ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LAS RELACIONES LABORALES

Armando J. Camejo R.

CAPÍTULO VI

VARIACIONES SOBRE ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LAS RELACIONES LABORALES

Reflexiones iniciales

El impacto de la sociedad informacional o del conocimiento, tiene alcances significativos en la comprensión de la cibersocied@d que se abre paso y que se fundamenta en nuevos ordenamientos y renegociaciones sociales. En primer lugar, es evidente el posicionamiento de un nuevo factor clave basado en la microelectrónica y que deja atrás los modelos organizacionales y la racionalidad basada en la fuerza de trabajo “músculo” como estrategia de acumulación en el mundo capitalista.

En segundo lugar, es importante destacar que estos cambios no sólo se traducen en una racionalidad que coloca en escena el metaconocimiento –conocimiento sobre el conocimiento- como eje reticular de la acumulación de capital, sino en una profunda transformación paradigmática que se evidencia en el campo de las relaciones laborales en concordancia con los cambios puestos de manifiesto en los diversos campos del quehacer humano, que revela una especie de crisis en los modos de producción de conocimiento y en los nichos preferenciales de la construcción de saberes.

El rostro de la crisis que se produce a nivel de la producción de saberes y de la comprensión de lo real vivido (socio estructural) y lo real soñado (socio simbólico) tiene una perspectiva pluridimensional. De esta forma, no hay al parecer lugar para las certezas convencionales y el principio de incertidumbre se convierte en la marca de la bestia en nuestras frentes. El síndrome Pilato, la angustia por “la verdad”, asume un rol de teatralidad, más que la fuente clave del compromiso social; ambas direccionalidades reclaman no sólo las dimensiones explicativas del enfoque cuantitativo que dominó el espacio de investigación en las ciencias sociales sino que exige la búsqueda de complementariedad en las nociones posibles del enfoque interpretativo.

Por otra parte, la nueva sociedad que se abre paso, tiene también la particularidad de desdibujar un marco de subjetividad radicalmente distinto. La noción del hombre y de “lo humano” se ha transmutado, hasta el punto de que hoy parecemos vivir “muchas vidas al mismo tiempo”, en un contexto transcomplejo y dinámico. Se trata de un mundo donde las líneas duras del pensamiento se desactualizan permanentemente; allí, existe una marcada obsesión por la competitividad y la excelencia. El lugar del “hombre” en su sentido genérico, parece disolverse cíclicamente en el aire.

Esa visión transcompleja que se impulsa desde la cosmovisión de nueva sociedad, tiende a arreglar cuentas con los imperativos del paradigma de la cientificidad. La preeminencia del logos (razón analítica) se coloca en entredicho al tiempo que se refuerzan las tendencias que sobrevaloran la importancia de los planos intuitivo-emocionales como despliegues  significativos de la direccionalidad y el sentido de los saberes sociales. En ese orden, una nueva realidad tiende a promover los procesos de complementariedad en una clara reivindicación del sentimiento como lógica sensible y diferenciada. Se apela en consecuencia a la posibilidad de integración metanoica del pensamiento que toma en cuenta tanto la razón analítica como los planos intuitivos.
Desde este escenario, el lugar de la empresa y de las relaciones laborales se tensa holográficamente. La concepción del trabajo vuelve a retomarse con una clara tendencia a privilegiar el trabajo intelectual y las redes de innovación tecnológicas. El conocimiento se torna así en un componente clave de la productividad y en ese contexto, demanda fuertes lazos de reingeniería social y una redefinición integral del mundo del trabajo, de sus implicaciones éticas y de responsabilidad social. La empresa –en la medida en que los hilos de la globalización la fuerzan a una competencia económica y cultural más abierta- necesita no sólo reinterpretar su rol ante las políticas públicas y el Estado, sino reconfigurar su relación con el entorno social y la comunidad. En ese intersticio tiene lugar el debate acerca de las conotaciones de responsabilidad social de la empresa.

Por lo tanto, ese repensamiento en torno al rol de la empresa en la globalización planetaria no es posible, sin embargo, sin una mirada a fondo de una nueva perspectiva ética. Se trata de una ética de la responsabilidad que no se circunscribe a una simple renegociación con los actores sociales en los cuales se tiene como hito principal al Estado; en el caso de América Latina, por mucho tiempo el éxito empresarial ha dependido sustancialmente de esa renegociación Estado-empresarios, como un nuevo eje de aproximación hacia el sistema laboral en su conjunto. Ya no se trata simplemente de discutir los acuerdos obrero-patronales en términos salariales sino de repensar la interacción del hombre con el sistema mundo.

La noción ético-empresarial posmoderna centrada en el principio de la responsabilidad compartida, simbiótica supone, en consecuencia, la necesidad de desdibujar una visión macrosocial de amplios alcances. El principio de interrelación armónica obrero-patronal se expande en términos integradores con la comunidad. Si bien el rol fundamental de la empresa no es el de resolver los asuntos-problemas ligados a la exclusión social, la pobreza y el resto de las injusticias sociales (esta responsabilidad corresponde principalmente al Estado y a la ejecución de sus políticas públicas) los efectos de la crisis generalizada en lo social no le son ajenos. De allí el impacto que tiene la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el mundo globalizado, competitivo y multipolar de nuestro tiempo.

Desde el discurso precedente, se entiende que toda corporación es una institución  sujeto de derechos y obligaciones, tanto legales como morales en la sociedad; según cómo proceda desde el punto de vista legal, y moral, perjudicará o beneficiará a sus miembros y al conjunto de la sociedad.

Ahora bien, la corporación no es una entidad abstracta sino que está dirigida por sujetos o personas que toman decisiones. Son estas personas individualmente consideradas las que ejercen la responsabilidad moral de la empresa y las que pueden constituir el ideario de la responsabilización normada como ética en tal campo.

De todas las opciones que acabamos de mencionar, parecería que la responsabilidad moral de la empresa debe ser cargada, en primer lugar a los individuos ubicados en el nivel gerencial de la empresa; en segundo lugar, a todos los trabajadores que, sabiendo que una determinada conducta estaba perjudicando a la sociedad, se hicieron indiferentes al mal causado y, como se dice en sentido provenzal "miraron para otro lado".

Entonces, toda empresa es un sistema corporativo de interacciones. Hay algunos que ejercen todo el poder de dirección y centralizan las informaciones correspondientes, son los actores hegemónicos de la verticalidad organizacional. Sin embargo, todos los miembros de la organización, en la medida que generan o transfieren información, y en la medida que contribuyen a hacer efectiva una decisión, también son corresponsables de no ejercer el derecho a la objeción justificada de conciencia; emerge entonces la disquisición sobre ética y responsabilidad social tanto en la organización como en las relaciones laborales.

Reflexiones derivadas

La preocupación  por parte de quienes le interesa el tema  de la ética y la responsabilidad social en las relaciones laborales, tiene su relevancia en la necesidad  considerar  los cambios que se están desarrollando en el  sistema productivo, los cuales han influido  en las últimas décadas en la actividad laboral. Por ello es cada día más evidente introducir consideraciones en la necesidad de cambios  en los sistemas axiológicos que imperan  en la relación capital trabajo.

 En el caso de América Latina y específicamente  Venezuela  los cambios  a nivel de tecnologías de la información y la comunicación  están presentes, lo que ha provocado a nivel de estos países  la revisión  de sus políticas laborales en todos sus ámbitos  en la necesidad de búsqueda de políticas más concretas. Se espera que éstas giren en torno  a la ética y la responsabilidad social empresarial como marcos referenciales  simbióticos que crean nuevas instancias e iniciativas en las relaciones laborales, desde la  transformación  de las estructuras productivas conjugadas en el viejo esquema animalesco de  la lucha de clases.

 En este sentido, es notorio  el reconocimiento  al proceso globalizador,  el cual ha  introducido modificaciones importantes en los países de América Latina. Desde esa propuesta, se asumen constantemente  reformas económicas, políticas  y sociales  de cara   a los modelos de competencia que se han venido imponiendo en el mundo de hoy, cuyas bases argumentales radican en la innovación tecnológica  y la necesidad  de lograr ejes armónicos desde las propias necesidades de los trabajadores. Se intenta así, fomentar  los requerimientos de una empresa puesta al servicio del ser humano.

 Así mismo,  el reconocimiento  de la reconfiguración de las relaciones laborales  y  la influencia de la globalización,  hacen suponer  que el escenario empresarial  se perfila hacia una mayor flexibilización de  las relaciones laborales, lo que permite la generación de la  nueva visión axiológica integrada a las personas; en ella, el componente ético y responsabilización  pasa  a estar en el primer plano. Cuando se trata de las relaciones laborales, la direccionalidad de las evidencias derivadas de lo ya examinado insta a repensar la arquitectura de conceptos que sostiene al marco explicativo e interpretativo de lo nocional ético, de la responsabilidad social y de su impacto en la dinamica del campo laboral.   

Por otra parte, en el escenario empírico que configuró el espacio constructivo del objeto de estudio, los actores laborales  presentes  en la sociedad informacional  se mezclan en la búsqueda de acuerdos, alianzas, convenios  y alternativas  para revisar los procedimientos  normativos  y adecuarlos a este nuevo escenario  competitivo. La emergencia  consiste en adaptar la masa trabajadora a los nuevos sistemas  de producción  flexibilizadores, lo que obliga a fijar consideraciones sobre el respeto al valor axiológico del ser humano.

 En consecuencia, el eje temático de la ética y la responsabilidad social empresarial se centra fundamentalmente en la construcción de un discurso orientado  a  impulsar en el  saber, un espacio axiológico que tome en cuenta la  interacción armónica  trabajador- empresa- sociedad -  mundo  natural, como nuevo eje de la visión ética en el mundo del trabajo. Se trata así, de impulsar la responsabilidad social empresarial como epicentro que defina el marco de las relaciones que configuran el marco filosófico-conceptual imprescindible para la comprensión del mundo del trabajo en esta primera década del siglo XXI.

Girando el eje de interés a la revisión de los hallazgos del estudio que sirve de columna vertebral a esta investigación, puede afirmarse que la comprobación de la hipótesis mediante la valoración de la interacción de los factores conceptuados por los dos segmentos muestrales abordados en el estudio, evidencia  asociatividad entre los niveles de dominio  sobre las concepciones de la ética  y de la responsabilidad social empresarial  sobre  los fundamentos de las relaciones laborales. Se revela así, que en la concepción tradicional del campo de trabajo y sus regulaciones normativas, estas últimas se afincan en las nociones de ética normada y de responsabilidad social revestida de altruismo, dejando ver sólo la punta del iceberg en el cual se asocian nociones y operatividades contradictorias del mundo económico y social del productivismo empresarial; quedan ocultos los tratamientos que se dan a la condición humana del trabajador, el alcance socializante del trabajo y la preservación de la interacción armónica hombre sistema mundo.

De igual manera, la confrontación de los resultados estadísticos en la investigación, indican que no hay asociación entre el nivel gerencial y las relaciones laborales, pero hay convergencia en la percepción de los gerentes sobre la ética y la responsabilidad social empresarial.  Este fenómeno impone plantearse como opción resolutiva proximal un nuevo discurso que haga consistente  la orientación de las relaciones laborales con las exigencias del cambio constante que plantea el ideario posmoderno del trabajo. En el caso de los estudios sociales del trabajo, es necesario afincar la orientación de las investigaciones hacia la búsqueda de convergencia en las interpretaciones que puedan darse al fenómeno de implicación: ética, responsabilidad empresarial y relaciones laborales.

Desde esta perspectiva, las nuevas relaciones laborales deben ser vistas como una simbiosis contentiva de los intereses de los trabajadores, empresarios, contexto social  e  interacción armónica  trabajador- empresa- sociedad -  mundo  natural; esto en correspondencia con la necesidad de redimensionar la arquitectura conceptual que sostiene la visión adaptativa de las relaciones laborales.

 Por otra parte  en relación con las entrevista  de los informantes clave  se denota ampliamente la necesidad de cambio en la visión que se tiene sobre la ética, la responsabilidad social y las relaciones laborales en las empresas seleccionadas como centro de interés de la investigación. Dicho cambio, evidenciado en los discursos, tiene como trazos sígnicos la globalización, las transformaciones en el mundo del trabajo y la imposibilidad de los sistemas conceptuales tradicionales para dar cuenta de la rápida transformación de la teoría asociada a la Sociología del Trabajo.

Desde este trazado, se reconoce que es común encontrar nociones arraigadas en la más acerada visión de la linealidad en el quehacer de las empresas. Por lo tanto, éstas se revelan como estructuras jerárquicas verticalizadas que obedecen a los esquemas axiológicos de  la gerencia tradicional, aunque sin delastrarse de las concepciones ligadas a la ética y la responsabilidad social empresarial. Esta modalidad impacta de manera directa el alcance informativo que las empresas hacen respecto a su visión, misión y valores, así como a la tarea funcional de desempeño.

 En el caso de las empresas del sector telecomunicaciones, aquellas que ocupan el subsector de telefonía móvil, no escapan de esta estructura conceptual tradicional a juzgar por lo expresado por los informantes; de allí se desprende que la noción ética está direccionada por el elemento moral que orienta la práctica social y la dinámica laboral, quedando encubiertas las formas que subyacen en el campo de las interacciones que se producen en los grupos informales que hacen vida activa en el seno de cualquier empresa. En el caso de las de telefonía móvil, éstas coexisten con las más rancias visiones de la representatividad de la ética normativa y de la moral como expresión visible de la ética.

La necesidad de cambio, se hace evidente también en el fenómeno transformacional del trabajo que se contrapone a la visión laboral tradicional, que ya no es la vieja formula T = f . dx, sino la comprensión, interpretación y aplicación, desde la complementariedad hermenéutica de nuevas concepciones asociadas al trabajo.  Esto incluye la redimensión axiológica coligada a la noción de responsabilidad social empresarial, en el marco de la complejidad de las relaciones laborales en este segmento epocal del siglo XXI. 

La valoración atributiva del contenido extendido de la axiología de la empresa se convierte entonces, en un factor incidente en las relaciones laborales, lo que permite la emergencia de otras instancias de relevancia vinculadas al contexto social de la empresa, al contexto natural de ubicación de la organización y al seguimiento de las convenciones internacionales vinculantes con la atención plena de los contenidos normativos. Todo ello habrá de traducirse en mejores modos operacionales de la responsabilización de la empresa.
         
La revisión de los criterios expresados por los informantes revela también que las organizaciones empresariales de telecomunicaciones se mueven en el espectro funcional de la acumulación de riquezas, lo que provocó un movimiento radical del Estado venezolano orientado a  reasumir el control de tales entidades organizacionales (capitalismo de Estado). Más allá de las consecuencias sociales, económicas, jurídicas e institucionales de esta tendencia, es necesario indicar la profundización de las contradicciones entre el discurso socializante de la nueva gerencia del aparato estatal y los resultados a corto plazo: se repiten los mismos errores de concepción y de procedimiento de la antigua gerencia.

 De allí que se promueva desde estas empresas de telefonía socializadas la generación de informalización, el empleo temporal, el descontrol de la interacción armónica con el ambiente y una fuerte propensión a la desregulación. Tan igual que en las grandes corporaciones privadas.

Los elementos  de configuración provenientes de la investigación, permiten  describir que estamos en presencia  de la configuración de un nuevo sistema axiológico para las relaciones laborales -a partir de las variaciones que asumen la ética y la responsabilidad social-  cuyo marco accional  es lo que conocemos en Biología como simbiosis; es  decir, un tipo de interacción entre dos o más organismos, en la cual cada uno de ellos conserva las propiedades particulares, en una fórmula asociativa que liga las potencialidades de cada uno.
 
En este sentido, la  Ética  y Responsabilidad Social sirven de eslabón  para respaldar el establecimiento de nuevas concepciones sobre las relaciones laborales, que  revelen mutuo beneficio entre las  partes constituyentes y demás entidades con las cuáles deba interactuar para poder desarrollarse  a los fines de alejarse de  los  tradicionales niveles de  ética y responsabilidad social. Es simplemente la complejidad de lo sustitutivo para el aforismo cotidiano: Yo gano – yo te perjudico,  y su contraparte: yo gano – y tú no pierdes; esto en administración se entiende como ganar-ganar. Todo ello con miras a posicionar el espíritu de productivismo y acumulación de riqueza en la empresa.

Esta acepción coincide con la visión que Parra (2006) asocia con la imagen del diamante: por cualquier cara que se le mire siempre se observará la totalidad; se verá la intensidad y transparencia de lo mirado. Se trata de visualizar la integración de la realidad a partir de sus diversos rostros. Este podría ser un paso importante para repensar una nueva noción de la ética y de responsabilización basada en el mutualismo y que puede aplicarse perfectamente al mundo del trabajo. En este punto se coincide con Margulis (2002), quien afirma que la simbiosis es el principal agente de la evolución. Ella considera que la evolución está fuertemente basada en la cooperación, interacción, y dependencia mutua entre organismos, tal como debe ocurrir en un escenario en el cual prevalezca la creatividad y la innovación aplicadas a las relaciones laborales de cara al siglo XXI.
 
Respecto a lo expuesto, Margulis y Sagan (2003), sostienen que "La vida no conquistó el planeta por combate, sino por cooperación”. En este sentido la simbiósis de las relaciones laborales en la sociedad neotecnologizada debe suponer que ambas partes -trabajadores y empresarios-, coincidan en el interés de establecer una relación de duración  y en la que se especifiquen los términos del intercambio en el cual se van a pactar concretamente los resultados que el empleado debe aportar a la organización y lo que ésta le reportará a cambio.

En términos de los resultados del estudio, la empresa espera que el trabajador logre un rendimiento inmediato, un compromiso y disposición a adaptarse a los cambios que vayan surgiendo en el contexto de trabajo; en la práctica social, esto ocurre siempre y cuando la empresa gire su mirada hacia una visión con sentido humano. Asimismo, el trabajador  espera de la organización obtener una experiencia que le permita seguir desarrollando su carrera profesional y elevar su calidad de vida. Esto debe corresponder con su cualificación y sus características personales, en un ecosistema social donde el sentido de lo humano sea la prioridad y se ponga de manifiesto en forma preponderante.

Acotaciones de cierre

La perspectiva teórica que se promueve desde los resultados de la investigación, permite exponer los siguientes argumentos:

-Una revisión de los enfoques conceptuales de las disposiciones éticas tradicionalmente empleadas en la explicación del alcance de las relaciones laborales -en las cuales ocupa lugar preponderante la idea de responsabilidad social empresarial- indica que los enunciados declarados por las empresas en la visión, misión y valores se constituyen a partir de las aristas conceptuales identificadas con la postura epistémica de la economía matemática, de la administración jerárquica y de la idea fuerza del trabajo anclado en el productivismo empresarial. De allí que la noción de ética adquiere valor en la conducta moral de la empresa, generalmente desde el altruismo, como respuesta al requerimiento del entorno social en la cual ella se mueve.

-Frente a la acerada idea del mecanicismo que gobierna las condiciones de trabajo en las empresas de telefonía, subsector telefonía móvil, la ética normativa, la responsabilidad empresarial vista como altruismo y la cosmovisión de las relaciones laborales aferradas a lo contractual, son sólo nichos para el cumplimiento del mandato normativo que favorece a la empresa. Se revela entonces, un marcado desconocimiento por parte de los miembros del equipo gerencial de las nuevas concepciones sobre eticidad, responsabilización y relaciones laborales. En consecuencia, hay una confrontación evidente entre lo nocional teórico y la operatividad conceptual de las categorías base del estudio, lo que deja ver un problema de corte epistemológico propio del requerimiento de nuevas arquitecturas conceptuales para los estudios sociales del trabajo.

-Los factores asociados a la ética, la responsabilidad social y su connotación con las relaciones laborales en las empresas del subsector telefonía celular en Venezuela -que en este estudio configuran los espacios propios de lo sociolaboral, lo laboral contractual y lo atinente a las condiciones de trabajo- conducen a exaltar la necesidad de promover una nueva visión sobre la articulación de estas categorías con la noción innovadora de relaciones laborales adaptativas. Se aspira así, que estas no se correspondan con la linealidad del pensamiento hegemónico dominante sino que asuman un giro en dos perspectivas: el sentido social del discurso sobre los aspectos sociales del trabajo y la recuperación del sentido de lo humano, en tanto a componentes claves y autorreferenciales de las relaciones laborales de cara al siglo XXI.

-La simbiosis intereses individuales-intereses colectivos, como patrón configurativo del nuevo ideario de las relaciones laborales, emerge potenciada por las nuevas nociones ligadas a la ética y la responsabilidad social desde las cuales se intenta lograr una convergencia mutualista, como salida resolutiva al problema tanto epistemológico como operacional de las relaciones laborales.

-La simbiosis autorreferencial de las relaciones laborales genera una nueva discursividad en los sitemas axiológicos empresariales que mueve la arquitectura conceptual de la visión ética y la responsabilización en el mundo de las relaciones laborales. A partir de allí, luce pertinente promover la recuperación del sentido de lo humano en cualquiera de los planos que conforman la interacción ser humano-empresa-sistema mundo natural. 

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