5.5. Re-significando al campesinado
Sabemos hablar con gente de afuera, en las instituciones. Cambiamos el estilo
tradicional de cómo se ve a los campesinos, sucios, borrachos… ahora nos
presentamos sin sombrero, bien limpios, a la hora, como autoridad manejamos
camioneta, muchos somos profesionales, usamos celular, tenemos nuestras
secretarias, asistimos a reuniones importantes. (Por ello), nos invitan, nos
llaman a todos los eventos importantes sobre ecoturismo rural y temas afines.
Estamos bien presentaditos, ahora nos respetan. Hemos inaugurado un nuevo estilo
de presentación de las autoridades.
Según las consideraciones que contempla la nueva ruralidad mexicana, los actores
del Proyecto no encajarían la esteriotipada característica del ‘campesino
tradicional’. Sucede que quienes son los responsables de gerenciar el PEESNT,
especialmente representantes públicos, tienen diferentes niveles de calificación
profesional y técnica. Lo que los define su ‘vuelta (presencia) al campo’ es el
compromiso de visión compartida que propugnan sobre le Proyecto. Como sostiene
Massieu (et al., 2006:5), los actores de San Nicolás recurrentemente se
‘envuelven’ con “nuevas expresiones de ciudadanía, como formas inéditas
resultante de la emergencia de nuevos fenómenos a partir de la mayor interacción
de lo global y de los nuevos arreglos de la actividad productiva”. En este caso,
a partir de calificaciones académicas y tecnológicas aprovechando la coyuntura
que da la modernidad, la ciencia y la tecnología.
El Proyecto brinda la oportunidad de un re-afianzamiento y dignificación de
sector rural; donde los actores desarrollan sus capacidades personales, hecho
que refuta de alguna manera el estigma tan arraigado de considéralos como
‘individuos dependientes o incapaces de conducir su propio destino’. Asimismo
expresa la existencia de formas de cohesión social y autosuficiencia suscitadas
en un proceso de contribución solidaria desarrollada entre actores que buscan
cubrir necesidades indispensables. Estas expresiones, vienen permitiendo la
continuidad de diferentes poblaciones rurales, lo que re-significa el valor de
su presencia y espacios en escenarios públicos y de negociación donde por mucho
tiempo fueron ignorados y denigrados.
En sus expresiones hay un cambio en el juego de las relaciones sociales al
externo. En ello también se expresa un reclamo implícito y velado de querer
ponderar la dignidad de este sector, aparte de sus calificaciones. Mostrar que
ahora son diferentes, que evidenciemos sus cambios. “Yo tengo otro estilo, otro
modo, no somos huarachudos, somos tan capaces como ustedes”. “Yo llego de traje,
sé de mi capacidad. Yo he estado en reuniones con Ebrard” . Como diría Long, en
el campo mexicano viene dándose lugar a nuevas identidades sociales y políticas,
articuladas o producto de renovadas identidades económicas, como es el caso del
ecoturismo en San Nicolás y otras comunidades.
Nos tocó vivenciar actos de negociaciones junto a algunas autoridades a
propósito de algunos acompañamientos que hicimos al ejido fomentando actividades
de promoción y asistencia técnica en instituciones locales. ‘¿Lo puedo tutear?’.
“Voy a ver cuando tengo tiempo”, escuché de los nicolaítas reiteradas veces
cuando nos presentábamos y se urdían agendas. Sin dejar de reconocer progresos
propios de sus actores, dichas elocuciones, no dejan de señalar un diálogo de
poder acaso invertido, nada usual por cierto entre los actores tradicionales del
medio rural. Hechos que eran actos de “renegociación discreto de las relaciones
de poder”, entendiendo que es otra forma de resistencia, misma que es todo un
arte o “infrapolítica”, donde son las practicas discursivas quienes mantienen
dicho orden (Scout, 2000:225). Un renovado estilo para ‘lobby’s” y redes
sociales, ahora que el ejido trabaja en alianzas estratégicas y formas de
cooperación interinstitucional.
Señalar para si mismos, que “ya no somos los campesinos pobres y malhablados que
van a solicitar sin nada en las manos”. “Ahora queremos que nos respeten como
campesinos y como personas”. “Ellos ganan con nosotros, y nosotros con ellos ¡”
“Nosotros aportamos con nuestros éxitos, ellos con lo que saben hacer. Los dos
salimos ganando”. Las reacciones y relaciones no pueden de ser de otra manera,
los actores -especialmente sus dirigentes-, saben que la propuesta ecoturística
comunitaria que manejan es inédita en el contexto, de su importancia y que
además lideran el rubro de la propuesta. Hechos que hasta cierto punto reflejan
renovados términos de negociación, pero ahora invirtiéndose los libretos, donde
cada vez como dijimos, nos alejamos de percibir el esteriotipo de exclusión,
dependencia y sometimiento, tan arraigado en las relaciones de negociación que
llevaban (y aún llevan) numerosas comunidades del campo en sus relaciones con
las externalidades.
Puede verse además, un escenario inicial que muestra una visible contienda de
poderes, en este caso por mantener nichos del mercado ecoturístico y de
proyectos sustentables comunitarios en el Distrito Federal. Entonces, también
sería el espacio externo donde se expresa otra de las disputas a atender, para
seguir avanzando en el posicionamiento de San Nicolás, pues en el nivel interno
el Proyecto -como mencionan algunos de sus líderes- “ya por inercia va seguir
manejándose solo”. “Va a seguir solo, a este monstruo, ¡ya, ¡no lo para nadie!”.