ESTUDIO ECONÓMICO SOBRE EL TRATADO DE IBN ABDÚN

ESTUDIO ECONÓMICO SOBRE EL TRATADO DE IBN ABDÚN

Eduardo Escartín González (CV)
Universidad de Sevilla

El portazgo 1

Sobre este impuesto es muy poco lo que Ibn Abdún comenta (§69). Lo más interesante, dejando aparte que también debería estar sujeto a tarifa fija, es que se inclina por suprimirlo y que los porteros vivan de un salario a cargo de un fondo público. Con esta propuesta da a entender que este impuesto también era de los que los reyes, o señores feudales, cedían en censo a los portazgueros 2:
Debe fijarse al portero la cantidad que, en concepto de portazgo, puede cobrar a los que entren, según costumbre establecida, porque los porteros son avariciosos, se extralimitan y abusan, y, si se les descuida, violarán la costumbre, y el portazgo será igual de gravoso que la alcabala, sin contar con que inventan nuevas especies de fraude y buscan mil tretas para expoliar a las gentes. Lo mejor sería, pues, acabar con esto y fijar al portero un salario del que pueda vivir, a cargo del inspector de los bienes de manos muertas y de las herencias.
El que traiga de sus fincas algún producto para su consumo y entre con ello en la ciudad, no estará obligado a dar una parte de ello al portero, a menos que lo haga por generosidad suya espontánea, pero no porque se vea forzado a ello.
Con gran sentido sobre conceptos teóricos de economía, Ibn Abdún aconseja, como fuente de renta personal, sueldos fijos a cargo del Estado en vez del cobro de derechos sobre bienes. Esta medida no deja Ibn Abdún que afecte sólo a los porteros de la ciudad, sino que la extiende a los estimadores de las cosechas3 . Arrendar estos derechos se prestaba fácilmente a que los arrendatarios impusieran arbitrariamente las tarifas. Dejando aparte que esas tarifas solían ser elevadas, por la sola conveniencia del arrendatario, y que perjudicaban tanto a productores como a consumidores, por encarecer el producto, Ibn Abdún es muy consciente de que no había nada peor para la buena marcha de la economía que la incertidumbre en la que se desenvolvía la producción y el comercio. En particular considera la inseguridad jurídica a la que se veían sometidos los sujetos económicos con la arbitrariedad en las tasas impositivas. Por ello realiza sus recomendaciones, para lograr así la supresión de los abusos a los que estaba sometida la gente por parte de esos alcabaleros y portazgueros4 .

1 Este impuesto, con pertinentes transformaciones, debió persistir durante mucho tiempo en España. Yo mismo, en la niñez, conocí las casetas ya abandonadas de los fielatos. Observese que la raíz de esta palabra es fiel (en árabe amin), puesto que en realidad se trataba del sitio donde ejercían su oficio unos fieles.

2 Lo cual, en efecto, había sido una práctica usual en la Edad Media.

3 Según la transcripción de parte del §4 efectuada en la página 184.

4 A mediados del siglo XVI Luis Ortiz recogía este principio y en su Memorial al rey proponía, como medida eficaz para evitar el encarecimiento de los productos “necesarios a la sustentación humana” por ser los regidores de los pueblos parte interesada en los productos, como la carne, la lana, el cuero, el pescado, el aceite, y otros (p. 65), que “los Corregidores ni sus Tenientes no lleven derechos ningunos dándose orden que lo que les quitare de los derechos se les crezca en sus salarios a costa de la república” (p. 68).