3.1.2. Neoinstitucionalismo y economía agroalimentaria
La economía agraria como disciplina independiente surge en la medianía del siglo XIX pero es hasta el siguiente siglo donde se le da parte en la economía de los
estados así es entonces ya rama sectorial; no más aportaciones tradicionales y se
desarrollan bajo las bases del paradigma neoclásico. Es en la segunda mitad del siglo XX cuando
el sistema presenta limitaciones que los economistas ven y sitúan en una realidad
es necesario crear un sistema rural para que haya desarrollo agrario.
Esto ante la globalización y los pocos avances de la economía neoclásica ha
llevado a que los proyectos constitucionales de desarrollo del campo se basen en las
teorías institucionalistas. En México, y sobre todo en provincia, en el caso Colima
están poco desarrolladas por el escaso conocimiento del AED del paradigma neoclásico
se puede observar que ya existían acercamientos a la teoría institucionalista.
En el planteamiento neoinstitucional de North (1990) puede realizarse un
análisis de la economía y su evolución, estudiando directamente la influencia de las
instituciones sobre el comportamiento humano sin pasar necesariamente a través de los costos de transacción o teniendo en cuenta además a estos últimos; el parte de la
premisa de fusionar las características del comportamiento humano con los costos
mencionados.
Las principales restricciones institucionales que se pueden presentar son
aquellas que definen los límites para realizar los intercambios (derechos de propiedad)
entre los individuos, esquemáticamente se puede hacer: Así pues, la importancia de selección de la empresa agrícola como parte eje en
la presente investigación; cuya institucionalidad se segrega en los siguientes
esquemas: • Empresas agrícolas y administración rural,
• Financiera rural (banco de segundo piso),
• Economía del campo y economía política,
• Ejido y escuelas agrícolas,
• Industria agropecuaria, rural o agrícola, trabajo y trabajador agropecuario,
rural o campesino.
El término rural es utilizado según distintas acepciones, según el diccionario
de la lengua española lo define como lo “perteneciente o relativo al campo y a las
labores de él”,
es decir que hace equivaler “rural” a “agrario”.
En otras palabras a manera de dicotomía, rural significa lo contrario a
“urbano”,
término definido por el citado diccionario como “perteneciente a la ciudad”.
Con la globalización la geografía agrícola ha variado, con la modificación del
entorno de las soberanías y la competitividad, así como de las circunstancias por lo que se deben tener las siguientes acotaciones por el entorno económico que
representa dentro del desarrollo: En los últimos años en la economía, se ha introducido el término “desarrollo
sustentable” el cual en diversos países ha tenido un eco importante, por lo que es necesario que la agricultura se tome en cuenta estas medidas.