3.4.2. En defensa de la propuesta del denominado “Museo del Árbol”
Cuando San Nicolás estaba en un desconcierto y caos, producto de las amenazantes
invasiones, en 1997 recibieron la propuesta para trabajar un megaproyecto en su
territorio, liderado y respaldado por el actor Julio Alemán, la Delegación
Magdalena Contreras, el Colegio de Posgraduados, además de intervenir empresas
beneficiarias como la ‘Coca Cola’, ‘General Motors’ y la ‘Chrysler’, entre
otras. Consideraba 26 proyectos, entre los cuales se instalarían varios museos
como por ejemplo ‘del árbol’, ‘del automóvil’, ‘del pulque’, ‘de la
tauromaquia’, etc. El convenio estaría sobre la base de en una concesión donde
se otorgaban, por 99 años, 1,500 hectáreas de tierras del ejido mediante la
figura asociativa de Sociedad Civil. La promotora recuperaría su inversión en
ese plazo, y luego de culminado, San Nicolás se incorporaría como propietario.
La propuesta produjo gran desconcierto y enfrentamiento al interior de la
Asamblea Ejidal y pueblo; la especulación la consideraba como una forma
estratégica de aprovecharse de las tierras en una suerte de invasión camuflada.
El ejido se encontraba en polarizada reflexión. Por un lado la presión de
quienes querían invadir violentando las circunstancias; por otro, la propuesta
de la Promotora, que era como adjudicar el ejido. Finalmente, luego de las
desavenencias que tardaron 3 meses, San Nicolás ganó el juicio en 1997 en contra
del megaproyecto. Sostienen los ejidatarios, que de haberse llevado a cabo este
convenio, el resultado “hubiera sido brutal porque prácticamente se despojaba
las tierras del ejido ¡en nuestros ojos ¡”. Zambrano (2001:40) sostiene que
cuando se manifiesta un conflicto, hay un tránsito del territorio cultural al
territorio político donde los sujetos son quienes definen colectivamente los
contornos múltiples del territorio. Para el caso convocado estaríamos hablando
de un tránsito cultural (formulado en las expresiones de resistencia que
condensa San Nicolás) al político; es decir, se defendió políticamente (oficial
y públicamente) el territorio.
Al presente, la memoria colectiva evoca el hecho como una incursión comunitaria,
librada a partir de la lucha unificada de la población ejidal, fustigando a
quienes –por parte del ejido–estuvieron a favor de tal propuesta. Con este
ejemplo, San Nicolás manifestó que ante “el frenesí de la globalización” con el
pretendido desdibujamiento del lugar (Escobar, 2007:2), hay detrás de la
aparente ‘sencillez’ rur-urbana que presenta el ejido, una cultura,
conocimientos, naturaleza y visión económica sobre el quehacer y futuro del
espacio territorial. El ejido no es una comunidad desdibujada, e incluso
incauta, demostró finalmente que sigue en pie la ‘raíz y razón de Totolapan’.
Como diría Zambrano (2002) los nicolaítas requerían imaginar su territorio para
seguir legitimándolo y seguir poseyéndolo.
Hoy, el ejido sigue tejiendo sus propias alternativas para solucionar
sustentablemente los problemas de amenaza a sus tierras. Aparte del PEESNT, una
congregación de 40 ejidatarios (propietarios de 70 hectáreas de tierras ejidales
donde vienen sembrando maíz, avena, chícharo, fríjol y habas) pretenden conducir
un “Camposanto Ecológico” en la parte alta del ejido (Cazulco). La finalidad es
seguir usufructuando el suelo, pero disminuyendo al límite la utilización del
agua. Han obtenido el permiso de cambio del uso del suelo y han regularizado los
títulos de propiedad de las tierras. Este tipo de medidas permiten, por una
parte, conservar las tierras ejidales ‘productivamente’, y por otra, mantener la
“identidad física del pueblo” (Rodríguez, 2001:322), re-dimensionando el uso del
suelo por sus propietarios.
Lejos, acaso quedó el objetivo de conllevar la penetración de capitales e
intereses financieros foráneos, conduciendo a la pérdida de control sobre la
actividad que crece desproporcionadamente y desarticula los otros sectores
productivos tradicionales (Santana, 2006:72). Acciones como ésta, no hacen sino
contribuir a la reivindicación del ejido en su espíritu vigía, dando continuidad
al curso de su historia.