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Mercados de trabajo en la industria electrónica

Gilberto Rodríguez García

 

 

 

Metodología de la investigación


El problema de investigación se sitúa en conocer si existe la tendencia a la coexistencia de diversas configuraciones de calificaciones y competencias laborales en la organización del trabajo de la empresa, de las instituciones educativas, y organizaciones profesionales que dan un sentido a su despliegue y aplicación y cómo se puede explicar dicha tendencia nos exige examinar, primero, cómo se construye el concepto de calificaciones y competencias laborales y cómo se discute su devenir.
La estrategia metodológica que, acorde al planteamiento del problema, seguimos para contestar estas preguntas la dividimos en tres partes. En la primera revisamos la discusión teórico-metodológica y epistemológica que nos permitiera construir el concepto de calificación y competencias laborales e identificar los factores que la constituyen. Para ello examinamos también, las discusiones que parten de la propuesta de Taylor y Ford sobre la organización del trabajo y lo que atañe a las calificaciones y competencias laborales, que incorporan los aspectos humanos y sociales, dentro de una perspectiva gerencial.
Se repasan también los enfoques de la sociología del trabajo, particularmente de los estudios de mercados de trabajo, del capital humano y desarrollo humano, para lo cual revisamos algunos de sus aportes sobre calificación y competencias laborales, quienes discuten sobre la determinación estructural y de los actores sociales y su influencia en la empresa y la educación, y sobre las diferentes formas de control del proceso de trabajo por el capital.
Por ejemplo, ahora se enfatiza aún más en el control y el incremento de la calidad de la producción y de las mercancías, que a su vez hace presión en el aumento de la productividad de los recursos humanos involucrados. Estas tendencias son internacionales y tenemos dos ejemplos: el informe Pigmaléon y la iniciativa Europass (en Meza 2005).
Para llegar al informe Pigamleón, recientemente se llevó a cabo en España, una investigación en la que durante tres años se entrevistó a un total de tres mil universitarios – estudiantes de últimos cursos y recién titulados - que participaron en ferias de empleo de cinco universidades públicas. En dichas ferias participaron 78 empresas que reúnen más de medio millón de trabajadores.
El informe agrega que los directivos que participaron en los procesos de evaluación, prefirieron seleccionar a titulados superiores por su perfil en competencias, detectando las habilidades sociales necesarias, el nivel de tolerancia al estrés, la ambición por la consecución del logro, la empatía y la capacidad de trabajo en equipo.
Entre las conclusiones del estudio se destaca que el mercado laboral no busca un título sino habilidades y actitudes como son: la innovación, integración, compromiso, motivación, entusiasmo, voluntad, trabajo en equipo, comunicación y liderazgo.
Respecto al segundo ejemplo: del 31 de enero al 1° de febrero del 2005 la Presidencia de la Unión Europea en Luxemburgo y la Dirección General de la Educación y la Cultura de la Comisión Europea presentaron la iniciativa Europass.
Europass se define a sí misma como el marco europeo innovador único, que favorece la transparencia de las cualificaciones y competencias. Se trata de una nueva herramienta dinámica e interactiva creada con el fin de facilitar el empleo y la movilidad a través de Europa, gracias a una mejor comunicación de las competencias, aptitudes y experiencia de cada persona.
La importancia del Europass estriba en que los buscadores de empleo podrán presentar sus conocimientos, competencias y aptitudes en un formato reconocido a través de toda la Unión Europea, formato que facilitará la comprensión y apreciación de las competencias y cualificaciones.
Luego examinamos los estudios del análisis de la interacción de Brunet y Belzunegui, (2000) quienes destacan la necesidad de comprender la dinámica del trabajo en lo que corresponde a la formación de calificaciónes y competencias laborales en su parte social y no meramente individual y meritocrática. Con los elementos de estas polémicas construimos nuestro concepto de calificación y competencias laborales. Esto nos permitió elaborar una lista de posibles factores explicativos de las configuraciones en la formación de competencias y calificación laborales.
En la segunda parte ubicamos la industria de la electrónica en el contexto de su dinámica reciente y la manera en que nuestro país ha participado en esa dinámica. Para ello examinamos la dinámica de integración global y del cambio tecnológico de la industria de la electrónica, como una de las respuestas a los cambios en el mercado internacional y su relocalización como estrategia de las corporaciones transnacionales. De esta relocalización, estudiamos la manera en la que Jalisco se ha insertado en ese proceso, tanto a partir de las políticas gubernamentales que lo complementan, como a partir de los tipos de empresas que se generan y de sus vínculos con las transnacionales y con el mercado internacional.
La tercera parte se basó en el trabajo de campo que tuvo, a la vez, dos fases. La primera fase del trabajo de campo, consistió en un primer acercamiento con la empresa Jabil Circuit, con los responsables de capacitación y reclutamiento de personal; y con el gerente de recursos humanos, utilizando el concepto de competencias y calificación laboral que habíamos construido, se orientó a construir configuraciones del concepto a partir de la información obtenida en un primer momento. De las configuraciones construidas algunas corresponden con la teoría y otras no han sido teorizadas.
La segunda fase del trabajo de campo, - donde también se describe y explica las herramientas, técnicas e instrumentos empleados - a partir de aquellas configuraciones de las competencias y la calificación laborales se orientó a explicar la emergencia de las diversas configuraciones construidas en la fase anterior, sirvieron para la construcción de algunas de las preguntas de la encuesta4, como parte de las propuestas que hacen Mayntz, Holm y Hubner (1996) respecto al empleo de los métodos de la sociología empírica, - que para el caso de este estudio sólo algunas preguntas fueron las que se emplearon aquí, es decir, que fueron utilizadas fundamentalmente aquellas que sirvieran a la explicación de las competencias y calificaciones laborales y los entornos que las explican - que fue aplicada a diez y siete empresas de la electrónica en Jalisco y de las entrevistas semiestructuradas5 aplicadas a actores clave de las empresas que permitiera que todas las configuraciones estuvieran representadas.
La discusión teórico-metodológica y epistemológica
En esta parte del trabajo se discuten los planteamientos epistemológico y metodológico de lo que han sido las tradiciones de investigación científica y filosófica de las ciencias sociales y las ciencias naturales; también se abordan algunas limitaciones del método científico, para que de esta manera se pueda situar la problemática que se plantea en el presente estudio y la opción metodológica elegida. En un segundo momento veremos las estrategias metodológicas que se diseñaron y aplicaron y las técnicas empleadas en su despliegue en el trabajo de campo de la investigación.
Dos son las teorías de la ciencia con mayor influencia durante el siglo XIX: el kantismo o criticismo iniciado con la publicación de la Crítica de la razón pura, y el comtismo o positivismo, iniciado entre 1830 y 1842. El kantismo como teoría de la ciencia sugiere que hay ciencia en la medida en que se utilicen las matemáticas. Las ciencias descansan en ciertas características del aparato cognitivo humano, cuya exploración es el campo de estudio de la crítica. Para el comtismo por su parte, las ciencias forman una jerarquía que va de la teoría a la práctica y del hombre como sujeto al hombre como objeto del conocimiento. Las dos grandes escuelas fundadas por Kant y Comte - la primera más orientada hacia los estudios cognitivos, la segunda más orientada a las ciencias sociales - generan un cúmulo de investigaciones en el siglo XIX. Entre 1883 y 1958 se produce la síntesis entre Kant, Comte y la lógica matemática, dando como resultado el llamado positivismo lógico, la escuela de filosofía de la ciencia más importante e influyente de nuestra época.
El debate en torno a los métodos inicia alrededor de 1870, es iniciado por Dilthey en Alemania en el contexto de la lucha entre filósofos y psicólogos y por Menger en Austria en el contexto de la lucha entre economistas neoclásicos y economistas de la escuela histórica. En la primera forma surge la distinción entre explicar y comprender, a veces confundida con la distinción entre explicar y describir; en la segunda forma surge la distinción entre individualismo metodológico y estructuralismo o estructural— funcionalismo.
El debate en torno a los valores es una continuación del debate alrededor de los métodos y contiene dos elementos, uno teórico-metodológico y otro práctico. El primero se refiere a la posibilidad de un conocimiento objetivo e imparcial, no afectado por los valores y posiciones ideológicas previas de los investigadores. El segundo se refiere al papel, función y obligaciones del científico frente a la sociedad. Desde el principio, los marxistas juegan un papel importante en este debate.
El debate en torno a la sociología del conocimiento surgido hacia 1920 da continuidad al debate en torno a los valores. Una pregunta refiere ese debate: ¿puede ser la ciencia más ‘dura’ un objeto de estudio para las ciencias ‘blandas’? El debate alrededor del positivismo, en cambio, de los años cincuenta del siglo XX resulta en cierto modo una síntesis de los tres debates anteriores y desemboca en los debates actuales sobre el estatuto de las ciencias y sobre el multiculturalismo.
Actualmente se aprecia en general un mayor énfasis en los procesos de obtención de conocimiento que en los productos científicos como tales. Persiste el debate entre los justificacionistas o fundacionistas y sus adversarios. Los justificacionistas llamados también fundacionistas, creen que las ciencias deben tener un fundamento firme. Suponen que el llamado problema de la inducción no ha sido resuelto. Esta postura tiene una variante escéptica según la cual el fundamento es inalcanzable y el problema de la inducción irresoluble.
Por ejemplo, Peirce (1972) apuntala el papel que las creencias juegan como guías de las acciones al surgir como respuesta a la insatisfacción y a la duda, de la que nos esforzamos por librarnos mediante la investigación; es a través del método de la ciencia, ya que es el modo más eficaz de resolver la duda y estar más de acuerdo con los objetos reales.
Respecto a su duda con relación a la necesidad de un determinismo como postulado de la ciencia, parece congruente que sea formulada la pregunta ¿cómo vamos a determinar de modo fijo las creencias?; en su determinación de las convicciones, Peirce sugiere algunas categorías que sirven en la aplicación de las premisas hasta llegar a la deducción de un análisis completo del raciocinio. Luego, el objeto del raciocinio es averiguar algo que desconocemos, partiendo de la consideración de lo que ya sabemos. Su hipótesis fundamental, es que existen cosas reales, cuyas características son enteramente independientes de nuestras opiniones acerca de ellas, impresionan nuestros sentidos según leyes que mantienen ciertas regularidades, y aunque nuestras sensaciones sean tan diferentes como nuestras relaciones con los objetos, aprovechando las leyes de la percepción podemos tener la certeza, mediante raciocinio, sobre lo que las cosas son en realidad y cualquier hombre con mucha experiencia y razón al respecto llegará a la conclusión de la verdad.
Algunos filósofos se impresionaron con la regularidad de los hechos de la naturaleza en contraste a la variabilidad de los fenómenos sociales, así que ellos usaron esta diferencia como el criterio definitorio entre ciencias naturales y sociales. Pero esto no es del todo satisfactorio ya que en el mundo físico los fenómenos no son tan homogéneos como se ha gustado pensar, y en el mundo social, los fenómenos no son tan heterogéneos como se creería (Machlup, 1961).
En cualquier caso donde la realidad parece mostrar un número desconcertante de variaciones, construimos un mundo ideal de modelos abstractos en que nosotros creamos bastante homogeneidad para permitirnos aplicar la razón y reducir las consecuencias implícitas sobre un mar de supuestos.
Con respecto a la objetividad de observaciones y explicaciones el problema es que el tema del valor subjetivo que está en la misma raíz de las sociologías es bastante delicado y ha confundido a muchos, incluso a algunos estudiosos de la ciencia, de hecho. Quitar la confusión implica separar los significados diferentes de “valor” y las maneras también diferentes en que estos significados relacionan a las ciencias sociales entre si particularmente a la economía. Cuatro significados sobre el juicio de valor pueden entrar en nuestra discusión presente: el juicio del analista puede torcerse con una razón u otra, quizás porque sus intereses personales en el uso práctico de sus resultados interfieren con la separación científica apropiada (Mayntz, Holm, y Hubner, 1996).
Algunos problemas normativos pueden conectarse con el asunto bajo investigación, quizás juicios éticos que pueden colorear algunas de las declaraciones incidentales del investigador. El investigador selecciona sus problemas porque el cree que su formula de solución sería la importante. Por último también tiene que explicar sus observaciones como los resultados de acciones humanas que solo pueden interpretarse con la referencia a los motivos y propósitos de los actores involucrados.
Se dice que la comprobación de los supuestos no es fácil dentro de las ciencias sociales esto es muy cierto dada la imposibilidad de efectuar experimentos controlados en este campo disciplinar y en el número relativamente grande de variables pertinentes propio del área de estudio. Tales son los obstáculos principales a la comprobación eficaz en las ciencias sociales.
Sobre la posibilidad de construir un sistema teórico de modelos idealizados que contengan estructuras abstractas de variables y de relaciones entre variables, de las que a su vez pueden deducirse la mayoría o todas las proposiciones acerca de las conexiones particulares en tal modelo no es extraño en ciencias naturales; y si en las contrapartes sociales salvo algunas excepciones como pudieran serlo la economía. Sea como fuere, la fiabilidad concluyente no puede atribuirse a todas las ciencias naturales ni puede tampoco negarse a todas las ciencias sociales. Sobre la mensurabilidad de los fenómenos se afirma que los números no son todo lo que se necesita. Para ser útiles tales números deben encajar en los conceptos usados en las proposiciones teóricas o en los sistemas teóricos comprensivos, es una cuestión de rigor epistemológico.
No debe haber duda en que algunas de las ciencias naturales tienen algo que ninguna de las ciencias sociales tiene: las “constantes” inmutables que expresan las relaciones sin cambio entre las cantidades mensurables. Mientras hay constantes numéricas constantes en las ciencias naturales no hay ninguna de las sociales. Y en la previsibilidad de eventos futuros los científicos sociales han predicho los eventos futuros en el mundo social que ellos observan pero no pueden controlar. Si una comparación es factible, debe estar entre las predicciones de eventos en el mundo natural real y en el mundo social real.
Según Wolpert (1992), las ideas científicas no pueden ser adquiridas por una simple inspección del fenómeno, que son frecuentemente externas a la experiencia diaria. De suyo, la ciencia no es congruente con nuestras expectativas naturales, el sentido común no es una cosa simple: refleja una cantidad enorme de información que uno ha adquirido del mundo y provee un gran número de reglas prácticas muchas de ellas completamente lógicas que uno adquiere en la vida día a día. La ciencia es relatada al mundo exterior y su éxito depende en que sus teorías concuerdan con la realidad y como los científicos mismos señalan que una buena teoría debe contener preguntas novedosas e interesantes.
Por otra parte, para el poder de la razón no deben buscarse reglas que la razón dicta a nuestra imaginación sino en la capacidad de liberarnos de toda clase de reglas a las que nos han condicionado la experiencia y la tradición. Nunca habría sido posible vencer la fuerza de los hábitos establecidos por medio de la pura reflexión filosófica. En la marcha hacia la comprensión filosófica el científico es el que despeja el camino (Reichenbach, 1953).
Para Medawar, (1982) la ciencia es una empresa inmensamente prospera por ser el resultado de aplicar un cierto método seguro y poderoso de descubrimiento. Considerando algunas facultades del científico más preciadas y distintivas como el hecho y la importancia en el trabajo científico de la imaginación. Se trata de comprender las funciones metodológicas de las hipótesis; sostiene que la formulación de una ley natural empieza como una hazaña imaginativa y la imaginación es una facultad esencial a la tarea del científico; cuando consideramos que una hipótesis es una preconcepción imaginativa de lo que podría ser verdad en la forma de una declaración con las consecuencias deductivas comprobables. No existe un sistema de reglas para el hallazgo de la verdad, las cuales se puedan usar universal y perentoriamente.
Bernard (en Medawar, 1982) insiste sobre la conveniencia de una metodología crítica sobre la virtud y la necesidad de la duda. Cuando la ciencia propone una teoría general, la única cosa de lo que puede uno estar seguro, en el estricto sentido es que tales teorías están equivocadas. Son sólo parciales y provisionales verdades que son necesarias para llevar la investigación hacia delante. Se dice que las hipótesis surgen súbitamente por inspiración, por conjeturas espontáneas de razonamientos instintivos.
Los científicos desarrollan un armazón para entender y evaluar una gama amplia de casos científicos (Giere, 1997). Tomando como base el estudio de caso, para la evaluación y entendimiento de las hipótesis de una teoría, ya que permite la utilización de herramientas analíticas generales para entender con más detalle a la ciencia.
Para entender los episodios de la ciencia, nosotros tenemos que aprender más sobre cómo los científicos deciden armar un modelo y si este encaja con el mundo real. Así, los científicos describen a menudo lo que ellos hacen para construir sus modelos. Entendiendo el razonamiento científico para la comprensión de sus modelos y cómo ellos usan a su vez a la ciencia, para ello hay por lo menos de hecho, cuatro tipos diferentes o usos para entender a los modelos.
1. Modelos de la balanza. Son los realizados en la primera fase de la investigación donde los científicos creen plasmar su idea de sus dudas.
2. Modelos analógicos. Son típicamente muy útiles en las fases tempranas de la investigación ya que en esta etapa se esta intentando conseguir una asa en el asunto primero de su “duda” o tentativamente caso llamado “hipótesis” en la etapa final, son menos útiles ya que en esta se trata de evaluar al modelo propuesto, el cual sufre cambios, siendo este modelo otro nuevo para el final.
3. Modelos y Mapas. Los modelos mapas son más abstractos que los de balanza, pero todavía son menos abstractos que los modelos teóricos típicos.
4. Modelo teórico. Es un modelo que es parte de un mundo ya imaginado. No existe en cualquier parte excepto en las mentes de los científicos o como un asunto abstracto de descripciones verbales que los científicos pueden usar. Se presenta una similitud entre el modelo de balanza y este ya que en una hay abstracciones y en el otro se charla de los avances.
A las hipótesis teóricas las denominamos como una declaración sobre una relación entre modelo teórico y el aspecto real del mundo. Si este concuerda la hipótesis es verdadera y si no entonces la hipótesis teórica es falsa.
Una teoría científica tiene dos componentes: una familia de modelos donde podemos incluir los de balanza y los modelos teóricos así como de un juego de hipótesis teóricas que escogen las cosas del mundo real, ya sea que puedan encajar uno u otro de los modelos en la familia.
El hecho y el método en las sociologías en la historia de algunas ideas centrales del esquema hipotético-deductivo de razonamiento científico y su tradición de pensamiento, la incertidumbre del razonamiento inductivo y el estado de prueba de las hipótesis; el papel de las hipótesis, la asimetría de prueba y refutación lógicamente conclusiva, y la obligación de poner una hipótesis a prueba son cuestiones que es importante considerar en esta discusión (Miller, 1983).
Miller plantea que sólo se puede confiar en los principios de lógica y de análisis, así como de sus principios que dan “la explicación adecuada” del “hecho”, considerando los estados de libertad de valor y de individualismo metodológico postura que no deja intacta ante ortodoxos y herejes, sino que lo lleva a discutir “empíricamente” tales definiciones.
Existen dos concepciones sobre la metodología en las sociologías: como principios que describen lo que un científico social debe hacer en sus explicaciones de principios que regulan la investigación social científica empírica; en la otra, nos encontramos la concepción metodológica consistente en principios social científicos que no requieren ninguna investigación y que no asume un compromiso con la realidad empírica.
La plataforma de discusión que aquí se plantea se ubica en lo que hace una hipótesis: si hace una explicación adecuada, o verdadera; o si la hace racional al aceptar una explicación a la luz de los datos “disponibles”, luego, la explicación tenaz estará dada por un cuerpo de datos debido a sus relaciones lógicas referidas a esos datos a la luz de los “hechos”.
Ante el debate de la libertad de valor y del individualismo metodológico, ante el “dogma metodológico” en la sociología angloamericana y de la necesidad de que las explicaciones sociales deben ser finalmente reducidas a las explicaciones en lo que se refiere a las creencias de las personas a sus disposiciones y a sus situaciones.
Así, la lógica de explicación de un “hecho” como un conjunto de proposiciones que dan una explicación adecuada del por qué la ocurrencia de un fenómeno proporcionando verdaderas descripciones de condiciones anteriores. Este último aspecto es considerado por este autor como una polémica muy actual de las filosofías en la sociología. De lo que se trata entonces es de ubicar el debate desde una controversia “empírica”.
Miller al reconsiderar la historia de algunas ideas centrales del esquema hipotético-deductivo de razonamiento científico y su tradición de pensamiento, explica sobre la incertidumbre del razonamiento inductivo y el estado de prueba de las hipótesis; el papel de las hipótesis, la asimetría de prueba y refutación lógicamente conclusiva, así como la obligación de poner una hipótesis a prueba. Se plantea como propósito principal el estudio de algunos problemas principales en la metodología de las sociologías.
Que las ciencias sociales deben ser valuadas en libertad es la cosa más cercana a un dogma metodológico en la sociología angloamericana. Para Weber, por una parte, se excluyen las evaluaciones del contenido de las explicaciones. Una explicación válida de un fenómeno social nunca hace un juicio de valor. El científico social debe, hasta donde sea posible, intentar olvidar - su o sus compromisos extracientíficos siguiendo la respuesta. La pregunta de si las sociologías deben ser libres de valores es una pregunta empírica.
Según Weber (1981) es posible hacer ciencia social, pero ésta no puede tener la forma de las ciencias naturales, pudiendo sólo ofrecer resultados abiertos e inconclusos, debido no solo al problema de los valores del sociólogo sino también por razón del objeto de estudio, las sociedades humanas, que no están delimitadas.
El punto de partida son las acciones de los individuos que se entiende son básicamente racionales respecto a sus fines y sus valores, ajustando sus conductas a sus valores y desestimando las consecuencias de esas conductas. Las personas pueden actuar orientadas según las tradiciones o costumbres sociales. Actuando racionalmente o siguiendo la tradición, la conducta de los individuos se hace relativamente regular o predecible, lo que permite hacer ciencia social. Según Weber, explicar en sociología es explicar por qué las personas actúan de la forma en que actúan, lo que implicar entender qué significados dan ellos mismos a sus actuaciones. Las herramientas para el análisis weberiano son:
- La "acción" definida como una conducta humana siempre que los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo. En la acción social de Weber, que se produce en unos marcos específicos, se pueden observar "regularidades de hecho" (una acción repetida por los mismos agentes o extendida a muchos, con un sentido homogéneo). La Sociología se ocupa de estos tipos de desarrollo de la acción, en oposición a la historia, interesada en las conexiones singulares.
- La relación social: como recíprocamente referida y se orienta por esa reciprocidad. Estas relaciones sociales se deben abordar: Mediante la búsqueda de las reglas del acaecer (interpretaciones causales). Implica el desarrollo externo y el motivo conocidos y al mismo tiempo comprendidos con sentido en su conexión.
Mediante la construcción de conceptos-tipo. Marco conceptual básico para entender las acciones sociales. Los "tipos" son instrumentos metodológicos que permiten una mejor comprensión de la realidad proporcionando marcos de referencia: Tipos ideales: establecen una ordenación racional de la realidad. No se dan en toda su pureza en la realidad, pero sirven para arquetizar la realidad y destacar sus rasgos fundamentales. Los tipos promedio: permiten formular una catalogación de lo que ocurre en la realidad.
Para Weber se trata de entender, interpretándola, la acción social para explicarla causalmente en su desarrollo y efectos, entendiendo por acción a la conducta humana en la que el individuo o individuos de la acción la enlacen con un sentido subjetivo. La acción social estaría referida a la conducta de otros. Pero lo que interesa al autor es el sentido de la acción susceptible de ser comprendida. Weber destaca en la investigación sociológica la intersubjetividad o el cúmulo de relaciones entre sujetos movidos por la intencionalidad, relaciones dotadas de un sentido que las hace comprensibles. Así trata de captar la lógica que subyace a los fenómenos sociales, con lo que establecer inferencias causales y modelos tipológicos.
Weber trata de indagar las posibles racionalidades subyacentes en la acción, incluyendo las "racionalidades con arreglo a los valores" (que opera en relación con las simples categorías de la adecuación de los medios a los fines apetecidos y más verosímilmente conseguibles. Por tanto en el estudio no sólo deben valorarse "la racionalidad con arreglo a los fines" sino también a guías hipotéticas de acción determinadas por los valores del individuo. Por tanto para Weber la sociología debe ser comprensiva y no unilateral, no prejuzgando los elementos de fondo sino contrastando las racionalidades aceptando que alguna de ellas es predominante. Clave para entender el proceso de análisis de la realidad social es el concepto que la sociología debe ser una comprensión interpretativa (o Verstehen) de la acción social.


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