Revista: Turydes Revista Turismo y Desarrollo. ISSN 1988-5261


EL TURISMO Y LAS REDES TERRITORIALES EN CIUDADES DE PUEBLOS ORIGINARIOS. EL CASO DE OAXACA, MÉXICO

Autores e infomación del artículo

Andrés E. Miguel Velasco

Julio César Torres Valdez

Beatriz Rebeca Hernández Hernández

Instituto Tecnológico de Oaxaca, México

andresmiguel@eduoaxaca.mx

Resumen

El artículo toma a las ciudades de los Valles centrales de Oaxaca, México, como marco de referencia, y el propósito del mismo es analizar la importancia del desarrollo de las ciudades para la dinámica del turismo, visualizada a través de la relación territorial existente entre la centralidad urbana y la centralidad turística durante 2000-2010. El análisis realizado muestra que durante este periodo, la centralidad urbana de las ciudades de los Valles Centrales de Oaxaca no necesariamente dio pie a una mayor centralidad turística de las ciudades, y por consiguiente, a una mayor dinámica del turismo en las mismas. El artículo toma en cuenta la teoría de redes y la correlación estadística como las herramientas metodológicas para realizar el análisis correspondiente. Propone que una futura política territorial en estas ciudades debe vincular intencionalmente el desarrollo urbano con el turismo para lograr una gestión estratégica efectiva del desarrollo territorial.
Palabras clave: Oaxaca, Pueblos originarios, Ciudades turísticas, centralidad urbana, centralidad turística.

Abstract
TOURISM AND REGIONAL NETWORKS IN CITIES OF NATIVE PEOPLE. THE CASE OF OAXACA, MEXICO
The article takes the cities of the Central Valleys of Oaxaca, Mexico, as a framework, and its purpose is to analyze the importance of the development of cities in the dynamics of tourism, viewed through the existing territorial relationship between urban center and tourist centrality during 2000-2010. The analysis shows that during this period, the urban center of the cities of the Central Valley of Oaxaca not necessarily led to greater tourist centrality of cities, and therefore to greater dynamics of tourism. The article takes into account network theory and statistical correlation and methodological tools to perform the corresponding analysis. It proposes that a future territorial policy in these cities must intentionally linking urban development with tourism to get a effective and strategic management of territorial development.
Keywords: Oaxaca-Native people- tourist cities- urban centrality -tour centrality.



Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato:

Andrés E. Miguel Velasco, Julio César Torres Valdez y Beatriz Rebeca Hernández Hernández (2015): “El turismo y las redes territoriales en ciudades de pueblos originarios. El caso de Oaxaca, México”, Revista Turydes: Turismo y Desarrollo, n. 19 (diciembre 2015). En línea: http://www.eumed.net/rev/turydes/19/pueblos.html


1. Introducción.

El turismo es una actividad económica dinámica, capaz de mantener un ritmo de crecimiento favorable a pesar de que se puedan presentar condiciones adversas en el entorno nacional o internacional. La actividad turística tiene la ventaja del sector terciario de generar un impacto económico más acelerado en comparación con otras ramas productivas. En el presente artículo las ciudades de la región de los Valles Centrales de Oaxaca son el marco de referencia de esta actividad, la cual posee como característica propia el ser una región que alberga diversos “pueblos originarios”.
Al respecto, existen diversas denominaciones para referirse a la población que tiene rasgos comunes como costumbres, tradiciones, lengua, y una cultura que la diferencia de la población dominante. Comúnmente estas poblaciones se denominan indígenas, pero también es frecuente escuchar algunas otras denominaciones como “aborigen”, “indio”, “etnias”, “tribus” y “pueblos originarios”. En especial, sobre éste último término se dice que es el apelativo que reivindica su cultura e intereses, y entre los pueblos indígenas de América se ha difundido esta expresión para referirse a ellos mismos como colectivo por encima de sus diversas etnias. El adjetivo «originario», además, destaca su prioridad en la ocupación de su territorio. En concreto, un “pueblo originario” es aquel conjunto de personas que descienden de poblaciones asentadas por primera vez en un territorio (Maya, 2006), poseen historia, idioma, usos y costumbres, formas de organización y otras características culturales comunes con las cuales se identifican sus miembros, reconociéndose como pertenecientes a la misma unidad sociocultural. Asimismo, mantienen vínculos con su espacio de ocupación tradicional como ocurre en las ciudades consideradas en el presente artículo.
Un rasgo importante de los pueblos originarios y que en muchos casos es un elemento clave para su desarrollo es su “cosmovisión”. Esta se puede definir como la manera que tienen los pueblos de ver su realidad, relacionándola con su entorno natural y social inmediato. Es decir es la manera de pensar y de ser de los individuos que pertenecen a un determinado pueblo y cultura. En ello se incluyen aspectos como tradiciones, costumbres, rituales, ideas y representaciones. La cosmovisión de los pueblos originarios, un denominador común es la unión indisoluble de su medio ambiente respecto del enfoque con que conceptualizan su mundo, y es así que cada pueblo, cada cultura es el espejo del mundo natural en el que vive. La diversidad cultural reflejada en sus celebraciones, comidas, vestimenta, idioma, arquitectura, etc., es diversa, y en las localidades turísticas de Oaxaca aquí analizadas, esto se plasma como un atractivo más para los visitantes. Por ello la presencia viva de los pueblos originarios debe ser un elemento fundamental para el desarrollo de políticas públicas encaminadas al aprovechamiento del patrimonio tangible e intangible de estos pueblos.
En el 2010, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México, en conjunto con el INEGI, elaboraron el “Catálogo de Localidades Indígenas”, el cual muestra que en México hay una total de 64,172 localidades de este tipo. En particular, el estado de Oaxaca cuenta con 1,719,464 hablantes indígenas, un 45% del total de su población, destacando los grupos étnicos de: Amuzgos, Chatinos, Chocholtecos, Huaves, Mazatecos, Mixtecos, Triquis, Zoques, Cuicatecos, Chinantecos, Chontales, Ixcatecos, Mixes, Nahuas, Afromexicanos y Zapotecos.
En las ciudades de Oaxaca consideradas en el presente artículo, sobresale el “zapoteco” como el idioma dominante. El total de hablantes se indica en el cuadro 1. Este pertenece a la familia lingüística zapotecana del grupo otomangue. Es un idioma tonal, del cual existen diversas variantes en la entidad. En los Valles Centrales hay diferencias subregionales, pero en términos generales se puede afirmar que el zapoteco de esta región se subdivide a su vez en las variantes de Oaxaca (OAX), Etla (ETL), Zaachila (ZAA), Tlacolula (TLA), Ejutla (EJU) y Ocotlán (OCT) (cuadro 1)  (CDI, 2015).

El propósito del presente artículo es analizar la importancia del desarrollo de las ciudades que cobijan pueblos originarios para la dinámica del turismo, visualizada a través de la relación territorial existente entre la centralidad urbana y la centralidad turística, tomando como referencia el caso de las ciudades de los Valles Centrales de Oaxaca (CDs-VC-Oax), durante 2000-2010. La hipótesis propuesta es que durante este periodo, la centralidad urbana de las ciudades de los Valles Centrales de Oaxaca dio pie a una mayor centralidad turística de las ciudades, y por consiguiente, a una mayor dinámica del turismo en las mismas, en otras palabras, se propone que la centralidad urbana posee una alta correlación con la centralidad turística (con un coeficiente de correlación positivo mayor a 0.60).

2. Marco conceptual

2.1. Las ciudades y el turismo

Ciudad, del latín civitas, es el área urbana que presenta una alta densidad de población, conformada por habitantes que no suelen dedicarse a las actividades agrícolas. La diferencia entre las ciudades y otras entidades urbanas está dada por la densidad poblacional, el estatuto legal u otros factores. Cabe mencionar que no existe una definición precisa de este término. En México, el Consejo Nacional de Población (CONAPO) señala que lo urbano se relaciona con el concepto de ciudad, o sea, un espacio geográfico creado y transformado por el hombre con una alta concentración de población socialmente heterogénea, con radicación permanente y construcciones continuas y contiguas, donde se generan funciones de producción, transformación, distribución, consumo, gobierno y residencia, existiendo servicios, infraestructura y equipamiento destinado a satisfacer las necesidades sociales y a elevar las condiciones de vida de la población. De acuerdo a la Conferencia Europea de la Estadística de Praga, por ejemplo, una ciudad es una aglomeración de más de 5.000 habitantes donde menos del 25% de la población se dedica a la agricultura.
La ciudad refleja a la región, la región se complementa con la ciudad y depende de ésta para obtener las funciones especializadas que caracterizan al intercambio, la manufactura y los servicios. Esta complementariedad obliga al núcleo urbano a una sectorización -funcional y espacial- con la consecuente aparición de jerarquías urbanas diferenciales, dando origen a diversas redes de intercambio.
También se reserva la categoría de ciudad a los asentamientos que cumplen funciones económicas de alto nivel, de tal manera que las facetas de vida en la ciudad europea por ejemplo, podrían explicarse en términos económicos, y en nuestros días, donde se llevan a cabo actividades sobre todo terciarias como las finanzas y los servicios turísticos por ejemplo.

También puede afirmarse que la ciudad es el centro territorial de la acumulación de capital, es el instrumento colectivo de reproducción social, es el modo específico más favorable de usar el espacio (de ordenarlo y planificarlo) para la reproducción económica, y es el centro espacial de la distribución e intercambio de mercancías (Casado 2010), por ejemplo, a través de redes comerciales, de servicios, de mercancías, de exportaciones e importaciones, de personas, de tráfico, o de turismo, etc., en las diversas regiones.
Los cambios económicos, demográficos y urbano-regionales del país han provocado que México, y el Estado de Oaxaca en particular, se caractericen por la concentración de sus actividades económicas en algunas ciudades. En 1998, por ejemplo, el país tenía 115 ciudades con una población de 50,000 y más habitantes, que concentraban 46% de la población y el 95% del Valor Bruto de la Producción industrial, comercial y de servicios del país, es decir, prácticamente toda la riqueza generada en México (Sobrino 2003: 456-459).
En México, la estructura territorial desarrollada las décadas 80-2010 ha aumentado la tendencia a la concentración. A inicios del Siglo XXI se ha consolidado un sistema donde gradualmente tiende a predominar la concentración de la infraestructura y los servicios en unos cuantos polos y clústeres territoriales, destacando como tales las grandes concentraciones urbanas como las zonas metropolitanas. En el 2010, más de la mitad de la población habitaba en las 56 zonas metropolitanas, con un crecimiento urbano con un uso expansivo, y en muchas ocasiones, insostenible del territorio. Las proyecciones indican que para el año 2050 el país contará con 20 ciudades con más de 1 millón de habitantes (ONU-Habitat 2011).  
En muchas ciudades, la relación que muestra el desarrollo con el turismo se fundamenta en la concentración territorial de las actividades, la infraestructura y servicios en las mismas. La importancia de la actividad turística en las localidades se manifiesta en que esta actividad promueve el aumento: 1) de sus niveles de desarrollo y bienestar; 2) incrementa el empleo temporal o permanente de empleos e ingresos, acelerando el desarrollo económico; 3) la disminución de las desigualdades y desequilibrios regionales; y 4) generando efectos que permiten revalorar los recursos naturales, la cultura y la bioculturalidad de las regiones y ciudades como recursos turísticos.
La importancia del turismo, por consiguiente, requiere de una atención permanente en las ciudades con capacidad para impulsarlo. De esta manera se generarán empleos, ingresos e inversiones en el corto plazo, y se estará en mejores condiciones para mejorar el desarrollo y la calidad de vida de las persona en el largo plazo.
La concepción espacial de las redes urbanas, lleva a interpretar la ciudad como una totalidad integrada en un sistema relacional, y al respecto, puede concederse importancia a las actividades no agrícolas y a las formas de trabajo consagradas al comercio y a la industria, o relacionar lo urbano con el transporte, industria, comercio, instrucción de la población y la administración del Estado. Hoy en día, las redes territoriales también constituyen el vehículo territorial del turismo.

2.2. La centralidad y el análisis de redes en el desarrollo urbano y el turismo

La “centralidad urbana” es la capacidad que poseen las ciudades y localidades de proporcionar servicios e infraestructura para su propia población y la de las áreas circundantes. Se basa en factores culturales, sociales, históricos; económicos, etc. Determina la dinámica de la vida intra e interurbana, y posee grados externos e internos de influencia. También pueden existir “tipos de centralidades”, las cuales reflejan la influencia de las ciudades y localidades en aspectos específicos como la salud, la educación, o el turismo, pudiendo hablarse de una “centralidad de salud”, o una “centralidad turística”, la cual condensa la infraestructura turística, hoteles, restaurantes, agencias de viaje, información turística, etc., proporcionando su cobertura a los turistas propiamente dichos, y a otros centros turísticos, como se visualiza en el presente artículo.
El “índice de Davies” permite determinar el grado de centralidad de los asentamientos de un sistema urbano, tomando en consideración el número y grado de especialización de las funciones presentes en el mismo. El método de cálculo contiene, por tanto, dos fases diferenciadas. En la primera se calcula el coeficiente de localización de cada función, para en una fase ulterior obtener el índice de centralidad de cada asentamiento. Existe una jerarquía entre los lugares centrales (Bunuel, 2015), es decir, a medida que aumenta su tamaño tiende a aumentar también el número de funciones que desempeña y su nivel de especialización, generando sistemas o redes de influencia entre los diferentes tipos de localidades y ciudades.
Una red se define como un  conjunto  estrecho  de  vínculos  explícitos,  selectos  y  con  patrones  preferenciales  que  se dan  en  un  conjunto  de  empresas, instituciones, personas, ciudades, etc.,  a  partir  de  ventajas  complementarias  y  relaciones  de mercado,  sociales, económicas, institucionales, etc. teniendo  como  principal  meta  la  reducción  estática  y  dinámica  de  la  incertidumbre  (Freeman,  1991, mencionado por García y Lara 2004: 150). Los vínculos pueden ser de negocios y de intereses públicos, centrados en el pequeño espacio geográfico donde los contactos físicos están disponibles y la dinámica de estos vínculos cambia continuamente (Dragičević, 2006). Eisingerich et al. (2010: 241) menciona que las redes sociales son especiales para los vínculos de la red, ya que si son fuertes facilitan la transferencia y asimilación de los conocimientos dentro de los grupos, y la apertura a la nueva red, que se supone proporciona a los miembros de la misma el acceso a nuevos conocimientos y formas de operar.
Las redes son importantes porque: a) reducen la incertidumbre tecnológica y de mercado b) generan ganancias cuando la cooperación técnica es exitosa,  c)  reducen  comportamiento  oportunista  al  promover  entre  los  participantes  el desarrollo de lenguaje común, entendimiento, compromisos mutuos y confianza, d) coadyuvan a disminuir complejidad y naturaleza intersectorial de nuevas tecnologías; e) permiten expansión de la producción y entrada de nuevos procesos de trabajo, f) se obtienen información y conocimientos que contribuyen a monitorear el ambiente, reducir el ciclo de vida de productos o facilitar la entrada a nuevos mercados  y g) crean y establecen un conjunto de estándares, normas, reglas, sistemas y especificaciones tecnológicas que disminuyen costos de administración y de producción (García y Lara 2004, Bobby, 2009, Cuervo, 2009 y Cai y Fan, 2011); y en las ciudades y regiones h) permiten el manejo adecuado de los recursos de las mismas para mejorar sus niveles de desarrollo e intercambio de mercancías y personas, incluidos los productos y servicios derivados del turismo.
De acuerdo a Sanz (2003: 23), en  el  “análisis  de  redes  se  describen  y estudian las estructuras relacionales que surgen cuando  diferentes  organizaciones  o  individuos interaccionan,  se  comunican,  coinciden,  colaboran  etc.,  a  través  de  diversos  procesos  o acuerdos, que pueden ser bilaterales o multilaterales; de este modo la estructura que emerge de  la  interrelación  se  traduce  en  la  existencia de  una  red  social”. 
La idea básica del enfoque de redes es que los participantes “son actores intencionales, con motivaciones sociales y económicas, cuyas acciones están influenciadas por una red de relaciones en las cuales están insertos. Así, los actores y las relaciones que mantienen entre ellos forman una red social, siendo un elemento clave la posición que cada actor ocupa en ella, lo que forma la estructura general de la red, la cual, a su vez, implica oportunidades y restricciones para los actores” (Casas et al., 2007, pág. 113).
De acuerdo con Márquez et al.  (2013, pág. 211), el análisis de redes sociales tiene la capacidad para entender las redes desde distintas perspectivas considerando como más relevantes el estudio de las propiedades de la estructura y de la localización de la red, así como los roles adquiridos atendiendo a la posición en la red.
De acuerdo a Santos (2010, pág. 14), existen dos aspectos fundamentales de las redes sociales: su estructura y su contenido. La estructura se refiere al patrón que emerge de los lazos sociales entre actores.  La  “centralidad”  de  un  actor (cuán estratégicamente ubicado está un actor en la red), y la “cohesión estructural” (cuán  vulnerable  es  una  red  a  fragmentarse), constituyendo dos propiedades importantes de las redes sociales y territoriales. En la centralidad, un actor central puede tener un mejor acceso a la información que actores periféricos dada su posición estratégica en la red.  En relación con la cohesión estructural, las redes con alta cohesión estructural propician mejores condiciones para la difusión de información debido a que ningún actor particular puede controlar su flujo.
Por su parte, el contenido se refiere al tipo de relación que vincula a los actores, por ejemplo las ciudades y regiones, en una red social (por ejemplo, relación laboral, exportación-importaciones, inversiones, etc.). El tipo de relación (contenido de la red) condiciona los recursos que pueden circular en la red, y en el caso de las ciudades, influye también en la jerarquía urbana de las mismas. Esto se refleja en la creación de redes generales (que explican el funcionamiento de todo el sistema, como es el caso de la red urbana en general), y sub-redes (que explican el funcionamiento de aspectos específicos del sistema, como es el caso de la red turística del presente artículo).

3. Procedimiento metodológico

En la presente investigación se propone como variable dependiente la centralidad turística, y como variable independiente la centralidad urbana de las ciudades de Valles Centrales de Oaxaca. Las ciudades seleccionadas, así como las variables e indicadores, se indican en la figura 1.

El modelo de investigación propuesto sitúa a la centralidad turística como la variable que se desarrolla a partir del equipamiento de infraestructura y servicio de las ciudades, así como sus indicadores como la promoción turística, recursos humanos y profesionalización del sector hotelero, infraestructura y accesibilidad, y servicios complementarios al turismo (GEOGRAFÍA, Sistema Estatal y Municipal de Base de Datos, 2015). De igual manera, se propone que la centralidad urbana logra su desarrollo en base a los indicadores de población, urbanización, comercio, comunicación, transporte, educación y salud, que influyen en el desarrollo de las ciudades (GEOGRAFÍA, INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA, 2015), (MUNICIPAL, 2015). Con estos indicadores, se procedió a elaborar:
1) El índice de centralidad de Davies (Ç), tanto del aspecto urbano como turístico con base en la fórmula:
Ç=100 (ni/Ti)  ---(1)
donde: ni: es el número parcial de establecimientos o indicadores de la función i que posee la localidad; Ti: es el total de establecimientos o indicadores de la función i que posee la localidad.
2) El índice de gravitación (Iij) ponderado, tanto del aspecto urbano como turístico con base en la fórmula:
Iij=K (Aia) (Ajb)/dij2 ---(2)
donde: Iij: grado de interacción esperado entre el centro i y el centro j; K: constante, considerada igual a 1; Aia, Ajb: tamaño o indicador de atracción de los centros i, j, en este caso Aia, Ajb = PiaÇia, donde P población de las localidades i, j: Çia centralidad de Davies de las localidades i,j; dij2: medida de distancia entre y, j. 
3) Análisis de redes. Posteriormente se establece la interacción de las ciudades con base en la técnica de redes, utilizando la aplicación UCINET 6 for Windows. Versión 6.572, acoplando la técnica “transform- normalize” para el cálculo respectivo. En el presente artículo se evalúan el grado de conectividad y el índice de centralización de las redes para evaluar la interacción entre el desarrollo urbano y el turismo en las ciudades. En el primer aspecto, se toma como base la “densidad de la red”, que es una medida de cohesión de una red social y se refiere fundamentalmente a  la  cantidad  de  relaciones  observadas  en  relación  a  la  cantidad  de  relaciones  posibles.  Determina el grado de similaridad de las opiniones, apreciaciones y creencias comunes a un grupo social. Este valor se presenta expresado en una tasa.
D = r /(100N)
Donde D: densidad; r: número de vínculos establecidos entre los actores; N: número vínculos totales que pudieran existir. La magnitud de esta densidad puede evaluarse por la escala: 0 a 20 (muy baja), 21 a 40 (baja), 41 a 60 (media), 61 a 80 (alta) y 81 a 100 (muy alta).
El “índice de centralización” es  una  condición  especial  en  la  que  un  actor  ejerce  un  papel  claramente  central  al estar conectado con todos los nodos, los cuales necesitan pasar por el nodo central para conectarse  con  otros. El “grado de centralización” de una red, ya sea el de entrada o el de salida, indica qué tan cerca está la red de comportarse como una red estrella, en donde un actor juega un papel central que controla a toda la red; o qué tan lejos está de ese comportamiento, el cual es más favorable debido a que esto nos habla de una red bien conectada.

El “grado  de  centralidad”  se  divide  en  grado  de  entrada  y  grado  de salida, los cuales dependen de la dirección del flujo. El grado de salida es la suma de las relaciones que los actores dicen tener con el resto. El  grado  de  entrada es  la  suma  de  las  relaciones  referidas  hacia  un  actor  por otros. En el gráfico 1 vemos una red con forma de estrella (diagrama a), en la cual no cabe duda que el nodo 1 tiene la mayor centralidad posible de esta red. Es decir, posee el máximo grado y está lo más  cerca  posible  de  la  mayor  cantidad  de  nodos  de  la  red. La mayor centralidad de grado es la que tiene una mayor cantidad de vínculos que llegan y salen de a él y el mayor valor del vector propio de una red.
4) Para la prueba de hipótesis se establece una correlación entre los índices de la centralidad urbana y la centralidad turística. Los coeficientes de correlación son la expresión numérica que indica el grado de relación existente entre las 2 variables y en qué medida se relacionan. Son números que varían entre los límites +1 y -1, cuya magnitud indica el grado de asociación entre las variables: el valor r = 0 indica que no existe relación entre las variables; los valores igual 1 indican una correlación perfecta. Para la aprobación de la hipótesis se espera que su valor sea igual o mayor a 0.60, y su interpretación depende de los valores de la correlación indicados a continuación: de 0 a 0.20 muy baja, 0.21 a 0.40 baja; de 0.41 a 0.60 media; 0.61 a 0.80 alta; 0,81 a 1.00 muy alta.
Finalmente, para determinar los factores más relevantes de la centralidad, se efectúa un análisis de regresión múltiple para seleccionar la variable explicativa a través de los coeficientes que posean el mayor peso estadístico del modelo.

4. El contexto de las ciudades de la región de pueblos originarios de los Valles Centrales de Oaxaca

4.1. El contexto de la problemática del turismo en Oaxaca.

Como cualquier otro sector de la economía, el turismo incide en la generación de empleos, la atracción de inversiones, impulso al desarrollo económico y sus consecuentes repercusiones positivas en la calidad de vida de las comunidades a las que impacta. Actualmente, el sector turismo presenta un crecimiento sostenido a nivel global. De acuerdo con la Organización Mundial de Turismo (OMT), de 2000 a 2012 el turismo creció a una tasa promedio anual de 3.6% en el mundo tomando como base la llegada de turistas internacionales, lo que generó 9 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, uno de cada 10 empleos y participó con el 6% de las exportaciones mundiales. Para México representa una de las principales fuente de divisas, genera el 8.4 por ciento del PIB y más de 2.2 millones de empleos.
No obstante, en los últimos 30 años el desempeño de México dentro de los principales indicadores internacionales ha sido moderado frente al de otros países. En el periodo 1980-2012 la tasa de crecimiento medio anual (TCMA) de llegada de turistas apenas alcanzó el 2%. Esto es significativo al observar la tendencia de economías emergentes que están ganando terreno en el mercado internacional. Del año 2000 a 2012, en otras latitudes del mundo se registraron TCMA superiores, tal es el caso de Turquía (11.6%), Hong Kong (8.6%), Malasia (7.8%), Japón (4.8%) y Rusia (2.5%), en tanto que México creció en 1.1% en el mismo periodo.
Las características del mercado turístico marcan una tendencia hacia la diversificación de la oferta de destinos y productos del sector, lo cual abre espacios para una mayor competencia por la atracción de turistas internacionales. De hecho, en los últimos años los países emergentes registraron una mayor participación en esta industria, lo cual les ha llevado a obtener aumentos sostenidos tanto en el número de llegadas de turistas, así como en el monto de divisas captadas (gráfico 1). Se espera que en el año 2030 estas economías capten el 57% del mercado turístico.

México ha crecido en menor proporción respecto de otras naciones, tanto en términos de llegadas de turista como de ingresos por turismo internacional. Aspectos asociados a la recesión económica global, la percepción de inseguridad y eventos vinculados a contingencias han deteriorado la imagen del país y los efectos para el sector turístico. Como resultado, los destinos turísticos mexicanos, incluidos los del Estado de Oaxaca analizado en el presente artículo, han perdido competitividad, o no logran mejorar la misma. Los aspectos que han contribuido a debilitar la competitividad turística del país se asocian a la falta de respuestas innovadoras de la oferta del sector, respecto a las tendencias que muestran los productos turísticos y los diferentes segmentos, nacionales e internacionales que participan en este mercado. Los factores que contribuyen a incrementar esta debilidad, se derivan de la insuficiente diversificación y desarrollo creativo de los productos turísticos, así como de la falta de consolidación de un desarrollo integral de los destinos turísticos, sustentado en la construcción de ventajas competitivas acorde con las singularidades del país, en el cual la interacción territorial de las ciudades juega un rol fundamental.
Dentro de esta dinámica económica, el estado de Oaxaca desempeña un papel trascendental; cuenta con dos de los 37 principales municipios turísticos del país. Uno de estos lugares Santa María Huatulco que al encontrarse en la orla del Pacífico, dispone de atractivos naturales tropicales. El otro es la ciudad de Oaxaca de Juárez (OAX), centro turístico multifuncional con fuerte riqueza cultural, que es el centro del sistema de ciudades de Etla, Ejutla, Ocotlán, Tlacolula, Zimatlán y Zaachila, que cobijan al turismo de los Valles centrales de Oaxaca.
Para este conjunto de ciudades, el turismo es una actividad dinámica y fundamental para el crecimiento de su economía, capaz de generar un desarrollo económico y social que puede contribuir a reducir la pobreza, crear empleos, y por lo tanto prosperidad a nivel territorial. En el año 2012, la competitividad turística en la región Sur de México, donde se localizan las ciudades turísticas de los Valles Centrales de Oaxaca analizadas en el presente artículo, creció a una tasa de 2.54%, en tanto que la competitividad a nivel nacional creció a una tasa de 2.36% (Solís, 2013: 304), lo cual muestra que el comportamiento de la actividad turística en esta región posee una gran capacidad y habilidad para optimizar sus atractivos hacia otras regiones.
Sin embargo, el promedio de la tasa de crecimiento del desarrollo de las ciudades de Oaxaca, medida a través del índice de desarrollo humano, fue de 0.80%, inferior a la tasa de crecimiento de la población que fue de 1.75%, lo cual indica que existe un desequilibrio entre el desarrollo y el bienestar de la población de esta región, especialmente en las poblaciones de los “pueblos originarios”.
Por esta razón, al realizar una comparación de la tasa de competitividad turística con sus niveles de desarrollo, surge la interrogante del porque el turismo, siendo una actividad dinámica y en crecimiento, aparentemente no logra reflejar sus beneficios en el desarrollo de las ciudades de Oaxaca aquí consideradas, sobre todo para la población originaria, si se toma en cuenta que las ciudades y las regiones manifiestan el aspecto territorial de su competitividad, a través de su capacidad de proporcionar servicios, atraer inversiones, y generar empleos debido a la infraestructura con la que cuentan, es decir, gracias a la centralidad que poseen, tanto a nivel global, como específicamente de su actividad turística.
Por esta razón, se considera necesario conocer qué elementos o factores de la competitividad territorial de las ciudades, tanto en términos globales como de la actividad turística, afectan más favorablemente, o benefician, el desarrollo de la población originaria en general, y de las ciudades en particular.

4.2. El turismo en las ciudades de la región de pueblos originarios de los Valles Centrales de Oaxaca

El análisis del presente artículo se centra en el destino turístico de la ciudad de Oaxaca (OAX), como centro espacial de otros destinos de su región de influencia (figura 2), localizadas en la región de pueblos originarios de los Valles Centrales de Oaxaca, México, el cual comprende la extensión del valle ubicado en el distrito del Centro, así como los distritos de Ejutla, Etla, Ocotlán, Tlacolula, Zaachila y Zimatlán. Este Estado se compone de 570 municipios, de los cuales 152 se rigen por el sistema de partidos políticos, y 418, los pueblos originarios, se rigen por el sistema de usos y costumbres, lo que en sí mismo constituye un atractivo turístico.
El Estado de Oaxaca cuenta con tres ciudades que poseen más de 100,000 habs., las cuales poseen un crecimiento poblacional superior al 2%. Una de ellas es OAX, el centro urbano más importante, y el lugar central de las ciudades turísticas de los Valles Centrales donde se ubica. Esta ciudad ostenta la categoría de ciudad patrimonio cultural de la humanidad, ya que posee tres sitios de la lista de patrimonio mundial como son: centro histórico de Oaxaca, la zona arqueológica de Monte Albán y las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla.

La Ciudad de Oaxaca, con una población estimada de 263,357 habs., es un destino colonial muy importante de México, conectando a sus visitantes con cinco rutas turísticas denominadas: 1) Ruta dominica, 2) Sierra norte, 3) San Bartolo Coyotepec-Ocotlán, 4) Tule- Tlacolula -Mitla y  5) la  Ruta  a  Monte Albán-Zaachila, además de las Rutas; Caminos del mexcal, ruta mágica de las artesanías, ruta de la fe Juquila, ruta chinantla, ruta de la costa Oaxaqueña. En las mismas los visitantes pueden apreciar: arquitectura virreinal, espectaculares áreas naturales, atractivos culturales, arqueológicos, antropológicos y gastronómicos (Económico, 2015). Las fiestas más importantes en este destino son: Semana Santa, Guelaguetza y Noche de Rábanos. También es el centro de las ciudades que albergan diversos atractivos turísticos de los Valles Centrales de Oaxaca como: Etla (la feria de sus productos lácteos, y con una población de 9,280 habs.), Ejutla (la feria de sus productos gastronómicos, con 19,679 habs.), Ocotlán (producción artesanal de textiles y cuchillería, con 21,341 habs.), Tlacolula (sus mercados y zonas arqueológicas, con 19,625 habs.), Zimatlán (es el paso del turismo religiosos, con 19,215 habs.) y Zaachila (famoso por sus mercados, gastronomía y lugares históricos, con 34,101 habs.), y todas ellas cobijan al turismo de los Valles Centrales de Oaxaca.
La oferta turística de estas ciudades está conformada por pequeñas y medianas empresas (PyMES), principalmente familiares. La dinámica de las empresas muestra que durante 2004 y 2012 existió un crecimiento en el segmento hotelero y restaurantero (18 y 40% respectivamente), contrario a las empresas de agencias de viaje y guías de turistas las cuales decrecieron en un 4.5% y 26%.
El principal flujo de turistas hacia OAX es el nacional, proviniendo de la región centro de México, principalmente de Distrito Federal, Puebla y Veracruz, los cuales integran el 50.27% de la  afluencia del turismo que visita Oaxaca (figura 3). Otro segmento importante proviene del interior del mismo estado, y del turismo extranjero, principalmente de Estados Unidos y Canadá; mientras que Australia se ha posicionado como un mercado potencial en los últimos años, generando un flujo constante hacia este destino. El mercado europeo participa con el 29.36% de la afluencia turística, destacando Francia y Alemania.

Considerando la competencia que tiene la ciudad de Oaxaca con otros destinos culturales, durante 1986-2011, este destino ha figurado entre los primeros tres lugares (Puebla, Mérida y Oaxaca) en el tema de la afluencia, sin embargo, a partir del 2009 Oaxaca pasó a ocupar el cuarto lugar siendo desplazado por la ciudad de Querétaro. Su tasa de participación en el segmento cultural es de apenas el 1.37% en la actualidad.
Una apreciación preliminar de este comportamiento sugiere que a partir del 2006, el entorno socioeconómico en el que se desarrolla la actividad turística se encuentra enmarcado en una alta incidencia de movimientos político-sociales. En el año 2012 y 2013 por ejemplo, se realizaron 982 y 2,375 marchas y plantones respectivamente en OAX (COTAIPO, 2014), lo que genera afectaciones al turista que visita al destino, así como incertidumbre a los prestadores de servicios turísticos.
De esta manera, la afluencia turística hacia la ciudad de Oaxaca en el periodo 2000-2010, fue de un promedio 991,236 turistas con una tasa de crecimiento de 4.47 %, pero con algunas caídas como en el 2006-2008. Los mismos se alojaron en establecimientos de hospedaje, en un promedio de 5,992 cuartos, los cuales mostraron una tasa de crecimiento del 1.62%. El personal ocupado (en restaurantes y hoteles, servicios de esparcimiento, culturales recreativos y deportivos) fue de 3,820 personas en promedio, pero con una tasa negativa de crecimiento (-15.49 %), lo que refleja las dificultades del sector para generar desarrollo económico.
Cabe señalar que con lo que respecta al servicio turístico proporcionado en las ciudades analizadas, OAX registró un crecimiento en alojamiento del 3.11 % con respecto a las demás ciudades. En los establecimientos de preparación y servicio de alimentos y bebidas con categoría turística mostró una tasa de crecimiento del 2.67%. En agencias de viajes mostró una tasa de crecimiento de 1.25 %, pero en las empresas arrendadoras de automóviles mostró un declive del 5.61%.

5. Resultados: la centralidad urbana y turística de las ciudades de los Valles Centrales de Oaxaca, México

Durante el periodo 2000-2010, la mayor centralidad urbana y turística del sistema de ciudades de los Valles Centrales de Oaxaca (CDs-VC-Oax) la poseyó OAX, la cual opera como el lugar central de mayor jerarquía de este sistema. Es la ciudad con mayor centralidad debido a su posición histórico-jurídica, a la infraestructura y servicios que concentra, y al crecimiento de su población, lo que conlleva a deducir que la dinámica poblacional, el crecimiento económico y las influencias de su entorno complejo y globalizado, generan presiones en el territorio bajo su influencia, generando fuertes impactos en el uso y aprovechamiento de los recursos naturales que le rodean  (Cide@3°ESO, 2014). El resto de las ciudades (ETL, EJU, OCT, ZAA y ZIM) prácticamente poseen el mismo nivel de centralidad, muy bajo, y dependen de la dinámica económica, y turística, del lugar central del cual son parte integrantes de la red turística que integran (ver figura No. 4).

Durante el periodo 2000-2010 se observó que el crecimiento de la centralidad urbana en las ciudades turísticas analizadas, que deriva de la dotación de servicios públicos e infraestructura como agua potable, electricidad, pavimentación, etc., creció a una tasa del 10.5%. OAX fue la ciudad con un mayor crecimiento de esta centralidad (28.6%), seguida de ETL (24.3%), y OCT (3.5%). El resto de las ciudades prácticamente mantuvo estancado su crecimiento. OAX alcanzó un valor de 0.44 en su centralidad, casi diez veces superior al resto de las ciudades  (figura 5).
Por lo que respecta a la centralidad turística, que deriva de la concentración de servicios e infraestructura como hoteles, restaurantes, agencias de viajes, etc., todas las ciudades, incluida OAX, manifestaron un estancamiento, o una caída de la misma, como es el caso de EJU (-0.06%), por lo cual durante estos años el promedio de la tasa de la centralidad turística de las CDs-VC-Oax fue de -0.19%.
La ciudad con mayor centralidad turística es OAX, debido a la gran afluencia de turismo cultural que recibe, siendo además la primera estancia de llegada de turistas, y de la cual se distribuyen los flujos hacia las demás ciudades y destinos turísticos. La declaratoria por parte de la Unesco como Ciudad Patrimonio de la Humanidad la posiciona con un valor universal excepcional, ya que para los turistas de las diversas regiones del mundo el pertenecer a la lista de la Unesco significa no solo la seguridad de que visitaran un sitio con características únicas y extraordinarias sino, además, un lugar, que en el caso de Oaxaca, posee una gran riqueza cultural (Nacional, 2014)
Lo anterior indica que: a) las interacciones de la red de las ciudades analizadas fluctúan a lo largo del tiempo, no son constantes; y b) que en el periodo analizado no existió una sincronización entre el crecimiento de la centralidad urbana y la centralidad turística en estas ciudades, destacando el caso de OAX, el lugar central del sistema de ciudades analizado, que mostró un vigoroso crecimiento urbano, pero una caída de su centralidad turística, al igual que las demás ciudades interconectadas a la misma.

Durante este periodo se observó que los factores de mayor influencia en la centralidad urbana de las CDs-VC-Oax fueron los factores financiero (2000), educativo (2005) y de seguridad (2010). Para la centralidad turística de estas ciudades los factores que más influyeron fueron las agencias de viajes (2000, 2005), y las arrendadoras de autos (2010) (figuras 6 y 7, y tabla 1).
El análisis del comportamiento de la red urbana de las ciudades analizadas (Tabla 1) indica que la misma tiende a una mayor centralización (su centralidad aumentó de 0.24 en el 2000 a 0.65 en el 2010, con una tasa relativamente alta de crecimiento, 10.5%); y que también tiende a una mayor interconexión (su densidad aumentó de 0.29 a 0.61 entre 2000-2010, con una tasa muy alta de 107.9%), lo que indica que es una red con una tendencia al crecimiento de la centralidad urbana, destacando como lugar central OAX.
Finalmente, el análisis de la red turística de las ciudades analizadas (Tabla 1) indica que la misma es una red con una baja centralidad (su centralidad aumentó de 0.16 en el 2000 a 0.17 en el 2010, que muestra una tasa relativamente baja en su crecimiento, 0.24%); y con una baja interconexión (su densidad aumentó de 0.24 a 0.28 entre 2000-2010, con una tasa relativamente baja de 1.79%), lo que indica que más bien es una red con una tendencia al decrecimiento de la centralidad turística, y con una baja interconexión en el flujo del turismo que visita la región analizada, lo que indica que los turistas preferirán quedarse en la ciudad central, en este caso OAX, sin visitar las demás ciudades.

6. Conclusiones

Por lo que respecta a la hipótesis del presente artículo que propone que se espera una alta correlación (con un coeficiente positivo mayor a 0.60) entre la centralidad urbana y la centralidad turística de las CDs-VC-Oax durante 2000-2010, los resultados obtenidos indican que la correlación fue muy alta (0.99) durante el periodo 2000-2005, pero fue baja 0.33 durante 2005-2010, por lo cual esta hipótesis se acepta parcialmente.
Lo anterior puede interpretarse en el sentido que este resultado indica que en las CDs-VC-Oax el crecimiento de su centralidad urbana no necesariamente promueve una mayor centralidad turística de las ciudades analizadas, y por consiguiente, solo de manera parcial e intermitente favorece una mayor dinámica del turismo en las mismas. Esto implica que la mejora de la infraestructura y servicios urbanos en general, es relativamente autónoma de la mejora de la infraestructura y servicios turísticos y viceversa.
Partiendo que la centralidad urbana, y el crecimiento de las ciudades de estudio no están plenamente relacionadas con la centralidad turística, una futura política territorial debe vincular intencionalmente estos sectores,  pues mientras las ciudades posean una adecuada infraestructura y servicios, tendrán la capacidad para que los productos y servicios que se comercializan en ellas, constituyan un núcleo básico de para la planificación y gestión estratégica del desarrollo territorial, especialmente de los pueblos originarios que habitan las mismas.
En consecuencia, para la mejora de la centralidad turística, de la cual ya se conocen los factores de mayor peso como son las agencias de viajes y arrendadoras de autos principalmente, este tipo de factores debían aprovecharse para mejorar la los flujos de turismo hacia todas las ciudades, especialmente hacia los asentamientos de los pueblos originarios. Sería conveniente que los actores de la actividad turística procedieran a identificar las zonas de desarrollo turístico en las diversas ciudades, impulsaran la promoción y la actividad de los prestadores de servicios turísticos como establecimientos de hospedaje, alimentos y bebidas, agencias y operadores de viajes, guías de turistas, etc., que propicien la atracción del turista nacional y extranjero, principalmente en las ciudades de estudio que hoy se encuentran relativamente aisladas de los flujos de turismo de la región de pueblos originarios que son los Valles Centrales de Oaxaca.
También resulta fundamental el diseño de políticas territoriales, que involucren la infraestructura de soporte (transporte, comunicaciones, recintos feriales, parques empresariales o tecnológicos, incubadoras de empresa, centros de servicios a las empresas, etc.); además de las viviendas, y proyectos y programas para la conservación, mejoramiento, protección y aprovechamiento de los recursos y atractivos turísticos de las ciudades, de tal manera que exista una interconexión entre ellas, pero respetando la cosmovisión de los pueblos originarios. En resumen, todo lo anterior indica que aún debe mejorar sustancialmente la relación del desarrollo urbano y del turismo en las ciudades de la región de pueblos originarios que son los Valles Centrales de Oaxaca analizadas en el presente artículo.

Bibliografía
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Recibido: 16/11/2015 Aceptado: 20/12/2015 Publicado: Diciembre de 2015

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