MODELO DE ESTRATEGIA EMERGENTE Y SU APLICACIÓN EN LAS PYME DE MÉXICO EN AMBIENTES DE INCERTIDUMBRE. UN ESTUDIO CUALITATIVO EN EMPRESAS DEL SECTOR AUTOMOTRIZ

Marco Antonio Ortega Martínez

1.2.3. Dimensión cultural

El aspecto cultural de las PYME tiene varios perfiles, entre ellos el familiar, que está, por supuesto, totalmente ligado con las empresas familiares, el liderazgo, la sucesión administrativa, así como la ética (incluyendo religión) en la administración y en las decisiones (Bruton, Ahlstrom y Obloj, 2008).

Hablar de las empresas familiares tiene una connotación hacia el liderazgo que ejerce la persona que sustenta la posición principal dentro de la familia. El dueño-director es quien va a determinar el enfoque de la empresa (Richbell, Watts y Wardle, 2006) e inclusive, los objetivos a alcanzar y su planeación. El director de la empresa, por ser el que llega a tomar las decisiones, es quien imprime el sello personal a la misma. Las características del dueño que señalan estos autores son la edad, la experiencia, la educación, la historia empresarial, la posición previa, el tamaño de la empresa previa y la experiencia en el sector. Asimismo, en estas empresas se imprime la propia esencia del dueño mediante los atributos de identidad (Hoang y Gimeno, 2005) a saber: dinamismo, individualismo, autonomía, y toma de riesgos.

La cultura mexicana aún mantiene sus raíces en la familia como elemento fundamental de la sociedad, así pues, las empresas familiares siguen un patrón mediante el cual el jefe de familia y fundador de la empresa es el que posee la autoridad organizacional y social para la toma de decisiones (Kelly, Athanassiou y Crittenden, 2000). Estos autores resaltan el hecho de que la centralización de autoridad descansa en el fundador de la empresa, pero también puntualizan el factor social como elemento que refuerza en una sola persona la base para la continuación de la firma. Es de considerar que en aquellas empresas familiares donde llega a formarse un consejo de administración, se mantiene también al dueño-fundador como un elemento que fortalece las decisiones, estrategias y rumbo de la organización (Vooideckers, Van Gils y Van den Heuvel, 2007). El dueño-director, de nuevo, influye con su identidad personal en la forma de trabajar del consejo de administración.

La participación que tienen las familias dentro de la MIPYME conlleva a un compromiso total para salir adelante y formar una empresa de éxito, en este sentido se fomenta una actitud de altruismo hacia la empresa, mediante la cual cada miembro está dispuesto a sacrificar más en el corto plazo para lograr el beneficio a largo plazo (Schulze, Lubatkin, Dino y Buchholtz, 2001) y ello, a su vez, conduce a la flexibilidad de decisiones, la reducción de la burocracia y el número de empleados (Carney, 2005). De esta manera, las empresas familiares son más adaptables a las estructuras orgánicas, es decir, son organizaciones que permiten la flexibilidad y agilidad para la toma de decisiones (Goffee y Scase, 1985). Estas empresas adoptan la cultura de la familia en su forma de proceder y en su toma de decisiones, de manera que se afirma que la familia y su cultura son los generadores de negocios (Kay y Heck, 2004).

Fomentar la creación de este tipo de empresas es importante en las economías emergentes, como es el caso de México, para ello se deben eliminar los obstáculos que hay para la creación de empresas; Emilio Zevallos (2003) indica que entre los aspectos a subsanar para incentivar la MIPYME se encuentran:

• finanzas

• tecnología e información

• comercialización y comercio exterior

• estructura regulatoria y competencia

• organización y cooperación

• recursos humanos

Autores como Holland y Boulton (1984) señalan algunos otros aspectos que limitan a las empresas familiares:

• estructura de capital

• medición de riesgo

• distribución de recursos

• acceso a los recursos

• visión de la empresa

• sistema de recompensas

Así como la teoría de las empresas familiares se basa fuertemente en la unión familiar como aspecto positivo, también puede encontrar en ella un aspecto de debilidad, dado que pueden presentarse los siguientes aspectos (Donnelley, 1964):

• Conflictos cuando los intereses de la familia y los de la empresa son uno solo.

• Falta de disciplina que es aplicada sobre las utilidades y desempeño.

• Fallas al crecer demasiado rápido en búsqueda de nuevos mercados.

Otro elemento que se debe tomar en cuenta, es que cuando estas empresas son PYME y no tienen un buen gobierno corporativo, están en riesgo de permanecer activas a medida que se acerca el cambio de la segunda o tercera generación. Estudios relacionados con la herencia de empresas comentan que esta parte es una de las etapas más difíciles y debe ser completada de manera satisfactoria. La personalidad del líder impacta en el proceso de transición, así como las reglas y cultura empresarial para efectuar dicho cambio (Stravou, Kleanthous y Anastasiou, 2005). Estos autores definen que la cultura de la empresa, la de la familia y la del consejo de administración son vitales para el éxito en este cambio, puntualizan que el líder de la empresa es un factor determinante en la cultura. Dado que el dueño fundador tiene una fuerte influencia en la toma de decisiones y en la planeación, se entiende que no contempla la necesidad de contar con las reglas formales de gobierno que permitan fijar las acciones a seguir en la sucesión de los mandos directivos. Este descuido ha sido fundamental en la permanencia o desaparición de las empresas. Además de ello, el gobierno corporativo permitirá que con el tiempo se definan las características y los conocimientos que debe tener la persona que aspire a continuar con la dirección de la firma aunado a un proceso de socialización, refiriéndose a que el posible sucesor se va involucrando en la toma de decisiones desde mucho tiempo atrás como medio de capacitación.

La ética en los negocios constituye una forma de mostrar la filosofía y cultura que ha impregnado el dueño-director en la empresa como lo indica Donnelley en su artículo publicado en Harvard Business Review (1964) y en el que afirma que en las empresas familiares existe, entre otros aspectos, una “sensibilidad a la responsabilidad social y una continuidad e integridad en la administración de las políticas y enfoque de la empresa”. Como ya se mencionó, los miembros de la familia realizan un sacrificio para alcanzar el éxito de la empresa, al cual se ha denominado altruismo, este mismo sacrificio se puede encontrar en la PYME; de acuerdo a Donnelley, cuando honran a toda costa sus compromisos de crédito ante las instituciones bancarias, aún cuando se tenga que ir en contra del beneficio personal; los valores de honradez y responsabilidad son respetados como parte de la ética familiar y del negocio.

Otros autores hacen referencia a la incidencia que tienen en las relaciones empresariales, y a través de ellas, en los resultados, las actuaciones éticas y la calidad moral de las personas (Melé, 1997). Según este investigador, dichas actuaciones están dadas de diversos modos, que a continuación señalamos:

• motivación para el trabajo

• sabiduría práctica (prudencia)

• cultura empresarial

• la reputación o buena imagen

• generación de confianza

La motivación por el trabajo depende, sin duda alguna, en gran medida del grado de satisfacción del empleado, junto con el clima laboral, además de que está condicionada por la calidad humana de los directivos y los compañeros. Ésta puede deteriorarse con la habladuría de compañeros y colaboradores, los efectos negativos de murmuraciones, críticas negativas, propagación de rumores falsos o poco infundados, calumnias, desprecios, etc. son más que conocidos.

Cuando se habla de sabiduría práctica se hace referencia a la prudencia en la toma de decisiones empresariales, acompañada de madurez de carácter, iniciativa y sentido de responsabilidad ante los acontecimientos y situaciones que se presentan. En los servicios es deseable que todos los que trabajan sean un poco directivos y ello requiere de todas estas cualidades que se han mencionado.

El tercer aspecto al que se alude, es decir, el desarrollo de una cultura empresarial, comprende conocimientos, experiencias, prácticas o modos de hacer habituales en quienes pertenecen a la empresa, que están sustentados en determinados valores y convicciones de quienes la forman. El autor destaca que la cultura empresarial incide en el modo de tomar decisiones y en el modo de actuar, o sea, que es algo dinámico, en donde cada uno induce cambios culturales con su conducta.

La reputación o buena imagen ética es sumamente importante para la captación de clientes. Según el profesor D. Melé (1997), es muy importante que exista la profunda convicción de que "una buena reputación de lealtad y honradez en los negocios es uno de los principales activos empresariales, que todos los trabajadores deben fomentar con el máximo cuidado".

Algo muy importante en la ética de negocios en México, es la corrupción, aspecto en el que el país está calificado en el lugar 20 de un total de 26 economías calificadas. El estudio publicado por la organización Transparencia Internacional, se basa en la entrevista a empresarios de 26 países a quienes se les cuestionó sobre el uso de pagos indebidos a diversos organismos para poder hacer negocios. México está por arriba de China y Rusia, y las primeras tres posiciones las ocupan Bélgica, Canadá y Holanda.

En los últimos años se ha desarrollado, en las empresas mexicanas, el concepto de empresas socialmente responsables (RSE) o Corporate Socially Responsible (CSR), el cual incluye en su descripción los valores de calidad de vida y compromisos con los accionistas y la sociedad para que las empresas cumplan con su deber de respeto a todo su entorno y no que sólo busquen utilidades monetarias a costa de otros daños. El Banco Mundial en el Consejo para el Desarrollo Sustentable ha emitido la siguiente descripción de las RSE:

Es el compromiso continuo de las empresas para tener un comportamiento ético y contribuir al desarrollo económico al mismo tiempo que se mejora la calidad de vida de los empleados y sus familias así como de la comunidad y la sociedad en general.

En este contexto se está creando en América Latina una nutrida red de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la difusión y trabajo conjunto con las empresas en el tema de la RSE, especialmente en inversiones hacia la comunidad y la acción social (Gómez y López, 2008). Los países que están a la vanguardia en este trabajo son Brasil y México, sin desestimar lo que están haciendo al respecto otros países como Chile, Colombia, Venezuela, Uruguay, Argentina, Ecuador y Perú, así como la red Centroamericana, especialmente Guatemala, El Salvador y Costa Rica.

Contra este trasfondo, el sector privado ha desarrollado un conjunto de actividades orientadas socialmente, de las cuales sólo una pequeña parte corresponde realmente, o se aproxima, al concepto de RSE que aquí se ha definido. Hay un número substancial de actividades desarrolladas por empresas influyentes, este es el caso de Lorenzo Servitje, del grupo Bimbo, Roberto Hernández, de BANAMEX, Carlos Slim de Telmex, o Manuel Arango, de Concord, S.A. y fundador del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI).

Estudios realizados por CEMEFI, por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y por Zimmat, indican que un número creciente de empresas participan en dichas actividades, aunque los montos involucrados son relativamente pequeños y la mayoría de las iniciativas carecen de un plan permanente. No hay fuentes muy completas que provean un cuadro fidedigno de la magnitud real de la actividad

En México, el Banco Interamericano de Desarrollo en conjunto con la Universidad Anáhuac (Iturbide y Reyes, 2009) llevaron a cabo un proyecto en el cual participaron grandes empresas que han adoptado la filosofía de ser una RSE y por medio del apoyo financiero del BID se encaminaron a 100 PYME a que integren los mismos principios para ser socialmente responsables. Las empresas incluidas en este proyecto son CEMEX, Coca Cola, FEMSA, Grupo Modelo, Grupo Zapata, HOMEX, Novartis, Santander, Sony y Wyeth.

De acuerdo a la información proporcionada por la Universidad Anáhuac, se lograron los siguientes resultados:

• Gracias a mejoras en la productividad y/o a la disminución de costos de operación las ventas anuales aumentaron, en promedio, 29% y la generación de nuevos empleos, 18%.

• Todas las PYME alcanzaron un mayor nivel de madurez y el gran éxito fue dejar el 20% de éstas en el estado más avanzado, es decir, de mejora continua.

• En las PYME con mayor organización, así como aquéllas que involucraron más a sus colaboradores en el proceso, se observó una mejora en los reactivos del clima organizacional y del estilo de liderazgo, principalmente en la comunicación interna y en la participación de los empleados en los procesos de planeación y toma de decisiones de la empresa.

En general, la Universidad Anáhuac (Iturbide y Reyes, 2009) reporta que se pudieron definir algunas líneas de acción y un patrón para futuras empresas que piensen tomar este modelo de gestión. Además se logró eliminar algunos paradigmas como:

• La RSE es diferente a la filantropía.

A veces es difícil de desasociar estos conceptos, lo cual limita la acción y provoca confusión sobre el alcance de la RSE en materia de rentabilidad, competitividad y permanencia en el mercado de las empresas.

• La gran empresa es un socio estratégico de las PYME en la implantación de esquemas de RSE en éstas.

El mayor liderazgo y pro actividad de la empresa grande, con sus proveedores, distribuidores o clientes PYME, redunda en mayor eficacia en el logro de resultados inmediatos y genera mayor adhesión e incentivo en las PYME a realizar mejoras.

• La adaptabilidad y ejecución de acciones de RSE en las PYME en sus procesos y sistemas, requiere tiempo y acompañamiento.

Distraer a las PYME de su operación cotidiana para entrar en un proceso de capacitación y consultoría no es una tarea fácil, por ser incluso un asunto de supervivencia de éstas. El proceso requiere de un acompañamiento cercano de los consultores involucrados y de que se adapten a los tiempos de las PYME.

• La mayoría de las necesidades identificadas en las PYME comienzan por la autorregulación, lo que significa un tema fundamental para implantar medidas de RSE.

Es decir, desarrollar negocios más estructurados con objetivos y metas bien trazados, un gobierno empresarial articulado y perfiles de puestos definidos, procesos descentralizados y comunicados, así como un planteamiento claro de la misión, la visión y los valores.

• La RSE es una forma de rescatar el capital social en la empresa.

La gran empresa y la PYME pueden conformar una red social para incidir en programas de voluntariado y apoyo a la comunidad.

Por medio de este esfuerzo se busca diseminar la importancia de mantener la ética en los negocios. Desde el punto de vista educativo y de capacitación, universidades e institutos han desarrollado programas para empresarios para impartirles cursos especializados que creen la conciencia de ser responsable ante la sociedad, de la misma forma en que se busca cumplir con la responsabilidad frente a los accionistas.

El desarrollo de una cultura de empresa socialmente responsable busca que las empresas tengan en sus objetivos el beneficio a la sociedad y no sólo de quienes están directamente ligados con la empresa (Carroll, 1999).

Las características de una empresa sustentable son: armonización, unión de objetivos sociales y medios ambientales, gestión orientada a los requerimientos de los grupos de interés, haciendo referencia a Tschandl y Zingsheim (2004). De este modo, se puede decir que la sustentabilidad empresarial alberga todos los aspectos de la RSE y los objetivos que se tienen a nivel social y ambiental a un nivel de sociedad y la contribución que se tiene al desarrollo sustentable (Portales y García, 2009).

Las investigaciones sobre sustentabilidad empresarial han mostrado tendencias hacia la indagación de otros conceptos que se conjugan para cumplir con aspectos de gestión empresarial, pero también cuidan la competitividad, el impacto interno y externo, las relaciones con la sociedad, la transparencia y la comunicación (Portales y García, 2009), elementos que se integran en un modelo sustentable de la empresa. De acuerdo a estos autores, el concepto de modelo sustentable se ha desarrollado principalmente investigando sobre las grandes empresas.

Estos autores señalan que la gestión de sustentabilidad emerge del interior de la empresa hacia el exterior, por lo mismo, la base de este desarrollo es la gestión global.

Los primeros resultados que se obtuvieron en una prueba piloto muestran que las empresas MIPYME enfocan la sustentabilidad principalmente en la gestión global y en la competitividad; lo cual es indicativo que en la MIPYME, el enfoque es hacia los resultados y hacia el logro de los objetivos trazados en su estrategia de corto y largo plazo, mientras que la dimensión en segundo lugar fue la competitividad, aspecto que está muy ligado con las capacidades internas de la empresa para responder a las demandas del mercado y asegurar su permanencia.

Los valores culturales en la familia mexicana tienen una fuerte influencia del catolicismo, religión que se profesa en una amplia mayoría y que al igual que lo indica el confusionismo, motiva a que los empresarios en las PYME tiendan más al paternalismo, la inseguridad y la posición defensiva (Chan y Foster, 2001). El sentido de religiosidad o espiritualidad son factores que afectan la actividad económica. Kale (2004) señala que la religión y la espiritualidad se han involucrado en los procesos de globalización, y a su vez han sido afectadas por la globalización misma. La Iglesia Católica en México, por medio del artículo Valores éticos y pragmatismo del empresario mexicano, menciona el rol que debe jugar el empresario católico tanto en la generación de empleos, remuneración y capacitación. Si bien indica que es importante la generación de utilidades como fin principal de la empresa, argumenta también que el bienestar del trabajador, no sólo en la empresa sino fuera de ella, debe ser una misión importante a seguir.

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