III.3.3.- Coordenadas Tradicionales de la Formación en la Empresa turística
Tradicionalmente se ha venido observando una tendencia muy acentuada en la
empresa turística a la “No formación” o, en otras palabras, a la no inversión en
materia de formación (Sancho Pérez, A., 1998). Esta escasa propensión a la
formación, tendencia preocupante si tenemos en cuenta las potenciales ventajas
que en teoría de la misma se derivan, tenia su origen, a tenor de los argumentos
ofrecidos por Sancho Pérez (1998) en una serie de factores y circunstancias
bastante definidos:
- Consideración de la inversión en formación como mero gasto por la mayor parte
de las empresas turísticas. La animadversión empresarial deriva de que la
inversión iría en detrimento de la inversión en capital físico
- Las mayores dotaciones necesarias para la inversión en formación, dada la
escasa o nula cualificación de los trabajadores del sector, implica un mayor
gasto que si los trabajadores fueran poseedores previamente de algún tipo de
cualificación.
- Escasa eficiencia de la inversión en formación, dados los elevados índices de
estacionalidad del sector que provocan una enorme masa de trabajadores a tiempo
parcial (se valora alrededor del 59%), así como un elevado número de
trabajadores eventuales, lo que provocaría la no compensación de la inversión.
- consideración prioritaria de la experiencia sobre la formación, por ello
existe una elevada incertidumbre sobre los beneficios que puedan derivarse de la
formación.
- problemática genérica de acceso a la formación: ya sea por la situación
geográfica (empresa alejada de centros formadores), o bien por la dificultad que
entraña conseguir formadores que acudan a la propia empresa.
- Jerarquización de prioridades inversoras: mayor importancia a las inversiones
en capital físico que a las inversiones en capital humano, derivada de la mayor
aplicación de tecnología punta. Consideración implicita de que ambos factores no
son sustitutivos perfectos el uno del otro.