atentados que, independientemente del sector que vinieran los ataques, simple y sencillamente no permitieron el desarrollo del periodismo investigativo.
A esto, y no menos importante, debe agregarse el hecho de la falta de profesionalización de los periodistas y los bajos salarios producto de esa carencia académica. Pero además, y por qué no decirlo, del aprovechamiento de los empresarios de medio para remunerar mal a aquellos que empíricamente se formaron en las salas de redacción y que de alguna manera eran fácilmente manejables a los intereses empresariales. Esto no sólo no permitió el desarrollo de un periodismo investigativo, sino que además contribuyó a fomentar la corrupción de periodistas que durante muchos años recibieron prebentas de funcionarios del estado o de intereses empresariales.
La nueva realidad
No cabe duda que le periodismo salvadoreño ha entrado a una nueva etapa. La guerra, si se quiere, obligó a una mayor profesionalización. Ahora el periodismo tiene más conciencia de su rol y está preparado académicamente mejor. Se están dando ya los primeros pasos de un periodismo investigativo. “En El Salvador la guerra tuvo al menos un resultado positivo, por cuanto la prensa comenzó a surgir como un cuerpo más cuestionante y profesional”. (Marylene Smeets)
Esos pasos han sido dados por los dos principales periódicos nacionales, La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, y están abriendo cierta brecha abordando algunos temas de interés que antes era difícil de investigar. Los principales temas relacionados con el combate de la corrupción muy poco se han tocado. Principalmente los casos judiciales han acaparado la investigación y algunos temas relacionados con la economía.
Esa brecha se abrió en 1994, dos años más tarde de la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y la Ex Guerrilla, con la aparición del seminario Primer Plana. Por primera vez en el país se comenzaron a tocar temas que no gustaron a muchos, pero que sirvieron de inspiración a las nuevas generaciones de periodistas que se formaban en ese entonces en las aulas universitarias. “El semanario Primera Plana, pese a que se clausuró después de nueve meses, han ejercido influencias considerables sobre el periodismo en El Salvador. Fundado en 1994 por ex-guerrilleros, esta revista quiso establecer seriamente el periodismo “esculcafangos” en El Salvador. El corresponsal veterano Thomas Long, que fue asesor del proyecto dice: “Estabamos publicando reportajes que otros medios no publicaban en aquella época”. (Marylene Smeets)
A partir de aquí y, pese al cierre de Primera Plana, provocado por el ahogamiento económico de lo anunciantes que bloquearon sus pautas publicitarias al semanario, el periodismo salvadoreño comenzó a tomar otro rumbo. Los frutos se pueden ver hoy día en publicaciones como Vértice, de El Diario de Hoy y Enfoques, de La Prensa Gráfica.
Pero no todo es color de rosa. Al inicio de este articulo, he citado el texto de una caricatura que ilustra la conversación entre un director de un periódico y un reportero. La comparación es simple: el periodista puede investigar, pero siempre y cuando no se lesionen los intereses del medio. El principal problema radica allí, en el medio mismo, en su estructura y en su forma de concebir el ejercicio periodístico, no tanto en quieres ejercen directamente - es decir los reporteros - sino en quieres les dirigen.
Aún no se ha cambiado la mentalidad de que cuando se tocan los intereses comerciales del medio, la labor social del periodismo queda relegado a un segundo plano. Temas que menoscaben la integridad o imagen de una empresa que es potencialmente un cliente que deja muchos ingresos para el medio, son prácticamente intocables.
Hace unos dos años, en una capacidad de la Asociación de Periodistas Contra portada, que trataba el tema del periodismo de investigación, un colega de un noticiario de televisión narró el caso de un reportaje que hablaba sobre la contaminación que una empresa local estaba produciendo no sólo al medio ambiente, sino a quienes trabajaban en ella. Se habían documentado casos de perdonas que habían adquirido cierta enfermedad e inclusive de fallecimiento como producto de la contaminación. El noticiario anunció horas antes de la publicación del reportaje para su espacio de la noche. Sin embargo, en horas de la mañana los propietarios de esa empresa se presentaron, hablaron con el director y por la noche, después de haberlo publicitado grandemente, esté no se publicó. No hubo explicaciones, los televidentes quedaron burlados y las llamadas telefónicas para acusar al periodista de “vendido” no se hicieron esperar. El periodista quedó por los suelos.
Más allá de esto, los periodistas están tratando de involucrar a los problemas para que se tome realmente conciencia del papel de la prensa con la sociedad. Esto no es una tarea fácil no será algo que se logre de la noche a la mañana. Lo importante es que se sigan propiciando espacios de acercamiento entre periodistas y dirigentes. Entonces, el rol activo del periodista es fundamental para seguir abriendo esa brecha.
El director del periódico Co Latino, Francisco Elías Valencia, considera que si bien es cierto que en el país se ha comenzado a ejercer periodismo investigativo, hace falta desarrollar unos de sus principales componentes: la profundidad. Aunque se ha profundizado en el análisis de algunos temas, esto no quiere decir que la información lograda sea totalmente sustanciosa, pues en un país como El Salvador en el que aún predominan los intereses particulares, el acceso a las fuentes de información sigue siendo un problema de mucha consideración, sobre todo si estas se relacionan con los aparatos del estado. A esto debe agregarse la capacidad o sagacidad del periodista para recolectar la información.
La investigación del periodista
Debe también hacerse una análisis sobre la labor del periodista. Un punto importante a considerar en la investigación que el periodista hacer para recabar sus datos. La periodista guatemalteca Celeste Rodríguez, de el Periódico considera que “ no es ético conseguir información sobre temas que puedan convertirse en portada del medio en incluso del resto de los medios que circulan en el país, si para lograrlo se cae en vicios iguales a los que puedan enterarse señalando en las notas investigativas (sobornos, compra de información)”. Traigo a cuenta esta reflexión, puesto que si bien es cierto debe generarse una nueva cultura de investigación periodística, ésta debe en ciertos principios éticos.
Celeste agrega sobre este punto, que hay quienes lo consideran permisible si con esa información se puede señalar actos anómalos, principalmente si en ellos están involucrados funcionarios públicos. Vale decir a este respecto, que la Asociación de Periodistas Salvadoreños -APES- ha trabajado en la elaboración de un Código de Ética que regule de alguna manera la actividad periodística.
Recalcando este punto, me parece oportuno citar del libro Jugar Limpio, de John L. Hulteng, la siguiente reflexión: “La finalidad primordial de la recolección y distribución de noticias y opiniones es la de servir al bienestar general a través de la información y de capacitarla para elaborar un juicio sobre las cuestiones de su tiempo. Los hombres y mujeres vinculan con la actividad periodística que abusan del poder, de su rol profesional para beneficio propio o con propósitos indignos defraudan esta confianza pública”.
La alusión es clara. Si bien es cierto el periodista investigador y, sobre todo aquel que busca esclarecer hechos de corrupción, debe realizar su investigación, pero sin menoscabo de los principios éticos que guían el ejercicio periodístico, porque el peligro de caer en actos de corrupción para conseguir cierta información está latente. No se trata de dar fórmulas mágicas, simplemente se trata de saber dilucidar hasta dónde se puede llegar, pues cada caso tiene o tendrá sus propias características.
Un punto que me parece igualmente importante sobre este aspecto es el papel de las universidades que actualmente trabajan en la formación de futuros profesionales del periodismo. Al menos unos 3500 estudiantes se encuentran proceso de formación y a ellos debe inculcárseles desde las aulas, los principios éticos del ejercicio periodístico, el valor de la investigación y sobre todo, el papel activo que ellos deben jugar en este proceso de transición que vivimos actualmente y que en futuro quizá nos puede permitir desarrollar un verdadero periodismo investigativo, sin ataduras, sin protección de intereses comerciales y con la visión clara de la función que el periodismo tiene con la sociedad.
*Antonio Herrera Palacios es periodista y docente de la Universidad Tecnológica de El Salvador. Con una maestría en Educación Superior, actualmente está en proceso
de obtener el Doctorado en Ciencias de la Información, en la
Universidad de La Laguna, en Tenerife, España.
CONCLUSIONES
En la actualidad, en el marco del desencanto y el fragmento, dentro del campo de los medios de comunicación, aparece el periodismo de investigación como un intento y una necesidad de reconstrucción de un discurso completo. Esto se intenta con el aporte de un elemento fundamental: las fuentes de la documentación.
A partir de aquí se busca completar el discurso periodístico y suplir las limitaciones de la objetividad. Gracias a la exposición de las fuentes se incluye al público en el proceso de comprensión de los hechos, mostrándole los indicios y pruebas que el periodista investigador fue recogiendo y relacionando para descubrir lo oculto. De esta manera, se toma al proceso de investigación periodística como vía hacia la comprensión.
Al periodismo de investigación no se le debe de tomar como un tema de moda, sino como una manera de realizar el ejercicio periodístico desde una perspectiva crítica y profunda de los hechos, apoyado por las técnicas de investigación y el apoyo material de la empresa para la cual trabaje.
Un punto importante a destacar es el papel de las universidades, que actualmente trabajan en la formación de futuros profesionales del periodismo. Al menos en la Universidad de Occidente aproximadamente 600 estudiantes se encuentran en proceso de formación y a ellos debe inculcárseles desde las aulas, el valor de la investigación y sobre todo, el papel activo que ellos deben jugar en este proceso de transición que vivimos actualmente y que en un futuro quizá permitan desarrollar un verdadero periodismo investigativo, sin ataduras, sin protección de intereses comerciales y con la visión clara de la función que el periodismo tiene con la sociedad.
Debe caer el telón aquel que dice que la prensa es el cuarto poder. Los periodistas y los empresarios no pueden tomar este precepto, porque el poder corrompe y ciega. Como lo afirmó el periodista estadounidense Joseph Pulitzer: “El periodista tiene una posición que es toda suya. Sólo él tiene el privilegio de moldear la opinión, tocando los corazones y apelando a la razón de cientos de miles cada día. He aquí la más fascinante de todas las profesiones”.