Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LA AUTORREPRODUCCIÓN DEL SISTEMA DE LA CIENCIA EN EL CAMPO ACADÉMICO DE LA COMUNICACIÓN EN MÉXICO. UNA REFLEXIÓN A PARTIR DE NIKLAS LUHMANN

Juan Soto del Angel



 

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La verdad hipotética de las verdades científicas

El sistema de la sociedad se autorreproduce a través de comunicaciones y éstas no pueden referirse más que al sistema (autorreferencia) o al entorno (heterorreferencia). El medio verdad orienta estas comunicaciones hacia sentidos más específicos. Principalmente, constituyéndolas en la forma de lo experimentado, hace que subsistan en calidad de vivencias y no como acciones. Toda verdad científica describe tan sólo aquello que pasa, lo que se vive y de tal cosa ningún sistema es responsable. Se acepta que la ciencia descubre las verdades, ocultando de ese modo que las produce, y que por tanto, son el resultado de sus acciones.

También podría decirse que a través de la verdad se transforman los peligros en riesgos (Luhmann, 1996). Unos y otros hacen alusión a la posibilidad de daños futuros. Pero los primeros excluyen la intervención propia, mientras que los segundos derivarían de acciones u omisiones. Y los riesgos cada vez son más que los peligros, puesto que constantemente se aumenta el número de acontecimientos futuros que se designan dependientes de acciones u omisiones.

Los riesgos han de hacerse visibles de alguna manera. En el caso del medio verdad, el riesgo radica en la confianza que se deposita en las teorías y en los programas de investigación indicados por ellas, a pesar de que posteriormente puedan resultar erróneas. El sistema de la ciencia sigue sus programas de investigación y considera que el conocimiento se incrementa no sólo con las teorías aceptadas, sino también con las rechazadas. Estas últimas en cuanto permiten saber al menos que así no funcionan las cosas. Mas siendo ilimitado el número de posibles teorías, resultan ilimitados los riesgos. Y, por tanto, resulta difícil tener un conocimiento promedio de ellos. De allí que sea más fácil suponer que hacer frente a tal aprieto. De ese modo se reducen los peligros de aparecer ante situaciones concretas sin el conocimiento indispensable. En este sentido, la diferencia entre peligro y riesgo es muy general. No obstante, en la perspectiva global de la sociedad, los riesgos aumentan y los peligros disminuyen. En otras palabras, la sociedad agranda continuamente sus miedos.

El riesgo propio, sin embargo, es sólo una muy pequeña parte de aquellos riesgos que se producen bajo efecto de la ciencia. La totalidad de los riesgos tecnológicos pertenecen a ellos, en parte porque la ciencia participa en el desarrollo de las tecnologías, pero sobre todo porque crea las posibilidades de observar sus consecuencias, de medirlas y de advertir acerca de las repercusiones. (Luhmann, 1996: 182)

Lo dicho: la sociedad agranda continuamente sus miedos ¿Qué acontecimientos se desarrollarán en la sociedad? Es una pregunta que no logra responderse de manera segura. Desde luego, la producción de tecnologías genera nuevos riesgos. Pero éstos se abultan fundamentalmente con la creación de teorías que hablan de los desenlaces de aquéllas. Algo pasará, sin embargo, la ciencia genera muchas teorías y cada una suele prevenir de un algo diferente.

El hecho de que la ciencia se ocupe no tan sólo de lo que ya sabe, sino también de la adquisición de conocimientos nuevos, hace que las decisiones se tomen siempre en una esfera de inseguridad. En efecto, alcanzar un conocimiento nuevo supone la posibilidad del error, por tanto, la inseguridad en la toma de decisiones. Pero esto queda oculto bajo la denominación que se concede a los riesgos propios de las comunicaciones científicas: hipótesis. Una hipótesis, por ser hipótesis, no es errónea. Si acaso, se le podrá acusar de infecunda, pero no más. Pese a todo, es común aceptar que investigaciones calificadas de infructuosas llevan en ocasiones a grandes conquistas.

Ha de tenerse presente que la validez hipotética de las verdades científicas se origina en las condiciones de la propia investigación. El sistema científico hace reducciones de la realidad, pero los cambios en tales reducciones no están determinados por la realidad. Las reducciones siguen un curso real, mas este curso no está condicionado por la realidad que reducen, sino por la realidad de la investigación. Es precisamente de tal circunstancia que deriva la necesidad de hacer valer las verdades sólo de manera hipotética.

Una hipótesis reconocida en este momento como prometedora de buenos resultados, puede fracasar por nuevos conocimientos; pero tiene que ser ella la que fracasa; así se tiene preestructurado al mismo tiempo qué es y que no es lo que la pueda hacer fracasar. Ninguna religión podría aceptar este estilo de aceptar la verdad. La falta de decisión con la cual se afirma actualmente la verdad de la verdad, es compensada mediante la perspectiva a una posibilidad de cambio enorme pero no arbitraria situada en el futuro. (Luhmann, 1996: 184)

Que la religión o la política, como en otros tiempos, prescribieran otra vez acerca de la verdad, sí sería desastroso (Luhmann, 1996). Actualmente, por fortuna, es la investigación y sus hipótesis, con sus aciertos y fracasos, la que se ocupa del asunto.


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