TURyDES
Vol 6, Nº 15 (diciembre/dezembro 2013)

EL IMPACTO DEL TURISMO EN LAS ORIENTACIONES SECTORIALES DE LOS MUNICIPIOS COSTEROS DE GUERRERO: MÉXICO

Neftalí García Castro (CV)

INTRODUCCIÓN
Esta investigación revela los cambios que registraron las orientaciones sectoriales de los municipios costeros de Guerrero, entre 1970 y 2010. El empleo del método de los cocientes sucesivos dio como resultado un conjunto de códigos que advierten que, en la mayoría de esas circunscripciones, ocurrió una terciarización significativa de la economía. Ese proceso no sólo fue intenso en los territorios que contienen centros turísticos consolidados como Acapulco o Ixtapa-Zihuatanejo; sino también en aquellos considerados estratégicos porque dan pauta para ampliar la oferta de destinos de recreo y para el surgimiento de proyectos que apuntalen al turismo como eje de la política económica estatal. Sin embargo, tal situación ha originado que las jurisdicciones involucradas dependan de los recursos generados en otros espacios, debido a que el número de empleos y los ingresos económicos fluctúan según la temporada alta o baja de afluencia de visitantes.
Desde hace varios decenios, los gobiernos estatal y nacional han invertido una parte substancial del erario en la instauración de infraestructura, indispensable, para el desplazamiento, hospedaje y atención de los visitantes, así como en la promoción de ambos destinos vacacionales. En consecuencia, al igual que en otras áreas de la entidad guerrerense, el grueso de las demarcaciones costeras capta inversiones económicas insuficientes para modernizar al sector agropecuario o estimular la creación de establecimientos fabriles modernos. No obstante que varios municipios poseen características físicas y socioeconómicas que podrían favorecer la creación de distintos proyectos productivos y, por lo tanto, atenuar la falta de alternativas laborales y los problemas sociales asociados con ella. En ese sentido, la tipología que se presenta posibilita elaborar elucidaciones concretas, en torno a las disparidades territoriales derivadas del fortalecimiento de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo como importantes centros turísticos, ya que se explica el peso concreto que ejerce cada uno de los sectores económicos y la celeridad con la que se ha transformado la participación de ellos, en las distintas circunscripciones evaluadas.
En el análisis se utilizan los municipios como unidad espacial de observación porque para el método estadístico que sustenta este trabajo es indispensable el uso de información relacionada con el volumen de población económicamente activa (PEA), por sectores productivos. En México, es factible elaborar escudriñamientos con mayor detalle territorial, al adoptarse las áreas geoestadísticas básicas (AGEBS) como unidades de estudio. Pero esto último sólo es viable cuando el período examinado tiene como fecha inicial 1990 o bien se intente evaluar las orientaciones sectoriales acaecidas en ese año o en aquellos que coincidan con los correspondientes a las ediciones posteriores al X Censo de Población y Vivienda (1980). Pues es a partir del décimo primer censo que se comenzó a registrar la información con tal pormenor y únicamente esas publicaciones contienen las variables mencionadas.
El trabajo está estructurado de la manera siguiente: en el primer apartado se exponen las principales características físicas y socioeconómicas que distinguen al conjunto de municipios estudiados. Después, se exhibe la evolución que mostró la actividad turística, en los dos centros vacacionales más importantes de la entidad, a lo largo del siglo XX y principios del XXI. En las secciones subsecuentes se acotan los antecedentes cognoscitivos de esta investigación, se explican las particularidades metodológicas de los cocientes sucesivos y se revelan los códigos hallados en los municipios costeros de Guerrero, así como el tipo de cambio registrado en las distintas orientaciones sectoriales identificadas y la celeridad con la que ocurrió tal transformación, en el lapso abordado.     

1. PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LOS MUNICIPIOS COSTEROS DE GUERRERO
Guerrero se ubica al sur de la República Mexicana, está comprendido entre los paralelos 18º 48´ y 16º 18´de latitud norte y los meridianos 98º 03´ y 102º 12´ de longitud oeste. Limita al norte con los estados de Puebla, Morelos, México y Michoacán; al sur con el océano Pacífico; al este con Oaxaca y Puebla; y al oeste con el océano Pacífico y Michoacán. La superficie estatal es de 63 794 km2; equivalente al 3.2% del área total del país (estimada en 1 947 156 km2). Ocupa el décimo cuarto lugar por su extensión territorial a nivel nacional. Su litoral tiene una longitud aproximada de 500 km y se extiende desde la desembocadura del río Balsas, al noroeste, hasta el límite oriental del municipio de Cuajinicuilapa, al sureste (Secretaría de Gobernación, 2013). En esta investigación se estudian las doce jurisdicciones localizadas a lo largo de esa franja de superficie guerrerense (Figura 1)1.

Fuente: elaborado con base en Secretaría de Gobernación, op. cit.

 

1.1 Atributos físico-geográficos
En la mayoría de las demarcaciones evaluadas, sólo los segmentos septentrionales poseen una altitud que oscila entre los 400 y 1 000 m. Las porciones de territorio que exhiben una elevación inferior a los 400 m se sitúan próximas al litoral. Allí, la llanura costera tiene una anchura que varía entre los 10 y 25 km; pero en algunas áreas la amplitud es menor debido a la incursión de la Sierra Madre del Sur sobre la costa, lo que origina acantilados como los que existen en Acapulco o Zihuatanejo. A pesar de ello, predominan las ensenadas, caletas y otras formas cóncavas del litoral, donde yacen playas; esto, aunado a otros factores como el clima tropical o la proximidad a la Ciudad de México, ha favorecido el desarrollo de la actividad turística (García, 2011).
El tipo de clima que prevalece es cálido subhúmedo con lluvias en verano (Aw). En éste, la temperatura promedio del mes más frío supera los 18°C. Presenta al menos diez veces más precipitación en el mes más lluvioso de la mitad caliente del año, que en el mes más seco. Tiene por lo menos un mes con una precipitación media menor a 60 mm (García, 1989). La mayor cantidad de lluvia se registra entre junio y agosto, el resto del año se caracteriza por el predominio de cielos despejados. Tales condiciones climáticas favorecen la existencia de selva baja caducifolia, agrupaciones de crasicaules y sabanas.
La docena de jurisdicciones valoradas se halla dentro de las regiones RH19 (Costa Grande) y RH20 (Costa Chica-Río Verde), ambas vierten sus aguas hacia el océano Pacífico. La primera ocupa aproximadamente 19% de la superficie estatal y la segunda 28%. Entre las principales corrientes superficiales están los ríos Cortijos, Marquelia, Copala, Nexpa, Papagayo, Coyuca, Atoyac, Tecpan, San Luis, Petatlán, La  Tigra, La Laja y La Unión, todos ellos nacen en la Sierra Madre del Sur y en otras áreas serranas menores. Los municipios estudiados también cuentan con varios acuíferos de dimensión reducida y un número importante de lagunas, entre ellas Potosí, Nuxco, Coyuca, Tres Palos, Tecomate, Tila y Chautengo. En esos sitios se practica la pesca, la extracción de sal o fungen como sitios turísticos (Secretaría de Gobernación, op. cit.).
Finalmente, los suelos más comunes son los claros, fáciles de erosionar y con fertilidad moderada, tales como los regosoles y cambisoles. Aunque también hay algunas áreas cubiertas por acrisol, luvisol, fluvisol, solonchack o feozem. Este último tipo posee una capa superficial obscura, suave, rica en materia orgánica y nutrientes. Dicho estrato puede mantener casi cualquier vegetación. Cuando es profundo permite el cultivo de maíz, fríjol, cítricos, pastos y algunos frutales, con rendimientos considerables. Ese suelo tiene presencia significativa en la porción centro-sur de Tecpan de Galeana, al este de Petatlán, al sur de Acapulco, San Marcos y Florencio Villarreal, así como al norte de Coyuca de Benítez (Ibid.).
1.2 Atributos socioeconómicos
En conjunto, las doce circunscripciones reportan 1 250 569 habitantes, esto es 36.9% del total estatal. Entre las más pobladas están Acapulco (789 971 personas), Zihuatanejo de Azueta (118 211 personas), Coyuca de Benítez (73 460 personas), Tecpan de Galeana (62 071 personas), San Marcos (48 501 personas) y Petatlán (44 979 personas) (Cuadro 1). Asimismo, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en esta parte del territorio guerrerense existen sólo cuatro asentamientos con más de 15 000 personas; aunque con distinta intensidad, todos son sitios que desempeñan un papel notable en el abastecimiento regional de bienes y servicios. En la Costa Grande, la cabecera municipal de Zihuatanejo de Azueta alberga 67 408 guerrerenses, la ciudad de Petatlán tiene 21 659 habitantes y en la localidad de Tecpan de Galeana viven 15 119 personas. En tanto, el puerto de Acapulco es el asentamiento urbano más grande, no sólo del área estudiada sino de la entidad, dicho lugar cuenta con 673 479 habitantes (19.9% de la población de Guerrero) (INEGI, 2013).                                              

En 2010, la población ocupada sumó 487 834 personas, Acapulco registró 66.3% de ese monto, Zihuatanejo de Azueta 10%, Coyuca de Benítez 5%, Tecpan de Galeana 4.8%, Petatlán 3.2%, San Marcos 3.1% y las demarcaciones restantes no rebasaron 2%, cada una de ellas (Cuadro 2). El comercio y los servicios fueron las principales actividades económicas desempeñadas por los habitantes de las dos primeras demarcaciones señaladas arriba; el sector terciario ocupó 77.8 y 74.5% de la población ocupada, respectivamente. Un escenario análogo muestra Petatlán con 56.8%, Benito Juárez con 52.7% y Marquelia con 50.6%. No obstante, en la mayoría de las jurisdicciones evaluadas, las actividades primarias aún tienen importancia como fuente de sustento; por ejemplo, en San Marcos emplea a 55.5% de la población ocupada, en Cuajinicuilapa (49.3%) y en Copala (47.2%) (Ibid.).
En esta porción de Guerrero, la cantidad de predios dedicados a la agricultura extensiva es significativa. Por lo general, los municipios de la Costa Grande registran considerables volúmenes de producción debido a la mayor extensión de los predios agrícolas disponibles y a la mejor situación económica de los productores (en comparación con la Costa Chica) (Sánchez, 1978). Esa parte de la costa también ha sido una importante zona criadora de ganado vacuno, con el cual todavía se suele abastecer a los mercados de la región y, en menor proporción, al Distrito Federal o a Puebla. Asimismo, desde la primera mitad del siglo XX, la actividad forestal ha tenido relevancia en áreas serranas de varias circunscripciones de la región (Bartra, 2000). En contraste, en la Costa Chica sólo algunos productores de San Marcos, Florencio Villarreal, Copala y Cuajinicuilapa cuentan con tractores, sistemas de irrigación, agroindustrias, venden sus cosechas en varias entidades de México e incluso las exportan a países como Estados Unidos y Japón. En cuanto a la actividad pecuaria, es común la reproducción de bovinos, con insumos técnicos escasos que sólo permiten reproducir un número limitado de animales para abastecer al sureste de la entidad (García, 2011).
Como consecuencia de lo descrito en los párrafos precedentes, sólo cinco municipios tienen un porcentaje sobresaliente de población ocupada que percibe más de dos salarios mínimos mensuales (el equivalente a más de 300 dólares americanos), estos son: Zihuatanejo de Azueta (59%), Acapulco (50%), La Unión de Isidoro Montes de Oca (46%), Petatlán (43%) y Benito Juárez (41%). Por el contario, en la mitad de las demarcaciones estudiadas hay una considerable proporción de trabajadores con ingresos inferiores a un salario mínimo mensual (menos de 150 dólares), entre ellos San Marcos (54%), Copala (41%), Cuajinicuilapa (40%), Coyuca de Benítez (39%), Marquelia (37%) y Tecpan de Galeana (36%). De esta manera, sólo Acapulco y Zihuatanejo de Azueta ostentan poca población en extrema pobreza; en ambos, las personas en tal condición representan alrededor del 13% del total de sus habitantes. Le siguen con valores relativamente bajos, Benito Juárez (26%) y Petatlán (27%). En las ocho jurisdicciones restantes, el monto supera 30%, destacan Cuajinicuilapa  (42%), San Marcos (42%) y Coyuca de Benítez (36%) (INEGI, op. cit.).
Ante tal escenario, los municipios analizados muestran un éxodo importante de campesinos que buscan mejores ingresos en otras entidades federativas o en Estados Unidos. En relación a este último lugar, por lo general, los guerrerenses suelen desplazarse a Oregón, California, Arizona, Mississippi, Florida, Nueva York, Virginia o Carolina del Norte. Según las estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), las demarcaciones de Cuajinicuilapa y Copala tienen un grado alto de intensidad migratoria, ésta es media en Florencio Villarreal, San Marcos, Coyuca de Benítez, Benito Juárez y Tecpan de Galeana. Únicamente, Acapulco, Zihuatanejo de Azueta y Petatlán cuentan con un grado bajo (CONAPO, 2013).    
La información expuesta en este apartado advierte que en la franja estudiada existe un importante desequilibrio regional; en buena medida, como resultado del impulso económico concedido a la actividad turística que detentan dos demarcaciones de la costa guerrerense. En la sección subsecuente se vierte un conjunto de elucidaciones que gravitan en torno a tal situación.
 
2. EVOLUCIÓN DE LOS PRINCIPALES CENTROS TURÍSTICOS DE LA COSTA GUERRERENSE
Aquí se exponen los principales acontecimientos económico-territoriales relacionados con el surgimiento y la consolidación de la actividad turística, en Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo.  
2.1 El inicio de los proyectos turísticos (primera mitad del siglo XX)
Durante la primera mitad del siglo XX, en el estado de Guerrero, un acontecimiento de relevancia significativa fue la conclusión de la vía que comunicó a la Ciudad de México con el puerto de Acapulco, en 1927. Aún no estaba asfaltaba, ni tenía los puentes necesarios para atravesar las corrientes de agua que se formaban o se acrecentaban durante la época de lluvias, aspectos que dificultaban los traslados (Illades, 2000). A pesar de ello, inició la afluencia de algunos viajeros que se aventuraban a visitar el puerto; paralelamente, emergieron los primeros hoteles en aquel sitio.
El incremento en la infraestructura hotelera también estuvo relacionado con el cierre de algunos destinos turísticos europeos, durante la Segunda Guerra Mundial. Los estadounidenses contemplaron al puerto de Acapulco como una alternativa para vacacionar. El fin del conflicto armado también favoreció a esta localidad, ya que fue seleccionada junto con La Habana (Cuba) como los lugares idóneos para la recuperación de los excombatientes estadounidenses, una situación que se repitió al culminar la guerra de Corea (Ramírez,1986).
Tanto el gobierno federal como el estatal pusieron en marcha distintas acciones encaminadas a habilitarlo como destino turístico. Durante el sexenio de Lázaro Cárdenas (1934-1940), se conformó un equipo de expertos para proyectar el desarrollo urbano del puerto, se construyeron edificios federales y se otorgó la concesión a la empresa Eureka S.A. para introducir el drenaje y alcantarillado, infraestructura indispensable para los hoteles y fraccionamientos que se comenzaban a construir, en el área circundante a la bahía (Ravelo y Bustamante, 1998.). Además, el gobierno federal incentivó el arribo de inversiones nacionales y extranjeras mediante las facilidades concedidas a todos los proyectos relacionados con el impulso del turismo; por ejemplo, Cárdenas expropió terrenos ejidales para concesionarlos a las empresas que requerían levantar fraccionamientos. A los ejidatarios de Santa Cruz e Icacos se les quitó el agua con la que irrigaban sus cultivos y se entubó para abastecer a la zona urbana. El financiamiento de infraestructura y servicios de ese naciente centro vacacional se intensificó durante el período de Manuel Ávila Camacho (1940-1946), ello se debió a la iniciativa denominada “peso contra peso”, mediante la cual el gobierno mexicano se comprometió a aportar la misma cantidad que la que aquellos particulares invirtieran en el desarrollo turístico de Acapulco (Ramírez, op. cit.).
Por su parte, el gobierno de Miguel Alemán Valdez (1946-1952) concretó la expansión urbano-turística del puerto. Autorizó la expropiación de catorce ejidos, sobre ellos más tarde se edificarían lujosos hoteles y fraccionamientos como Las Brisas. Asimismo, se creó la Junta Federal de Mejoras Materiales orientada a culminar los trabajos de alumbrado y saneamiento. Se trazaron las calles indispensables para la urbanización de la bahía, se trasladó el aeropuerto fuera de ésta y se inició la construcción de la autopista México-Acapulco (Ibid.). De esa forma, el turismo empezó a destacar como la principal actividad económica de la entidad; para el decenio de los cuarentas, 25% de los visitantes eran extranjeros atraídos por los bajos costos, debido a la devaluación de la moneda nacional. La actividad turística acapulqueña comenzó a demandar una cantidad significativa de mano de obra, esto ocasionó la migración de trabajadores de otras regiones de Guerrero e incluso de otras entidades de la República Mexicana (Illades, op. cit.).
2.2 El despunte de los centros turísticos (segunda mitad del siglo XX)
A partir del decenio de los cincuentas, el puerto de Acapulco se erigió como el lugar para vacacionar en México, tanto para los turistas nacionales como para los estadounidenses. Eso se debió al mejoramiento de las carreteras que articulaban al puerto con la capital del país, así como a la apertura del nuevo aeropuerto internacional en aquella localidad, en 1964. Éste facilitó el arribo de jets que transportaban una mayor cantidad de personas, además las aerolíneas internacionales empezaron a ofrecer vuelos directos y con costos bajos para aquellos que viajaban en grupo. Las inversiones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, coadyuvaron a consolidar al puerto como uno de los principales complejos vacacionales. Para el decenio de los setentas, Acapulco concentraba alrededor del 40% de las divisas nacionales correspondientes a la actividad turística (Ramírez, op. cit.).
Esa localidad guerrerense registró un importante crecimiento hotelero; pasó de 4 964 habitaciones, en 1960, a 10 253, en 1970. Esto implicó un aumento a un ritmo medio anual del 7.2% (las habitaciones de lujo lo hicieron a 17.7%). Los condominios transitaron de 197 cuartos, en 1964, a 2 282, en 1973, y 4 378, en 1974 (Ibid.). Tales datos advierten que se pretendía impulsar el arribo de un sector socioeconómico de altos ingresos. En el puerto acapulqueño, las primeras cadenas de hospedaje que inauguraron una propiedad fueron Hyatt, Marriot, Western, Pierre, Sheraton y Americana Hotels (filial de American Airlines). El aumento del número de hoteles e infraestructura indispensable para desempeñar las actividades turísticas transformó el paisaje. La ciudad comenzó a expandirse sobre la zona de pie de monte y áreas montañosas (con altitud superior a 225 m) alrededor de la bahía, así como al noroeste de la localidad. Debido a la alta demanda de terrenos situados en el área del litoral, las cadenas hoteleras transnacionales optaron por erigir inmuebles de diez o más niveles, los cuales albergaban más de cien habitaciones que ofrecían alojamiento acorde al estilo y confort que demandaban los visitantes, principalmente, estadounidenses (Valenzuela y Coll-Hurtado, 2009).
Cabe destacar que en el decenio de los setentas, nuevamente el gobierno federal concibió al turismo como una actividad que podría generar empleos y bienestar para la población asentada en aquellas porciones del territorio nacional con esa potencial vocación. Debido a la riqueza natural con la que cuenta la franja litoral mexicana, las autoridades seleccionaron a las localidades de Loreto y Los Cabos (Baja California), Cancún (Quintana Roo), Huatulco (Oaxaca) e Ixtapa-Zihuatanejo (Guerrero) para poner en marcha distintos proyectos relacionados con tal actividad. En ese contexto, Ixtapa-Zihuatanejo fue el primer complejo turístico nacional financiado por el Banco Mundial. El gobierno mexicano presentó la solicitud ante dicho organismo en abril de 1969 y ésta fue aprobada dos años después. Simultáneamente, el Banco de México creó el fideicomiso denominado Fondo de Promoción e Infraestructura Turística (INFRATUR). Del mismo modo, la promulgación de la Ley de Fomento Turístico, en 1974, incentivó el inicio del desarrollo de este centro de playa que se constituyó en el segundo núcleo turístico impulsado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), con un costo inicial de 48 millones de dólares (Pérez, 1998). El Plan Maestro de Desarrollo de Ixtapa-Zihuatanejo, dado a conocer por INFRATUR, pretendía consolidar un polo de Desarrollo Turístico Integral. En 1974, Zihuatanejo sólo disponía de 300 habitaciones; y un año más tarde, el sitio ya se promocionaba como un centro vacacional orientado al turismo nacional y extranjero, con 750 cuartos (López, 2000).
Desafortunadamente, la etapa de mayor prestigio internacional que vivió Acapulco durante el decenio de los setentas se modificó al inicio de los ochentas, debido a problemas ambientales, sociales y urbanos. En 1980, se registró una reducción mayor al 40% del total de visitantes extranjeros que tuvo en 1978. El descenso continuó los dos años siguientes y, en lo sucesivo, el flujo de turistas presentó un incremento lento con retrocesos mínimos. No obstante, la disminución en la cantidad de visitantes extranjeros ha sido constante hasta llegar al 1.5% del total de vacacionistas (Valenzuela y Coll-Hurtado, op. cit.). A diferencia de lo ocurrido en decenios anteriores, ha tomado relevancia la llegada de turistas nacionales pertenecientes a los estratos socioeconómicos medio y bajo.
Esto ha dado pauta a la multiplicación de pequeños y medianos negocios con propietarios locales y/o trabajadores independientes. Asimismo, como ya se ha señalado, Acapulco ha ejercido una significativa atracción de capitales nacionales y extranjeros. Un hecho que ha repercutido en la formación y consolidación de grupos de empresarios que, al amparo de la clase política local y federal, se han apropiado de significativas extensiones territoriales para desarrollar proyectos inmobiliarios, así como de la dotación preferente de infraestructura urbana o de la publicidad indispensable para promover la actividad turística acapulqueña. El dinamismo de ésta ha propiciado el desarrollo y expansión de sus tres zonas turísticas (Tradicional, Dorado y Diamante).
De acuerdo con la Secretaría de Turismo (SECTUR), los inversionistas nacionales tienen predilección por los destinos de playa consolidados del país. Es evidente que el fomento de la actividad turística en Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo ha buscado desarrollar y estimular la inversión en aquella infraestructura diseñada para atraer al mayor número de visitantes posible (Gobierno del estado de Guerrero, 2010). Así, por ejemplo, durante el decenio de los noventas se concluyó la Autopista del Sol (la cual redujo el tiempo de traslado desde la Ciudad de México al puerto acapulqueño), FONATUR comercializó terrenos, megaproyectos como Marina Ixtapa y Punta Ixtapa, los negocios Azul Ixtapa y Porto Ixtapa, así como distintos activos por un monto de 31.5 millones de dólares. También, durante dicho período, ese organismo, en colaboración con otras instituciones, se encargó del financiamiento de diversas obras urbano-turísticas. Entre 1994 y 1998, el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) aportó 158 millones de dólares para la promoción de nueve proyectos turísticos en el estado, de los cuales 56 millones estuvieron destinados a Ixtapa-Zihuatanejo. Por su parte, en 1998, Acapulco contó con una inversión de 1 209 millones de dólares en diversos proyectos turísticos. En 1999, en Ixtapa se invirtieron, aproximadamente, 2.1 millones de dólares en infraestructura turística. Más tarde, durante el lapso comprendido entre 2001 y 2006, el estado de Guerrero atrajo 2 625 millones de dólares. De esa inversión, Acapulco concentró el 89%, Ixtapa-Zihuatanejo 6.5% y la región Norte 4.5% (Ibid.). Recientemente, en mayo de 2013, se firmó el Convenio de Coordinación para el Otorgamiento de Subsidios correspondientes a dicho año, el cual destinará una inversión federal y estatal por 10 millones de dólares para el desarrollo del turismo en la entidad.
Aunque la derrama económica relacionada con la actividad turística de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo es significativa para el PIB estatal, el impacto de estos recursos en la región es mínimo porque una proporción considerable de los ingresos que se obtienen por vía fiscal son transferidos al gobierno federal. Asimismo, en los últimos cuatro decenios, la costa de Guerrero se ha visto afectada por el deterioro ambiental y contaminación derivada de la puesta en marcha de proyectos turísticos sin planeación. No obstante, FONATUR tiene contemplado construir el corredor turístico Acapulco-Zihuatanejo. En 2025, el proyecto debería estar concluido e incluir una zona hotelera con 22 mil 705 cuartos, una autopista entre ambos puertos, un aeropuerto y una terminal marítima. Con este fin, el sector privado tiene estimado invertir alrededor de 2 000 millones de dólares y los tres niveles de gobierno, un total de 600 millones. Hasta el momento, el proyecto ha sido frenado por la entrada en vigor de la enmienda del Congreso de la Unión a la Ley General de Vida Silvestre (en febrero de 2007), la cual prohíbe cualquier clase de edificación relacionada con propósitos turísticos en zonas de humedales. FONATUR tenía planeado afectar ese tipo de áreas de la Costa Grande. A pesar de ello, las porciones costeras de municipios como Coyuca de Benítez, Atoyac de Álvarez, Benito Juárez, Tecpan de Galeana y Petatlán muestran estragos ecológicos, debido a los trabajos asociados con la creación de infraestructura para recibir visitantes. Tal situación podría repetirse en la Costa Chica, ya que es probable que inversionistas españoles desarrollen proyectos en la región, ésta ha despertado el interés de compañías como Iberostar, Riu hoteles, Barceló hoteles, Sol Meliá, Marina hoteles, Grupo Hidafa, Grupo Iberhouse, Grupo Catalonia, Grupo Piñero, Grupo Preferente, Grupo Oasis, Globalia, Inversiones Dagosa y OHL (Ibid.).

3. ANTECEDENTES COGNOSCITIVOS
Los cocientes sucesivos son el sustento epistemológico de varios trabajos de corte geográfico-económico que exponen la especialización o, en su caso, la diversificación productiva de distintos territorios (Szczesny, 1964; Kostrowicki, 1970; Kulikowski y Szyrmer, 1974; Propin et al, 1985). Ese método surgió en el Instituto de Geografía de la Academia Polaca de Ciencias y lo usaron, en los setentas, los miembros de la Comisión sobre el Uso de la Tierra de la Unión Geográfica Internacional como una alternativa a los procedimientos empleados en otras investigaciones análogas, realizadas tanto en Estados Unidos como Japón (Propin, 2003). La propuesta dio pauta para detectar el comportamiento esencial de un fenómeno estructural. En ese contexto, un concepto básico es el de orientación, el cual alude a los elementos más sobresalientes de una estructura e indicativos de su tendencia o inclinación preferencial, en una unidad territorial determinada (Sánchez y Propin, 2001). La aplicación de esta metodología, en obras vinculadas con el estudio de los patrones de diversificación o especialización productiva que ostentan espacios concretos, ha arrojado luz sobre los escenarios socioeconómicos siguientes:
Los territorios especializados en el sector secundario y/o en el terciario muestran una acumulación significativa de capital. Coinciden con espacios densamente poblados e importante grado de urbanización, presentan patrones regionales monocéntricos (una ciudad de primer orden) o policéntricos (varias ciudades de mediano orden). Suelen estar relacionados con áreas adyacentes en donde se desempeña la agricultura de alta inversión técnica y productiva orientada hacia el mercado externo. En los países pobres identifica a los espacios vinculados, directamente, con empresas extranjeras. Por otra parte, aquellos sitios con orientación sectorial primaria, en ocasiones con participación mínima del secundario y/o del terciario, poseen economías tradicionales; algunas de éstas tienen estadios transicionales, caracterizados por la existencia simultánea de ancestrales y nuevas relaciones de producción. Además, suelen someterse a regiones con especialización industrial o industrial-agrícola como abastecedores de materias primas (Propin y Sánchez, 1997 citados por Reyes, 2000 y García, 2007).
Por último, en aquellos espacios que se abren ante los procesos de globalización puede identificarse cualquier orientación económica, ya que los intereses foráneos y nacionales, y su consecuente inversión de capital, inciden en la preponderancia que alcanza cierta actividad productiva. En esos sitios, son relevantes los recursos naturales, la cantidad y la calificación de la población residente, así como la cultura e infraestructura productiva como factores vinculados con los flujos de capital y la potencial manifestación de cierta especialización productiva (Ibid.).
La obra titulada “Consideraciones sobre la determinación de orientaciones de uso de la tierra en municipios de Pinar del Río” (Propin et al, op. cit.) es una de las primeras experiencias investigativas latinoamericanas que hizo uso de este método. En México se ha empleado en los trabajos siguientes: “Los tipos de asimilación económica del territorio mexicano, entre 1930 y 1990” (Propin y Sánchez, op. cit.), “Los cambios en los tipos de asimilación económica del estado de Puebla, entre 1950 y 1990” (Reyes, op. cit.), “Cambios en la orientación funcional de las ciudades medias del trópico mexicano” (Sánchez y Propin, op. cit.), “Las diferencias territoriales en la economía del estado de Tamaulipas, México” (Propin, Sánchez y Casado, 2005) y “Cambios en los tipos de asimilación económica del estado de Guanajuato, entre 1950 y 2000” (García, op. cit.). Estas obras son el soporte cognoscitivo de la sección subsecuente.

4. PROCEDIMIENTO METODOLÓGICO
Las orientaciones sectoriales de los municipios costeros del estado de Guerrero se determinaron con base en la relevancia económica que tiene cada uno de sus sectores productivos.
Comparación de los resultados con los códigos posibles. Después de obtener los seis cocientes mayores de los municipios estudiados, cada sector económico se representa con su letra inicial en mayúscula y su respectiva cantidad de cocientes mediante un subíndice. La combinación de tres elementos (n=3) y seis cocientes (k=6) tiene como resultado veintiocho códigos posibles que revelan desde una orientación sectorial primaria dominante (P6), primaria predominante con secundaria (P5S1), primaria predominante con terciaria (P5T1),………., terciaria predominante con primaria (P1T5), hasta la terciaria dominante (T6) (Reyes, op. cit.) (Cuadro 3).
Interpretación de los resultados. El conjunto de códigos obtenidos indican diferentes estadios de especialización (P6…S6…T6) o de diversificación (P2S2T2), los cuales pueden leerse en relación con los procesos de urbanización-terciarización, industrialización u otros propios del espacio estudiado (Cuadro 4). También suele contrastarse los resultados correspondientes a años distintos y se señalan los cambios observados en los municipios involucrados (Cuadro 5). La existencia del mismo código en la fecha inicial y final revela una orientación productiva estable; la variación en un cociente, un cambio lento; cuando se modifiquen dos, moderado; en los casos de tres, acelerado; la variación de cuatro, abrupto y el cambio de cinco o seis cocientes, muy abrupto (Propin, op. cit.)2.

5. LAS ORIENTACIONES SECTORIALES Y SU TRANSFORMACIÓN
En 1970, los municipios costeros de Guerrero poseían una población económicamente activa de 108 855 personas (28.4% del total estatal). El sector primario contaba con 53 896 trabajadores; el secundario, con 14 483; y el terciario, con 40 476. Por su cuantiosa PEA, sobresalieron las demarcaciones siguientes: Acapulco (55 071), Tecpan de Galeana (9 939), Coyuca de Benítez (8 434), San Marcos (7 473) y Petatlán (6 163). El resto de las circunscripciones registró valores inferiores a 5 000 personas (DGE, 1971) (Cuadro 6). En ese contexto, el método de los cocientes sucesivos reveló la existencia de orientaciones sectoriales que advierten especialización en el sector primario (P6), especialización en el sector primario con el terciario como complemento (P5T1) y la especialización moderada en el terciario con el primario y secundario como complementos (P1S1T4), esta última composición sectorial sólo se detectó en Acapulco (Figura 3). En contraste, en 2010 se identificaron siete orientaciones que denotan un detrimento de la PEA que labora en actividades primarias. No obstante, éstas todavía tienen un peso importante en siete de las jurisdicciones analizadas. En conjunto, las doce demarcaciones reúnen 487 834 trabajadores (42.5% de la PEA guerrerense). Nuevamente, Acapulco congregó la mayor cantidad de fuerza laboral, 323 429 trabajadores; le siguieron José Azueta (48 776), Coyuca de Benítez (24 433), Tecpan de Galeana (23 277), Petatlán (15 727) y San Marcos (15 231) (INEGI, op. cit.). Los datos sugieren que el turismo originó transformaciones significativas en los códigos de esta franja del territorio estatal. En los párrafos subsecuentes se profundiza en torno a tal conjetura, con base en el tipo de cambio sectorial y la celeridad con la que tuvo lugar éste (Figura 4).
5.1 Los tipos de cambios en las orientaciones sectoriales
Este apartado analiza el incremento o la reducción que mostró la cantidad de cocientes sucesivos de cada sector económico. Ese examen evidenció que, con diferente intensidad, en todas las demarcaciones se multiplicó la PEA ocupada en el comercio y los servicios. En contraste, el sector secundario mostró un escenario análogo al registrado hace cuatro decenios. A continuación se exponen las principales diferencias descubiertas en los códigos correspondientes a 1970 y 2010.
Municipios en los que sólo incrementó el número de cocientes del sector terciario. Esta fue la condición más recurrente en el conjunto de jurisdicciones evaluadas, en total se identificaron siete casos. En esta categoría están comprendidos Acapulco y Zihuatanejo de Azueta, ambos se consolidaron como espacios especializados en el sector terciario. El primero cuenta con el mayor centro urbano de la entidad (673 479 personas) y el otro municipio alberga a la segunda ciudad más grande de la costa guerrerense, Zihuatanejo con 67 408 personas (Ibid.). Como se abordó en el apartado número dos, ambas demarcaciones han recibido, reiteradamente, inversiones económicas y se les considera espacios atractivos para el resto de los guerrerenses, quienes migran hasta aquí y, debido a su escasa calificación laboral, suelen desempeñar labores relacionadas con el comercio o los servicios. 
Los municipios de Cuajinicuilapa, Marquelia, Florencio Villarreal, Copala y San Marcos también están incluidos en este primer grupo. Son espacios que todavía conservan cierto grado de especialización en el sector primario, ya que físicamente son, potencialmente, aptos para el desempeño de labores agropecuarias3. Sin embargo, las cinco jurisdicciones han captado inversiones económicas insuficientes para incrementar la productividad que reportan esas actividades. Las distintas cabeceras municipales aglutinan gran parte de la población que labora en el sector terciario; se trabaja en pequeños comercios formales e informales, oficinas de gobierno, la reparación de aparatos electrodomésticos, talles mecánicos o prestan algunos servicios profesionales. Esos sitios también tienen algunos establecimientos manufactureros, la mayoría relacionados con la elaboración de productos alimenticios y bebidas (Gobierno del estado de Guerrero, 2013).  
Municipios en los que incrementó el número de cocientes del sector secundario y terciario. Tal aumento fue identificado en cinco municipios, todos localizados en la Costa Grande. Al igual que en el conjunto anterior, hubo una reducción de los cocientes vinculados con el sector primario, lo que origino que la mayoría alcanzara una diversificación sectorial. En esta segunda categoría están Coyuca de Benítez, Tecpan de Galeana, Benito Juárez, Petatlán y La Unión de Isidoro Montes de Oca. En todas esas jurisdicciones, el sector secundario ganó sólo un cociente sucesivo, esto es la impronta de varios acontecimientos que se produjeron en el decenio de los setentas. En esos años se registró la multiplicación de organismos gubernamentales orientados al fomento y desarrollo de actividades productivas, así como de empresas paraestatales. Por ejemplo, se creó la Forestal Vicente Guerrero que absorbió a las distintas compañías madereras, y la Impulsora Guerrerense del Cocotero. Ambas promovieron el desarrollo de las actividades coprera y silvícola, sobre todo en la Costa Grande. En esa región, además, se impulsó el cultivo de café (Illades y Ortega, 1989). Lo anterior, originó cierta modernización del sector primario y, en consecuencia, en los últimos decenios, han surgido algunos establecimientos relacionados con el procesamiento de la producción agrícola. En este conjunto de municipios, otra característica recurrente fue el incremento del equipamiento comercial relacionado con las compras corrientes; lo cual está asociado con la expansión demográfica de sus cabeceras municipales. Sin embargo, ha sido el arribo de turistas la causa principal de tal trasformación, tanto en este conjunto como en el anterior. En ese orden de ideas, el análisis de los códigos que obtuvieron las demarcaciones vecinas al área de estudio denota menor tercerización, aunque tales circunscripciones poseen características demográficas y económico-productivas similares, el único aspecto que los diferencia de los municipios costeros es la ausencia de actividad turística (Cuadro 7).

5.2 Las orientaciones sectoriales desde la perspectiva temporal

En la costa del estado de Guerrero, dos municipios cambiaron lentamente, un número similar en forma moderada, seis de manera acelerada y el resto muy abruptamente. A continuación se presentan esas transformaciones, en función de las denominaciones puntualizadas por el método de los cocientes sucesivos (Figura 5).

Lento. Sólo Marquelia y Acapulco cambiaron con tal celeridad, la primera demarcación transitó de una orientación primaria dominante (P6) a una primaria predominante con terciaria (P5T1). En esta parte de la Costa Chica, un segmento substancial de la población aún desempeña actividades agropecuarias extensivas; suele producirse maíz, frijol, cacahuate, jamaica, hortalizas y frutas tropicales. Algunos habitantes crían ganado vacuno, equino, porcino, caprino u ovino. El establecimiento fabril más importante es una planta procesadora de la empresa Productos Pesquero Mexicanos, situada en la localidad de Las Peñitas (Gobierno del estado de Guerrero, 2013.). En cuanto a la actividad comercial, ésta ha proliferado a lo largo del tramo de carretera Acapulco-Ometepec y en la cabecera municipal, la cual cuenta con 6 553 habitantes (INEGI, op. cit.). Aunque no ha recibido un impulso significativo, el turismo comienza a consolidarse como una fuente importante de ingresos para los habitantes de Marquelia. La demarcación tiene los atractivos siguientes: las playas La Bocana, Las Peñitas, La Ranita y La Barra de Tecoanapa, todas cercanas a la cabecera municipal. En decenios recientes, se han levantado siete hoteles modestos y alrededor de once restaurantes. En las playas también aumentó la cantidad de establecimientos pequeños que expenden alimentos o que ofertan algunas actividades recreativas como paseos en lancha, esto último sobre todo en Las Peñitas.                                                                                                                              

Por otro lado, Acapulco pasó de una orientación terciaria con primaria y secundaria (P1S1T4) a una terciaria predominante con secundaria (S1T5). El puerto de Acapulco todavía es el destino del litoral mexicano que capta más visitantes de origen nacional. Por esta razón, la actividad económica preponderante corresponde al sector terciario. La rama de servicios reúne la mayor proporción de la PEA (55%). Destaca la población ocupada en hoteles, restaurantes, transporte y comunicaciones, servicios financieros, seguros, bienes raíces, servicios bancarios, servicios comunales, sociales y personales. En estas actividades se emplean 177 885 personas, en poco más de 10 mil empresas (INEGI, 2012). Desde la segunda mitad del siglo XX, el turismo ha sido vital tanto para la dinámica productiva acapulqueña como para la estatal. El sector terciario del municipio ocupa una parte substancial de la PEA guerrerense, en él trabajan habitantes de todas las regiones de Guerrero. Entre 1999 y 2012, el estado contó con una inversión extranjera directa de 186.7 millones de dólares (0.1% del total nacional). Estados Unidos participó con 61% de ese monto; Suiza, con 17.2%; Luxemburgo, con 16%; España, con 13.9% y Canadá, con 9.1% (Ibid.). Cabe destacar que los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas captaron, aproximadamente, 77.1 millones de dólares. Acapulco concentra la mayoría de los establecimientos de ese tipo. En ese orden de ideas, según el estudio inversión extranjera en el estado de Guerrero, elaborado por la Secretaría de Economía, los negocios con capital extranjero importante se localizan en Acapulco y Zihuatanejo de Azueta, tienen 70 establecimientos, cada uno de ellos.

Moderado. Esta condición se identificó en los municipios de San Marcos y Tecpan de Galeana. El primero cambió de una orientación primaria dominante (P6) a una primaria con terciaria (P4T2). En esa demarcación es importante la agricultura de temporal, favorecida por la presencia de suelos con significativa fertilidad como el feozem y áreas llanas. Los cultivos que destacan son los siguientes: maíz, sandía, melón y ajonjolí (Gobierno del estado de Guerrero, 2013). No obstante, como en muchas otras circunscripciones guerrerenses, el número de personas que desempeñan labores agrícolas ha mostrado una reducción considerable; debido a la deficiente comercialización de la producción, el acaparamiento de ésta, así como la falta de inversión económica y de apoyos crediticios que propicie el uso de fertilizantes, semillas mejoradas u otros insumos técnicos necesarios para transformarla en una actividad más rentable. En San Marcos, la ganadería extensiva es otra práctica arraigada y también muestra un atraso técnico considerable; poca calidad genética de los hatos, bajos niveles de producción, desorganización de los productores e insuficientes créditos, entre otros problemas. El establecimiento fabril más relevante es planta industrial Nicolás Bravo, orientada a la producción de fibra y jabón de coco. La demarcación posee numerosos establecimientos comerciales y de servicios básicos en su cabecera municipal; prevalecen los consultorios médicos, farmacias, talleres mecánicos, refaccionarias, gasolineras, ferretería, tiendas de abarrotes, papelerías, etc. (Ibid.). En otras partes del municipio, el equipamiento comercial relacionado con compras corrientes ha mostrado aumento; en gran medida, gracias a la actividad turística que tiene lugar en la playa Pico del Monte, en las riberas de los ríos Papagayo, Nexpa y en la laguna Tecomate. A pesar de esto, la infraestructura para recibir visitantes es mínima, sólo hay un hotel y cinco restaurantes.

En tanto, Tecpan de Galeana pasó de una orientación primaria predominante con terciaria (P5T1) a primaria-terciaria con secundaria (P3S1T2). Al igual que en varias demarcaciones de la Costa Grande, en este municipio se han desempeñado, históricamente, actividades agropecuarias con rendimientos considerables, originados por las condiciones físico-geográficas favorables. En años recientes, adquirió relevancia el cultivo de mango debido a que las características climáticas y edafológicas dan pauta para obtener cosechas durante diez meses consecutivos. Tecpan es el principal productor de ese fruto y tiene una empacadora, en la localidad de El Llano. Hasta este sitio se transporta el mango cosechado en la Costa Grande y, posteriormente, se envía al norte del país, a las centrales de abasto de Guadalajara y del Distrito Federal, así como a Michoacán (los compradores en esta última entidad exportan el producto a Canadá y Europa). Los habitantes de las localidades ribereñas pescan, con técnicas rudimentarias, las especies siguientes: guachinango, lisa, jurel o pargo. La demarcación también cuenta con algo de actividad turística en la laguna de Nuxco, el puerto Vicente Guerrero y las playas Michigan y Callaquitos. Esta última, por ser la más concurrida, tiene cierta infraestructura hotelera (Gobierno del municipio de Tecpan de Galeana, 2013). Otros sitios que reciben visitantes son: las playas Ojo de Agua, Boca Chica, Piedra de Tlacoyunque y el balneario La Cabaña.

Acelerado. Esta condición se presentó en los municipios siguientes: Cuajinicuilapa, Copala, Florencio Villarreal, Coyuca de Benítez, Benito Juárez y La Unión de Isidoro Montes de Oca. Las primeras tres demarcaciones transitaron de una orientación primaria dominante (P6) a una primaria y terciaria (P3T3). Como ya se ha señalado, el eje prioritario de la política económica estatal ha sido el impulso y consolidación de sus principales sitios turísticos, con el consecuente detrimento del sector secundario y, especialmente, del primario. Esto ha provocado, en la mayoría de las circunscripciones guerrerenses, el incremento del desempleo y, paralelamente, el aumento exponencial del número de personas que recurren a los empleos informales, principalmente, relacionados con el comercio. De manera simultánea, las localidades en las que se conjuga la presencia de playas, ríos y vegetación reciben la visita de turistas tanto nacionales como procedentes de Estados Unidos, Canadá y Europa. En esos sitios se ha comenzado a conformar la infraestructura básica para el alojamiento y atención de los visitantes. Los recursos turísticos representativos son los siguientes: en Cuajinicuilapa, playa Punta Maldonado; en Copala, playa Ventura, Casa de Piedra y la laguna de Chautengo; y en Florencio Villarreal, las playas de Boca del Río y Pico del Monte, así como las zonas arqueológicas ubicadas en la localidad de Pico del Monte (Secretaría de Gobernación, op. cit.).  

Por su parte, Coyuca de Benítez y Benito Juárez pasaron de una especialización en el sector primario con el terciario como complemento (P5T1) a una orientación terciaria-primaria con secundaria (P2S1T3). Ambos municipios tienen un escenario económico-productivo similar al descrito en el párrafo precedente. En Benito Juárez aumentó el arribo de turistas a las playas San Jerónimo (a siete kilómetros de la cabecera municipal), Paraíso Escondido (al sur de hacienda de Cabañas, a 1.5 km de dicho poblado) y, finalmente, a El Dorado (al sureste, a cuatro kilómetros de la comunidad Llano Real) (Ibid.). Sin embargo, en la transformación sectorial además incidieron los estímulos que la Impulsora Guerrerense del Cocotero otorgó, particularmente durante los decenios de los setentas y ochentas, a aquellas actividades relacionadas con la cosecha y procesamiento de la copra, en la Costa Grande. Debido a ello, se erigieron algunos establecimientos industriales que elaboran crema de coco y la exportan a distintos países (Ravelo y Bustamante, 1998). En tanto, la terciarización de Coyuca de Benítez es producto de la expansión demográfica que registró su cabecera municipal, lo que ocasionó que ésta se posicione entre las pocas localidades urbanas de la costa de Guerrero. En esta demarcación, los lugares más visitados por vacacionistas son las playas: Azul, El Carrizal y Barra de Coyuca. También en la laguna de Coyuca y Mitla se desarrollan actividades recreativas (Gobierno del municipio de Coyuca de Benítez, 2013).

La Unión de Isidoro Montes de Oca fue el único municipio de este grupo que cambió de una especialización en el sector primario (P6) a una orientación primaria-terciaria con secundaria (P3S1T2). En esta jurisdicción, una parte importante de la PEA se emplea en la siembra de maíz, fríjol, sandía y jitomate. Existe industria ligera incipiente y múltiples establecimientos relacionados con el comercio y los servicios, aunque la mayoría son pequeños y poco sofisticados. El municipio tiene algunos hoteles y restaurantes a lo largo de la carretera que atraviesa la circunscripción, de manera paralela a la costa. En años recientes ha tenido lugar un mayor arribo de visitantes, sobre todo nacionales porque en la Costa Grande se ha promovido la articulación de la región con la carretera Uruapan-Lázaro Cárdenas para facilitar el desplazamiento de turistas procedentes de El Bajío. Éstos frecuentan las playas Atracadero, Peñitas y Majahua, así como Petacalco, la desembocadura del río Balsas y la presa José María Morelos (Gobierno del estado de Guerrero, 2013).

Muy abrupto. Con esta celeridad cambiaron las orientaciones sectoriales de Zihuatanejo de Azueta y Petatlán. Esta última demarcación transitó de una especialización en el sector primario (P6) a una moderada especialización en el terciario con el primario y el secundario como complementos (P1S1T4). La cabecera municipal es una ciudad de más de 20 mil habitantes que se ha beneficiado del continúo arribo de peregrinos que visitan el “Santuario Nacional del Padre de Jesús de las Tres Caídas”. Esto ha impulsado el crecimiento de comercios, especialmente modestos establecimientos en los que venden alimentos y souvenirs religiosos. Además, el municipio cuenta con los recursos turísticos siguientes: las playas el Mirador, el Cayatal, Valentín, la Barrita y Juluchuco, así como la Laguna de Valentín y los ríos Coyuquilla, San Jeronimito y Petatlán (Ibid.). Esos sitios son estratégicos debido a que dan pauta para ampliar la oferta de destinos de recreo cercanos a Ixtapa-Zihuatanejo. En la demarcación se tiene contemplada la construcción de un muelle en el cerro del Guamilule, situado en Barra de Potosí (Petatlán), con el cual será posible el arribo de cruceros. También es importante la actividad relacionada con las bodegas de La Impulsora Guerrerense del Cocotero, la cual se encarga de comercializar la copra de la Costa Grande; el Instituto Mexicano del Café, que hace lo propio con la producción cafetalera; y con la paraestatal Vicente Guerrero, que explota y comercializa los recursos forestales. Las actividades secundarias relevantes de la demarcación están asociadas con estos tres organismos.

En contraste, Zihuatanejo de Azueta pasó de una orientación primaria predominante con terciaria (P5T1) a terciaria predominante con secundaria (S1T5). Esto se debe a la presencia Ixtapa-Zihuatanejo, el segundo destino vacacional guerrerense de mayor trascendencia económica. El denominado centro integralmente planeado por FONATUR comenzó a erigirse en el decenio de los setentas, los planes oficiales de desarrollo turístico del país tenían contemplado que el surgimiento y consolidación de polos turísticos como el ya mencionado, así como Huatulco, Cancún, Loreto y Los Cabos, propiciaría el desarrollo socioeconómico de las zonas adyacentes. Sin embargo, la falta de inversiones substanciales en esas áreas y otras de la entidad ha ampliado las disparidades regionales previamente existentes. Con más de cuatro decenios de antigüedad, Ixtapa-Zihuatanejo es uno de los pocos proyectos de Guerrero a los que se asigna mayores recursos económicos, tanto por el Estado como por la iniciativa privada.

Con frecuencia, FONATUR anuncia la creación de nuevos fraccionamientos residenciales, hoteles, campamentos para casas móviles (trailer park), así como obras de mantenimiento y equipamiento de ambas localidades. Este destino turístico se ha posicionado en los mercados de Estados Unidos y Canadá. Cada año, arriban visitantes procedentes, principalmente, de Houston, Los Ángeles, Phoenix, San Francisco, Seattle, Portland, San Antonio, Austin, Dallas, Chicago y Vancouver. Asimismo, el capital extranjero que suele invertirse en este punto de la entidad procede, básicamente, de Estados Unidos y de algunos países europeos como España, Suiza y Francia (Gobierno del estado de Guerrero, 2010).

CONCLUSIONES
Las orientaciones sectoriales encontradas en los municipios costeros de Guerrero dan cuenta de la influencia significativa que ha ejercido la actividad turística sobre la dinámica económica regional y local. Desde hace varios decenios, la iniciativa pública y privada ha favorecido la inversión de recursos económicos vastos en la creación y mantenimiento de infraestructura básica para el desplazamiento, alojamiento y atención de los visitantes, así como en la promoción de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo. En consecuencia, las dos demarcaciones que albergan a esos importantes centros turísticos se han consolidado como espacios especializados en el sector terciario. No obstante, también Petatlán alcanzó una moderada especialización en el comercio y los servicios, aun cuando tal jurisdicción sólo posee actividad turística rudimentaria con incentivos económicos mínimos. Un escenario análogo se detectó en las circunscripciones de Cuajinicuilapa, Copala, Florencio Villarreal, Coyuca de Benítez y Benito Juárez, ya que sus orientaciones sectoriales cambiaron de manera acelerada, pasaron de una especialización en el sector primario a  combinaciones en las que el terciario capta la mitad de los cocientes sucesivos. En contraste, doce municipios, situados en las áreas contiguas a la franja del territorio guerrerense evaluada, cambiaron poco. En la mayoría de ellos, el sector primario conservó entre cuatro y cinco cocientes; básicamente, porque no cuentan con destinos de sol y playa. De esta manera, la creciente incorporación de numerosas localidades costeras al itinerario turístico, ofertado por este segmento del litoral mexicano, da pauta para explicar las modificaciones demográficas y económico-productivas, acaecidas en un número importante de los municipios investigados en este trabajo.
Es importante la lectura conjunta de los códigos identificados en la costa guerrerense y la descripción de los escenarios socioeconómicos que caracterizan a los distintos estadios de diversificación o especialización productiva, dados a conocer por la literatura que gravita en torno a esta vertiente cognoscitiva. Los expertos en ésta advierten que tales nociones posibilitan proponer criterios iniciales de ordenamiento; al ponderar la celeridad con la que los territorios analizados se integran a ciertos procesos socioeconómicos. En ese orden de ideas, el estudio del tipo y la celeridad con la que se transformaron las orientaciones sectoriales permite vislumbrar que, en los próximos decenios, es probable que la condición terciaria especializada se mantenga en los municipios de Acapulco y Zihuatanejo de Azueta. Asimismo, el comercio y los servicios podrían apuntalarse como la principal fuente de trabajo de la PEA; especialmente, en las demarcaciones que tienen ciudades y en aquellas donde se ubicará el corredor turístico Acapulco-Zihuatanejo u otros proyectos de ese tipo. Esto último podría provocar que Marquelia y San Marcos dejen de ser las únicas circunscripciones en las que todavía el sector primario reporta el mayor número de cocientes sucesivos. 
Para habilitar a más sitios de la costa guerrerense como los destinos vacacionales, que complementen la oferta turística actual de esta parte del territorio mexicano, será indispensable el arribo de más capital nacional y extranjero; lo cual, como se describió en el segundo apartado de esta investigación, no siempre impacta de manera positiva a la región, debido a que a la población local se le suele despojar de segmentos considerables de territorio. Esto motiva la proliferación de posiciones divergentes en torno al acceso y uso de esos espacios, sus recursos naturales y las consecuencias socio-ambientales de la actividad turística asociada con los mismos. Por ejemplo, desde el decenio de los setentas, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha concebido la construcción de una hidroeléctrica sobre el cauce del río Papagayo, en la localidad denominada La Parota (municipio de Acapulco). Esa paraestatal señala que el proyecto detonará la inversión de alrededor de 1 000 millones de dólares y la creación de 10 000 fuentes de empleo directas e indirectas, durante la etapa de construcción de la presa. Además, se argumenta que se garantiza la disponibilidad de agua potable para Acapulco, durante los próximos 50 años, y que el embalse de la presa propiciará proyectos productivos, algunos asociados con el turismo,  y de beneficio social para las comunidades cercanas (CFE, 2004). Sin embargo, los campesinos de los ejidos donde se pretende desarrollar tal proyecto, no han estado de acuerdo y se han organizado política y jurídicamente para manifestar su oposición.
El escenario social y económico futuro podría ser complejo por las disputas que surjan entre las empresas interesadas en algunas localidades costeras con potencial para el desempeño de actividades turísticas, los distintos niveles de gobierno, las elites que dominan en la región y la población que vive en las áreas donde tendrán lugar los proyectos de ese tipo. Pues, a menudo, la federación, el estado y los municipios sólo buscan obtener ingresos mediante la aprobación de permisos para la construcción de los complejos vacacionales. Asimismo, se tienden a desechar todo principio de consulta u otros mecanismos asociados con la participación y respeto de los derechos de las poblaciones afectadas por el uso de sus recursos, la contaminación, el desalojo o la pérdida de la soberanía cultural, social y territorial. No es inverosímil identificar casos en los que el gobierno y las compañías involucradas utilizan procedimientos fraudulentos para informar a la población sobre la sospechosa aprobación y puesta en marcha de un proyecto económico. Por lo tanto, al igual que en otros espacios, las posibilidades de reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta porción de Guerrero están relacionadas, en gran medida, con las condiciones en las que se dé el acceso, manejo y control de sus territorios.
Notas
1 En Guerrero, la división político-administrativa vigente está constituida por ochenta y un municipios. Asimismo, la entidad se divide en las regiones Norte (12.84% del territorio guerrerense), Tierra Caliente (18.03%),  La Montaña (14.13%), Centro (16.2%), Costa Grande (23.12%), Costa Chica (12.71%) y Acapulco (2.96%) (Secretaría de Gobernación, op. cit.). En esta investigación se analizan las orientaciones sectoriales de las doce jurisdicciones costeras pertenecientes a las tres últimas regiones señaladas arriba.
2 De acuerdo con los especialistas en esta vertiente cognoscitiva, con tres colores y la gama derivada de ellos es posible expresar la trascendencia de cada sector económico. Por ejemplo, y con mayor frecuencia, se emplean los tonos fríos para identificar a los territorios en los que las actividades primarias tienen mayor importancia; cuanto mayor sea esa condición, más intenso es el tono seleccionado. En forma análoga, se representan las circunscripciones con orientaciones sectoriales secundaria y terciaria, pero esos territorios se muestran con colores cálidos. También se pueden cartografiar mediante la técnica de blanco y negro. Se procede de la manera siguiente: se elige un rayado particular para cada sector económico; por lo general, aquellos en los que visualmente predomina el negro se utilizan para evidenciar la mayor trascendencia de un sector económico. Por el contrario, el predominio de espacios blancos denota una menor participación de un sector en la dinámica económica del territorio, en cuestión. Esta lógica también es requerida para la confección de los mapas que muestran la celeridad de las modificaciones surgidas en las orientaciones sectoriales, durante cierto lapso analizado. Éstos deben cartografiarse mediante un gradiente ascendente que parta de los rayados tenues o tonalidades claras de un color, para señalar los cambios lentos, y concluya con los densos o tonos fuertes para los cambios abruptos (Propin, op. cit.).
3 En decenios recientes, en Guerrero se han creado varios municipios, entre ellos Marquelia y Juchitán (Secretaría de Gobernación, op. cit.). En 1970 ambas demarcaciones eran parte del territorio de Azoyú. De esta manera, para ponderar el cambio acaecido en las orientaciones sectoriales de Marquelia  se tomó como válida la combinación sectorial que presentó la jurisdicción a la que pertenecían, a principio del decenio de los setentas.

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