Tesis doctorales de Ciencias Sociales


PERIODISMO AMBIENTAL Y ECOLOGISMO, TRATAMIENTO INFORMATIVO DEL VERTIDO DE AZNALCOLLAR EN EL PAÍS, EDICIÓN DE ANDALUCIA 1998-1999

Rogelio Fernández Reyes



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1.4.- Fundamentos científicos

Como es sabido, la ecología es la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos y el medio en que viven. El planeta Tierra, a lo largo de la historia de la humanidad, siempre contó con unos recursos abundantes que nunca se consideraron limitados. Pero, a partir de los años setenta, ha crecido la conciencia de que dichos recursos son finitos. Al presente tema se refería Jacques Cousteau , advirtiendo sobre los riesgos del crecimiento de la población mundial:

“habremos extinguido la capacidad productiva del mar (...), ¿qué ocurrirá en un mundo con 10.000 millones de habitantes?. La respuesta es aterradora”.

El periodista y científico Manuel Calvo Hernando se hace eco de esta realidad y de la necesidad de divulgarla al citar a Carl Sagan:

“Somos la primera especie que tiene la evolución en sus manos. Pero junto a ello está, como sabemos, el poder de autodestrucción (...) En cuanto a la biodiversidad, hay que explicar al hombre de la calle las grandes cuestiones planteadas por los nuevos descubrimientos de la bioquímica, la biotecnología, la genética, la embriología, etc.: fertilización in vitro, alargamiento de la vida, eugenesia, consejo genético, guerra química y bacteriológica, riesgos y beneficios de la biotecnología, etc.” (Calvo, 1990: 146)

Los modelos políticos, económicos y sociales imperantes están dirigiendo al Planeta a una situación límite. El interés por el medio ambiente ha crecido por necesidad, desde los campos científicos hasta las instituciones supranacionales pasando por una masa social en la que la preocupación ha ido en aumento. Lo justifican la contaminación atmosférica y de las aguas, accidentes en centrales nucleares, desertización, deforestación, extinción de especies, el agujero en la capa de ozono, el cambio climático, entre otros desequilibrios. El periodista Joaquín Fernández advierte de las consecuencias políticas que esta situación ya está produciendo:

“Una persona tan poco sospechosa de radicalismos como el rey de Noruega, confesaba en una entrevista al diario El País que la pesca fue la principal causa del <<no>> de su país a la Unión Europea. <<No queremos -decía el monarca noruego- que un día no se pueda pescar porque los mares estén vacíos>>”(Fernández, 1995: 45).

Sobre las repercusiones económicas, el citado periodista ambiental, comenta los informes del Worlwatch Intitute:

“En la situación del mundo, en 1995, se constataban los tres límites naturales de la tierra que están frenando ya el crecimiento de la producción mundial de alimentos: el rendimiento sostenible de los bancos de pesca marinos, la cantidad de agua dulce producida por el ciclo hidrológico y la cantidad de fertilizantes que las variedades de cultivos existentes pueden utilizar efectivamente” (Fernández, 1995: 25).

Desde otra perspectiva, Ramón Tamames analiza la ecología humana estudiando la polémica sobre los límites al crecimiento -realidad ya planteada por los grandes economistas Adam Smith, Malthus, Ricardo, J.S. Mill, o Marx- en su obra Ecología y Desarrollo:

“El seguir como hasta ahora a nivel mundial sería insolidario no sólo de cara a las generaciones futuras, sino también frente a las que hoy conviven -sobreviven- con nosotros en los países menos desarrollados y en las extensas bolsas de pobreza, geográficas y de clase, de los países ricos. Pero si algo está claro, el crecimiento exponencial tiende a seguir favoreciendo comparativamente más a los ricos, en el marco del dualismo mundial frenético sobre el que tantas veces se discurre como si también fuera a tener una vigencia indefinida”.(Tamames, 1983: 191).

El escritor Octavio Paz, al recoger en Estocolmo el Premio Nobel de Literatura en 1990, expresaba de la siguiente manera la dialéctica consumo-medio ambiente:

“El tema del mercado tiene una relación muy estrecha con el deterioro del medio ambiente. La contaminación no sólo infesta al aire, a los ríos y a los bosques, sino a las almas. Una sociedad poseída por el frenesí de producir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objeto de consumo. Todo se vuelve cosa que se compra, se usa y se tira al basurero. Ninguna sociedad había producido tantos desechos como la nuestra. Desechos materiales y morales.” (Fernández, 1995: 81)

Sobre el equilibrio biológico ya se refería Charles Darwin vislumbrando una exagerada reproducción humana:

“No hay excepción a la regla de que todo ser orgánico procrea en proporción tan elevada que, si no se diera la destrucción de sus individuos, el globo terráqueo quedaría cubierto por la descendencia de una sóla pareja. Hasta el hombre, tan lento en reproducirse, se ha duplicado en veinticinco años”(Darwin en Tamames, 1983: 117).

Posteriormente avisa que en unos miles de años la capacidad reproductiva del hombre desestabilizaría el equilibrio natural. No contaba con los avances que han acelerado la reproducción.

Por otro lado, la información ha evolucionado desde su transmisión oral, la palabra y la escritura (Timoteo, 1991: 19) a la comunicación de masas en el presente estadio. En su vocación social, los medios de comunicación registran la sensibilidad que se está despertando en torno a la problemática medioambiental.

En la Cumbre de Estocolmo, celebrada en 1972, se subrayó el papel de los medios de comunicación para la defensa de la naturaleza:

<<Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos>>(Tamames, 1983: Anexo nº 4).

De igual manera, en la Conferencia de Tbilisi sobre educación ambiental, se decía:

<<Los medios de comunicación social tienen la gran responsabilidad de poner sus enormes recursos al servicio de esta misión educativa>>(Fernández, 1995: 27).

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, reunida en Río de Janeiro los días del 3 al 14 de junio de 1992, proclamaba en el décimo principio:

<< El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente del que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades (...) Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos>>.(VVAA, 1997, Anexo I).

Otra convocatoria relevante fue la Conferencia Internacional sobre las Reservas de la Biosfera, celebrada en 1995 en Sevilla y organizada por la Unesco. De aquí nació el plan de acción definido como Estrategia de Sevilla.

El Presidente de la Asociación Española de Periodismo Científico, Manuel Calvo Hernando, sintetizó, en el I Congreso de Periodismo Ambiental, en siete las tareas o misiones que los ecólogos y quienes tienen la preocupación o la responsabilidad de la defensa del medio ambiente esperan de los escritores, periodistas y divulgadores de ciencia y tecnología: (Calvo, 1995: 122)

1.- Crear conciencia ecológica en los ciudadanos

2.- Divulgar los grandes problemas en este campo

3.- Contribuir, a través de los medios informativos, a sensibilizar a gobiernos, administraciones y autoridades sobre el desafío actual de la especie humana

4.- Llevar al ánimo de la gente la preocupación por proteger la flora, la fauna y por el ahorro de agua, y recordar que el desarrollo de las sociedades industriales se ha producido gracias a la utilización en gran escala de los recursos naturales

5.- Crear conciencia pública sobre la necesidad de conseguir un equilibrio entre industrialización y medio ambiente

6.- Contribuir al desarrollo de una educación ambiental de carácter informal para ese inmenso segmento de la población que no tiene acceso a los niveles educativos y cuyo único contacto con las preocupaciones de la comunidad son los medios informativos

7.- Glosar y exponer el valor del paisaje, “un recurso de enorme importancia económica y social”, como lo llamaba el profesor González Bernáldez.

Sin embargo, son muy limitados los estudios que analicen el tratamiento de este campo de información. Además se aprecia una demanda mayor que la oferta . Se trata, por tanto, de una especialidad periodística que está siguiendo una tendencia en la que se hace necesaria la creación de los mecanismos académicos que desde el ámbito universitario canalice esta demanda. (Montaño, 1999: 373).

Por otro lado, Andalucía es puntera en Europa en cuanto a los recursos naturales. Por ello creemos interesante y justificable el acotar nuestro estudio a dicha Comunidad. Según el Informe de Medio Ambiente de Andalucía de 1995 , la Comunidad Autónoma Andaluza, con 84 espacios naturales protegidos, que representan casi el 18% de su superficie total y algo más del 57% del espacio protegido español, es la región española con mayor extensión del territorio contemplado bajo alguna figura de protección. Ello es debido a las excelentes cualidades ambientales.

<<El reconocimiento internacional del valor del patrimonio natural andaluz -expone el Informe- se hace patente en la celebración de la Conferencia Internacional de la UNESCO sobre Reservas de Biodiversidad en marzo en Sevilla (...) Muestra también del valor del patrimonio natural andaluz es la aprobación por el Consejo de Europa de una resolución por la que se renueva el Diploma Europeo al Parque Nacional de Doñana...>>.

Dentro de los espacios naturales protegidos centraremos la atención en los Parques Naturales, ya que son los espacios más representativos, tanto desde el punto de vista de mayor extensión (constituye el 90% del total de espacios protegidos), como por la importancia de la interacción hombre-naturaleza en búsqueda de un desarrollo sostenible, el nuevo paradigma perseguido por las instituciones; y el Parque Nacional de Doñana.

Desarrollo sostenible fue definido por la comisión Brundlandt, en 1987, como

“aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”

Dicho concepto se acuñó con la forma anglosajona. En el capítulo “El Lenguaje del Periodismo Ambiental” del II Congreso de APIA los autores cuentan cómo se impuso el anglicismo:

“ Cuando apareció por primera vez en la prensa el concepto de “desarrollo sostenible” hubo cierta unanimidad en que se trataba de una traducción literal del inglés, pero el problema era que eso no significaba nada en español, y mucho menos lo que nos explicaban que debería significar (...) Intentamos luchar contra el anglicismo mediante una nota que enviamos a los redactores de la agencia EFE en la que les explicábamos que sostenible se aplica en español a lo que se puede sostener o mantener firmemente, sustentar o defender, sufrir o tolerar. Aquello a lo que se puede prestar apoyo o auxilio. Pero tuvimos que rendirnos ante la evidencia de que el término ya estaba acuñado, pues en julio de 1994, en el Banco de Datos de la agencia EFE había 559 noticias en las que aparecía “desarrollo sostenible” y 341 en las que aparecía “desarrollo sostenido”, por lo tanto aconsejamos que se prescindiese de la menos usada a favor de la primera forma. Quedó claro una vez más que los organismos internacionales no son nada sensibles a los problemas lingüísticos del español y se acuñó la forma anglosajona” (Gómez y Machín, 1997: 92)

En cuanto a las investigaciones sociales en el sector del medio ambiente en Andalucía, se han venido centrando en la realización de estudios sobre actitudes, valores, comportamientos y sensibilidad medioambiental de la población, buscando definir un perfil social. Aparte de estos estudios cuantitativos, se vienen realizando otros de base cualitativa sobre temas como la forma de aplicación de las políticas medioambientales y la participación social de los grupos afectados, el movimiento ecologista y la introducción de los temas medioambientales en la esfera de los partidos políticos, bien a través de las transformaciones de las asociaciones ecologistas en partidos (el caso de los partidos verdes), bien a través de la asimilación de la problemática medioambiental por parte de los partidos tradicionales. (Moyano : 1996, 3)

Si el estudio de la información ambiental está en una fase primaria, según el periodista ambiental de Canal Sur, José María Montero “en Andalucía es prácticamente inexistente” . En 1999, Miguel Montaño abrió el camino con la completa tesis doctoral La Información Ambiental en Andalucía: el Programa <<Tierra y Mar>> de Canal Sur Televisión (1990-1996). En esta misma dirección es donde hemos pretendido dar un paso con nuestra tesis, concretamente analizando el tratamiento informativo que tuvo el vertido de Aznalcóllar en el diario El País Andalucía a lo largo del año siguiente.


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