CAPÍTULO 2. MARCO TEÓRICO-CONCEPTUAL
2.1. El territorio desde la perspectiva del análisis microrregional
Concebir al territorio tal y como aquí se advierte es necesario para fundamentar
el análisis microrregional a partir del sistema de centros poblados y del
sistema de ciudades, pues es en el territorio donde se materializan los
problemas relacionados con el desarrollo, como es el caso del empleo, de la
competitividad, de la pobreza y la sustentabilidad ambiental, por citar algunos.
En consecuencia, y con base en lo que señala Cortez (2005), en el sentido de que
son las estructuras territoriales las que determinan el tipo y naturaleza de las
relaciones espaciales a través de los intercambios territoriales,
particularmente en lo que se refiere a las dinámicas locales de los ámbitos
microrregionales, se puede afirmar que el territorio no tiene ninguna
neutralidad en todos los procesos de desarrollo; sobre todo porque la utilidad
del enfoque de las estructuras territoriales radica en que se constituye como un
método que muestra con mayor énfasis la naturaleza de los fenómenos que inducen
a la polarización territorial junto con los profundos desequilibrios sociales y
económicos que dichas polarizaciones acarrean, como se muestra en la figura de
más abajo construida por el autor de referencia para ilustrar el fenómeno de la
concentración de los centros poblados y los vínculos que existen entre ellos, lo
cual también se explica con la siguiente cita:
En la concepción de estructura territorial que aquí se presenta, los primeros
niveles o estándares de esta estructura están formados por asentamientos o
centros poblados (CC. PP.) de mayor concentración, y los últimos niveles por
centros de menor concentración; es decir, los niveles de concentración
disminuyen en dirección vertical hacia abajo de la estructura territorial. La
gran diferencia entre los niveles de concentración física, económica y
poblacional de los territorios que conforman los primeros niveles de la
estructura territorial, respecto a aquellos territorios desolados que integran
los últimos o inferiores niveles, se concibe como la unipolarización de tal
estructura, la cual tiene estrecha correspondencia con las desigualdades
sociales expresadas en pobreza y marginación; pero también con desigualdades
económico-productivas expresadas en una estructura sectorial heterogénea y
desarticulada de la economía. (Hernández Laos, 1984)
Existe pleno acuerdo con las apreciaciones hechas por los autores indicados y
sólo es conveniente hacer énfasis en que si bien las estructuras territoriales
inferiores se caracterizan por tener desventajas competitivas por las
condiciones de marginación, pobreza y desigualdad, éstas circunstancias son
precisamente el resultado de las transferencias de recursos que se hacen desde
esos ámbitos hacia las estructuras superiores en condiciones de intercambio
desigual, por lo que resultan ganadoras. Éstas son algunas de las principales
razones que justifican la propuesta de microrregionalización que se viene
proponiendo y cuya estrategia busca revertir precisamente los estilos
tradicionales de enfocar el desarrollo.