IV.4.4.1.- La Comunidad Empresarial Rural
Desde una perspectiva territorial de Desarrollo rural la actividad turística en
el ambito rural plantea una demanda de bienes y servicios a las empresas
presentes en el territorio, demanda que en definitiva constituye una propuesta
de interacción y relación, entre los distintos agentes económicos en una visión
restringida y entre los agentes economicos, institucionales y sociales en una
vision amplia, que operan en el territorio. Las empresas alli presentes deben
esforzarse por dar una respuesta de calidad a dichos requerimientos, puesto que
en caso contrario las empresas del segmento turístico buscaran los imputs para
sus proceso productivos en otras localizaciones, con lo que comenzaran a
producirse fugas de valor (leakages) que debilitaran notablemente la
potencialidad del turismo rural como instrumento de desarrollo local.
Desde una perspectiva empresarial, satisfacer las necesidades básicas de la
demanda turística rural supone ofrecer una serie de servicios básicos:
alojamiento, restauración, actividades complementarias, animación, transporte y
ocio. A la serie de empresas oferentes de tales servicios/productos las podemos
considerar, siguiendo la terminología de Vázquez Casielles como “fabricantes de
unidades turísticas básicas” que para poder llevar a cabo su proceso productivo
van a necesitar toda una serie de insumos para poder producir sus outputs, es
decir, la empresa como organización relacional en su funcionamiento cotidiano
mantiene toda una serie de relaciones, de flujo y reflujo con su entorno
generando el conjunto de dichas relaciones un entramado productivo o, tejido
empresarial, decisivo para el desarrollo económico local del territorio en
cuestión.
En el caso particular de las areas rurales las empresas turisticas basicas
tienden a generar un entramado relacional con empresas de artesania y de
productos locales, con empresas de suministros y servicios basicos de proximidad
como proveedores alimentarios (panaderías, carnicerías, pescaderías,
verdulerías, etc.), proveedores de servicios (bancos, telefonía, fontanería,
electricidad, construcción, mecánica, reparaciones, etc.) y con empresas de
servicios a las empresas turísticas (empresas de organización y formación
turísticas, empresas de gestión de equipamientos turísticos, empresas de
captación de mercados, de creación de imagen, etc.). En este contexto, la
interaccion aparece como una variable “natural” derivada de la proximidad
personal y humana y de la contiguidad territorial. Pero esta interaccion “ex
loco”, es condicion necesaria pero no suficiente ya que para que pueda generarse
una verdadera comunidad rural de intereses empresariales la clave esta en que se
produzca un incremento de la demanda de productos de calidad provenientes de
empresas locales, ya sean agrícolas, manufactureras o de servicios.
Es decir, es necesario que los fabricantes de unidades turísticas básicas
realicen pedidos a sus homólogos territoriales, para ello es importante que se
active un abanico de relaciones que en el caso agropecuario y de transformación
supondría que el componente restauración elabore sus outputs en base a productos
locales, o lo que es lo mismo que la gastronomía local sea la protagonista
indiscutida en este segmento y que los ingredientes locales configuren la
inmensa mayoría de la carta de la restauración local. Situación análoga debe
producirse en otros campos como los materiales de construcción, los elementos
arquitectónicos o decorativos locales, el mobiliario, atrezzo, moda,
complementos tienen que moverse necesariamente en la orbita de la cultura local.
Asimismo, es decisiva la promoción de la venta directa de productos locales a
través de una red de puntos de venta, situados en la propia empresa agrícola, en
comercios específicos o en las empresas turísticas propiamente dichas.
La articulación de la Comunidad Empresarial Rural y la optimización de la
interacción entre empresas y agentes territoriales parece decisiva de cara al
desarrollo socioeconómico del territorio y al mantenimiento del carácter rural
del área. Por tanto, la generación de la Comunidad rural empresarial con la
subsiguiente potenciación de la interacción empresarial esta en la base de un
proceso de desarrollo rural que retenga el valor añadido en el territorio, donde
las producciones locales en todos los terrenos se orienten a la cobertura de los
consumos tanto foráneos como indegenas posibilitándose un proceso de crecimiento
cualitativo y cuantitativo de las organizaciones empresariales y de las
producciones locales, sin grandes fugas de valor, o cuando menos solo con las
estrictamente necesarias.
En definitiva, el tejido empresarial local debe organizarse adecuadamente para
dar respuesta a tales desafíos, y a necesidades que no son propiamente de orden
turístico pero que son fundamentales para el desarrollo de una Oferta Turística
Local consistente entendida como el conjunto de equipamientos y servicios que
ofrece un área rural de cara a la satisfacción de las necesidades del turismo.
Una representación gráfica de lo que anteriormente hemos denominado comunidad
empresarial rural se expone a continuación : Fuente: Elaboración propiaOFERTA