ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LAS RELACIONES LABORALES

Armando J. Camejo R.

La ética de la responsabilidad social empresarial: un encuadre modernidad-postmodernidad

En los últimos años, la preocupación por la dimensión ética de la responsabilidad se ha extendido de forma inusitada en el universo empresarial. Todo ello producto de premisas globalizadoras que han venido configurando una problemática socioeconómica estructural que toca la esencia del hombre - trabajador y su calidad de vida. Así subrayamos hoy  aspectos  controversiales en el mundo laboral tales como:

  1. Desigualdad de oportunidades laborales, condición socio-económica o enfermedad, que influyen en los contratos y relaciones de trabajo.
  2. Corrupción en la gestión empresarial (patrono) y debilitamiento de la moral del trabajador, haciendo de la cultura organizacional un trabajo deshumanizante, no solidario y de amplia desconfianza.
  3. Responsabilidad social de las organizaciones empresariales frente a la sociedad y a sus trabajadores, teniendo en cuenta los niveles de acumulación y de distribución de los beneficios.
  4. Responsabilidad ante la sociedad sobre la garantía de calidad de la atención, reforzando el desarrollo ciudadano en su dignidad, y la responsabilidad social frente a la promoción de la vida y a la humanización de la técnica.
  5. Responsabilidad por las condiciones del ambiente de trabajo y por la salud del trabajador, promoviendo las más avanzadas conquistas de filosofía de la calidad a nivel mundial, al incorporar la calidad de vida del trabajador, así como del entorno social o ambiental en el cual se desarrolla la institución.

Desde estos escenarios, tenemos que para entender el significado de la  ética de la  responsabilidad en las empresas,  basta con  mirar sí la misma parte del cambio cultural de la propia organización, que adema  integre al conjunto de las funciones del gerente (patrono) y de las responsabilidades individuales y colectivas, las cuales logren el fortalecimiento de los valores e imperativos éticos, que legitimen la institución y promuevan actitudes que fortalezcan  la responsabilidad de los patronos frente a sus  trabajadores en sus diferentes actividades.

En otras palabras, la responsabilidad social empresarial o ética de la responsabilidad empresarial en el ámbito laboral, es conceptualizada también como  ética de compromiso por una acción constante para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores y su entorno, que vaya más allá de lo establecido en la ley y que vuelve a la empresa más competitiva.  Dicho de otro modo, puede ser pensada también como: un código de conducta  en el ámbito laboral que inculque en sí mismo una declaración expresa y libre de los principios que inspiran el comportamiento de una empresa, en cuanto a las condiciones de vida y de trabajo de sus trabajadores y el clima laboral.

En síntesis puede ser conocida también como: “Buenas Prácticas Laborales” las cuales se les conoce como el conjunto de políticas, medidas y/o iniciativas que incorpora voluntariamente una empresa con la participación del sindicato para mejorar las condiciones laborales, favoreciendo el clima de trabajo, la competitividady la integración de la empresa a los estándares y mercados internacionales. En fin se trata de una tendencia que se mantiene y que tiende a observarse en todo el mundo, involucrando no sólo a las empresas multinacionales, sino también a sectores económicos específicos y a la pequeña y mediana empresa, ya sea por iniciativa propia o por presiones exteriores.

El análisis precedente  permite apreciar que es bajo las esferas de la  ética empresarial donde existe hoy una fuerte tendencia a reflexionar sobre  la responsabilidad. Sin embargo es pertinente destacar que estas visiones conceptualizadas anteriormente  siempre se amparan bajo una óptica de una  modernidad que  reduce la ética a expresiones de ley, orden  y códigos.

El contexto del análisis de la responsabilidad, supone también considerar  algunos aspectos relacionados con los comportamientos inherentes a la función empresarial, a las relaciones empresarios-sindicatos y a las relaciones de trabajo.
En lo concerniente a la función empresarial, debe decirse que se entiende en un sentido muy amplio. En una sociedad plural y orientada al desarrollo, el afianzamiento de los intereses espirituales y materiales y de las libertades civiles está confiado a las iniciativas individuales y grupales. La creación de empresas y de asociaciones con el objetivo de satisfacer esos intereses (necesidades) constituye una clara responsabilidad de cuya orientación depende, en efecto, la solución de la mayor parte de los problemas individuales y sociales que se presentan en una realidad abierta y compleja.

Tales iniciativas, sin embargo, configuran también una responsabilidad económica, ya que el logro de sus objetivos implica encontrar recursos y hacer el mejor uso posible de los mismos. Esta realidad supone una doble vertiente de lo empresarial y de la responsabilidad unida en su ejercicio: la económica y la social. La responsabilidad social del empresario resulta evidente en este campo, como resulta evidente la escasez de normas éticas consolidadas en este ámbito empresarial.

En lo concerniente a las relaciones de los empresarios-sindicatos, es obvio que esta esfera de la responsabilidad concierne a la incidencia que tienen en la vida de los trabajadores las grandes opciones estratégicas y de gestión como las condiciones de organización del trabajo. Desde este último punto de vista, la situación actual ofrece perspectivas muy estimulantes y características profundamente diferentes a las del pasado, pero cargadas de muchos riesgos para los trabajadores. Es decir, la gran flexibilidad de organizaciones afianzadas en las nuevas tecnologías acrecienta enormemente el grado de riesgo.

Ello implica en términos generales, en reducir y eliminar derechos laborales, tratar con rigor a los trabajadores, proclamar la libertad e igualdad de las partes de la relación laboral y limitar la intervención del Estado a la aplicación del modelo. Desde esta perspectiva de  una sociedad cambiante y en una empresa que cambia con ella, la visión de la  responsabilidad debe ser continua. Por ello se hace  necesario que la responsabilidad permita fortalecer valores morales empresariales de respeto al sindicalismo y su valoración justa como estructura organizativa de la clase trabajadora.

En lo concerniente a las relaciones de trabajo, puede decirse que éstas se perfilan en la misma onda  ética de los empresarios descritos en los párrafos anteriores. La reflexión ética de la responsabilidad relaciona el carácter subjetivo y personal del trabajo y  la dignidad del trabajador más la relación existente entre trabajo humano y producción. Ello conduce a  explorar las dimensiones nuevas que asume el tema de la dignidad humana del trabajador en atención a su responsabilidad como productor. Al hacer esto hay que tener presente que esta responsabilidad va mucho más allá del respeto a los derechos y deberes, para adquirir un significado social: la aportación de la productividad del trabajador al desarrollo no sólo de la empresa, sino de la sociedad  y de sí mismo.

En resumen, la ética de la responsabilidad supone el  énfasis en el hecho de que para  lograr el éxito organizacional  y de  la  clase trabajadora es indispensable el compromiso con una misión  y unos valores  compartidos. Los valores, representan las normas o ideales sobre las que descansan  la cultura como modo de vida y ello permite el libre ejercicio de la responsabilidad que es en última instancia el sentido de una responsabilidad ética. Visto de esta forma, la moral no es un rasgo natural que brote de manera espontánea, sino que necesita diseñarse e introyectarse en la condición humana (Siliceo, 1999).

Sobre este aspecto, la moralidad  que salga de los códigos éticos supone repersonalizarla; es decir,  ubicarla en el interior del sujeto. Repersonalizar la moralidad simboliza devolver la responsabilidad de la meta al punto de partida del proceso ético, porque si la responsabilidad moral no enraíza desde el principio en nuestra manera de ser, jamás podemos incorporarla mas tarde. La moralidad solo será posible despojada de la obsesión moderna por el orden y la utilidad (Bauman, 2005).

Esta circunstancia nos permite concluir que la ética de la responsabilidad o responsabilidad moral de las organizaciones empresariales impone ubicarse en el ámbito ser para el otro. Ello supone deslastrarnos de las imposiciones de la ética moderna impulsada por el beneficio de la ley, el orden, la utilidad, la felicidad para pasar  al inicio; esto es, al arranque fundamental que precede la condición humana y que se nutre de la responsabilidad. La sustancia  de la ética se alimenta de esa responsabilidad  con el otro como rostro, como humano, no como sujeto caracterizado en hombre, mujer,  trabajador, obrero, rico, pobre; sino como sujeto social.

El mundo de las ciencias sociales en los últimos tiempos ha venido debatiendo ampliamente acerca de las responsabilidades de las empresas  o mejor dicho, sobre la responsabilidad social de la empresa más allá del contexto filantrópico de los empresarios. Se trata en todo caso, de cómo la operatividad empresarial basada en estrategias de mercadeo, se traducen en compromisos reales con un mayor bienestar social y la superación de la pobreza. Sin embargo, hay científicos sociales que rechazan categóricamente esta tipo categoría y sustentan que un negocio tiene solamente una responsabilidad: el rendimiento económico (Drucker, 1970).

Otras acepciones de la responsabilidad social, como las de  Drucker (1970), y Watson (1972), subrayan  una posición intermedia al reconocer la existencia de ciertos derechos de algunos grupos sociales que hay que satisfacer por parte de las organizaciones empresariales. Así mismo, Davis y Blomstrom (1966), y García Echeverría (1982), sostienen la existencia de una responsabilidad social plena abrigada bajo los objetivos de la empresa, que incluye los aspectos sociales como parte importante. Sin embargo, dentro de este marco de referencias, no se visualiza un esquema de responsabilidad social empresarial basado en una ética del compromiso de las empresas con la calidad de vida de sus trabajadores.

Ahora bien la sociedad demanda a las empresas hoy una ética centrada en prácticas laborales que reconozcan y respeten los derechos de los trabajadores, con miras a promover su desarrollo humano integral. Desde este aspecto, es legítimo que las organizaciones empresariales busquen el éxito, ser competitivas y rentables. Pero en ese afán no debe descuidar  a los trabajadores, ni perder la perspectiva de respetar su dignidad, sus necesidades y sus derechos.

Partiendo de estas ideas,  el trabajo decente hoy  es la aspiración más sentida de los hombres y mujeres. Se trata del trabajo que permite satisfacer las necesidades personales y familiares de alimentación, salud, y seguridad, así como educar a los hijos. Se trata del trabajo que asegura ingresos al llegar la época de la jubilación y en la cual los derechos laborales fundamentales son respetados (Somavia, 2005).

Por otra parte  Hurtado (2003),  sostiene “la caridad comienza donde termina la justicia” acentuando  con ello que a veces se da menos que lo que reclama la justicia y se piensa que se da mas. Por lo tanto, es responsabilidad social básica de la empresa retribuir lo que es justo por el trabajo realizado y respetar los derechos que el orden jurídico ha reconocido a los trabajadores. Ambas expresiones  suponen para este trabajo, que la responsabilidad social de la empresa respecto de los trabajadores que se desempeñan en ella, pasa por  el reconocimiento de ellos como sujetos del derecho.

Sobre estas bases se asientan  los  esfuerzos por abordar el tema de las relaciones laborales desde la perspectiva de la ética.  Es decir, a partir del reconocimiento  de la condición de ciudadanos de las personas en el trabajo. Esto coincide con el fomento que la OIT hace del respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

En resumen las relaciones laborales en el mundo globalizado de hoy  enfrentan situaciones políticos sociales de profunda inestabilidad. Esto conlleva a que las nuevas relaciones laborales definidas en los hábitos o conductas procedimentales entre quienes toman decisiones y los que están llamados a cumplirlas, tienden cada vez a dejar a un lado la fuerte influencia de la clase tradicional y posicionar una estructura dinámica, flexible y estratégica basada en las grandes corporaciones empresariales que marcan de modo contundente el ritmo de la globalización planetaria.

En consecuencia, frente a esta realidad, si las organizaciones empresariales no trabajan para desarrollar esquemas de responsabilidad social empresarial  de respeto a los derechos laborales y en  pro de la defensa de las condiciones laborales, surgirán  nuevas   tensiones, desequilibrios e incertidumbres que amenazarán con desequilibrar los soportes  democráticos de las naciones.

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