I.6.- Turismo versus Desarrollo
En las paginas anteriores se ha hecho referencia constante a los “activos” de la
actividad turística como herramienta de desarrollo económico territorial, una
visión genérica de la temática turística implicaría también contemplar los
“pasivos” de la Actividad Turística. En este sentido, se ha considerado al
Turismo como actividad económica que por sus características puede contribuir
muy positivamente al esfuerzo en pos del desarrollo tanto de países
subdesarrollados como de áreas y territorios de baja renta; tratándose por lo
demás de una actividad bastante accesible, tanto por su escasa necesidad de
acumulación de capital, como por la relativa facilidad en su explotación. Pero
ello no significa negar los posibles side effects o efectos colaterales que
puedan derivarse de una planificación y gestión inadecuada del recurso
turístico. De ahí la existencia de corrientes de pensamiento criticas en torno
al turismo como instrumento de desarrollo, corrientes que en su conjunto,
tienden a presentar una visión negativista o cuando menos “neutralista” del
turismo como instrumento de Desarrollo.
La evidencia empírica positiva del impacto del turismo en el desarrollo
territorial en numerosas localizaciones territoriales, en las que el caso
español aparece tantas veces como paradigmatico, ha generado una suerte de
consenso tácito sobre las virtudes del turismo, apoyado en corrientes de opinión
que tienden, tal vez en demasiadas ocasiones, a presentar al turismo y a la
actividad turística como panacea para los males del subdesarrollo, opinión
muchas veces recogida y amplificada en posicionamientos y “recetas” de distintos
organismos internacionales.
En definitiva, existe un poderoso estado de opinión tanto a nivel academico como
institucional e incluso en ocasiones popular que tiende a plantear a la
actividad turística como muy interesante para territorios o zonas de escasos
recursos económicos, tanto de capital como humanos. En este contexto, las
actividades turísticas pueden actuar, en adecuada combinación con las
actividades agropecuarias y la agroindustria como una primera etapa en el
despegue económico de un territorio, proporcionando la base necesaria para la
incorporación del mismo a una economía productiva y moderna, sustentada en los
servicios y el terciario, aún con todos sus claroscuros.
No parecen existir disensiones de importancia en cuanto a los side effects del
turismo, por lo que podría sintetizarse una batería típica negatividades o
carencias, en definitiva, de problemas anejos a la actividad turística a efectos
de propulsión del desarrollo económico, en los párrafos siguientes procederé a
la reseña de los mas importantes.
Ya a inicios de los 60, Pierre Defert (1960) establecía las que serian las tres
situaciones básicas donde la actividad turística no es promotora de desarrollo:
De una parte cuando se produce una situación de monocultivo turístico, que
conlleva la desaparición progresiva de las actividades economicas tradicionales
primarias anteriores al fenómeno, o su estado mortecino. Por otra parte, cuando
a pesar del climax turístico no se producen inversiones paralelas locales o
regionales en el conjunto de la economia y por ultimo cuando los bienes y
servicios, Cuando los bienes y servicios demandados para el consumo turístico
sean importados del exterior en su mayoría (Esteve Secall, 1983)