Tesis doctorales de Economía


LOS FACTORES DE LA ALTERNANCIA EN TLAXCALA. 1991-2001

Angélica Cazarín Martínez



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I.3 Partidos políticos

Los partidos políticos son actores fundamentales en el contexto de un sistema representativo democrático, son reconocidos como uno de los espacios por excelencia, de expresión, representación y procesamiento de las demandas de los ciudadanos; son considerados al mismo tiempo como eje central del Estado democrático moderno.

Autores como Panebianco (1990) han estudiado la importancia de los partidos políticos como actores legalmente instituidos que interactúan entre el Estado y la sociedad, si bien no son el único medio de expresión social, si se han convertido en medios legítimos hasta hoy para la expresión y procesamiento de demandas ciudadanas. Los antecedentes históricos muestran que las democracias en Europa occidental, Estados Unidos, Canadá y por supuesto en América Latina han logrado mantenerse y permanecer precisamente sobre la base de la existencia de partidos políticos sólidos, es así que los sistemas democráticos se fundan, fortalecen y reproducen sobre la base de sistemas de partidos. En términos generales es posible afirmar que el partido político es el instrumento legal que mediatiza la relación de los ciudadanos con el poder, permitiendo que enormes cantidades de ciudadanos puedan participar en la formación de la voluntad estatal. Así, los partidos se constituyen como un elemento fundamental del complejo proceso de formación de la voluntad política del Estado, son el puente entre los grandes grupos ciudadanos y el poder político.

El concepto de Sartori (1997) sobre los partidos políticos, permite distinguirlos de otras organizaciones de la vida social, define como partido político, a cualquier grupo político que se presenta a elecciones y que puede colocar mediante ellas a sus candidatos en cargos públicos. En esta definición acota el qué y el cómo de estos grupos políticos. El qué, está dado por el fin de llegar al poder ocupando los cargos de dirección del sistema político. El medio utilizado para conseguir este objetivo son las elecciones. Estas dos cuestiones constituirían la característica fundamental de la fuerza política llamada partido y permitirían distinguirla con nitidez de otras organizaciones que también interactúan entre el Estado y la Sociedad, así, cualquier organización pasa a ser partido político cuando su objetivo es llegar al poder utilizando las elecciones. Ejemplo de lo anterior, es el caso de Solidaridad en Polonia. En principio, sólo era un sindicato obrero y campesino. Sin embargo, una vez caído el régimen comunista cambió el propósito original, que era el de expresar los intereses corporativos de sus bases sociales (los obreros y los campesinos), por el de conducir el gobierno de Polonia. Para ello se transformó en un partido político que a través de elecciones llegó al poder.

Sartori (1997), desarrolla tres premisas claves que posibilitan entender correctamente la naturaleza esencial de los partidos políticos:

 Los partidos políticos no son facciones:

 Los partidos políticos son parte de un todo.

 Los partidos políticos son conductos de expresión.

Sartori destaca al menos teóricamente, la diferencia profunda entre los partidos contemporáneos y otros grupos que han buscado conseguir el poder en épocas pasadas. En primer lugar afirma que una facción siempre es negativa e innecesaria y por ello evaluada como un mal, al contrario de los partidos que se dice son necesarios. Las facciones sólo son la expresión de conflictos personales, de un comportamiento que valora al yo y desprecia lo público. Por esto el combate entre ellas es solo una lucha por obtener prebendas, sin considerar el bien común, el interés general, o los fines del conjunto social, esta es la diferencia profunda entre los objetivos de una facción y de un partido político.

Si bien en la práctica algunos partidos políticos se comportan de manera facciosa en función de cumplir sus objetivos, al menos teóricamente y en su origen no se plantea así. Esto no significa afirmar que los miembros de los partidos políticos actúen siempre por altruismo, o pretender que se han eliminado las motivaciones políticas personales o las conductas inescrupulosas. Tampoco desconoce el que los impulsos de búsqueda del poder son una constante, sin embargo, lo que varía diferenciando un partido de una facción son los procesos y las presiones a que se han de someter esos impulsos y esos comportamientos. El político de partido y su comportamiento debe ser diferente de su motivación personal, el fin último debe ser el bien común. Ello porque los partidos son instrumentos legalmente constituidos para lograr beneficios colectivos y no privados, debiendo vincular al conjunto del pueblo o sociedad al sistema político, situación que no hacen las facciones.

Los partidos políticos son órganos funcionales, que cumplen ciertos fines y objetivos generales, lo que no son ni hacen las facciones. Ello ocurre porque un partido es parte de un todo a cuyos fines debe servir. En cambio una facción no es sino una parte consagrada a sí misma y auto referente y aunque los partidos no son facciones no se debe olvidar que fueron precedidos por éstas. La advertencia es válida, pues es muy posible que los partidos caigan en comportamientos y actitudes propios de las antiguas facciones. Los partidos políticos son parte de un todo, Sartori (1997) señala que en términos semánticos la palabra partido expresa la idea de una parte relacionada con un todo pluralista. Así se concibe la comunidad política como el todo pluralista, donde las partes son los partidos políticos.

El origen de los partidos es a partir de la construcción de estamentos (nobles y burgueses) lo que derivó en organismos representantes de clases e ideologías diferentes, se constituyeron con el tiempo en híbridos con una vocación más universal del bien común, sin embargo, en la medida en que la sociedad se ha hecho mas compleja los partidos se han transformado en meras máquinas electorales que tiene por único objetivo obtener el mayor número de votos para ganar una elección y así acceder legítimamente al poder.

Aunque es una tarea compleja operacionalizar el bien general de la sociedad, no por eso los partidos deben defender los intereses particulares ni excusarse de la obligación de perseguir el interés colectivo en la búsqueda del progreso de la sociedad en resumen, los partidos políticos son conductos de expresión. Sartori (1997) indica que pertenecen, en primer lugar, a los medios de representación: son un instrumento, o una agencia, para representar al pueblo y expresar sus exigencias.

Teóricamente los partidos son instrumentos mediadores entre la sociedad y el Estado que realizan una función expresiva aunque en la práctica cuestionable su eficacia como vehículo de comunicación política (Dahl:1961). La idea de función expresiva no se concibe sólo en el sentido literal de transmitir hacia el Estado los intereses y demandas de la sociedad, los partidos son algo más que una voz de la sociedad porque comunican exigencias respaldadas por una presión política, sin duda que los partidos políticos además de expresar, también canalizan. Los partidos pretenden organizar la caótica voluntad pública, agregan y seleccionan intereses y preferencias, incluso se puede aceptar que los partidos forman la opinión pública y a veces la manipulan, sin embargo, en regímenes democráticos estas fuerzas políticas deben considerar más a la Sociedad que al Estado.

Aún aceptando que muchas veces las opiniones de los ciudadanos sean manipuladas, esta circunstancia no hace sino confirmar la medida en que difiere un impacto manipulador propio de un sistema de partidos competitivos y de un régimen democrático. Lo anterior indica que la verdadera manipulación represiva, sólo existe cuando disminuye el pluralismo de partido y la competencia política (Woldenberg:2002). Es por ello que como elemento importante para entender la alternancia, no debemos dejar de considerar el aspecto de la competitividad electoral. Se puede afirmar entonces que la alternancia es un efecto directo de la presencia de una alta competitividad electoral, por lo que puede establecerse una relación directa entre Competitividad y Alternancia, aspecto que se aborda con mayor amplitud en el siguiente apartado.


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