2.2.3. Municipios
El micromunicipalismo constituye una asignatura pendiente que se ha de afrontar
con decisión y valentía por parte de los poderes públicos, sin olvidar que la
estructura municipal es el resultado de una larga historia y que no se puede
borrar de golpe sin herir sentimientos muy arraigados en el país. Para resolver
esta situación, veamos que el Informe Roca plantea sobre este particular dos
posibles actuaciones mediante la correspondiente Ley de Reordenación Municipal:
un Plan de fusiones y agregaciones para los municipios de menos de 250
habitantes, que comportaría su voluntaria constitución en Entidades municipales
descentralizadas al objeto de seguir manteniendo su propia identidad
(autogobierno y signos de identidad propios, como fiesta mayor, bandera, escudo,
...) así como un Plan de agrupaciones para los “pequeños municipios”
(identificados como tales los que cuentan con menos de 1.000 habitantes), que
favorecería todos los mecanismos de colaboración intermunicipal con el objetivo
de alcanzar dimensiones más adecuadas para la realización de obras y prestación
de los servicios públicos.
Así mismo juzgamos conveniente el fomento de la mancomunidad de servicios entre
los municipios de más de 1.000 habitantes, a favor de los consejos comarcales,
mediante mecanismos de financiación preferente.
Entendemos, también, que para garantizar el equilibrio económico-espacial, la
reforma territorial ha de ir acompañada con el establecimiento de fondos
específicos de cooperación para atender las necesidades de los municipios de
características especiales (particularmente los turísticos y los de alta
montaña).