IV.3.3.- El efecto demostración “Cluster”.
La evidencia empírica del dinamismo económico derivado de la aparición y
consolidación de los conglomerados productivos o “Clusters” en distintas
localizaciones del panorama internacional, ha generado muchas expectativas en
torno a dichos modelos de aglomeración empresarial y una fuerte corriente de
pensamiento favorable a dichos esquemas y a sus posibles aplicaciones en la
práctica, asignando un rol estratégico en los modelos y esquemas de desarrollo
local a la promoción de dichos aglomerados productivos y al diseño de
estrategias centradas en los complejos productivos y la mejora del clima de
negocio entre las empresas.
La terminología con la que se referencia a dicho sujeto es diversa según sea la
localización geográfica donde nos movamos, en Europa se habla de distritos
industriales, conglomerado, complejo industrial, redes de cooperación
empresarial etc. En la terminología anglosajona, dominante a nivel
internacional, el término dominante es “Cluster”, que podría traducirse por
“grupo” o racimo. En el mundo hispánico, la terminología dominante es la de
“complejo productivo” denominación típica de la mayoría de organizaciones
internacionales vinculados al Sistema de Naciones Unidas con sede en
Latinoamérica, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), IICA, etc., hasta la denominación aglomerado
industrial o conglomerado productivo.
Si bien es cierto que todos Clusters, distritos, aglomerados y complejos
productivos son ramas del mismo árbol y beben en las aguas del río marshalliano,
Una precisión al respecto puede resultar de interés, ya que normalmente la
profusión de terminología puede inducir o generar confusión, por ello podría ser
interesante barajar distintas configuraciones.
Siguiendo a Llisterri, (2001) la línea de separación entre una y otra categoría
estaría en la índole de los sujetos, y a su modo de interelacionarse: así los
distritos industriales de corte italiano -concepto originado en la construcción
marshalliana pero claramente vinculados a la experiencia italiana y por tanto
marcado con esta impronta- son un tipo particular de cluster sectorial donde la
interacción se produce entre empresas de tamaño pequeño o mediano, ubicadas en
un mismo territorio, que necesitan de esas relaciones de cooperación para
acometer los retos de la innovación y la competitividad en los mercados
internacionales. Asimismo, es elemento distintivo y cualidad del distrito, el
contar con un capital social sustentado en unas relaciones de confianza mutua,
basadas a su vez en la común aceptación de determinados códigos de
comportamiento no escritos, capaces de reducir los costos de transacción de los
negocios locales (Llisterri, 2001)Mientras que el perfil típico del cluster “portiano”, responde a una agrupación
de empresas vinculadas entre si por relaciones productivas interempresariales
que comparten una serie de factores externos comunes (como sistemas de
información, formación e infraestructura productiva y de servicios) ubicadas en
una localización territorial determinada. Sus integrantes son empresas grandes y
pequeñas, proveedoras y clientes de distintos componentes y servicios requeridos
en procesos productivos, pertenecientes o no al mismo sector de actividad
industrial. (Llisterri, 2001) Otro enfoque en la distinción terminológica y en la precisión conceptual es el
empleado por Humphrey y Schmitz (1995), que van a distinguir entre “clusters”,
“distritos industriales” y “redes empresariales” o networks. Por cluster debe
entenderse una concentración geográfica y sectorial de empresas que se beneficia
de economías externas; el distrito industrial para dichos autores aparece como
un cluster evolucionado, situación que se produce cuando la interactuación de
las empresas del cluster alcanza un nivel de densidad que va mas allá de la mera
especialización y división del trabajo entre las empresas, surgiendo formas de
colaboración más fuertes que provocan el fortalecimiento de la producción local
y la capacidad de innovación. Igualmente consideran que el distrito industrial
no necesariamente debe estar configurado por una constelación de pymes, sino que
las grandes empresas pueden tener un papel decisivo, como muestran evidencias
empíricas no provenientes de la experiencia italiana como los casos de Baden
Wurttemberg en Alemania y el Valle de Sinos en Brasil (Humphrey y Schmitz,
1995).
Por network Humprey y Schmitz entienden una configuración de las relaciones
interempresariales orientada a la cooperación empresarial, al aprendizaje mutuo
y a la innovación colectiva. La red de trabajo interempresarial no necesita de
la continuidad territorial ni de la proximidad “física”, sus miembros
normalmente son Pymes, las ganancias de las economías externas son muy reducidas
pero las derivadas de la interactuación y de la acción común, pueden ser muy
importantes. La idea del “Network” es sustancial porque supone un esquema
relacional que no implica un modelo industrial, es decir no es necesaria la
existencia del cluster para que las empresas puedan interactuar en común.
(Humphrey y Schmitz, 1995).