CUARTO MUNDO: LA ACCIÓN EXTERIOR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS COMO INSTRUMENTO DE CAMBIO Y RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL 1992-2007

Joseba Iñaki Arregi Orue

6. DÉCADA DE LOS 90: AMPLIO RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL


La Celebración del V Centenario del Descubrimiento de América; la Cumbre de Río de 1992 que dio nacimiento al Desarrollo Sostenible (SD) como paradigma alternativo de desarrollo; la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993; la Declaración de 1993 como Año Internacional de las Poblaciones Indígenas; la Declaración del periodo 1994-2004 como Década de de los PIs por parte de la ONU; el levantamiento Zapatista de 1994; las Cumbres Antiglobalización de Seattle, Genova, Porto Alegre y la Cumbres contra el Racismo y la Xenofobia de Durbam en 2001 marcaron importantes hitos en la movilización indígena internacional y son indicadores de la pujanza de este actor internacional emergente.


Con estos logros consiguen participar con voz propia en una Sociedad Internacional que hasta entonces los había excluido, silenciado y rechazado. Esta presencia marca el cenit del proceso de deconstrucción y crítica a la ideología colonialista que subyace en el derecho internacional (Cirkovic, 2006), que se manifiesta en un sentimiento de superioridad con respecto a los PIs.

6.1 EL FINAL DE LA GUERRA FRÍA: CÉNIT DE LA ACCIÓN EXTERIOR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

La desaparición del Imperio Soviético y la implosión que dio lugar al nacimiento de nuevos Estados-nación mostró a la sociedad internacional el vigor y la pujanza de los movimientos étnicos a nivel mundial y planteó la cuestión de cómo debía responder la sociedad internacional a este resurgimiento étnico de dimensiones globales.


…the failure of the communist regimes to subordinate ethnic to class identities has demostrated the enduring pull of ethnic ties in the contemporary world. The emergence of fundamentalistic Islam demostrated both –marxist and liberals- were wrong in believing that the growth of technology would necessarily lead to secularization. It is now widely understood that modernization threatening cultural identities stimulates their resurgence and the growth of religiosity demonstrates the powerful attraction of transcendental sentiments as an ordering element in human relations as a way to explain collective misfortunes (Weiner, 1992:317).
La desaparición del Segundo Mundo supuso un deshielo ideológico y político que permitió la visualización de los conflictos indígenas cuya existencia había denunciado a escala mundial el Cuarto Mundo. Es más, el advenimiento de las democracias a escala mundial y la resolución de conflictos en Nicaragua, Salvador, Guatemala, Filipinas, Bangla Desh, Sudáfrica, Perú, etc., presentó nuevas oportunidades para la movilización política de los PIs (Dunaway, 2003). Además, el desarrollo de las nuevas tecnologías (Seton, 1999), el reforzamiento de la presencia y participación de las ONGs internacionales (Keck & Sikkin, 1998), la preocupación internacional por la resolución de conflictos y la promoción del buen gobierno y la democracia (Gurr 1994), la apuesta por multilateralismo, el multiculturalismo, la gobernanza (Cleveland, 1993; Martí i Puig, 2004), la participación y descentralización como principios directores del desarrollo sostenible (WCED,1987) constituyen el marco internacional que facilita la emergencia del Cuarto Mundo como nuevo actor internacional en esta década. En este contexto los PIs encontraron una plataforma internacional de apoyo a sus reivindicaciones desconocida hasta entonces.
Junto con estos factores, la conmemoración del descubrimiento de América por parte de España, EE.UU. y el Vaticano generó una actividad indígena de dimensiones desconocidas. Este importante "mito fundacional" para los Estados trajo la reacción de movimientos indígenas de todo el mundo. Ya la Conferencia Internacional de 1977 había pedido que el día 12 de octubre fuese considerado como el Día Internacional de la Solidaridad y Duelo a favor de los PIs (Ortiz-Dunbar, 2004). La celebración de la llegada de Colón provocó la movilización indígena en esos años (Morris 1992, Cultural Survival, 1992) que alternaron la denuncia con la presentación de alternativas de futuro basadas en la negociación entre el Cuarto Mundo y los gobiernos.


We can not let the confrontation of the past dictate the shape of the future. Government to government, we can work together toward a better tomorrow (Bill Frank Jr., Nisqually Indian, aip. Burger, 1990:144).
La efectiva movilización indígena desarrollada durante los años ochenta puso en crisis la ideología de la modernización y mostró los efectos negativos de los grandes proyectos desarrollistas. De la misma forma, los PIs fueron capaces de mostrar los efectos del colonialismo interno y las guerras del Cuarto Mundo libradas contra ellos que tenían serias consecuencias para sus pueblos y ecosistemas. En este ambiente crítico la celebración del Descubrimiento y Conquista de América encontró una férrea oposición y se convirtió en un acicate para la movilización indígena. La tendencia era a favor de la multiculturalidad y de condena de las iniciativas asimilacionistas y ecocidas de anteriores décadas.


En 1991, la UNESCO celebró en Ottawa una conferencia sobre los 500 años de experiencia indígena que contó con la asistencia de 800 participantes de América, Filipinas, Australia, Escandinavia, Rusia y África Los asistentes condenaron las experiencias de etnocidio vividas y apostaron por una educación bilingüe e intercultural. Siguiendo esta línea en San Cristóbal de las Casas (1991) y en Oaxaca (1993) se trabajaron temáticas relacionadas con la educación y la interculturalidad. Consecuentemente, en vez de celebrar la llegada de Colón, el Cuarto Mundo pidió a la ONU que 1992 fuese dedicado a recordar los 500 años de opresión y colonialismo sufridos por los PIs. España y EE.UU. rechazaron la propuesta y como alternativa de compromiso se dedicó el año 1993 a los PIs. (Minde, 1995b). Durante 1992 se produjo un florecimiento de organizaciones indígenas y una movilización a escala global. Pueblos Indígenas de África, Asia y la extinta Unión Soviética se unieron al Cuarto Mundo y comenzaron a tomar parte en el GTPI, consolidando el trabajo diplomático realizado.


La lucha que hemos emprendido para que nuestros derechos sean reconocidos y respetados, ha transcendido las fronteras y nuestros propios países para ir directamente al campo internacional. Hemos hecho trabajo de denuncia de parlamentos, diplomático. Hemos ido a los propios salones de la ONU para exigir a este organismo que nos acompañe en nuestra lucha y nuestras demandas (Menchu, 1997:21)
El cenit de esta labor paradiplomática se consigue en 1992 durante la conferencia de Río cuando se produce la primera intervención directa de un líder indígena dirigiéndose directamente a los representantes de los Estados (Burger 1997, Minde 1995, Cooper 2004, Anaya 1997). Los indígenas habían participado en una cumbre paralela conocida como Kari-Oca y habían hecho pública su propia alternativa denominada "La Carta Indígena de la Tierra". La consecuencia más directa de este proceso fue la inclusión en la Agenda 21 de su artículo 26 que está dedicado a los PIs y donde se les reconoce su carácter de aliados estratégicos "major groups". Desde entonces, todos los documentos derivados de Rio reconocen la importancia estratégica de los PIs y su carácter de aliados en estrategias de Desarrollo Sostenible. Este reconocimiento trajo la creación de organizaciones de carácter internacional como la International Alliance of Indigenous –Tribal Peoples of the Tropical Forest.


Paralelamente, Rigoberta Menchu recibió el Nobel de la Paz que constituyó un reconocimiento indirecto al activismo indígena el mismo año que se celebraba el descubrimiento.


Así mismo, Ruslan Kasbulatov, presidente del Soviet Supremo de Rusia, invitó al CWIS organizar una conferencia para dilucidar cómo organizar las relaciones con los 150 grupos étnicos existentes en Rusia (Ryser 1993).
Si en 1992 fue un líder indígena quien se dirigió por primera vez en la historia a un foro internacional de Naciones Unidas (Khosravi, 2006), en la Conferencia sobre Derechos Humanos de Viena, celebrada en 1993, fueron varios los líderes que se dirigieron al plenario (Burger, 1997). Si bien no se aceptó la denominación PIs, ni el derecho de autodeterminación para los PIs, sí que se aprobó la creación de un Foro Permanente de los PIs. Además 1993 se declaró "Año de la Poblaciones Indígenas del Mundo" y se aprobó la decisión 48/163 de la Asamblea General de la ONU que declaraba el periodo 1995-2004 como Década de las Poblaciones Indígenas bajo el eslogan. "Pueblos Indígenas: Una Nueva Alianza". Para apoyar al Decenio se constituyó un Fondo Voluntario y se declaró el día 9 de agosto como "Día Internacional de los Pueblos Indígenas", fecha en la que en 1982 se creó el GTPI. En este mismo año Rigoberto Menchu fue nombrada embajadora de buena voluntad de la ONU.


El alzamiento zapatista de Chiapas de 1 de enero de 1994 puso de nuevo a los indígenas y los conflictos del Cuarto Mundo en el candelero internacional. Paralelamente, en 1994 se aprobó el borrador de Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas, que constituye el núcleo duro de la labor paradiplomática desarrollada en el Grupo de Trabajo de los Pueblos Indígenas. El borrador ascendió un nivel dentro de la escala del organigrama ONU, pasando a la Comisión de Derechos Humanos y su posterior envío a la Asamblea General.
Como alternativa indígena con representantes únicamente indígenas el CMPI propuso el mismo año la Convención Internacional de Derechos de los Pueblos Indígenas (WCIS, 1981).


Fuera del espacio estrictamente ONU, es de destacar la conferencia de Copenhague de 1996 "Visions of ABYA YALA" que marcó un punto de encuentro entre PIs y la sociedad civil internacional y sus redes transnacionales. Los indígenas pudieron dar a conocer directamente sus problemas y alternativas y se trató una larga lista de temas que conforman la agenda indígena. La Declaración de Copenhague de 1996 se une a otras importantes declaraciones indígenas como son la de Kari-Oca (1992) sobre Desarrollo Sostenible, la Mataatua (1993) sobre propiedad intelectual, denuncia de la biopiratería derechos culturales; Phoenix (1995) sobre el Genoma Humano, la Declaración de Leticia (1997) sobre los bosques, Seattle (2000) y Bonn sobre el calentamiento climático (2004).
Como fruto de esta pujanza de la paradiplomacia indígena, junto con la revisión impulsada por expertos del sistema ONU, algunas organizaciones del sistema ONU comenzaron en esta década a revisar sus políticas y líneas de actuación en lo referido a PIs. WIPO, UNESCO, UNDP, WHO, el FMI o el BM y asociados (Banco de Desarrollo Iberoamericano, Banco de Desarrollo Asiático) desarrollaron durante este periodo políticas específicas, y también la UE o la OEA se unen a esta tendencia internacional.


Los reconocimientos cosechados en la escena internacional provocan que algunos países firmen el Convenio169. Siguiendo con esta tendencia, en Canadá, Australia y Nueva Zelanda se toman decisiones que suponen un rechazo explícito a la doctrina de "Terra Nullius", se producen decisiones legislativas que reconocen la existencia del "Native Title", y plantean la necesidad de negociar con los PIs y llegar a nuevos consensos en torno a los viejos Tratados, mediante fórmulas jurídicas actualizadas o a través de nuevos acuerdos. La vía del Tratado se defiende como un mecanismo para dirimir los conflictos entre Estados, gobiernos regionales, transnacionales y PIs (Martínez, 1999). Los gobiernos, sin embargo, siguen prefiriendo la firma de acuerdos frente a la forma más tradicional de los Tratados, los cuales reconocen un status "nation-to-nation" que tiene cabida en el Derecho Internacional. Los gobiernos de Australia y Canadá ilustran esta vía (Short, 2003).
Además, numerosas constituciones de América Latina recogen artículos referidos a los PIs, en los que se reconocen algunos derechos culturales a los mismos. También en Asia los gobiernos de Filipinas, Camboya y Malasia pusieron en marcha legislaciones referidas a los PIs. En Europa (Noruega) y Rusia se reconoce la singularidad de los PIs y se aprueba una normativa especial. En Etiopia, Camerún, Uganda, Argelia y África del Sur se impulsan iniciativas a favor de los PIs. Esta tendencia al reconocimiento de los PIs a nivel estatal y regional tiene también su reflejo en convenios y procesos internacionales. Aún así, muchos de los reconocimientos siguen considerando a los PIs como minoría y sus derechos siguen considerándose concesiones del Estado.


Sin duda alguna, junto a los avances ahora mencionados debemos destacar la consecución de dos auténticos hitos: la puesta en marcha del Foro Permanente de las Poblaciones Indígenas (2001) y el nombramiento de un Relator de Asuntos Indígenas dentro de la Comisión de Derechos Humanos (2002). Su existencia demuestra el nivel de aceptación logrado por los indígenas y su posicionamiento en un alto nivel dentro de la estructura de la ONU.


Si bien la acción exterior desarrollada en la última década ha supuesto un salto de gigante sin parangón en la historia de las relaciones entre los PIs y las naciones-estado, el escenario actual y futuro está caracterizado por una mezcla de oportunidades y amenazas que condicionan la actividad paradiplomática indígena y el desarrollo político del Cuarto Mundo. El Foro Permanente encarna las oportunidades creadas y los obstáculos que tiene que superar la agenda indígena.


6. 2 FORO PERMANENTE DE LAS POBLACIONES INDÍGENAS
El objetivo de contar con una presencia permanente en la ONU al nivel más alto posible dentro de su estructura constituía una vieja reivindicación del Cuarto Mundo. Desde Deskahe hasta los pronunciamientos de los 80 y la conferencia de Nuuk de 1991 se ha recorrido un largo camino que ha tenido como colofón la constitución de este Foro, que asegura la presencia indígena y su participación en asuntos de relevancia local e internacional. Esta presencia resulta fundamental para el proyecto de transformación del orden internacional que tiene el Cuarto Mundo. Se trata de una estructura en la que los representantes estatales e indígenas cuentan con representación paritaria y pueden trabajar conjuntamente. El Foro constituye un hito de la paradiplomacia indígena y un cambio de actitud por parte de una sociedad internacional que históricamente ha contribuido al ocultamiento, invisibilización y no participación en la esfera internacional. De considerarlos inferiores y negarles la condición de iguales (Vickor, 2006) se ha pasado a institucionalizar su presencia y dotarles del carácter de actores internacionales.
La historia del Foro ha reflejado los claro oscuros del Cuarto Mundo, así como las oportunidades generadas y los múltiples obstáculos a los que todavía se enfrentan. La idea del Foro ha supuesto centralizar y coordinar la cantidad de organizaciones, divisiones y comisiones que estaban desarrollando iniciativas y programas indígenas, dentro de la estructura de la ONU. El Foro fue uno de los objetivos principales de la acción exterior indígena durante la década de los 90.


En 1993 la Conferencia de Viena marcó un hito cuando en representación de Dinamarca tomó la palabra un enviado del Gobierno de Groenlandia que realizó una declaración a favor de la constitución del Foro. La Conferencia se hizo eco de la petición y decidió estudiar su viabilidad realizando una petición formal a la ONU. Ese mismo año, la Asamblea General en su decisión 48/163 pidió a la Comisión de Derechos Humanos que diera prioridad a esta cuestión. La Comisión a su vez pidió al GTPI que estudiará la misma.


En 1995 se realizó el primer taller en Copenhague. 21 gobiernos, 21 representantes indígenas y 2 expertos se reunieron para discutir los informes preparados por Daes y el Relator Especial Stavenhaguen. Las discusiones abordaron las cuestiones centrales relacionadas con: su nivel dentro de la estructura ONU, la localización de su sede, su composición, el número y de qué zonas serían los representantes indígenas, duración en el cargo, mandato, protocolo de funcionamiento y financiación. El Cuarto Mundo destacó que se trataba de un instrumento para asegurar la permanencia de la presencia indígena y para la resolución de conflictos que azotan a los PIs. En palabras de Petersen (1999) se trata del resultado de la revolución silenciosa protagonizada por los PIs.


Una revolución pacífica en la cual las Naciones Unidas, con el establecimiento del Foro Permanente para los Pueblos Indígenas, reconoce a los mismos como pueblos diversos fortaleciendo así la unidad de los estados individuales y creando una nueva agenda para la coexistencia pacífica (Ibíd.:11).


Como respuesta a las sugerencias realizadas en Copenhague, la Subcomisión en su 47 sesión presentó una propuesta para la constitución de un foro encargado de asuntos relacionados con los derechos humanos, el desarrollo, el medioambiente, la salud y la cultura. Este mismo año la Asamblea General de la ONU reconoció que no existían mecanismos de información entre las diferentes instancias interesadas en PIs. Aún más grave, el Secretario General reconoció que no existían procedimientos efectivos para garantizar la participación indígena en el sistema ONU. Antes de que se celebrase en 1997 el Segundo Taller de la ONU, los indígenas organizaron su primer taller alternativo. Las propuestas indígenas se centraron en reivindicar un lugar lo más alto posible en la estructura ONU, contar con una presencia amplia y paritaria igual a la de los gobiernos y que los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, la salud, los derechos de las mujeres e infancia indígena, el desarrollo, la educación, la coordinación de actividades dentro del sistema ONU y la prevención de conflictos formarán parte de su mandato.
En 1997 el Segundo Taller de la ONU se celebró en Chile y mostró una voluntad firme de dar pasos a favor de la constitución del Foro y presentó esta postura a ECOSOC. Este taller integró gran parte de las propuestas indígenas del Taller Alternativo pero rechazó la división geográfica propuesta por el Cuarto Mundo.
En 1998 se celebró el Segundo Seminario Indígena en Panamá en el que se apostó por la biodiversidad, las reformas constitucionales para integrar la diversidad cultural de los Estados, la prevención de conflictos y el impacto de catástrofes y emergencias. Además, los PIs de Asia protagonizaron una interesante iniciativa en Indore (India) donde se propuso la creación de una Secretaría independiente. Los PIs del Ártico, por su parte, en una reunión mantenida en Ginebra, apostaron por un mandato amplio y la posibilidad de que el Foro designara propuestas, informes y recomendaciones a ECOSOC. Se reivindicó también la potestad de convertirse en el órgano de coordinación principal de las iniciativas relacionadas con los PIs a nivel de la ONU.


En el 2000 se produjo una iniciativa protagonizada por el AIPIN, el Consejo Sami y el Grupo Internacional de Asuntos Indígenas que recogía todas la iniciativas indígenas desarrolladas en los talleres mencionados. El documento fue aceptado por los representantes gubernamentales como documento de trabajo. Este éxito se vio devaluado, cuando el Presidente del Grupo de Trabajo decidió dar prioridad a las negociaciones con los gobiernos ignorando la aportación indígena (Chackma, 1999). Este autor considera que de este modo se pretendió dar una falsa imagen de participación indígena mientras que en la práctica se favorecía el punto de vista de los gobiernos.


En todo este proceso quedó claro que para los gobiernos los puntos referidos al mandato del Foro y más concretamente la inclusión dentro de éste de la resolución de conflictos constituía un importante escollo. Quedó claro que los Estados no están dispuestos a abrir la puerta a ninguna intervención extranjera que pudiera limitar seriamente su soberanía. Otro de los puntos de confrontación tuvo que ver con la elección de los representantes indígenas y la necesidad de que fueran elegidos por los Estados. Este punto se encontró con la negativa indígena ya que consideraban que concedía poder de veto a los Estados y que eliminaría las posiciones más críticas. Los Estados apelaron a la falta de representatividad de algunos individuos y organizaciones que habían tomado parte en el proceso. Una de las posturas estatales más proclives a un esquema de este tipo fue defendida por la representante del Gobierno Español que defendió el esquema de la OIT. Los indígenas denunciaron su postura y la presión a la que fueron sometidos para que este esquema fuera aprobado (Chakma, 1999:419).


El 27 de abril de 2000 el Consejo de Derechos Humanos en su decisión 2000787 aprobó la creación del Foro Permanente de Asuntos Indígenas. El Foro está compuesto por 16 expertos, que ejercen a título personal, siendo 8 indígenas que representan las siguientes áreas indígenas: Ártico/Europa, Asia, America del Norte, America Central/del Sur y Caribe, Pacifico, ex-Unión Soviética y Europa del Este, África y, por último, un octavo representante que rotaría entre Asia, África y America Central/del Sur y Caribe .


El propósito del Foro Permanente es servir como órgano asesor del Consejo con el mandato de examinar las cuestiones indígenas en el contexto de atribuciones del Consejo relativas al desarrollo económico y social, la cultura, el medio ambiente, la educación, la salud y los derechos humanos; para ello el Foro Permanente:
a. Prestará asesoramiento especializado y formulará recomendaciones sobre las cuestiones indígenas al Consejo, así como a los programas, fondos y organismos de las Naciones Unidas, por conducto del Consejo;


b. Difundirá las actividades relacionadas con las cuestiones indígenas y promoverá su integración y coordinación dentro del sistema de las Naciones Unidas; y
c. Preparará y difundirá información sobre cuestiones indígenas.
Desde su constitución, las reuniones anuales del Foro han tenido un tema central que ha centrado sus actividades. En 2003 el tema fue "Los niños y jóvenes indígenas", en 2004 "La mujer indígena", en 2005 y 2006 "Los objetivos de desarrollo del Milenio (1 y 2)", en 2007 "El cambio climático, la diversidad biocultural y los medios de vida: la custodia por los pueblos indígenas y nuevos retos". Además en 2004 se celebraron talleres sobre la desagregación de datos de interés, en 2005 los talleres versaron sobre el conocimiento indígena y el consentimiento libre, completo e informado; conocimiento tradicional, el partenariado con Estados y la Sociedad Civil; los objetivos del Milenio, participación y buen gobierno; en 2006 participación y visiones indígenas de la Segunda Década Internacional de los Pueblos Indígenas; Pueblos Indígenas e indicadores de bienestar; Pueblos Indígenas y emigración; grupo de expertos de la Convención sobre la Biodiversidad y el régimen legal para compartir beneficios y los derechos de los PIs. Por último en 2007 se han organizado talleres centrados en cuestiones relacionadas con el calentamiento global y la protección del medio ambiente, concretamente se han celebrado iniciativas sobre PIs y la protección del medio ambiente, así como sobre el grupo consultivo de líderes indígenas y la UN. Esta creciente actividad en el campo de los talleres especializados demuestra el afianzamiento del Foro como un espacio especializado y motor de la temática indígena en el espacio ONU y por ende en la política internacional.
El Foro ha conseguido establecerse como el locus principal de actividad indígena y al igual que ocurría con el GTPI constituye un entorno donde los diferentes actores en temática indígena pueden intercambiar información, puntos de vista, diseñar estrategias, dar a conocer agendas etc.


Además, el Foro ha conseguido integrar tanto al GTPI como al Relator Especial para Temas Indígenas Rodolfo Stavenhaguen en su quehacer. Su labor de coordinación está también estableciendo canales con agencias del sistema ONU que trabajan en tema indígena desde UNESCO hasta WIPO. Esta forma de coordinación constituye una nueva dinámica de participación informada indígena dentro del sistema ONU y abre cauces para la presencia y contribución indígena en iniciativas ONU que tienen gran impacto en sus vidas.


Si bien la constitución del Foro constituye un hito de paradiplomacia indígena existe por parte de diversos autores miedo de que su constitución sea aprovechada para terminar con el GTPI y la dinámica de participación directa iniciada (Morris, 1998) ya que desde el propio Consejo se vincula su creación con la necesidad de reconsiderar las funciones del GTPI.


... once the Permanent Forum has been established and has held its first annual session, the Council will make a decision concerning the continued functioning of the Working Group on Indigenous Populations and conduct a review of all existing mechanisms, procedures and programmes within the United Nations concerning indigenous issues with a view to rationalizing activities, avoiding duplication and overlap and promoting effectiveness (Economic and Social Council, 2000:8 parr.).
El GTPI es todavía considerado como un espacio valido que conserva la capacidad de generar normativa internacional y cuya actividad puede complementar la acción del Foro. Sin embargo, su futuro sigue constituyendo un elemento de debate actualmente.


6.3 OBSTÁCULOS A LA PROPUESTA INICIAL INDÍGENA
Aunque los PIs han conseguido un reconocimiento de su estatus singular, y algunos puntos de su agenda en el ámbito de los Derechos Humanos y la Ecología, no pasa lo mismo con sus intentos de impulsar una participación activa de los PIs en la prevención y resolución de conflictos. Esto es especialmente grave cuando los conflictos regionales o internos, así como la legislación antiterrorista, son utilizados para suprimir los derechos de los PIs.


A pesar de que los casos de conflicto entre PIs, Estados y multinacionales son abundantes y se concentran en la geografía del Cuarto Mundo, a los PIs se les niega la posibilidad de participar en actividades de mediación, resolución y prevención de conflictos. Esta reivindicación es una de las peticiones históricas del Cuarto Mundo y formaba parte del mandato que los PIs y el "Caucus Indígena" defendieron durante el proceso de creación del Foro Permanente. Conflictos como los de Chittagong Hill Tracks, Guatemala o Chiapas muestran una realidad en la que los indígenas son víctimas de la violencia y en los que la mediación indígena internacional puede jugar un papel importante. Sin embargo, la participación en actividades de mediación y resolución de conflictos sigue siendo competencia del Estado y las organizaciones internacionales. Hoy por hoy, ni el Grupo de Trabajo ni el Foro cuentan con competencia para investigar situaciones de violación de Derechos Humanos de los PIs dentro de los Estados. La existencia de un relator vinculado a la Comisión de Derechos Humanos abre una vía de esperanza en esta área que deberá materializarse en iniciativas concretas.


Los espacios creados por la paradiplomacia indígena constituyen un hito pero resultan todavía insuficientes en una estructura controlada por los Estados que a menudo hace oídos sordos a las reivindicaciones indígenas y que muestran los límites de la paradiplomacia indígena que todavía no ha conseguido garantizar la protección efectiva de los derechos indígenas.


One of the most significant developments of the Decade was the creation of the Permanent Forum on Indigenous Issues by the Economic and Social Council in 2000. This Forum was compromised from the beginning by the refusal of states to approve a "Permanent Forum on Indigenous Peoples" (our emphasis), fearing that the word "peoples" would imply a recognition of indigenous peoples' right of self-determination. Also, representatives attending the inaugural meeting of the Forum in New York stressed that the Forum should support research and policymaking in relation to indigenous peoples, rather than be a "house of complaints." Given the severe limitations of the Forum to act against injustices perpetrated against 370 million indigenous peoples worldwide, proposals to structure the Forum as solely a report-writing and data-gathering agency for state governments is tantamount to criminal negligence on the part of the UN.


During the Indigenous Decade, indigenous organizations and individual nations have continued to demonstrate by developing a proliferation of indigenous declarations across a wide range of issues: Indigenous Peoples Seattle Declaration (1999); Baguio Declaration (1999); Declaration of Indigenous Peoples on Climate Change (2000); Indigenous Peoples Millennium Conference statement (2001); Declaration and Platform of Action on the occasion of the First Indigenous Women's Summit of the Americas (2002). However, these declarations are, for the most part, ignored by states because of their political content and non-binding legal status. While declarations generally provide clear statements of indigenous political identity and objectives, the issue is not whether indigenous peoples are capable of stating their position; the issue is how to secure state commitment to achieving indigenous peoples' rights within the UN. Activities undertaken prior to and during the Indigenous Decade demonstrate that having indigenous issues on the UN agenda is insufficient to ensure the protection of indigenous peoples' rights (Alfred & Corntassel, 2004)

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