CAPÍTULO VI. UNA VISIÓN CRÍTICA DE LA DESCENTRALIZACIÓN TERRITORIAL Y POLÍTICA DE CHILE. LA DIALÉCTICA DESCENTRALIZADORA, EL LENGUAJE SOCIAL Y LA CULTURA CHILENA.
CODA: EL NOMBRE NO ES LA COSA NOMBRADA, Y LA LEY SE ACATA, PERO NO SE CUMPLE
Como último capítulo de una tesis no sería posible encontrar en éste sino una
síntesis final del estudio, un examen de su coherencia interna (entre objetivos y resultados),
una suerte de “matriz FADO” que mostrase lo habitual en el diseño estratégico, esto es, las
fortalezas, amenazas, debilidades y oportunidades del asunto en cuestión, vale decir, de la
política territorial de Chile.
El capítulo señalará como el principal escollo y la principal causa de los
magros resultados en el largo plazo, una intersección perversa entre dos carencias: la falta de
voluntad política real para avanzar hacia una descentralización societal y la falta de
conocimiento contemporáneo sobre algo tantas veces anotado, la estructura y la dinámica––en
la sociedad del conocimiento–– de los dos procesos sociales de cambio territorial,
el crecimiento y el desarrollo. En tanto los modelos mentales que respaldan las
políticas concretas sean modelos positivistas pretéritos, poco cabe esperar y si a ello se
suma la contumaz cultura centralista, nada cabe esperar de tal conjunción. El capítulo
se cierra con una observación personal acerca del hecho político ocurrido en el ámbito del
Congreso Nacional de Chile el 12 de marzo del 2007: la transformación de las regiones en
moneda de cambio del plan de transporte metropolitano, Transantiago, para autorizar un
gasto adicional de US $ 300 millones en él y otro tanto para las regiones!