2.2.3 Un concepto modesto
LA RENDICIÓN DE CUENTAS ES UN CONCEPTO AMPLIO Y COMPRENSIVO. Pero también es un
concepto modesto. Su modestia deriva de su realismo. Asume, en principio, la
realidad del poder al igual que la opacidad del poder.
A LA RENDICIÓN DE CUENTAS, LAS REALIDADES DEL PODER LE DAN SU RAZÓN DE SER. SU
MISIÓN ESTÁ EN REDUCIR LAS INCERTIDUMBRES DEL PODER, LIMITAR SUS
ARBITRARIEDADES, PREVENIR Y REMEDIAR SUS ABUSOS, VOLVER PREDECIBLE SU
EJERCICIO, MANTENERLO DENTRO DE CIERTAS NORMAS Y PROCEDIMIENTOS PREESTABLECIDOS.
Podemos constatar entonces que la rendición de cuentas presupone responsabilidad
personal. Sin embargo, aunque los dos conceptos de rendición de cuentas y de
responsabilidad lucen muy similares, su traslape no es perfecto. La rendición
de cuentas implica la responsabilidad ante alguien; y al revés, ser responsable
ante alguien conlleva la obligación de rendirle cuentas. Los agentes son
responsables ante sus principales; por tanto, están obligados a rendirles
cuentas. Los portadores de poder son responsables ante quienes se vean afectados
por sus decisiones; por tanto, están obligados a rendirles cuentas.
Por otra parte, la rendición de cuentas acepta que el poder no puede estar nunca
sujeto a un control absoluto en el sentido estricto, técnico, de la palabra.
Pretende alcanzar solamente un control parcial sobre aquellos que toman las
decisiones públicas. Si asumiera el control absoluto sobre ellos, su misión ya
no tendría sentido. Si yo controlo a una persona, no hay por qué exigirle
cuentas a ella. ¿Qué le podríamos reclamar? ¿Le podríamos criticar por las cosas
que yo induzco que ella hace? Naturalmente, sería más bien a mí a quien tendrían
que exigir cuentas.