Tesis doctorales de Economía


EL CONOCIMIENTO TRADICIONAL Y LA PROPUESTA DE EDUCACIÓN Y CULTURA AMBIENTAL EN LA GESTIÓN EJIDAL ECOTURÍSTICA DEL PARQUE SAN NICOLÁS TOTOLAPAN, CIUDAD DE MÉXICO

Gloria Amparo Miranda Zambrano



Esta página muestra parte del texto pero sin formato.
Puede bajarse la tesis completa en PDF comprimido ZIP (424 páginas, 1.62 Mb) pulsando aquí

 

 

 

4.1.1. El CT en la vida animal silvestre

El comportamiento de los animales en relación con las pautas o cambios la Naturaleza local y medio ambiente debido a la presencia innovada de los fenómenos atmosféricos y climáticos, entre otros, son señales e indicadores biológicos que a la fecha siguen siendo útiles para la mejor atención y servicio al recurso forestal. Asimismo, para la agricultura, la ganadería, la horticultura, la piscicultura, la recolección, la medicina tradicional y ahora el ecoturismo comunitario.

La vida del Bosque brinda un escenario objetivado para el despliegue de conocimientos sobre su percepción, manejo y administración, mismos que vienen re-significándose.

Por ejemplo, cuando sostienen que algunas aves “(…) aparecen y se van de tiempo en tiempo” o “a veces se van lejos, migran, pero regresan no sabemos de dónde”, han incluido el indicador ‘migración’ para explicar la presencia y ausencia temporal de ciertas aves. Son saberes sobre el comportamiento cíclico de las aves encarnados en el tiempo y su territorio con base en un patrimonio cognoscitivo tradicional. Mismo que difiere del estudio que hace Romero y Velázquez (1999) cuando identifica el potencial biótico de la Región de Montaña del Sur de la Cuenca de México, señalando la existencia de especies en peligro de extinción (capítulo sobre el Bosque). Sin embargo, la permanencia de los actores viviendo su territorio y territorialidad les da la certeza de que efectivamente “esas aves ¡volverán!” o “siempre regresa, cuando ya no lo esperamos” .

Entre la biodiversidad natural de animales silvestres que encierra el Bosque, listada sueltamente por los actores, y en muchos casos señalando comportamientos o rasgos ‘emocionales’ de los mismos, destacan en el repertorio de saberes sobre su distinción e identificación: el venado de cola blanca (en cautiverio y silvestre) el tejón, el cuyo, el armadillo, la ardilla, el ratón de campo y castellano, el coyote , el lobo (extinguido), el tlacuache o zarigueya , el puerco espín , el armadillo , el zorrillo , la tuza, el cacomixtle (especie de gato), el gato montés , el hurón dorado o unza y el conejo montés.

Entre las aves el saber popular se distingue al zopilote, el kakolite, el águila de cabeza blanca, el correcaminos, el pájaro azul-negro (pata seca), la gallina de monte, la codorniz, la aguililla, el cuervo, el búho o tecolote, el halcón, el gavilán zezeto, el pájaro carpintero, la calandria, el caitolé, el azulejo, el zopilote, la chachalaca y el colibrí o ‘chupamirto’. Además variadas pequeñas avecillas como el dominico, el zorzal, el pájaro chinito , el jilguero, el arriero y diferentes clases de palomas.

La sabiduría popular reconoce que algunas de las especies de estas aves tienen una mayor población (como las avecillas) y otras en disminución (como el pájaro carpintero). En el imaginario de los actores cada especie representa un significado y referente simbólico distinto, según los comportamientos, diferencias físicas, preferencias, ciclos o cadenas alimenticias de los animales que habitan en el Bosque.

El siguiente repertorio, sintetizado en el Cuadro No.6 da cuenta de la lectura particular que hacen los nicolaítas sobre su monte, manifestaciones que dicen cómo a través de estas miradas se manifiesta el control y manejo de los recursos naturales, cual hábiles estrategas del uso múltiple que debe mantener el monte, donde quepan animales, plantas, seres humanos y todo ser vivo ahí manifestado.

La observación reiterada de una infancia ‘correteada’ en el Bosque, despertó acaso afectos e identidades con los animales. La existencia de una relación de cercanía, identidad, observación e interpretación, respeto a cada ser vivo, identificando emociones afectivas hacia determinados animales y plantas, y al Bosque en su conjunto, establecidas en el tiempo y el espacio. Por ello, los actores conjeturan –sobre los animales– lecturas sobre ‘su inteligencia’, fuerza, poder de los unos sobre los otros, resguardo de los débiles ante los más fuertes, los gustos de alimentos que tienen, diferencias físicas entre sexos de una misma especie, identificar controladores naturales según variedad, analogías con otro animales, diferencias de actitudes o conducta entre machos y hembras, diligencias nocturnas y diurnas, así como características peculiares de la ‘personalidad’ de los animales, expresadas en majestuosidad, belleza, astucia o arrogancia. En este caso, el CT de los actores, nos hace entender que “todo ser vivo responde a una razón de ser”.

A fuerza de la convivencia han logrado recuperar y dar lectura sobre comportamientos, emociones, hábitos, cambios y preferencias; cual expertos en psicología animal. Todo ello, según tamaño, sexo, edad aproximada, preferencias en comidas, animalitos protectores de su cadena alimenticia y demás. Cabe preguntarnos, ¿Podemos acaso invalidar este escenario y banco de conocimientos de mirada persistente, aguda, y por demás acuciosa, que manifiestan los actores, a despecho de asimilar el Bosque sólo como una reserva justificadora para mantener uno de los mantos acuíferos y/o proporcionar oxígeno a la megaciudad de México? O justificar la perseverancia del mismo, ¿sólo porque genera ingresos económicos al ejido con el Proyecto Ecoturístico?

Asimismo, estos reductos vivos de tradicionalidad, apoyados en los saberes locales, enseñan a ‘sentir la vida’ a los ‘dueños de la tierra’ (sus actores), cuando dan cuenta de la lectura del canto y movimiento de aves y demás animales. Ahí se produce una suerte de enamoramiento ‘Ser Humano-Naturaleza’, por ello saben ‘deslumbrarse por cosas y hechos sencillos’, demostrado al ‘sentir el paisaje’ como tal. Son contribuciones –las formas de ver y sentir la vida–, que van mucho más allá de encasillados económicistas, tecnológicos o de la propuesta sustentable de mirada academicista, muchas veces excluyente de estos aspectos.

Entonces, esta forma viva de dar lectura a la Naturaleza, señala que el CT está ligado a desatar y verter emociones y sensibilidades de la esencia humana como tal, recreándolos y expandiéndolos. Cualidad que expresa además que el CT brinda una alternativa que está lejos de percibir, sentir y recrear la vida, dejando de privilegiar el ángulo meramente materialista. Lo más insólito, en escenarios de perfil urbano, urbano-rural o periféricos, inclusive desafiando megalópolis, como sucede con el presente estudio de caso.

Es decir, reconocer que hay indistintas maneras de encontrar regocijo, distracción y hasta pasatiempos por parte de los actores sociales, inclusive ahora para los visitantes, que al conducir el Bosque encuentran, además del beneficio económico, satisfactores mucho más profundos, pues establecer ‘alianzas de vida’ con las criaturas del Bosque, definitivamente vigoriza su expectativas de crecimiento espiritual. Las expresiones como: “el Bosque le habla a uno, hay que saber escucharlo”, “encuentro mi paz interna”, “siento el regocijo de la vida” o “allí vivo la vida” testimonian esta mirada.

El Bosque de los nicolaítas, como se observa, va mucho más allá. Tiene diferentes aristas que habría que empezar a valorar empezando por reconocer que lo que sienten, saben y piensan sus actores, constituye parte de su identidad y sujeción viva y vivificante hacia y con el Bosque. En otras palabras, el Bosque, su Bosque, es atrayente porque en él se puede dialogar y sentir la vida en el lenguaje de sus actores, tal como ellos se han apropiado y vienen resignificandolo. Así, de esa manera sienten involucrarse con la VIDA misma, proceso que además recrea sus identidades hacia la Naturaleza, irrumpiendo un espacio natural propicio para el diálogo ser humano-ser animal. Como diría Descola (en Toledo 2000:127), aperturando una relación de inter subjetividades.

¿Podrá subsistir el Bosque sin los actores que lo sustentan? O mejor todavía, ¿qué pasará con el ‘sentir de vida’ de los actores de San Nicolás Totolapan si el Bosque es subsumido por la megaciudad? ¿Será este ‘sentido de vida’ (con trasfondo espiritual) el referente principal por el cual sus actores vienen movilizándose estoicamente por la defensa de su territorio? Más adelante volveremos sobre el tema, continuemos con los animales que integran el Bosque, según el saber popular.

Entre los reptiles que habitan la floresta, según reporte de los locales, tenemos la víbora de cascabel, el camaleón y entre los batracios, el sapo. Este último a decir de los ancianos ha bajado su población “había harta población en las milpas”. En décadas anteriores existían truchas silvestres que habitaban el río La Magdalena, que si bien se extinguieron, ahora han sido recuperadas en la piscigranja como parte del atractivo de pesca que puso en servicio el Parque Ecoturístico. Por último, en cuanto a insectos destacan las luciérnagas, mariposas y las abejas. La población de insectos, microorganismos y toda expresión de vida en el Bosque son variadas y aún incontables, por lo cual es impostergable un estudio completo de la expresión de biodiversidad que encierra. Sin embargo, alienta saber que aún están presentes los recuerdos del consumo de algunos insectos que proporciona el monte, especialmente en temporadas de agua. De los ‘chapulines’, las ‘hormigas rojas’, los ‘tlaconetes’, los caracoles, los gusanos de maguey, del ‘chimicuil’, el ‘madroño’”, el “tepozán” y las ‘chías de jarilla’ (similar al gusano de maguey).

La descripción que hacen los actores acerca a entender la vida silvestre, sus lazos, conexiones, comportamientos, tamaños, interdependencias y lecturas de amenazas a posibles desapariciones. “La víbora de cascabel, se mete debajo de las zarzamoras y ahí atrapa a los pajarillos que vienen a alimentarse. Son venenosas, miden medio metro y son gruesas. Se alimentan además de tuzas y ratas. Viene desapareciendo porque se viene usando para curaciones de enfermedades reumáticas”. Cabe destacar que rompiendo la armonía de la vida silvestre en que coexisten los animales del Bosque –excepto los venados en cautiverio–, viven enjaulados un gato montés y un joven zorro plateado. La instalación de jaulas se ha realizado emulando a los zoológicos convencionales.

Entre todos los animales destaca el venado de cola blanca, es parte principal del atractivo del recorrido de observación. Su población ha ido creciendo debido al atinado manejo de los ejidatarios, quienes sobre la base del CT y los aportes de la ingeniería zootecnia, lograron aumentar su población. Originariamente habitaban el Bosque pero fueron extinguiéndose. “Cuando se instala el Parque, el Proyecto adquirió venados de cola blanca de Oaxaca y Morelos que eran más agresivos, en cambio los de ahora son mansitos. Actualmente el Parque ha vendido a la Comunidad de San Bernabé 17 venados que se reprodujeron en cautiverio”. El PEESNT ha destinado 4 hectáreas para el venadario. El costo de un venado de 4 a 5 años oscila entre los $5,000.00 pesos, aproximadamente, teniendo por lo general el venado hembra mayor costo. Las hembras del venadario por lo general viven 8 años y en su mayoría son “cuateras”.

Se les alimentan dos veces al día, con alimento de caballo principalmente que es el “pill rol”. A ello se le agrega maíz molido y fruta o legumbres (manzana, pera y papa) y también alfalfa. Se les desparasita dos veces al año, agregando el medicamento al agua que beben. Están protegidos con una barda de alambre de 3.50 metros de alto para evitar la depredación del coyote que es su predador natural.

“Son como de nuestra familia”, “con nuestro cariño aumentan”, “están creciendo en nuestro ojos como mis hijos”. Es interesante destacar las expresiones de ternura e ‘identidad humana’ hacia los animales entre los responsables del cuidado del venadario, que no hacen sino explicar emociones y sentimientos, que están sobre la base de una diferente estructuración, forma de percepción y apropiación cognoscitiva de la Naturaleza.

Asimismo, es interesante notar que la atención de estos animales se da en simbiosis entre las contribuciones de la zootecnia académica y las prácticas tradicionales. No implica desechar los aportes externos, tampoco "cientifizar" el saber tradicional. Este caso de eficiencia se sostiene en un diálogo de saberes donde ambos conocimientos coinciden y se complementan, teniendo como base un propósito: dar calidad de vida a los venados y aumentar su población.

Los actores no han discernido si su saber tradicional o el de los zootecnistas es mejor, lo utilizan y se apropian del mismo re-significando un estilo propio, diferente a lo estrictamente recomendado por la zootecnia y veterinaria académicas. Se sabe que el CT por naturaleza se renueva, cambia y se adapta a nuevos conocimientos, lo importante es reconocer que no está en contienda con la ciencia occidental. Más bien su proceso contribuye a la investigación y desarrollo de la ciencia específica, en este caso de la zootecnia y veterinaria, recreándola y enriqueciéndola al mismo tiempo, además de fortalecer la capacidad de autogestión sobre sus recursos productivos.

Listar la expresión de vida de la fauna y los cuidados y atención reproductiva de algunos, no hace sino mostrarnos que se tiene un Bosque recuperado, vivo y además productivo, expresando que, detrás de este escenario existe toda una labor de organización, manejo, administración, identidad y compromiso por el Bosque. Ahí el “corpus cognoscitivo” contribuye a sustentar y reproducir dicho conjunto.

Pero la vida de la fauna silvestre no es expresión individual, se manifiesta en íntima simbiosis con la vida forestal (elemento central del Bosque) junto con el agua, el suelo, el clima, sus cambios y, sobre todo, la presencia de sus pobladores, quienes han hecho un hábito cotidiano el vivir para y con el Bosque.


Grupo EUMEDNET de la Universidad de Málaga Mensajes cristianos

Venta, Reparación y Liberación de Teléfonos Móviles
Enciclopedia Virtual
Biblioteca Virtual
Servicios
 
Todo en eumed.net:

Congresos Internacionales


¿Qué son?
 ¿Cómo funcionan?

 

4 al 21 de
noviembre
XI Congreso EUMEDNET sobre
Migraciones, Causas y Consecuencias




Aún está a tiempo de inscribirse en el congreso como participante-espectador.


Próximos congresos

 

10 al 29 de
octubre
II Congreso EUMEDNET sobre
Arte y Sociedad

17 al 28 de
noviembre
II Congreso EUMEDNET sobre
El Derecho Civil en Latinoamérica y Filipinas: Concordancias y Peculiaridades

24 de noviembre al 12 de
diciembre
II Congreso EUMEDNET sobre
Transformación e innovación en las organizaciones

3 al 20 de
diciembre
XI Congreso EUMEDNET sobre
Desarrollo Local en un Mundo Global

9 al 26 de
enero
X Congreso EUMEDNET sobre
Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas del S. XXI

5 al 20 de
febrero
XI Congreso EUMEDNET sobre
Educación, Cultura y Desarrollo

 

 

 

 

Encuentros de economia internacionales a traves de internet


Este sitio web está mantenido por el grupo de investigación eumednet con el apoyo de Servicios Académicos Internacionales S.C.

Volver a la página principal de eumednet