TURyDES
Vol 5, Nº 12 (junio/junho 2012)

PATRIMONIO Y TURISMO CULTURAL EN EL DESTINO SANTIAGO DE CUBA: APUNTES PARA UNA REFLEXIÓN

Beatriz Naranjo Mengana (CV)

 

Introducción
El turismo es una actividad que engloba un conjunto de relaciones sociales, económicas, jurídicas, ambientales, culturales  entre otras, convirtiéndose en uno de los espacios de mayor interacción humana. Su práctica se debe a tres factores esenciales: tiempo libre, necesidades o expectativas y fuentes de ingresos. Esta se desarrolla de forma  aparejada a una serie de circunstancias  que repercuten en la evolución y transformación  de las sociedades, manifestadas en los diferentes comportamientos de los individuos que temporalmente asumen roles de turistas lo que implica una gran heterogeneidad en los gustos, demandas y deseos, dada precisamente, a la diversidad de procedencias e intereses. Independientemente de las repercusiones nefastas de las crisis que afectan al mundo, las cifras de viajes turísticos se han mantenido de forma estable con leves crecimientos por regiones, por lo que la OMT prevé un índice de crecimiento anual de 4,3% hasta el año 2020.
Es innegable la incidencia del turismo para las economías regionales y el marcado crecimiento en las diversas aristas de las sociedades que la desarrollan, principalmente si se basan sus avances en la sostenibilidad de la actividad lo cual  repercute en la calidad de vida de las comunidades. El impulso del turismo actualmente está estrechamente vinculado a un modelo de desarrollo humano integral y sostenible, donde los procesos culturales tienen una influencia elevada en la praxis de la gestión hotelera y de servicios. Por tal razón la cultura se ha convertido en el arma fundamental de las actividades turísticas un complemento intrínseco para convertirla en triunfadora. Esta interdependencia enriquece el fenómeno turístico quien se apoya en el patrimonio cultural de las naciones para diversificar sus ofertas y hacerlas atractivas a los visitantes.
Una de las modalidades que cada vez más se encuentra en ascenso lo representa el turismo cultural, donde converge una interacción dinámica entre orígenes diversos de visitantes, comunidades e individuos generando un reconocimiento y valorización importante de los patrimonios culturales de los destinos que se visitan, cuestión importante para ir ganando terreno frente a la hegemónica modalidad de sol y playa.
El polo turístico de Santiago de Cuba cuenta con una envidiable riqueza intangible de costumbres, tradiciones, recursos naturales, históricos, culturales y antrópicos que lo convierten en uno de los epicentros fundamentales del destino Cuba. Su identificación como la “Capital del Caribe” singulariza la idiosincrasia típica de su pueblo. Reconocida por ser la tierra donde se dieron lugar los hechos históricos más importantes de la nación y creadora  de los ritmos musicales más insignes convierten a Santiago de Cuba en un sitio ideal para disfrutar junto a su ardiente clima de la hospitalidad y el desenfado de su gente.
La variedad de su patrimonio histórico-cultural se descubre en la búsqueda de las intimidades de los curiosos visitantes. Este se ha convertido en uno de los atractivos turísticos más importantes de la región, sumamente significativo dentro de la actividad turística que se viene desarrollando en el territorio. Con un número representativo de Monumentos Nacionales y Patrimonios de la Humanidad, se destina así a la promoción de un turismo de ciudad, cultural e histórico. El desarrollo del turismo está en estrecha vinculación con la identidad cultural de la región y de la promoción de sus ofertas culturales. El patrimonio cultural representa la memoria histórica de un pueblo y su identificación, la continuidad futura de un determinado colectivo que guarda con celo parte de lo que es, siendo además un recurso sumamente importante para lograr la potenciación del desarrollo socioeconómico local y nacional.
Tal motivo se ha convertido en el motor impulsor para la realización de este estudio que pretende entre otros aspectos evidenciar las potencialidades culturales como patrimoniales  que identifican al destino Santiago de Cuba y su importancia para el desarrollo del turismo cultural en el país. En los contextos actuales la identidad significa el sello diferenciador de los destinos turísticos, por lo que su coherencia en la expresión de las propuestas diseñadas para el público extranjero se debe tener como basamento importante para los gestores de esta actividad.
La comercialización de un  destino turístico debe sumirse sobre un proceso serio de estudio que viabilice el reconocimiento de los recursos y valores más significativos para emprender mediante la acción humana la transformación de forma sostenible del patrimonio existente con fines turísticos. Acercar la cultura a la actividad turística implica darla a conocer como resultado de los procesos históricos que se expresan en instituciones y prácticas sociales. Por lo que es esencial implicar el preciado patrimonio cultural en una actividad económica que debe realizarse sobre todo desde una perspectiva sostenible

TURISMO CULTURAL
En la antigüedad siempre se le dio gran significación al ocio y al tiempo libre, donde gran parte de él era consumido principalmente en la esfera cultural. La curiosidad por disfrutar nuevos lugares, visitar restos de épocas pasadas, y conocer las antiguas civilizaciones constituyó uno de los motivos principales para viajar hacia otros lugares. La necesidad de un intercambio cultural inicia una de las modalidades que si bien hoy no desplaza a la de sol y playa, se convierte en un gran complejo de sistemas y servicios que involucra grandes procesos sociales.
Se cree que el turismo cultural surge en el siglo XIX, como resultado de la Revolución Industrial, etapa donde el tiempo libre era mayor y se disponía de ciertos ingresos que motivaban a numerosos visitantes desplazarse hacia lugares desconocidos caracterizados por un fuerte patrimonio histórico cultural.
La Segunda Guerra Mundial y todo el impacto que ocasionó en el mundo, conllevó a un distanciamiento de las tradiciones pasadas, y los sobrevivientes necesitaron buscar los vestigios de su historia para reencontrar parte de su identidad.
En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial se marcó un despegue en este sector. Habiéndose creado una demanda interesada en el pasado, el turismo cultural proporcionó una vía para satisfacer esos deseos de volver a las raíces y fue a partir de ese momento, que el patrimonio se convirtió en un producto comercial ampliamente demandado por los bien denominados turistas culturales. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT) el turismo cultural se define como todos los movimientos de personas destinados a satisfacer la necesidad de conocer cosas nuevas, orientados a elevar el nivel cultural del individuo y facilitar nuevas experiencias y encuentros.
Esta definición se desmarca del viaje exclusivamente, y se incluyen otros elementos como la cultura, la naturaleza y algunas motivaciones religiosas. La Carta del Turismo Cultural, adoptada en Bélgica en 1976 lo define como “aquella forma de turismo que tiene por objeto, entre otros fines, el conocimiento de monumentos y sitios históricos – artísticos”.
Lo cierto es que numerosos estudiosos del tema han expuesto sus diferentes criterios acerca de esta modalidad turística, en general coinciden en aspectos tales como, traslado de personas hacia lugares fuera de su residencia habitual para disfrutar de un evento cultural, sitio histórico, monumentos, ferias, festivales, museos, exposiciones, mercados, descubrimiento del patrimonio histórico-cultural, manifestaciones artísticas locales del destino que permitan al visitante enriquecer su experiencia personal y ampliar el nivel cultural que poseen. No solo es un hecho que aglutine conocer y recrearse con el pasado sino, que debe convertirse en un proceso de reconocimiento de los valores culturales contemporáneos, que posibilite además participar en las creaciones de las culturas populares y las formas de convivencia autóctona que han identificado la historia de los pueblos. Lo que supone para la sociedad receptora un reto con el fenómeno turístico, donde se debate el mantenimiento y preservación de su patrimonio histórico y cultural intacto, donde permanezcan limpias y vivas en la población las costumbres y tradiciones, creando una conciencia colectiva con vistas al futuro de asegurar todo lo creado hasta ese momento, para el disfrute de las generaciones venideras.
Es lógico imaginar que los atractivos culturales han sido siempre motivo para que el hombre viaje; por lo que el turismo cultural cabe agrupar todos aquellos viajes que tienen como finalidad más importante ampliar la cultura, mediante la visita a lugares en los que se pueden encontrar recursos históricos, artísticos, gastronómicos, y otros, que aumenten su nivel cultural.
La modalidad de turismo cultural ha abierto su diapasón aumentando el número de turistas que visitan diferentes destinos del mundo, atraídos por los temas culturales, ofreciendo una serie de alternativas para apreciar desde la cultura, los modos de vidas, las tradiciones y manifestaciones artísticas de cada pueblo en su impronta identitaria.
Se considera que el 10% de las llegadas turísticas en todo el mundo tienen un propósito cultural lo cual representa unos 40 millones de viajes aproximadamente. Este crecimiento que evidencia el turismo cultural, se explica entre otras razones, por la fragmentación de los períodos vacacionales, el aumento del turismo de corta duración y de fines de semana, el aumento de la motivación cultural como motivación secundaria, la renovada atracción, el interés por los recursos patrimoniales y urbanos, los eventos culturales y la amplia variedad de actividades de ocio y diversión. El turismo cultural, ocupa cuarto lugar en cuanto al interés principal para el turismo internacional, hecho que nuestro país aún debe de explotar más por las potencialidades que posee.

PATRIMONIO CULTURAL.
El patrimonio cultural representa la memoria histórica de un pueblo y su identificación, la continuidad futura de un determinado colectivo que guarda con celo parte de lo que es. En la Conferencia Mundial de la UNESCO celebrada en México en 1982 sobre el Patrimonio Cultural se definía como:
“El Patrimonio Cultural de la nación está integrado por aquellos bienes muebles e inmuebles que son la expresión o el testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza y que tiene especial relevancia en relación con la arqueología, la prehistoria, la historia, la literatura, la educación, el arte, la ciencia y la cultura en general” (Artículo 1. Decreto Ley No. 118).
Por lo que el patrimonio adquiere real relevancia porque compete no solo a hechos del pasado sino de la actualidad que identifican y al mismo tiempo diferencian a un pueblo o nación. El patrimonio cultural se encuentra estructurado por el patrimonio intangible y el tangible. En el primero se puede incluir a lo referente al patrimonio intelectual es decir, a las creaciones de la mente, en todas sus manifestaciones ya sea obras de la literatura, teorías científicas y filosóficas, además de todo aquello que reside en las almas de los pueblos como su lenguaje, los ritos, las costumbres, el comportamiento humano, el sistema de valores entre otros.
Ahora bien, dentro del patrimonio tangible se encuentran tanto los bienes muebles e inmuebles. Los bienes muebles constituyen aquellos objetos conformados por el hombre desde vestidos, objetos artesanales, utensilios, materiales de un valor artístico único, partituras musicales que identifican un movimiento cultural determinado, documentos, artesanías, fotografías etc.
Dentro de los bienes inmuebles se encuentran los monumentos o sitios históricos, edificios, lugares arqueológicos, conjuntos históricos, conjuntos arquitectónicos, colecciones científicas, zonas típicas, monumentos públicos, monumentos artísticos, paisajes culturales, centros industriales y obras de ingeniería, así como elementos “naturales”: árboles, grutas, lagos, montañas y otros que encarnan importantes tradiciones culturales.
Cuando se habla del patrimonio de una nación lo constituye el patrimonio  cultural y natural abarcando la historia que se desarrolla dentro de ella en el presente así como los que se continúa creando incesablemente. Los especialistas determinan que el término  “patrimonio o herencia cultural” constituye una señal homogénea donde el individuo va asumiendo una forma para conocerse. De hecho la identidad cultural como proceso se produce mediante el patrimonio  y como consecuencia de él, donde el sujeto social  conoce y se reconoce como miembro singular de una sociedad determinada  donde va creando expresiones culturales,  modos de vida, la oralidad, las tradiciones, prácticas cotidianas, que marcan su devenir histórico diferente a otros  del universo.
El patrimonio no se manifiesta estático sino que está en constante cambio en donde su papel pasivo como objeto pasa a ser activo cuando la comunidad reconoce sus valores culturales, los hacen suyos y decide preservarlo para las futuras generaciones. En su explotación con usos turísticos, el tema de la preservación se ha convertido en uno de los más importantes de las organizaciones mundiales quienes se han unido con este interés. Existen peligros perennes en el planeta que se acentúan cada vez más con los procesos globalizadores y hegemónicos del sistema capitalista entre ellos los constantes conflictos bélicos y la degradación continua del medio ambiente. La industria turística se ha venido desarrollando sobre la base de la sostenibilidad en los que por necesidad debe fomentarse en todos los países de la comunidad internacional. Se ha establecido una conciencia gradual de salvaguardar y proteger al mundo en donde el patrimonio cultural también ha salido como objeto de atención de todos. El patrimonio natural como cultural significa la memoria histórica y la identidad de una nación, además de formar parte del pueblo que ha sido creado. El carácter frágil y no renovable del patrimonio cultural y la inadecuada política de conservación con el mismo pueden provocar la desaparición de una parte insustituible de un país si no se recurren a estrategias adecuadas especialmente cuando se explota con fines turísticos.
Es necesario establecer un equilibrio en relación con el crecimiento económico que genera la actividad turística y la búsqueda de la preservación del pasado. El turismo no es ajeno a estos reclamos y sus impactos son percibidos en los destinos en que se desarrolla. Prescindir de esta actividad no es la solución idónea, no ignoremos que de esta depende gran parte de las economías del Tercer Mundo, sino condicionar las estrategias propicias para dar las respuestas más oportunas dentro del marco de la sostenibilidad. Comprender el carácter de la actividad turística y sus relaciones con el medio ambiente permitirá que no sufran alteraciones los ecosistemas donde se desarrolla, como resultado hacer frente a las necesidades turísticas presentes sin poner riesgo la capacidad de las futuras generaciones para atender sus propias necesidades, como paradigma del desarrollo sostenible.
Los centros históricos constituyen un valioso conjunto patrimonial y si son adecuadamente ordenados y gestionados, se convierten en un importante recurso turístico, donde juega un papel prioritario la  integración del turismo en un marco de compatibilidad con la sociedad local, la economía y el patrimonio. Su multifuncionalidad y riqueza patrimonial dan señas de identidad a nuestras ciudades, configurándolas como una de sus más apreciadas aportaciones a la cultura universal. Los centros históricos deben considerarse como realidades urbanas vivas y no como un mero producto turístico; por lo tanto merecen mutuo respeto el patrimonio y el medio ambiente. El desarrollo de la actividad turística en ciudades patrimoniales resulta positivo pues permite: revitalizar la ciudad, habilitar antiguas edificaciones, aumentar los servicios, una mayor valorización social y ambiental y diversificar la oferta de sol y playa.
La utilización turística del patrimonio abre nuevas oportunidades para la recuperación urbana pero hemos de ser conscientes de su fragilidad y el necesario control y gestión de estos recursos; recordemos que si bien el turismo puede resultar positivo en la medida en que puede contribuir a dar vida y mantener el patrimonio, valorizar la cultura y contribuir al mejor conocimiento entre los pueblos, puede resultar negativo cuando los bienes culturales son degradados y destruidos ya sea por la pérdida de la identidad como con la banalización de la cultura.

TURISMO Y CULTURA EN CUBA.
Cuba es una nación con fuertes potencialidades para el desarrollo de la industria turística basadas sobre todo en la belleza de sus paisajes, en la  protección y seguridad que ofrece a los visitantes,  así como las posibilidades de responder a las demandas y necesidades de los clientes por parte de sector, además de  la grata  hospitalidad  propia de la población cubana que se convierte en  un elemento atractivo que traen aparejados los viajes turísticos hacia la isla. .
Para el desarrollo del turismo  resultan imprescindibles los recursos naturales, la historia muy particular, la cultura e idiosincrasia que fomentan las distintas modalidades y en especial la del turismo cultural fundamentado en patrones de sostenibilidad que muestran las esencias del patrimonio cultural con que contamos.
Cuba atesora siglos de historia y su legado ha traspasado los límites nacionales para alcanzar renombre internacional. El país tiene el privilegio de contar con siete sitios inscritos en la Lista del Patrimonio de la Humanidad ellos son:
-El Centro Histórico de La Habana y su sistema de fortificaciones coloniales, en la Ciudad de La Habana.
-Centro Histórico Urbano de Trinidad y el Valle de los Ingenios, en Sancti Spíritus.
-El Castillo de San Pedro de la Roca, en Santiago de Cuba.
-En Centro Histórico Urbano de la ciudad de Cienfuegos, en la provincia de igual nombre.
-El Valle de Viñales como Paisaje Cultural, en Pinar del Río.
-El Parque Desembarco del Granma, sitio natural e histórico en la provincia Granma.
-El paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras del sureste de Cuba, en las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.
Cuba sigue siendo preferentemente un destino de sol y playa, sin embargo es cada vez más reconocido como un destino de importantes valores culturales. La oferta para los visitantes ha ido escalando desde las exóticas mulatas hacia un producto más integral y cercano a nuestra identidad. Las instalaciones turísticas han comprobado con satisfacción que la cultura es una inversión y no un gasto. Aunque queda todavía mucho trabajo por parte de la Comisión Cultura –Turismo en cuanto a la integración de trabajo de estos dos frentes, está claro lo que se ha ganado. Muchos más turistas reconocen los valores culturales de la isla cuando propiamente beben de ella todo el arsenal cultural y patrimonial que se les ofrece. Lo que diferencia precisamente al destino turístico Cuba del resto de los países del Caribe ha sido precisamente la riqueza patrimonial que posee, la mezcla de sonoridades y la exclusiva perspectiva del cubano en su eterno fraguar dentro de su cotidianidad. Aspectos estos todavía no trabajados en el área turística pero buenos medidores de la integración e intercambio cultural entre los nativos y extranjeros.
Los hoteles en todo su conjunto trabajan por mostrar la gran gama de identidad que diferencia y hace auténtico al pueblo cubano. Sin embargo, queda mucho por hacer en estos aspectos que al mismo tiempo frenan la visión del turista en su continua búsqueda de inusitadas experiencias. Una marcada predilección por mostrar espectáculos inspirados en la cultura tradicional es importante para darla a conocer a los visitantes, pero se recurre a recetas manidas para brindar al extranjero una ínfima parte de la cultura cubana. En ocasiones no se exponen el amplio espectro musical que poseemos dentro de la isla, donde nuevas sonoridades y el arte contemporáneo hacen eco de la formación de nuevos talentos artísticos en todas sus manifestaciones. La escasez de centros nocturnos donde los turistas bailen, aprendan a hacerlo y conozcan el propio modo de mover el cuerpo de los cubanos debe constituir uno de los aspectos a tener en cuenta en las ofertas, donde se diferencie nuestro destino de los demás del área caribeña son sin lugar a dudas, puntos claves a estudiar.
Hay que reconocer los avances alcanzados en el sector, donde los cubanos se adentraron con mayor fuerza en un momento histórico clave para la existencia del sistema político social escogido por la isla como lo fue la década de los 90 y donde el turismo se convirtió en la salvaguarda del país. Todavía falta mucho por trabajar para seguir escalando los niveles de calidad y satisfacción por lo que Cuba es reconocida por la mayoría de sus clientes. Se necesita sobre todo integrar en la visión de los directivos de las entidades del sector la estrecha vinculación con la cultura cubana y su imprescindible papel en los procesos hoteleros que se desarrollan. Aún subsisten opiniones donde se desvaloriza la potencia de los valores patrimoniales para dotar sólo al buen servicio como la quimera de las actividades turísticas. Esa mirada limitada no permite vislumbrar como un componente de éxito en la permanencia y constancia de los viajes a la cultura, que sí brinda en todas su manifestaciones diversos atractivos a los clientes que visitan la isla.
En medio de las polémicas en este sentido, la Agencia de Viajes Culturales, Paradiso, se esfuerza por promover un turismo más especializado, mientras se enfrenta de igual manera al superficial tratamiento de los valores de la cultura cubana por parte de los turoperadores extranjeros.
Todos aquellos que deciden visitar el archipiélago cubano presentan un gran interés por mezclarse entre la población local y así conocer al auténtico cubano. Una gran parte intimidados por la difamación del destino Cuba por los medios de comunicación masiva principalmente de Europa, visitan la isla solo por curiosidad y muchos otros para comprobar la riqueza humana que la identifica. Del mismo modo los estereotipos y el diseño de promoción en el mercado internacional, a veces no son suficientes para atraer a todos aquellos que sí desean vislumbrar las raíces propias de un pueblo con una historia singular. Motivaciones que pueden ser aumentadas con el respaldo de una diversidad de ofertas representativas.
Es importante reconocer que las instituciones del turismo tienen sus propios compromisos de eficiencia y de aporte a la nación donde parte de sus beneficios se utilizan en la restauración y preservación del patrimonio histórico, donde se incluyen museos y sitios arquitectónicos de gran valor cultural. Sin embargo, se puede hacer mucho más para exponer ampliamente las potencialidades culturales en función del turismo siempre y cuando sean sobre la base de la sostenibilidad. No por gusto la isla cubana cuenta con un arsenal de intelectuales, artistas, escritores y una gran avanzada de nuevos talentos artísticos para poder fortalecer los propósitos de ganar siempre nuevos adeptos a un patrimonio cultural e histórico que sigue evolucionado en cada período de la historia humana. Estos retos se sedimentan en un acopio audaz para alcanzar una mayor conciencia y perseverancia por parte de las agencias de viajes y los turoperadores, en una interrelación fructífera en cuanto a la conformación del conocimiento y la búsqueda de la información cultural para perfeccionar lo que se ha hecho hasta ahora. La creatividad, el ingenio de los directivos de las instituciones culturales como en las instalaciones turísticas tanto la parte nacional como la extranjera, debe constituir una prioridad en estos tiempos de crisis económica mundial, donde los viajeros apostarán por  estancias cada vez más cortas pero escogerán solo aquellas capaces de  suministrarles  experiencias inolvidables.
El portal de la cultura cubana en Internet, Cubarte es una buena opción a tener en cuenta para una eficiente promoción de los valores artísticos cubanos. Difundir una imagen de calidad y netamente nacional es un impulso acertado para el arte y la cultura del destino, sin contar con el hecho nada despreciable, de que los hoteles que han puesto su capital y confianza en la cultura, ganan valor con el tiempo.
El patrimonio cultural se convierte en un recurso económico y paulatinamente llega a ser un potencial producto turístico. Para la cultura cubana es innegable la riqueza patrimonial que posee y mostrarla al mundo es un reconocimiento inevitable. Si se desea transformar las actuales ofertas culturales en atractivos turísticos y marcar la diferencia en el mundo es necesario mostrar la particular idiosincrasia  del pueblo en contacto directo con su ciudad desde las individualidades y así intentar modificar las cosmovisiones estereotipadas de los visitantes. Fortalecer el intercambio intercultural dando a conocer de manera coherente las esencialidades de la identidad en el reconocimiento del patrimonio histórico cultural, se manifiesta como uno de los puntos importantes para seguir profundizando con el objetivo de alcanzar mayores éxitos en el alza de la modalidad  del turismo cultural dentro de la isla.

El  Patrimonio Histórico – Cultural en Santiago de Cuba y su relación con el turismo.
Santiago de Cuba es la combinación de atributos y valores que le permiten al turista disfrutar de la idiosincrasia, cultura e historia del país y lo convierten en un producto integral que Cuba puede ofrecer; el destino se define como un producto de ciudad, atendiendo a que los principales atributos de la misma se encuentran en su riqueza cultural, histórica y en su pueblo. Ella atesora un rico arsenal de centros históricos, construcciones, sitios, objetos y manifestaciones artísticas que han pasado a formar parte del patrimonio cultural cubano.
El patrimonio cultural inmueble de Santiago de Cuba designa construcciones arquitectónicas y lugares o centros arqueológicos naturales e históricos que constituyen una expresión cultural de gran valor que transcienden los marcos de la ciudad y la provincia. Entre estas se destacan la Catedral, La Plaza de la Revolución “Antonio Maceo” y El Cementerio Santa Ifigenia, este último, conjunto monumentario de alto valor patrimonial en el que se encuentran el Mausoleo a José Martí, la tumba de Emilio Bacardí y Elvira Cape y el Panteón de los Mártires de la Revolución.
La ciudad posee además otros lugares de gran atractivo para el turismo internacional como:
1-El Castillo San Pedro de la Roca y su Sistema Defensivo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
2-La Basílica de El Cobre, donde se encuentra la Virgen de La Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.
3- La primera Casa de América del Adelantado Diego Velásquez, primera Catedral de Cuba.
4- Los Cafetales Las Ruinas Francesas, aprobados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
5- El Tivolí, que conservan un gran patrimonio Urbanístico, Arquitectónico y Cultural.
6- La Casa de las Tradiciones.
7- El Bosque de los Héroes.
La ciudad de Santiago de Cuba tiene cinco plazas públicas que datan de la época colonial, dentro de ellas se encuentran el Parque Céspedes y la Plaza de Marte, ambas de alto valor histórico. Sus parques ampliamente utilizados por la población y visitados por los turistas, poseen un gran significado para la ciudad, desde el punto de vista histórico, cultural y recreativo. Entre ellos se destacan los parques Abel Santamaría, Frank País y Ferreiro.
La mayor parte de los bienes muebles del patrimonio tangible de Santiago de Cuba se localizan en los museos de la ciudad, los cuales poseen una amplia y rica colección a través de la cual el turista puede conocer las diferentes etapas o personalidades de nuestra historia en todos los campos de la actividad humana o creaciones relevantes en la esfera de la cultura artística santiaguera y de Cuba en general. Es por ello que se afirma que una parte importante de la riqueza cultural de esta región se basa en el amplio patrimonio museológico, contentivo de una trascendente expresión de valores del patrimonio cultural universal, nacional y local.
Merece ser reconocido un valioso patrimonio local y espiritual para asimilarlo correctamente por la actividad turística. De los  monumentos nacionales declarados en la provincia solo 6 están incluidos en las opciones turísticas. De los museos que existen en la ciudad solo son contemplados por: Cubatur 8, Havanatur 15, y Cubanacán 8. Estas Agencias de Viajes no incluyen en los recorridos el resto de sucesos que pueden ser de gran atractivo para los turistas y que constituyen la parte más importante de la historia que identifica a la región.
La historia y el rico patrimonio museológico orgullo de los santiagueros y atractivo constante de nacionales y extranjeros es desdeñado de las listas de visitas por parte de las agencias de viajes y de algunos guías turísticas que siguiendo un determinado recorrido obvian la riqueza patrimonial del destino. Es necesario aprovechar las potencialidades que distingue el turismo de ciudad histórico cultural para la confección de nuevos productos a partir de una oportuna  gestión turística.
Existen en Santiago de Cuba  un total de 31 museos, de ellos 25 y 13 extensiones adjuntas, pertenecen al Centro de Patrimonio Cultural. (VER ANEXO) Estos están caracterizados por su atipicidad, radicada en el hecho de poseer colecciones únicas en su tipo; constituyendo esta una de las muchas razones por la cual algunos museos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad tal es el caso del Castillo San Pedro de la Roca del Morro, uno de los exponentes de la arquitectura renacentista italiana y de ingeniería militar en el mundo, lo que lo convierte también en uno de los símbolos del país. Es patrimonio de la humanidad desde 1997. Otro ejemplo lo constituye el Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café en el sureste de Cuba. En ellas se establecieron los primeros cafetales franco-haitianos de Santiago de Cuba, los cuales conforman un monumento que representa las habilidosas construcciones de viviendas, estructuras cafetaleras, sistemas de riegos, caminos y todo un conjunto representativo del contexto cultural e histórico de la pasada época colonial, reconocido como patrimonio de la humanidad desde el año 2000. La Tumba Francesa es otra de las expresiones patrimoniales de gran relevancia para mostrar a los visitantes del destino turístico santiaguero, convertido en patrimonio oral e inmaterial de la humanidad en el año 2003. Representa un típico baile acompañado de cantos y de percusión donde los bailadores tratan de imitar las danzas y el vestuario  de la corte de París, pero con la diferencia de utilizar instrumentos africanos. Las mujeres usan largas batas, adornadas con encajes y cintas de colores, llevan en la cabeza pañuelos y se embellecen con collares, aretes y pulsos; los hombres por su parte asisten con pantalón y camisa, generalmente blancos, sus representaciones tienen lugar especialmente en los días de Carnaval de Santiago de Cuba, festividad popular muy apreciado dentro de la región caribeña.  Otros museos como el Cuartel Moncada, la Granjita Siboney y la Casa Natal de Antonio Maceo han sido declarados Monumento Nacional.
Todo lo anterior, refleja la riqueza patrimonial que tiene un lugar cimero para el destino Cuba. Un recorrido por las  calles inusuales de Santiago ya constituye una experiencia novedosa, agregando el particular contacto con el nativo de esta región que es de por sí una satisfacción para cualquier turista. La hospitalidad, el dicharacho, el gesticular de las manos, el acento propio del lenguaje y el movimiento rítmico de los pasos de las mujeres y hombres resultan particulares atractivos que convierten a la histórica ciudad en un destino turístico inolvidable. Madre de las sonoridades autóctonas de la región caribeña como el son, la conga y el bolero, esta porción oriental tiene mucho más que ofrecer. Un talento artístico contemporáneo abre nuevas puertas desde las artes plásticas, el teatro, la oralidad, y los nuevos ritmos, constituyendo otros rostros desconocidos aún por los nativos de otras partes del país y del mundo.
El turismo cultural como modalidad turística tiene en Santiago de Cuba un fiel destino, donde se conjuga el fuerte patrimonio histórico cultural, donde la diversidad de religiones también constituye parte del mismo y el cual continúa transformándose en el presente. La religión parte integrante de la cultura forma sin lugar a dudas un exponente de primer orden en la identidad de esta ciudad. Confluyente complejo de varias de sus manifestaciones como la regla de ocha, el espiritismo, la santería en su conjunto y las religiones católicas, pentecostales entre otras enriquecen las experiencias de quienes encuentran en esta región una importante fuente para el encuentro de las deidades y el fortalecimiento de la fe. Se tiene en la Casa de las Tradiciones y en La Casa del Caribe, instituciones que pudieran explotarse mucho más por el sector turístico con estos fines y potenciar desde esta línea el turismo que se viene desarrollando dentro del territorio.
Sobre la base de la equidad, la protección y la conservación de los tesoros patrimoniales que están presentes en cada parte de Santiago de Cuba se hace innegable la posibilidad de hacer más coherente productos turísticos donde se les muestre al visitante la autenticidad artística e histórica de esta particular tierra. Los participantes en la gestión cultural deben de mostrar el rostro que humaniza siempre en alianza con los directivos del sector turístico. Aspectos tan cotidianos  en los santiagueros como la religiosidad, las formas de comunicarse y el contacto hospitalario con los turistas debe constituir aspectos significativos que permita una relación bidireccional sobre la base del respeto a la diversidad intercultural que trae consigo las actividades turísticas.
 Para que el turismo se realice con éxito debe de contar con la cultura como su arma fundamental. La adecuada promoción de nuestros valores culturales y la calidad con que sean presentados garantizarán un alto grado de satisfacción y conocimiento pleno de la nación cubana donde la superficialidad, la falta de profesionalidad y de estética de las ofertas culturales deben constituir elementos inoperables si se desea materializar experiencias más enriquecedoras por parte de los clientes. El patrimonio cultural, en todas sus manifestaciones necesita de gestores con conocimientos técnicos y habilidades profesionales con la preparación y la sensibilidad suficiente como para hacerse cargo de un bien tan sensible así como de su difusión. Las iniciativas de desarrollo y valorización del patrimonio deben partir de una cuidada programación y actuación, que impliquen a diferentes sectores y colectivos para contribuir al desarrollo de las poblaciones receptoras de turismo.
Aunque la modalidad de sol y playa siga ponderando las motivaciones de los viajes en Cuba, un buen uso de la riqueza del patrimonio histórico cultural, podrá convertirse en el dinamizador de un turismo cultural más coherente y sostenible con el objetivo de diversificar los productos turísticos. El conocimiento del patrimonio cultural de un país no solo expresa la comprensión de un pasado o una herencia que queda en el tiempo, significa la interpretación del presente y la dignidad suprema de mantener siempre viva la maravillosa historia cultural de una porción de la humanidad y por lo tanto debe respetarse ese empeño. 

CONCLUSIONES.
La existencia del patrimonio histórico cultural de las naciones constituye la expresión viva de memoria de los pueblos. Conocerla, reconocerla, preservarla y sobre todo difundirla debe ser tarea de todos los hombres que conforman el globo terráqueo. La utilización del patrimonio de un país con fines turísticos es una tarea seria sobre la cual pesa la responsabilidad y el compromiso de quienes la gestionen. Solo la colaboración intrínseca de los frentes Cultura y Turismo conjuntamente con la participación de los pobladores y el respeto de los visitantes hacia ese patrimonio, serán los motores  imprescindibles para la efectividad del turismo sostenible que se pregona. De igual manera su acertado uso en la modalidad del turismo cultural pone en evidencia la necesidad humana del encuentro con el pasado y la comprensión de un presente contextual, que reafirman los procesos identitarios de una nación.  Si tan importante constituye su preservación, la autenticidad que significa su descubrimiento genuino deben conformar las relaciones de interculturalidad que se someten visitantes y nativos cuando se practican las actividades turísticas.
Todas estas consideraciones reflejadas en el trabajo hacen evidente la importancia de esta actividad en Cuba que va ganando más adeptos por los prodigios de  las potencialidades patrimoniales con que se cuenta. Preocupación constante de las agencias de viajes y de los turoperadores será buscar alternativas desde lo autóctono y lo local para hacerle frente a la actual crisis económica que afecta al mundo, y que indiscutiblemente ya se sienten en nuestro suelo los primeros impactos. Desaprovechar la riqueza del patrimonio histórico cultural segmenta la visión de los visitantes acerca de nuestro territorio. Acercar más las herramientas de gestión y de conocimientos en colaboración muy estrecha con los guías y directivos turísticos además de las instituciones culturales en su conjunto, contribuirá a un mejor diseño y promoción del turismo cultural que se viene desarrollando en el país.
Aún constituyen insuficientes las estrategias adoptadas para convertir a Santiago de Cuba en un gran polo turístico cultural. Todavía falta un mayor reconocimiento de la cultura en la atracción del turismo y esto representa una de las amenazas que también afecta al destino Cuba y por las cuales se debe seguir trabajando. Es innegable el patrimonio museológico de Santiago de Cuba por lo que se necesita darle un mayor alcance en sus más diversos matices al cliente. Los avances de la cultura y sus diferentes manifestaciones en el componente folklórico de la danza, los auténticos ritmos, la música coral, los avances en estilos arquitectónicos y de artes plásticas se ofrece como consecuencia, de una política cultural de amplio acceso que ha fructificado en un gran talento artístico, incluido ya en la vanguardia contemporánea. Conjugar todos estos factores y mostrar la realidad de la cultura cubana y en particular la del santiaguero, enfatizará la identidad de la región oriental en sus multiplicidades para potenciar un turismo cultural más organizado como una alternativa para el desarrollo socioeconómico de las localidades del destino turístico de Santiago de Cuba.
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BIBLIOGRAFÍA.

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  3. Bote Gómez, V.:"Turismo de Ciudad y Patrimonio Cultural". Comunicación presentada al seminario Turismo de Ciudad y Patrimonio Cultura. (1997)
  4. Colectivo de autores.: "Santiago de Cuba y sus monumentos". Editorial Oriente, Santiago de Cuba. 1996.
  5. Rodríguez Corrales, Lázaro.: “Los museos: un espacio para la definición del patrimonio cultural”. Revista Vitral No. 44. Pinar del Río, Cuba. 2002.
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  8. González, Rosa: “ Metodología para establecer orden de prioridad de intervención en un Centro Histórico con vista a su desarrollo turístico”, en Retos Turístico, No.2, volumen. 6, año 2007.

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