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Mercados de trabajo en la industria electrónica

Gilberto Rodríguez García

 

 

EL MODELO DE COMPETENCIAS PROFESIONALES

A MANERA DE CONCLUSIÓN

Uno de los asuntos que se deben de poner a la discusión en los diferentes espacios de incumbencia, es decir a las distintas instancias que de algún modo tienen que ver con las decisiones sobre la formación del individuo, es el que se refiere al tipo de ciudadano que queremos forjar para el futuro de la Nación; esas instancias son las propuestas que emanan de los Planes Nacionales de quienes abanderan los diferentes signos político-filosóficos de los partidos políticos en turno. El proyecto de nación involucra un proyecto de ciudadano, que quienes se encargan de concretarlo, de llevarlo a la acción ahora, son las instituciones del estado, léase Secretaria de Educación Pública, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, etc., que negocian con sus contrapartes como los diferentes grupos representantes de la sociedad civil, los sindicatos, los gremios profesionales; dada la naturaleza de la actividad laboral ¿se puede ver al individuo sólo como un instrumento o apéndice más de las máquinas y herramientas, o como sólo un medio para los fines de la producción y el interés de los empresarios dueños de los negocios y empresas?

De acuerdo a los resultados que obtuvimos en las encuestas y los comentarios hechos por los gerentes y trabajadores de las empresas la formación profesional tiene que enfrentar, entre otros, el desarrollo de habilidades de lenguaje, capacidades para el manejo de la tecnología, el dominio de lenguas extranjeras, capacidades para el trabajo en equipo, deberá fomentar el desarrollo de la creatividad e iniciativa y las capacidades para el desarrollo de proyectos y para tomar riesgos, se requiere de una actualización permanente del conocimiento que lidie con la posibilidad de su obsolescencia en períodos breves.

Si a ese sujeto al que queremos formar lo fragmentamos al verlo como un medio que es necesario para el trabajo y la producción, de la manera en que es situado por la escuela epistemológica de la psicología conductista y las propuestas de las calificaciones y las competencias laborales que emanan del capital humano y las derivaciones que de ahí emanan de los defensores del desarrollo humano, parece que debemos de reconsiderar parte de esas propuestas pera encontrar mejores respuestas para la formación del ciudadano del mañana.

El quid del problema es, si la educación técnica deba situarse para satisfacer únicamente en las necesidades de la producción de bienes y servicios, creemos que esta postura es errónea; o que la formación de los profesionistas también sólo deban atender a esas necesidades creemos que también esta equivocada esa visón.

Frente a los modelos de análisis e intervención de la realidad como modelos científicos habría que considerar las implicaciones y consecuencias que tienen las competencias laborales desde esos enfoques epistemológicos en la relación educación-vida, importantes no solo en educación formal sino en todos aquellos ámbitos de nuestra cultura. La formación debe concebirse como una serie de vinculaciones entre las instancias laborales, educativas y las instancias del “mundo”, en donde las competencias se conciban como comportamientos efectivos con las habilidades básicas necesarias

Por parte de la empresa se debe intensificar la labor de formación para el aprendizaje, en el puesto de trabajo, de competencias genéricas básicas, que trascienda el aprendizaje institucional y de paso al aprendizaje autodidacta en el lugar de trabajo. Asimismo, el aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida cobra relevancia como medio para mantener la aptitud para el empleo por sus características cambiantes.

Es preciso una nueva concepción de lo que implica la formación de las calificaciones y competencias con una lógica que permita una confrontación creativa ante situaciones cambiantes y problemáticas que son el signo cotidiano en la actualidad. Un saber potencialmente actualizable en la vida cotidiana sobre todo en la resolución de problemas concretos en ámbitos diferenciados. Concibiendo así a las competencias de una forma integral y no solo como asuntos de desempeño laboral adquirido en el sistema educativo e incluso en el espacio de trabajo.

Logramos encontrar que existe una especie de creencia casi generalizada, según los comentarios de los gerentes que se encuestaron, de la bondad que representan la organización y contenidos del trabajo basados en un modelo de competencias laborales, aunque no necesariamente los gerentes de recursos humanos logren discernir o comprender lo que esto tiene implícito, en el sentido de que las competencias laborales no pueden dividir o fragmentar al individuo, de manera que si hablamos de competencias en su acepción holística o integral hablamos de un sujeto en su complejidad bio-psico-social.

Por otra parte, creo que las respuestas de los gerentes se refieren a los aspectos formales de la empresa en lo que atañe a la formación de sus trabajadores, paro esto qué implicaciones tiene con los conocimientos tácitos de esos trabajadores, en cierto modo “desempacar la caja negra” de los conocimientos, expresados como competencias donde las calificaciones están contenidas en parte, lo que tal vez sea una asignatura pendiente en la agenda de investigación sobre las competencias laborales.

Por su parte, los retos que a la formación profesional universitaria se le están planteando son entre otros que para las instituciones de educación es preciso reorientar sus propósitos, intereses y su misión hacia el desarrollo de competencias integrales u holísticas, logrando con ello un mayor impacto en los ámbitos de los sectores social y productivo.


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