CAPÍTULO 1.
GENERALIDADES
El contexto actual de las economías de nuestros países se encuentra en una
situación de vulnerabilidad debido a los efectos negativos que el carácter
agregado de las políticas centralistas y sectoriales ha ocasionado a lo largo
del tiempo, sobre todo por la poca eficiencia que ello ha ocasionado para
enfrentar una mejor integración de los territorios al desarrollo, principalmente
en el nivel microrregional; no obstante que en la fase actual de globalización
hay una mayor incorporación de las economías nacionales y regionales a los
bloques económicos que imperan en el mundo capitalista, inclusión que tiene un
carácter diferenciado en función de las capacidades competitivas con que cuentan
los territorios, ya que están mucho más expuestos que en el pasado reciente a
las crecientes exigencias de la dinámica de los mercados.
El proceso de globalización adopta diferentes formas y presenta circunstancias y
desafíos desiguales en los distintos ámbitos. No son iguales los problemas que
enfrentan hoy los países y regiones de la Europa Central y Oriental en sus
procesos de modernización e incorporación a la economía de mercado; que los que
deben atender las viejas regiones industriales de los países desarrollados,
caracterizadas por la producción en masa; o los problemas que enfrentan las
localidades rurales de las regiones periféricas del mundo subdesarrollado, por
citar sólo tres ejemplos diferentes. Esto significa entonces que los retos de la
globalización y las respuestas que pudiesen formular los gobiernos y sociedad
civil dependen esencialmente de las circunstancias estructurales de los sistemas
productivos y entornos socio-institucionales de cada territorio. Por lo tanto,
es indispensable diferenciar el contexto de la globalización y sus desafíos, así
como el conjunto de exigencias derivadas de la actual fase de reestructuración
socioeconómica que impactan con mayor fuerza y causan efectos negativos en los
niveles territoriales inferiores, como son las microrregiones.
Los procesos de acumulación de capital son fenómenos que han propiciado la
formación de centros urbanos de grandes dimensiones con la consiguiente
exclusión social y espacial. Por ello, resulta fácilmente observable la
concentración de las principales actividades económicas en las grandes ciudades
y la existencia de numerosos territorios periféricos o centros poblados hasta
cierto punto aislados y con escasas posibilidades de desarrollo. En este
contexto, estamos hablando de condiciones de polarización de la estructura
territorial que son comunes en las economías dependientes, y que se deriva de
los procesos de acumulación sistemática y diferenciada del capital, con lo cual
se genera la formación de conglomerados urbanos a expensas de aquellas
localidades de nulo o escaso crecimiento, conformadas principalmente por
comunidades de especialización primaria en zonas rurales que transfieren valor
por diversos mecanismos a los sectores económicos urbanos, como son, la
industria, el comercio y los servicios. Con base en estas consideraciones
generales surge el interés de abordar el estudio y análisis de la temática de la
microrregionalización, partiendo de las condiciones en que operan las
estructuras territoriales de los sistemas de ciudades vistos desde la
perspectiva del sistema de centros poblados como un todo.