Gloria Amparo Miranda Zambrano
Como advertimos en el acápite anterior, el tema data una larga historia; se evidenció mucho más desde qué países, ahora con poder económico en el mundo, empezaron a tener conciencia de que existían sociedades y culturas diferentes a las suyas, a las que sometían con intenciones colonialistas para despojarlas de sus territorios. De ahí se evidencia la supremacía y empoderamiento por hacer que se reconozca la ciencia, la tecnología, las relaciones de mercado, las artes, los conocimientos y los estilos de vida, entre otros aspectos, que venían consolidando. Fue estableciéndose la idea de que los otros conocimientos, el de los pueblos originarios o de las culturas locales –siempre en franco proceso de sometimiento–, eran retrógrados y pasadistas, es decir atrasados.
Últimamente, con el fenómeno de la mundialización neoliberal vienen anunciándose los límites y las grandes secuelas que irremediablemente tendríamos si viviera todo el mundo insertado en el modelo de vida occidental. En algún momento también los conocimientos pertenecientes a esta cultura fueron tradicionales, lo que pasa es que su expansión hegemónica fue haciéndole perder ese perfil. El cuestionamiento al imperialismo y hegemonía de la cultura y conocimiento occidental, está descubriéndose justamente porque vienen mostrando límites expresados en desastres mundiales en lo ambiental, económico, cultural y en la calidad de vida, principalmente, aspectos debatidos hasta el cansancio en los últimos tiempos.
Para ‘objetivizar’ al CT en su real dimensión es necesario contextualizarlo, uno de los hilos conductores para acercarnos es evidenciar las diferencias entre el enfoque de vida occidental y el de los pueblos originarios. Lo traslucen los trabajos que venimos consultando, pero a la luz del trabajo que hizo García (1996) quien explica las diferencias entre la cultura y cosmovisión andina frente a la racionalidad de la cultura occidental, precisamos las singularidades de estas culturas. Los expertos en culturas originarias del mundo afirman que comparten similar filosofía de vida, cosmovisión y patrones de vida, además de ser reconocidas como vanguardistas del modelo de sustentabilidad
Cuadro No. 1
Contrastes entre la cultura y cosmovisión andina y la racionalidad occidental
Criterios Comparativos Cultura Andina Cultura occidental
Fuente de vida Es la Pachamama Madre Naturaleza. Tiene vida y da vida. Tiene condición Humana. Dios Todopoderoso hacedor del mundo. Tiene condición divina “El verbo se hizo carne”.
Concepción sobre la Naturaleza Pacarina. Origen y morada final del hombre. Es sagrado y por ende se le respeta, protege y tributa como reciprocidad por lo que se recibe. El hombre convive con la Naturaleza. Recurso explotable, susceptibles de apropiación desmedida. Se usa intensamente y se la depreda. El hombre lucha y domina la Naturaleza en su beneficio.
Percepción acerca de la
Producción El ser humano usa racionalmente lo que la Pachamama le ofrece. El ayllu y la comunidad constituyen unidad de producción y de consumo. El fin es la reproducción social y cultural del hombre. Uso intensivo de los recursos. Sistema de producción que genera renta y permite la reproducción social, cultural, económica y política, sobre la base del ejercicio del poder.
Percepción acerca del trabajo Convocatoria festiva para ejecutar labores del ciclo de la producción y obras de bien común. Congrega y une democráticamente a los comuneros. Cooperación, reciprocidad, solidaridad. Producto del castigo divino. “Comerás con el sudor de tu frente”. Sistema contractual coercitivo. Sistema de explotación para obtención de la renta y la plusvalía.
Relaciones entre los hombres Alianza de sangre, afinidad espiritualidad, comunal étnica ayllu, la etnia, lo colectivo. Su normatividad desarrolla la cultura del compartir. Cohesión, solidaridad reciprocidad Alianza de sangre, afinidad económica y poder en función de intereses. Desigualdad, discriminación, marginación, dominación, sojuzgamiento.
Fuente: Tomado de García, 1996, p. 39.
Varios de los estudiosos de las culturas (señalados en la primera página del presente capítulo) expresan que el hilo conductor que mueve la vida de estas sociedades no es exclusiva o predominantemente el interés comercial, productivo, material o económico, sino son más bien los componentes sociales y espirituales que, interrelacionados, dinamizan todas las esferas de la vida humana comunitaria, como se sintetiza en el siguiente gráfico.
No se privilegia la vida, esfera o ámbito económico-productivo, los aspectos social y espiritual tienen el mismo grado de importancia. Lógicamente, hay culturas donde se privilegia más la vida espiritual (como es el caso de comunidades de la India, por ejemplo) o el aspecto productivo-económico, como sucede con sociedades de perfil occidental. El esquema de vida de los pueblos con raíz cosmovisional, reflejado en la identidad, es a su vez la raíz y fondo para explicar las diferencias entre las sociedades y culturas originarias, y las de corte occidental moderno. Para el caso de estudio, dicho aspecto, explica el origen del por qué el servicio que brindan los guías del PEESNT es sustancialmente diferente al guiado de cualquier especialista del ramo (ver referencia en el último capítulo). Al tener como base y fundir este enfoque de vida con los servicios que despliegan, marcando diferencias con proyectos ecoturísticos convencionales, ya que cuestionan y van más allá de los parámetros y conceptos que establece el servicio turístico sustentable; he ahí su aporte.
Para el caso mexicano, Guash e Hinostroza (2005) señalan similares características sobre la cosmovisión mesoamericana, que concibe el mundo formado por dos mitades. El cielo y el inframundo (el arriba y el abajo), hecho todo por un ser supremo denominado ‘Ometèotl’ para los nahuas, ‘Hunab Ku’ para los mayas, y ‘Coqui Xee’ para los zapotecas.
La contribución de Pérez et al. (2006:391-444) sobre estudios etnoecológicos realizados en varias culturas quien menciona que en diferentes hábitats del planeta, es posible establecer algunos rasgos generales de cómo los pueblos campesinos e indígenas del mundo contemporáneo conciben, conocen y utilizan a la naturaleza y sus recursos. Es la plataforma para construir el campo y las reglas del juego sobre las que se arma y mueve el conocimiento campesino e indígena. Los autores resumen en un esquema las características evidenciadas del CT junto con otras que incorporamos, muestra la trascendencia, complejidad y profundidad del CT. El esquema no hace sino complementar la contribución que hace García (1996) presentado en páginas precedentes.
El cuadro precedente y el anterior contribuyen a darnos luces para certificar que las culturas campesinas y pueblos originarios son diferentes a la cultura occidental u otras, entendiendo que no son mejores ni peores que otras culturas, cosmovisiones, lenguas y/o racionalidades. En el interés de afrontar los complejos problemas sobre el medio ambiente y el futuro del planeta, cada aporte es importante, cada uno tiene sus identidades e intereses conformados por conocimientos y saberes diferenciados. Asimismo, deja de ser ético, cayendo en una gnoseología cuestionada, establecer comparaciones entre las mismas. Es desalentador que las unidades de análisis y parámetros, interpretaciones, evaluaciones o seguimientos recojan e interpreten la realidad desde argumentos distintos, cayéndose en la lógica de considerar lo occidental como la única vía para las construcciones epistemológicas o referirnos al CT de los pueblos originarios como una “forma tímida y balbuceante de la ciencia: porque nos privaríamos de todo medio por comprender el pensamiento mágico, si pretendiésemos reducirlo a un momento o a una etapa, de la evolución técnica y científica” (Levi-Strauss, 1988:31).
De tal forma que, se concibe al ser humano como un todo, no se pueden separar cuerpo, mente y espíritu, son varias facetas de una misma realidad, y cada una de las partes del cuerpo tiene que ver con las restantes. Por lo demás, el ser humano está siempre en íntima relación con la sociedad, con las plantas, animales, objetos, entre personas, así como con los elementos de la Naturaleza: el aire, el agua, la tierra, las divinidades, los planetas y el cosmos (Guash e Hinostroza, 2005:77-78), manifestando una relación de “intersubjetividad” (Lenkersdorf, 1999:114); donde además la pluralidad de la vida nos conduce a reconocer que todas las cosas tienen vida y corazón.
Las propuestas –tanto la mesoamericana como la andina– explican que ambas son sociedades en las que están presentes los elementos de la Naturaleza, todos ellos dadores de vida y animados. Expresan la íntima simbiosis en las que viven y reproducen su mundo, su sociedad, y que es la convivencia entre todos los seres lo que cualifica a este tipo de sociedades. Algunos autores reconocen que sus grandes logros tecnológicos tienen sustento y se siguen estableciendo con base en ese sentido cooperativo y visión holística de la concepción de la vida y las cosas. Toledo, reafirma la concepción “consagrada” de la Naturaleza cuando expresa que “los seres vivos se encuentran dotados no sólo de un alma sino también de un comportamiento particular; plantas que se enojan, monos que conocen los celos, colibríes convertidos en maestros de la galantería, hormigas solidarias, tucanes glamorosos, anacondas temibles” (2000:127).
Estos aportes –tanto de la cosmovisión mesoamericana, como la andina–, por lo general, son desconocidos o desentendidos por los actores exógenos. He ahí el inicio de la problemática entre los dos mundos: entre aquellos que pertenecen y/o reconocen el aporte de CT y aquellos que no. La lectura de las contribuciones de Leff (1995, 2002), Toledo (2000, 2005, 2006) , Lenkersdorf (1999) Long (2007), Geertz (1994) y Concheiro y López (2006) sobre el tema, nos persuade a considerar que el desarrollo social tiene que llevarse a cabo para y por los propios pueblos mejorando la educación, la salud y demás aspectos que integran la vida humana, dentro de su propio contexto cultural y empleando sus propios sistemas con autosuficiencia y en armonía con la Naturaleza. Nuestro enfoque se identifica con esta mirada que integra las contribuciones de la sustentabilidad per se de los actores sociales, a la vez que se re-articulan, dialogan y disputan escenarios con las demás ciencias y contribuciones.
![]() |
Contribuciones a las Ciencias Sociales |
![]() |
Contribuciones a la Economía |
![]() |
Cuadernos de Educación y Desarrollo |
![]() |
Revista Jurídica de Investigación e Innovación Educativa |
![]() |
Revista Académica de Investigación |
![]() |
Desarrollo Local Sostenible |
|
Entelequia |
|
Observatorio de la Economia - Patagonia |
![]() |
Observatorio de la Economía - Latinoamérica |
![]() |
Obs. Economia y Sociedad - China |
![]() |
Obs. Economia y Sociedad - Japón |
![]() |
Obs. del Desarrollo Local y la Economía Social |
![]() |
TEPYS - Economía, paz y seguridad |
![]() |
TECSISTECATL |
![]() |
Turismo y Desarrollo |
| Todo en eumed.net: |
5 al 22 de
Temas a debate: Próximos congresos
6 al 23 de 5 al 22 de 5 al 23 de 3 al 21 de 8 al 28 de 5 al 21 de 6 al 25 de

junio
IX Congreso EUMEDNET
sobre
Desarrollo Sostenible y Población
- Educación y Desarrollo sustentable
- Historia Ambiental
- Turismo Social Ambientalmente Sustentable
Aún está a tiempo de
inscribirse en el congreso como participante-espectador.

julio
VI Congreso EUMEDNET sobre
Turismo y Desarrollo
octubre
X Congreso EUMEDNET sobre
Globalización y Crisis Financiera
noviembre
IX Congreso EUMEDNET sobre
Migraciones, causas y consecuencias
diciembre
IX Congreso EUMEDNET sobre
Desarrollo Local en Mundo Global
enero
VIII Congreso EUMEDNET sobre
Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas del S. XXI
febrero
IX Congreso EUMEDNET sobre
Educación, Cultura y Desarrollo
marzo
IX Congreso EUMEDNET sobre
Pobreza, Desigualdad y Convergencia
