2.4.1.3 Transferencia lejana
La transferencia lejana es utilizable cuando un equipo ha aprendido partiendo de
su experiencia que la organización quisiera poner a disposición de otros equipos
que desarrollan un trabajo similar.
En la transferencia lejana la tarea es no rutinaria, mientras que en el caso de
la transferencia cercana es rutinaria. Esta es utilizable sólo cuando el
conocimiento que el equipo fuente ha obtenido es en su mayoría tácito más bien
que explícito.
En esta categoría de transferencia el equipo receptor tiene todas las
probabilidades de ser muy distinto de quienes son la fuente del conocimiento.
Puede encontrarse en una ubicación geográfica diferente, con una cultura
diferente, utilizando una tecnología diferente y con un grupo de competidores
diferente. Cuando la transferencia es lejana, el conocimiento proveniente del
equipo fuente debe transformarse o modificarse mucho para que pueda ser
utilizado por el equipo receptor. No es posible tomar simplemente lo que se ha
aprendido en un cierto ambiente y reutilizarlo en otro, debido a que el entorno
en sí mismo es muy distinto.
La transferencia lejana requiere que aquello que se ha aprendido se transforme
en una configuración diferente para que pueda utilizarlo el equipo receptor.
Como los contextos de ambos equipos son muy distintos, el conocimiento no es
utilizable hasta que ha sido adaptado. El equipo receptor debe llevar a cabo la
transformación, o el equipo fuente debe efectuar la transformación basándose en
la situación en la que se encuentra el equipo receptor.
Las personas son bases de datos vivientes que tienen una ventaja sobre las bases
de datos electrónicas porque las primeras poseen la habilidad para comprender
una situación específica y después acomodar su respuesta a dicha situación. Los
elementos presentes en una situación nueva pueden estimular la memoria tácita de
las personas, de manera que recuerden ideas y soluciones provenientes de otras
situaciones que han experimentado y que son aplicables a la situación actual.
Pueden eliminar las que son demasiado simples o no concuerdan con la situación.
El asignar un nombre a un proceso de transferencia proporciona a los miembros de
la organización una manera para referirse a éste. Transforma una petición de
conocimiento en algo que va más allá de un individuo que solicita ayuda, hasta
participar en una actividad ratificada por la organización. Así pues, la primera
razón, y quizá la más importante, para nombrar un proceso de transferencia del
conocimiento es que legitima la actividad.
Ya como una actividad con nombre y legítima, coloca una petición del
conocimiento en el dominio de los procesos de negocios legítimos que producen
resultados más rápidos y eficaces.
Con la transferencia lejana puede estar ocurriendo bastante transferencia del
conocimiento, pero es más difícil identificarla. A pesar de esto, la
transferencia lejana resulta decisiva para las organizaciones. La mayor parte
del conocimiento que hace que una organización sea competitiva es tácito, no
explícito. El conocimiento tácito es el activo más valioso para cualquier
compañía. La transferencia lejana exige un cambio en la forma de pensar acerca
de cómo lograr la transferencia del conocimiento.