1.4. La diversificación productiva en Misiones
Se entiende por diversificación productiva a “una estrategia implementada por
los productores agropecuario forestales con el objetivo de ampliar la variedad
de producción y usos del suelo de su explotación, a fin de adquirir nuevos
ingresos (monetarios) y hacer frente a las fluctuaciones de precio y climáticos
de los productos tradicionales”. (INTA, 2001:3).
Según el INTA, la diversificación productiva puede ser de dos tipos:
a) Diversificación para autoconsumo: es la incorporación de nuevas actividades y
cultivos para incrementar los bienes de autoconsumo. Los productores la
consideran como una fuente de ingresos, pues reduce el egreso monetario de la
familia por la realización de compras.
b) Diversificación comercial: es la implementación de nuevas actividades rurales
con el fin de comercializar su producto final e incorporar ingresos monetarios
directos al grupo familiar. Con frecuencia surge de la diversificación para
autoconsumo: por ejemplo las ferias francas. (INTA, 2001:3).
Uno de los rasgos de los productores rurales misioneros, independientemente de
su nivel económico, es su relativa diversificación (Caminos, J.;1992:33). Las
tendencias son claras: cuanto más grandes son las explotaciones, mayor es la
especialización, con predominio forestal y por el otro lado, cuanto más pequeña
es, tanto mayor es la diversificación espontánea y dependencia de cultivos
anuales y actividades de granja.
Deben distinguirse los productores que diversificaron por la perdida de
rentabilidad de la producción tradicional, asociado al valor comercial elevado
de los nuevos productos que se denomina diversificación por oleadas de la
diversificación mediante cultivos anuales para autoconsumo: lo más frecuente es
hallar en una chacra dos o tres cultivos anuales con un cultivo perenne,
generalmente yerba mate o té. De este modo, la combinación de cultivos y
prácticas agrícolas complejiza las chacras, aunque la magnitud física de ella
sea pequeña.
Por otra parte, diversas instituciones, tanto provinciales como nacionales,
promueven en la actualidad la diversificación productiva en los establecimientos
rurales, para incrementar el nivel de ingresos anual o asegurar un ingreso
mínimo varias veces al año. Estas son alternativas exógenas o dirigidas a la
unidad productiva que proponen beneficios económicos, que son diferentes a los
considerados en la diversificación espontánea (por oleajes y para autoconsumo),
planificados intra finca.
Las nuevas actividades, en general poseen una rentabilidad desconocida y un
rendimiento a determinar (con algunas pruebas piloto- de ensayo y error- o
pruebas de laboratorios).
Su puesta en práctica requiere de conocimientos y aprendizajes, además de
inversión en instalaciones y maquinarias. En estos aspectos radica la fragilidad
de las propuestas, más aún considerando que los productores evalúan
simultáneamente la rentabilidad y el riesgo ante la posibilidad de realizar una
inversión económica y establecen criterios de racionalidad que, con frecuencia,
varían respecto de aquellos identificados por los decisores urbanos.