2.3.2 Características del Conocimiento
Para Andreu y Sieber (2000), lo fundamental son básicamente tres
características:
• El conocimiento es personal, en el sentido de que se origina y reside en las
personas, que lo asimilan como resultado de su propia experiencia (es decir, de
su propio “hacer”, ya sea físico o intelectual) y lo incorporan a su acervo
personal estando “convencidas” de su significado e implicaciones, articulándolo
como un todo organizado que da estructura y significado a sus distintas
“piezas”;
• Su utilización, que puede repetirse sin que el conocimiento “se consuma” como
ocurre con otros bienes físicos, permite “entender” los fenómenos que las
personas perciben (cada una “a su manera”, de acuerdo precisamente con lo que su
conocimiento implica en un momento determinado), y también “evaluarlos”, en el
sentido de juzgar la bondad o conveniencia de los mismos para cada una en cada
momento; y
• Sirve de guía para la acción de las personas, en el sentido de decidir qué
hacer en cada momento porque esa acción tiene en general por objetivo mejorar
las consecuencias, para cada individuo, de los fenómenos percibidos (incluso
cambiándolos si es posible).
Estas características convierten al conocimiento, cuando en él se basa la oferta
de una empresa en el mercado, en un cimiento sólido para el desarrollo de sus
ventajas competitivas. En efecto, en la medida en que es el resultado de la
acumulación de experiencias de personas, su imitación es complicada a menos que
existan representaciones precisas que permitan su transmisión a otras personas
efectiva y eficientemente.