III.3.5.- Referencia a la formación en el Turismo Rural
Un elemento clave de la competitividad de la empresa turística rural consiste en
la mejora de los servicios ofertados por dichas empresas, esta mejora se
manifiesta en tres campos básicamente: en las infraestructuras de alojamiento y
restauración, en la introducción de procesos informáticos y de nuevas
tecnologías de gestión y en el grado de profesionalización del sector.
Las nuevas tecnologías son un factor clave para la cualificación del producto
turístico rural, así como para su funcionamiento y gestión. La personalización e
individualización que permiten innovaciones tecnológicas obliga al sector
turístico a incorporarlas como mejora del servicio al cliente. Este es el caso
de la informática y de los servicios periféricos de las telecomunicaciones, que
permiten ofrecer productos turísticos comprendidos dentro de espacios que
normalmente se consideran "inteligentes": el hotel inteligente, la habitación
inteligente, etc. La importancia de la informática y de las telecomunicaciones
es tal que permitirá en el cursos de pocos años variar completamente la
concepción y el funcionamiento del sector.
La profesionalización en la producción del servicio turístico se considera por
muchos como la única estrategia creíble para la mejora la calidad ofertada por
el sector y hacerlo competitivo. La profesionalización implica un proceso
paulatino que debe abordarse mediante un sistema de formación profesional
consistente, entendiendo como tal aquel que confiere una capacitación de tipo
general. Por ello fundamentalmente debería promoverse en el ámbito del turismo
rural la capacidad de aprender y la adaptabilidad a las nuevas condiciones.
Sería equívoco enfocar la formación hacia la consecución de una elevada
especialización.
El adecuar los servicios a las necesidades y preferencias de la demanda implica
la necesidad de efectuar inversiones por parte de las empresas del sector, lo
que requiere, asimismo, la contribución de las entidades públicas mediante la
concesión de incentivos adecuados, así como mediante la cofinanciación de cursos
de capacitación.
Como afectara la profesionalización de la hostelería rural a la definición de
los perfiles profesionales y al empleo en el turismo rural? La tendencia
observada establece una demanda orientada hacia los especialistas en
recuperación de gastronomías tradicionales, dietas mediterráneas, así como
expertos en deporte, aire libre o actividades de riesgo. En términos generales
el tipo de empleo continuara mostrando características estacionales aunque dicha
corriente tienda a moderarse gracias al creciente fraccionamiento de las
vacaciones por parte de los flujos de demanda. La estacionalidad provocara la
búsqueda y captación del cliente de grupo.
Los perfiles profesionales continuaran siendo los actuales del servicio de
hostelería, atención al público y restauración pero enriquecidos con un valor
agregado innovador, como es el conocimiento del territorio, en el sentido de
interpretación del lugar y de su genius locii, la recuperación de sus
costumbres, tradiciones, cultura e identidad. La tendencia se dirigirá
preferentemente hacia el guía o el animador turístico que pueda ofrecer esa gama
de conocimientos socioculturales, deportivos y artísticos. En la gestión de las
Organizaciones empresariales de turismo rural no se aprecia una estructura
definida, con ausencia de puestos definidos y estabilizados, a excepción de los
correspondientes al arrea de Administración, si que se acentuara la tendencia
hacia la aparición de profesionales multidisciplinares capaces de crear redes,
potenciar ideas y productos, y organizar canales adecuados para la venta y
comercialización.