2.2.1 El Partido Comunista Chino
La República Popular de China surge en 1949, después de un movimiento
revolucionario encabezado por el Partido Comunista (PCCh). En virtud de su papel
jugado en la dirigencia del movimiento revolucionario el Partido asume la
dirección política del país desde los inicios de la nueva República. Dado que
había una débil clase proletaria industrial y de un campesinado mayoritario
pobre e ignorante de los principios del socialismo y que carecían de una
estricta “conciencia de clase”; es que este se asume, en la práctica, como el
representante de ambos, y dado que es la “vanguardia” más avanzada de la
sociedad, gobierna en nombre de ellos con la responsabilidad primordial de
educarlos, elevar su posición económica y social hasta que ellos puedan
gobernarse a sí mismos y logren alcanzar una verdadera sociedad comunista sin
clases . Las anteriores consideraciones permiten entender porque el Partido
Comunista fue, en la práctica, la máxima autoridad del sistema político, quien
proporciona la “línea política”, determina las directrices económicas, aprueba
el presupuesto, elabora los planes y supervisa el trabajo del gobierno. Es
conducido por un liderazgo central, conformado por un numeroso grupo de miembros
y cuadros dirigentes, quienes se encuentran vinculados a través de una
estructura vertical de organización partidaria. El rol crucial del partido, en
cuanto institución, estriba en que los secretarios asumen, invariablemente, los
puestos de liderazgo y mayor autoridad en el gobierno central y provincial, lo
que genera un sistema directivo altamente centralizado y engranado lo que les
permite promover, dirigir y alentar a las instituciones clave en todo el país y
en cada una de las regiones. Con esta estructura organizacional pueden llegar
con una política unificada hacia todos los rincones del país, lo que nunca había
sido posible con los gobiernos precedentes, y les permite hacer más expedita la
aplicación de las diversas políticas, vigilar el exacto cumplimiento de los
dictados provenientes de los dirigentes del Partido, proteger al liderazgo
central ante cualquier oposición política, etc.
Los nexos del partido no solo operaban sobre el gobierno sino que extendía su
control sobre las empresas. Era un periodo en que la estructura del partido, los
funcionarios gubernamentales y las dirigencias de la empresas estuvieron
fuertemente vinculados, prácticamente “fusionados”. El Partido seleccionaba a
todos los oficiales del gobierno y administradores de las empresas propiedad del
Estado; por lo que casi la totalidad eran miembros del partido; en cada agencia
del gobierno y en las empresas del Estado, los miembros del partido estaban
organizados en un Comité del Partido que, a su vez, se subordinaba a un Comité
del Partido de un nivel administrativo mayor. Esta circunstancia va a generar
una fuerte interferencia del Partido en los asuntos del gobierno y las empresas,
generándose, en la práctica, una fusión tripartita entre el Partido, el Estado y
las Empresas.