EFECTOS SOBRE EL COMERCIO

El ritmo de expansión del comercio se ha reducido casi a la mitad con respecto al 2000. El crecimiento de las importaciones pasaría del 13,5% al 7% y el de las exportaciones del 9% al 5% (observándose durante el primer semestre una contracción más en las exportaciones). Para América Latina en su conjunto, el mercado norteamericano representa más de la mitad de sus exportaciones (cifras muy influidas por el comercio de México, origen de la mitad de las exportaciones latinoamericanas) y la desaceleración norteamericana ya comienza a dejarse notar: las proyecciones para el comercio de aquella zona muestran un fuerte descenso respecto a las tasas de 2000 (las exportaciones de bienes crecieron en torno al 5,5% frente a casi 20% del año anterior, mientras que las importaciones lo harán en torno al 7,5% comparando con el 16,4% del año 2000). Incide en estas menores tasas la fuerte disminución del volumen de las exportaciones manufactureras de México, Centroamérica y República Dominicana hacia Estados Unidos. También afecta considerablemente el menor valor de las exportaciones petroleras de la región, que repercutirá en varios países del Grupo Andino, México y Argentina. Igualmente, los países de la Comunidad Andina y Chile deberían verse afectados por el menor precio de los minerales.

Las cifras sobre el comercio latinoamericano a comienzos del siglo XXI ratifican estas tendencias. Durante el 2001, el valor de las exportaciones totales se han contraído en Costa Rica, Ecuador, Colombia y El Salvador, se ha estancado en Chile y se ha desacelerado fuertemente en México; en cambio, seguían creciendo considerablemente en Brasil, mientras que en Argentina lo hicieron bien durante el primer semestre, al igual que Uruguay.