III.2.1.- La visión holistica del turista: “la experiencia turística integral”.
A la naturaleza inmaterial del servicio turístico con todas sus consecuencias,
se debe añadir la perspectiva-visión holistica del turista, quien concibe al
servicio turístico desde una perspectiva cenital, o si se quiere global
superando la visión individualizada o parcial de cada uno de los oferentes
prestadores del servicio turístico.
Así para el prestador de servicios de alojamiento el producto consiste en el
alojamiento con su pensión correspondiente y basta, para el consumidor esto solo
es un componente del producto global donde además se encontrarían toda una serie
de factores (paisaje, cuidado y atención de los recursos naturales, grado de
cuidado del patrimonio, tiempo que se invierte en llegar al destino, señalética,
distancia a un centro sanitario, seguridad, etc.) factores que en el caso del
turismo rural son absolutamente decisivos para la selección del destino y la
decisión de compra del producto. Por otra parte el turismo implica un uso
discrecional del tiempo vital del turista, tiempo cada vez más valorado por su
propietario y no canjeable por cualquier producto, razón por la cual el
demandante de servicios turísticos exige una alta calidad en la prestación del
servicio, no estando dispuesto a emplear su tiempo y su dinero sin obtener un
alto grado de satisfacción a cambio, puesto que cuando el turista adquiere un
producto actúa como cualquier otro consumidor, calculando el beneficio o la
utilidad que le reporta lo que está comprando y en base a esto toma la decisión
(Solans Prat, 2000).
Toda esta gama de componentes configuran la denominada por Fayós Solá (1993)
“Experiencia Turística Integral” que comprende una amplia gama de elementos
integrantes que abarcan desde las infraestructuras y los servicios generales
hasta los recursos naturales y culturales pasando por el equipamiento. En
definitiva, las expectativas del cliente se extienden al conjunto o al producto
de los factores antes señalados, puesto que dichos factores interactúan entre
si, a los ojos del turista conformando una suerte de sistema-destino turístico.
Ciertamente la percepción holistica del consumidor complica notablemente la
percepción de la calidad final por parte del cliente, y de la misma manera
dificulta enormemente la valoración de la percepción de los consumidores por la
empresa u organización turística.
Una representación gráfica de dicho esquema, desglosando la visión holistica del
cliente, lo encontramos en la figura III.1 que exponemos a contiuación: