Antecedentes y actualidad de la medición macroeconómica en Cuba

Elier Méndez Delgado
María Elena Figueroa Gonzáles
María del Carmen Lloret Feijóo

 

CAPITULO I

ANTECEDENTES DE LA CONTABILIDAD NACIONAL Y LA ESTADÍSTICA ECONÓMICA EN CUBA

Con este epígrafe se realiza un análisis de la evolución histórica que ha sufrido la Contabilidad Nacional (en adelante CN) a nivel internacional. En él, se exponen las causas que han provocado la construcción de un complejo modelo contable y las sucesivas revisiones a las que han sido sometidos tanto el Sistema de Cuentas Nacionales elaborado por la ONU, como el Sistema de Cuentas Nacionales y regionales elaborado por el Eurostat que actualmente están vigentes a escala internacional.

1.1 Evolución histórica de la Contabilidad Nacional en el ámbito internacional.

Las Cuentas Económicas han llegado a ser una herramienta muy valiosa para el análisis de la economía de una nación y es difícil imaginar cómo podríamos hacerlo sin ellas. Estas cuentas han sido llamadas “el gran descubrimiento” para el análisis económico del siglo XX, pero realmente no es un evento de dicho siglo, ya que fueron desarrolladas gradualmente durante varios siglos, produciéndose una evolución acelerada en los tiempos de la II Guerra Mundial (Kendrick, 1996, p.6).

Desde las primeras estimaciones de Rentas Nacionales (en adelante, RN), origen de la CN, hasta la construcción de Sistemas Contables en los que se relacionaba dicha magnitud con otras para formar los denominados Sistemas de Cuentas Nacionales, se produce toda una evolución que podemos dividir en dos fases:

 La primera de ellas, comprende el período que va desde las estimaciones de la RN hasta la aparición del primer Sistema Contable Nacional.

 La segunda fase, engloba el lapso temporal que va desde la aparición del primer Sistema de Cuentas Nacional, pasando por el proceso de evolución y, por tanto, el perfeccionamiento sufrido por dicho Sistema hasta llegar al sistema que actualmente está vigente.

1.1.1. Antecedentes de las estimaciones de la renta nacional en el ámbito internacional.

Los conceptos de Producción y de Renta Nacional han estado estrechamente ligados desde sus orígenes, siendo la Renta el lado monetario de la Producción.

Las primeras estimaciones de la RN fueron elaboradas en Inglaterra a finales del siglo XVII por William Petty (1691) en su artículo “Verbum Sapienti” donde obtenía una serie de agregados económicos mediante unas estimaciones básicas con el objetivo de hacer el sistema fiscal más equitativo. Un seguidor de la metodología empleada por Petty fue Gregory King. Este autor utilizó sus estimaciones para realizar comparaciones internacionales, como las efectuadas en 1696 entre la economía inglesa y la de sus dos principales rivales comerciales y políticos, Francia y Holanda (Stone, 1997).

Posteriormente, los autores Boisguillebert (1843) y Vauban (1843) hicieron estimaciones de la RN francesa para los períodos 1695 y 1707 respectivamente. Ambos trabajaron independientemente con el mismo fin: lograr un apoyo para solicitar una reforma del sistema fiscal existente, el cual suponía un perjuicio para el estado del bienestar del país. Asimismo, en Rusia también se realizaron estimaciones sobre la renta a finales del siglo XVIII. En cambio, en Estados Unidos las primeras estimaciones conocidas sobre la RN datan de 1843, pero no comenzaron a publicarse hasta 1934, cuando el Congreso de los Estados Unidos autorizó a ello al Departamento de Comercio, el cual estaba asistido por Kuznets . El profesor Kuznets venía trabajando desde 1930 en el desarrollo de un conjunto de cuentas económicas nacionales, además, de haber elaborado estimaciones de la RN para el National Bureau of Economic Research.

Durante el siglo XIX más de veinte países europeos prepararon estimaciones con distintos propósitos, tales como evaluaciones de los ingresos fiscales y sobre la distribución de la renta, entre otros. Muchas de estas estimaciones fueron elaboradas por Mulhall y publicadas en “Dictionary of Statistics” cuya primera edición está fechada en 1884 (Kendrick, 1970, pp. 284-315).

En el período 1925-1939, un gran número de naciones europeas realizaron estimaciones oficiales de la RN y series relacionadas con el fin de fortalecer la información de base de las decisiones tomadas en políticas económicas. A pesar de la gran evolución de dichas estimaciones, existía un problema reconocido por el League’s Committee on Statistics que consistía en la imposibilidad de comparar las estimaciones realizadas por distintos países. En 1944, con el objetivo de elaborar estimaciones comparables y más útiles (Denison, 1947) , se encontraron representantes de las Oficinas de Estadísticas Británica, Americana y Canadiense para tratar los conceptos, métodos de estimación y representación de información macroeconómica.

Al margen de la evolución de las estimaciones de la RN, también encontramos innovaciones metodológicas y/o conceptuales. Una de ellas fue la realizada por Quesnay, médico y economista francés. Este autor propuso, a través de su obra “Tableau Economique” (1758) , el análisis de los flujos intersectoriales. En palabras de Leontief (1996, p.48) “el análisis input-output no es más que una consecuencia práctica de aquella teoría clásica que postula la interdependencia general de las variables económicas”.

Otra aportación importante en CN fue la realizada por Marx , quien desarrolló su propia teoría apoyada en el concepto de producción material , esbozado anteriormente por Adam Smith. Los conceptos de Marx fueron implantados por la Unión Soviética y otros países socialistas en el llamado Sistema del Producto Material (SPM) de cuentas nacionales, el cual prevaleció hasta la caída de la URSS. En el SPM únicamente era considerado como trabajo productivo aquel mediante el cual se obtenía los productos materiales y los servicios materiales –necesarios para poner en circulación los denominados productos materiales–.

Un importante progreso de carácter conceptual fue aportado por Marshall en su obra “Economics of Industry” (1879) . Este autor identificó la producción con la creación de utilidad, ampliando así los límites de la frontera de la producción, incluyendo tanto los servicios como los bienes. Además, fue el primero en hacer la diferenciación entre Renta Nacional Bruta (RNB) y Renta Nacional Neta (RNN).

Como se puede apreciar, en la historia de la CN han existido dos conceptos de producción distintos, uno de ellos aportado por Marx, que dio origen a los Sistemas de Productos Materiales y el otro, defendido por Marshall, que lo identificamos como el germen de los Sistemas de Cuentas Nacionales del mundo occidental. Con esta idea queremos subrayar que aquellos países con economías capitalistas siguieron los sistemas cuyo origen se encuentra en el concepto de producción defendido por Marshall, mientras que los países con economías de corte socialista siguieron aquellos sistemas basados en los conceptos económicos de Marx.

Posteriormente, el economista neoclásico Pigou (1932, p. 11) da un paso más en la definición de RN marshalliana , estableciendo que formarán parte de ella los bienes y servicios que puedan ser vendidos directa o indirectamente y medidos en unidades monetarias. En esa época, ya algunas estadísticas individuales habían intentado incluir estimaciones de actividades económicas no retribuidas (tales como las actividades realizadas por las amas de casa) en la RN, pero los organismos estadísticos gubernamentales optaron por la prudencia y limitaron las estimaciones de la RN y de la producción a bienes y servicios vendidos o que podían ser vendidos en mercados organizados.

En los años treinta, Leontief retomó las tablas que Quesnay había presentado en 1758 y Marx en 1885, denominándolas Tablas Input-Output y realizó un desarrollo teórico de dicho análisis.

A nuestro entender, uno de los hitos más importantes en la CN y en la evolución de los Sistemas de Cuentas Nacionales (SCN), fue la utilización de la contabilidad de doble entrada . El primer autor en sugerir su empleo para la estimación de la RN fue Fisher en su libro “La Naturaleza de la Renta y el Capital” (1906) , aunque no fue hasta principios de la II Guerra Mundial cuando comenzó a utilizarse dicho método en Inglaterra. Con esta innovación nació el enfoque de la Contabilidad en esta rama de nuestra disciplina. Meade en 1940 fue el primer autor que realizó estimaciones de las CN usando el método contable de la partida doble. Más tarde Meade continuó trabajando en la misma línea junto a Richard Stone . Los estudios de ambos autores eran amparados por Keynes quien recomendó que fueran publicados junto al White Paper titulado “An Analysis of the Sources of War Finance and an Estimate of the National Income and Expenditure in 1938 and 1940” en abril de 1941 . A partir de éste trabajo Stone, junto a sus colaboradores de la Oficina Central de Estadística de Inglaterra, realizó grandes avances tales como la construcción de cuentas de ingresos y gastos para cada sector de la economía relacionadas con la cuenta de producción nacional. Estos estudios realizados por Meade y Stone evidencian el nacimiento de lo que en la actualidad conocemos por marco contable.

En éste mismo período, Estados Unidos entró en guerra y el Departamento de Comercio publicó unas series anuales del Producto Nacional Bruto (PNB) desde el lado de los gastos y de los ingresos (1942) . El objetivo de estas publicaciones consistía en servir de base para planificar en tiempos de guerra la distribución de los recursos entre los sectores públicos y privados y para otros asuntos políticos.

1.1.2 Evolución del marco contable y antecedentes históricos.

En 1949 la OCDE articuló una Oficina de Estudio de las Cuentas Nacionales en Cambridge para fomentar la comparabilidad de las estadísticas de cuentas nacionales entre los países miembros. En 1950, dicha oficina publicó “Un Sistema Simplificado de Cuentas Nacionales” cuya versión revisada fue denominada “Un Sistema Normalizado de Cuentas Nacionales” y publicada en 1952. El objetivo fundamental de éste sistema consistía en “administrar la ayuda financiera y fomentar el crecimiento económico en los países miembros, y para ello necesitaba una información sistemática acerca de la situación y condiciones económicas y de los resultados económicos obtenidos en dichos países” (Stone, 1963, p.33).

Para conseguir la requerida uniformidad en la presentación de las estimaciones de la RN, las Naciones Unidas elaboraron el SCN en 1952, el cual fue publicado en 1953. El origen de este sistema se encuentra en un memorándum de Richard Stone elaborado a partir de sus trabajos realizados en Gran Bretaña y publicado en un informe del Comité de expertos estadísticos de la Liga de Naciones, bajo el título de “Measurement of National Income and the Construction of Social Accounts” (Geneva, 1947).

Con la publicación del SCN de 1953 se proporcionaron las directrices necesarias para que los distintos países comenzaran a elaborar sus Cuentas Nacionales, de tal forma que “facilitaron un marco coherente para el registro y presentación de las principales corrientes relativas a la producción, el consumo, la acumulación y el comercio exterior” (SCN68, epígrafe 1.1.). No obstante, se dejaron conscientemente algunas cuestiones sin resolver con el propósito de tratarlas en futuros SCN. A modo de ejemplo podemos citar algunas deficiencias, tales como: las estimaciones de los flujos fueron expresadas únicamente a precios corrientes sin entrar en su elaboración a precios constantes, tampoco se abordó el análisis input-output ni las corrientes financieras y no se introdujeron las guías necesarias para la construcción de balances.

Por ello, el Sistema de 1953 no proporcionaba las directrices necesarias para elaborar una CN completa, pero supuso un paso adelante en el establecimiento de un marco claro y conciso; dentro del cual se pudiera organizar e interrelacionar la información estadística necesaria para estudiar el proceso económico en todos sus múltiples aspectos.

Desde que se publicara el SCN53, los países integrantes de las Naciones Unidas realizaron numerosos trabajos, comunicados, informes, etc. sobre aquellos temas no tratados en el mismo, con el objetivo de servir como base aceptable a la hora de fijar futuras normas internacionales. Dichos estudios fueron debatidos en conferencias internacionales, oficiales y privadas, contribuyendo al acercamiento de posturas sobre algunos de los temas pendientes y a la manifestación de la necesidad de revisar el antiguo SCN (SCN68, p. iv).

Tras cuatro años de estudios y discusiones internacionales se elaboró el nuevo SCN en 1968 , con la ayuda y asesoramiento de un Grupo de Expertos , aunque en España no fue publicado hasta 1970 . Este sistema “proporciona un marco amplio y detallado para el registro sistemático y completo de las corrientes y fondos de una economía, presentando de forma articulada y coherente, datos cuyo grado de agregación va desde las cuentas consolidadas del antiguo SCN hasta los cuadros detallados de input-output y de las corrientes financieras” (SCN68, p.iii). A continuación enumeramos las novedades introducidas en el nuevo sistema:

- Se proporciona una base para preparar cuentas y cuadros normalizados más amplios y mejorados. Un ejemplo lo encontramos en la cuenta de producción. Dicha cuenta ha sido detallada y articulada para las actividades de cada una de las clases de productores y se relacionan las industrias con los productos.

- Se clarifican los conceptos y definiciones contenidas en el antiguo SCN, con el fin de mejorar la comparabilidad de datos obtenidos a partir del SCN y del SPM (Sistema de Producto Material).

- Se introduce en el Sistema de Cuentas Nacionales las tablas input-output.

- Se elaboran las cuentas financieras.

- Permite la elaboración de estimaciones a precios constantes de la oferta y demanda de bienes y servicios.

Entendemos que el SCN68 supone un gran avance para la CN, como hemos podido comprobar al enumerar las novedades que contiene con respecto al sistema anterior, aunque creemos que sigue siendo un sistema incompleto. Desde nuestro punto de vista, la confección de balances y por tanto, el análisis de las variables fondos, es imprescindible para obtener una imagen clara y real de la economía de un país o región y, éste sistema no proporcionaba las guías necesarias para su elaboración. Relevantes autores defienden la idea de que en primer lugar hay que mejorar las cuentas nacionales de flujos y, sólo cuando éstas tengan una fiabilidad mínima, podrá pensarse en completarlas con un balance de la riqueza nacional (Schwartz, 1997, p. 22). Aunque nosotros también compartimos esta idea, esta concepción implicaría que ante la falta de fiabilidad de la información proporcionada por el SCN68, los elaboradores de dicho Sistema optaron por no desarrollar las directrices necesarias para la elaboración de balances; idea con la que discrepamos. A nuestro entender el SCN68, sí era lo suficientemente fiable como para permitir la construcción de balances, pero las personas encargadas de su elaboración, no creían que la medición de la riqueza de un país tuviera un carácter imperioso y destinaron sus esfuerzos hacia otras cuestiones que creían más relevantes.

Por otro lado, es importante señalar otra deficiencia sufrida por el SCN68 que consiste en la ausencia de las directrices necesarias para elaborar una Contabilidad Regional. En el SCN68 (apartado e), p.16) se establece que “el desarrollo de las cuentas regionales plantea diversos problemas conceptuales de pequeña importancia y numerosos problemas de medición. No obstante, al no ser dicha cuestión de carácter urgente, se dejará para plantearla en el futuro”.

En 1986 la Naciones Unidas junto con otras cuatro organizaciones internacionales –Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión de las Comunidades Europeas, la OCDE y el Banco Mundial– formaron un Grupo de Trabajo con el objeto de revisar diversas cuestiones, tales como, la ampliación del concepto de producción o la inclusión de balances y, realizar recomendaciones para la revisión del SCN68.

El nuevo SCN fue presentado por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas en febrero de 1993 y publicado a principios de 1994 bajo el título “Sistema de Cuentas Nacionales 1993” (Naciones Unidas, 1993). El SCN93 “constituye un conjunto coherente, consistente e integrado de cuentas macroeconómicas, balances y tablas basados en un conjunto de conceptos, definiciones, clasificaciones y reglas contables internacionalmente aceptados. Proporciona un marco contable dentro del cual los datos económicos pueden ser recopilados y presentados en un formato único diseñado para propósitos de análisis económico, toma de decisiones y actuaciones políticas” (SCN93, 1.1). Como establece Carson (1996) “los Sistemas de Cuentas Nacionales son sistemas conceptuales que proporcionan un marco para elaboración de informes sobre la economía de una nación”

La mayoría de las diferencias entre el SCN68 y SCN93 están relacionadas con la clarificación y mejora de los conceptos y definiciones con respecto a las unidades estadísticas, sectores y subsectores, instrumentos financieros, valoración y otras cuestiones similares. Aunque existen más diferencias, ninguna de ellas altera el marco básico teórico del SCN68, pero se ajustan a las exigencias de nuevos análisis que orienten la política de los países y las necesidades de información de las organizaciones internacionales. Los cambios introducidos en el nuevo SCN93 los resumimos a continuación :

- Se producen cambios en la frontera de la producción. Esta frontera se extiende a los denominados activos intangibles tales como: prospección minera y petrolera, software informático, los originales de obras artísticas y literarias, etc. Con relación a las actividades de los hogares, aquella producción de servicios por los propios hogares destinados al auto consumo (por ejemplo, los servicios de las amas de casa), sigue estando excluida, excepto los servicios prestados por los empleados del hogar y la renta imputada al propietario de su residencia por ocuparla.

Es importante señalar que el SCN93 sugiere que los servicios producidos y consumidos por los propios hogares, a pesar de no ser incluidos en la estimación de la producción, sean analizados mediante cuentas satélites , pudiendo así obtener estimaciones del PIB alternativos (Naciones Unidas, 1993, p. 522). El Profesor Eisner , de la Universidad de Northwestern, señaló que el vehículo propuesto por el SCN93, las Cuentas Satélites, permitirán “el uso de conceptos alternativos o complementarios de la inversión y la producción, cuando sea necesario presentar una dimensión adicional al marco conceptual de la CN”

- Se establecen guías acerca de la inclusión de las actividades ilegales. El SCN93 aclara que las actividades ilegales por el hecho de serlo no deben ser excluidas de la CN (Naciones Unidas, 1993, pp. xxxiii). La utilización de la contabilidad de la partida doble explica esta consideración, ya que si los gastos legales son la contrapartida de una producción ilegal, ¿por qué se contabiliza la aplicación y no el origen de una transacción?. Esta consideración provocaría un desequilibrio contable.

- Se ha introducido un cambio importante en la definición de consumo final, desglosándose en: (I) Gasto en consumo final y (II) Consumo final efectivo. Dicho desglose busca clarificar qué agentes económicos realizan el consumo y cuáles efectúan el gasto, poniendo de manifiesto el papel redistribuidor que desempeña las Administraciones Públicas y las Instituciones Sin Fines de Lucro al Servicio de los Hogares (ISFLSH). Para ello, existe un paso previo que consiste en la diferenciación entre consumo individual y consumo colectivo.

- Otra modificación importante viene del lado de la renta, ya que la partida denominada en el SCN68 “Excedente Bruto de Explotación (EBE)” es desglosada en: (I) EBE y (II) Renta Mixta. Éste último concepto, aunque lo hemos considerado como “nuevo”, realmente es un concepto rescatado de los orígenes de la CN . Se utiliza con el fin de recoger aquellas rentas de empresas pertenecientes al sector hogares –que no están constituidas en sociedad– para las que resulta imposible separar la remuneración del trabajo percibidas por el propietario, de las rentas obtenidas en concepto de beneficios como empresarios.

- Otra novedad se produce en el concepto de Formación Bruta de Capital (FBC), el cual ha sido extendido para incluir las inversiones militares susceptibles de uso civil –aeropuertos, hospitales, etc.– en lugar de ser contabilizado como consumo intermedio de las Administraciones Públicas. De la misma forma se incluye como FBC los objetos valiosos –joyas, antigüedades, etc.–.

- Por último, la inclusión de los balances, permitiéndonos elaborar una Contabilidad Nacional completa. En el nuevo sistema se proporcionan las guías necesarias para elaborar los balances para cada una de las unidades, habilitando la medición de los activos y de los pasivos y, por tanto, estimar la riqueza o el patrimonio.

Aunque se hayan introducido cambios importantes que han mejorado significativamente el marco contable de la CN facilitándonos su análisis desde un enfoque contable, todavía quedan cuestiones pendientes que consideramos relevantes. En el grupo de expertos donde se elaboró el SCN93 hubo bastantes discusiones acerca del tratamiento que debería darse a los desembolsos que se realizaban en una economía en concepto de investigación y desarrollo. Aunque, no llegó a un consenso, por tanto, esta partida no fue tratada como inversión, no obstante recomendaron que fuera analizada mediante Cuentas Satélites. De la misma forma fueron tratadas las inversiones en capital humano tales como la educación y la formación.

A nuestro entender, los gastos en investigación y desarrollo deberían ser tratados en la CN de la misma forma que en la Contabilidad Empresarial. Ya que, si una empresa realiza un gasto en investigación y desarrollo y lo contabiliza como una inversión y como consecuencia aparece en el balance como activo. ¿Por qué en la CN, que es una imagen razonable de la economía de un país, no recoge fielmente aquellos datos obtenidos de las empresas?.

Nota aclaratoria: Por la importancia que representa para la autoría del trabajo este epígrafe se consideró oportuno tomarlo casi en forma integra. Sus autores son: Guillermo J. Sierra Molina, J. Ángel Pérez López, Teresa Duarte Atoche; todos de la Universidad de Sevilla en España.


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