CAPÍTULO II. EL EJIDO DE SAN NICOLÁS TOTOLAPAN: ENTRE RESISTENCIAS Y RE-SIGNIFICACIONES
2.1. El legado de su historia
¿Tiene el Bosque de San Nicolás Totolapan un pasado inmemorial? ¿Cuáles son las
raíces del por qué y cómo resistieron los nicolaítas su Bosque? y, ¿cuál es el
contexto que antecede al conocimiento tradicional (CT) vigente para
desenvolverse en la conducción del recurso forestal?
En esta sección exteriorizamos al antiguo Totolapan y los procesos de un pujante
mestizaje, hasta llegar a la crónica de su historia reciente y actual que
antecede a la creación del Parque Ecoturístico Ejidal.
San Nicolás Totolapan es un pueblo con historia milenaria donde podemos destacar
la amenaza constante y la lucha perseverante por asegurar su sentido de
pertenencia e identidad por su territorio, expresado especialmente en el acceso
al manejo de sus recursos, especialmente el forestal. Es importante graficar su
historia, el origen, lo cual permita comprender los lazos que unen a la
comunidad y, a la vez, levantar los acontecimientos que crearon disrupción, con
acciones y pensamientos de ruptura o de cambio (Villoro, 1998:43). En San
Nicolás sucede esta bifurcación, no en vano lo que ha estado en disputa son las
2,304 hectáreas que lo integran como Bosque y como ejido, y que lo ostentan como
el más grande, territorialmente, de la gran Ciudad de México (dentro de los
límites de la Delegación Magdalena Contreras). Cohabitar la ciudad fue y es todo
un reto de lucha territorial y por su sentido de pertenencia identitaria. San
Nicolás es una de las comunidades que la gran ciudad ha venido absorbiendo. “La
ciudad ha crecido 315% en tan sólo 40 años, principalmente en áreas de vocación
forestal y agropecuarias”.
Con el develamiento de su historia y contexto económico productivo y social se
pretende hacer evidente el por qué de la persistencia del panorama actual
‘tradicional’, demostrando que el pueblo tiene otros sustentos cognoscitivos y
operativos que van mucho más allá de la aseveración subrayada por el párroco del
pueblo cuando sostiene, en su Plan Pastoral de la Nueva Evangelización (2007),
que “actualmente sólo nuestros difuntos nos mantienen unidos”. Hoy, San Nicolás
Totolapan maneja y decide su gestión tanto como pueblo y como Parque
Ecoturístico, a partir del aporte y fuerza de sus tradiciones y la adopción de
nuevos estilos y formas de vida, en donde hay un rompimiento del tejido social y
donde persisten, a pesar de las relaciones de poder, los conflictos y problemas,
mismos que implican cambios y resistencias.
Los hechos pretenden explicar cómo se ha propiciado la integración y cómo ha
perdurado el grupo como colectividad, dotando de una determinada conciencia
sobre la propia identidad, además de reforzar actitudes de defensa y de lucha
frente a los grupos externos, donde ‘el pasado da razón al presente’ (Villoro,
1998:44).