3.2.4.3. Suelos y vegetación
Existen dos tipos de paisaje, uno que corresponde a la primera naturaleza,
compuesto por las cordilleras montañosas, los ríos y los lagos; y otro el que
pertenece a la segunda naturaleza, integrado por las vías férreas, y en general
por las propias ciudades que tiene un paisaje dinámico inherente. En donde lo
importante es saber cómo va cambiando el paisaje a lo largo del tiempo (Krugman,
1996:48). Efectivamente, en el caso que nos ocupa las condiciones de los suelos
de la RCP presentan ciertos grados de erosión; por ejemplo, considerando una
superficie territorial de 4,052 km² para el Estado de Tlaxcala, el 90% de dicha
superficie presentaba algún tipo de erosión, causada principalmente por el
viento (erosión eólica); siendo las zonas más erosionadas del Estado las que se
localizan en los municipios de Altzayanca, Tequexquitla, Terrenate (región
oriente), Hueyotlipan, Sanctórum e Ixtacuixtla; la erosión en realidad viene
siendo por efecto de las actividades humanas que han deteriorado la masa
vegetal, de tal manera que esto ocasiona fuertes vientos que no encuentran
barreras naturales que los haga disminuir en su intensidad y cobertura (Gobierno
del Estado de Tlaxcala, 2003:48).
En alusión a la segunda naturaleza de la que habla Krugman, ésta se hace
evidente a partir de que las aglomeraciones humanas, industriales y de servicios
han determinado la intensidad y el patrón de ocupación del espacio de la RCP.
Este proceso tiene una importancia mayor, ya que como se señaló líneas arriba,
en la RCP en el año 2000 se concentró aproximadamente el 32% de la población
nacional, donde ocho de cada diez habitantes de la región se encontraban
asentados en poblaciones de 2,500 habitantes y más. Se trata de una red de áreas
urbanas centradas a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), con
diversa y alta especialización productiva, cuya expansión avanza sobre los
suelos agropecuarios, bosques, pastizales y suelos sin usos productivos o
definidos. Los efectos negativos están a la vista, pues los siguientes datos son
elocuentes.
Información oficial reporta tasas anuales de deforestación en todo el país
arriba de las 500 mil hectáreas, 67,500 ha/año para la RCP, es decir, que esta
región aporta el 13.29% del total; esto implica un saldo neto de alta
deforestación que se experimenta a ritmos muy elevados y que ubican al país
entre los primeros en el mundo. En el caso de Tlaxcala, una de las principales
causas de esta situación son los incendios forestales, cuya área de mayor
afectación es la Malinche. En la RCP destacan de manera significativa las tasas
de pérdida de cubierta vegetal en donde las áreas perdidas acumuladas son
relativamente elevadas, lo cual demanda una atención urgente para revertir las
severas implicaciones sobre los otros recursos naturales como el agua, por lo
que se puede afirmar que dicha región es una zona “congestionada” en la medida
en que tales presiones se expresan en condiciones de mayor fragilidad para
garantizar la continuidad del crecimiento de la actividad económica en el largo
plazo (El Colegio Mexiquense, 2003:103).