POLÍTICA Y ECONOMÍA PETROLERA PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE



Prof. Idana B. Rincón Soto
Prof. Elida Alzamora Taborda*
Prof. Omaira Bernal Payares**
Prof. Adrian Alario Rojas***

idanaberoskarincon@gmail.com


RESUMEN
El presente trabajo aborda en una dimensión general la importancia que reviste el estudio y la tendencia de crecimiento del mercado petrolero  a nivel mundial como garante del progreso y el desarrollo en economías exportadoras e importadoras. En ese sentido, se considera actualmente como uno de los mercados más potenciales para el avance tecnológico y el crecimiento económico en términos de producción, sin embargo, los estudios empíricos y las estadísticas reflejan que la inestabilidad y las fluctuaciones en algunas economías, no siempre determinan el desarrollo sustentable y sostenible de las misma, caso notorio, alude a Venezuela, uno de los países OPEP, de producción mundial, quien en los últimos años a decaído en los niveles estadísticos de sus variables macroeconómicas. Finalmente, se describe el impacto del petróleo como fuente energética en diferentes indicadores de importancia global.

Palabras clave: petróleo, economía petrolera, desarrollo sustentable, crecimiento, tecnología.

Keywords: oil, oil economy, sustainable development, growth, technology.

SUMMARY

The present work approaches in a general dimension the importance that the study and the tendency of growth of the petroleum market at world-wide level like guarantor of the progress and the development in exporting and importing economies. In that sense, it is currently considered one of the most potential markets for technological advancement and economic growth in terms of production, however, empirical studies and statistics show that instability and fluctuations in some economies do not always determine the sustainable and sustainable development of the same, notorious case, refers to Venezuela, one of the OPEC countries, of world production, which in recent years has declined in the statistical levels of its macroeconomic variables. Finally, the impact of oil as an energy source on different indicators of global importance is described.

INTRODUCCIÓN
Durante décadas el petróleo fue percibido exclusivamente como fuente de ingresos para fomentar el desarrollo de la economía nacional. "Sembrar el Petróleo" sintetiza un modelo de desarrollo nacional el cual tuvo como orientación de política petrolera maximizar la renta por barril para destinarla al desarrollo no petrolero. Esta orientación de política tuvo dos pilares básicos. Por un lado, la percepción del inminente agotamiento de las reservas y, con ello, que la actividad petrolera fuera vista siempre como efímera y transitoria. Por otro, el carácter de enclave extranjero de la industria petrolera, con muy pocos efectos encadenantes promotores de otras industrias (Espinaza, 2013).

Según el autor referido, si el agotamiento era inminente y la industria petrolera poco nacional, la política lógica a seguir era la de obtener la máxima renta del petróleo para destinarla a construir actividades económicas perdurables y genuinamente nacionales. La creciente presión fiscal e institucional en pos de una mayor renta terminó por diezmar el sector petrolero. Al momento de la nacionalización, a mediados de los setenta, el país se percibía sin futuro en el petróleo. La tesis del agotamiento resultó una profecía autocumplida.

Las bases de sustento de la política petrolera se han invertido desde la nacionalización, dando pie a un cambio fundamental en la orientación de política petrolera. De la percepción de agotamiento se ha pasado a constatar la muy abundante base de reservas de hidrocarburos del país. De una industria extranjera, exportadora de crudos y poco integrada al país, se ha pasado a una industria nacional, exportadora de productos, integrada nacional e internacionalmente y con mercados de un amplio potencial de crecimiento.

Sustentada en estos pilares, se ha pasado de una política orientada a maximizar la renta por barril, aun a expensas, como lo fue, de la actividad productiva; a una política petrolera orientada a desarrollar la muy vasta base de reservas de hidrocarburos ajustando la renta por barril. Esto es, aspirar a la máxima renta por barril que no genere desestímulo en el desarrollo de la producción y con ello maximizar en el tiempo el ingreso petrolero (Espinaza, 2013).

El propósito de este ensayo es analizar e ilustrar las bases de sustentación de la política petrolera y cómo ésta se ha ido materializando hacia las políticas de desarrollo.

Contexto de estudio
Venezuela: Economía petrolera

El petróleo ha dejado su huella imborrable en la economía venezolana desde muchos años atrás. En el pasado dio un vuelco a la actividad productiva venezolana. En el presente aún no podemos prescindir de él. En el futuro todavía su influencia se prolongará durante un largo horizonte de tiempo.

Si bien es cierto que en los últimos años esta influencia ha experimentado una leve declinación, como bien lo demuestran las cifras, aún continúa siendo el principal renglón de exportación con que cuenta el país, el sector más influyente en la actividad productiva nacional, la principal fuente de divisas y parte sustancial de los ingresos fiscales. Además del peso evidente que su comportamiento tiene sobre las expectativas de los diversos agentes económicos, generando unas veces optimismo y otras desconfianza ante la perspectiva de un futuro incierto.

El grado de desarrollo nacional permite que el país aporte una cantidad creciente de bienes y servicios al proceso de producción y procesamiento de petróleo. Cuando se inició la actividad petrolera en Venezuela, hace ochenta años, el grado de atraso nacional impedía suministrar otra cosa que mano de obra poco calificada a la industria petrolera transnacional.

Según Espinasa (2010), economista Jefe de PDVSA, Hoy en día, la industria petrolera es manejada y operada por venezolanos; el 80% de la ingeniería es de origen nacional y más de la mitad de los bienes que consume la industria son producidos en el país. El sector petrolero nacional es hoy mucho más que PDVSA, son centenares de empresas y compañías dedicadas a producir y procesar petróleo y a producir bienes y servicios para la industria petrolera.

Analizando la importancia relativa del sector petrolero en el contexto de la economía nacional observamos que la actividad petrolera representa hoy en día el 14% del Producto Interno Bruto, es decir, de la totalidad de la producción de bienes y servicios en el país. El efecto multiplicador que tiene sobre la economía la demanda de bienes y servicios del sector para sus operaciones e inversiones. Las actividades conexas a las operaciones representan un 5% del PIB, en tanto que aquellas vinculadas a las inversiones del sector suman un 9% del PIB. Esto es, la actividad productiva petrolera en sus efectos directos e indirectos representa un 28% del valor agregado anual en la economía nacional (Espinasa, 2010).

Adicionalmente, para tener una visión completa de la importancia del petróleo en la economía nacional, a ese aporte de 28% se debe añadir el valor agregado por el gasto fiscal financiado por el ingreso petrolero y los efectos indirectos de este gasto. Este monto alcanza a un 12% del PIB. Con lo cual el petróleo tanto en cuanto a industria como a fuente de ingresos fiscales representa alrededor del 40% de la economía nacional. No cabe duda que la economía venezolana sería totalmente diferente sin petróleo.

En los próximos años, la expansión potencial del sector petrolero generará un importante efecto de arrastre sobre el resto de la economía. El sector petrolero se planea que crezca alrededor de un 5% por año por los próximos diez años. Cifra similar al promedio anual de los últimos diez años. Si esto es así y si el sector no petrolero independiente del petróleo crece al 3.5% por año en promedio, la economía en su conjunto podría crecer a un promedio del 4.5% por año, aproximadamente un 2% per cápita. Esto es lo mínimo a lo que debería aspirar el país en el mediano plazo. Para ello la expansión del sector petrolero es condición necesaria pero no suficiente.

La industria petrolera ha contribuido en gran medida a financiar el crecimiento de la economía. Se calcula que del total de ingresos que recibe PDVSA, el 83% se destina al Fisco Nacional. Además, el Gobierno a través de las devaluaciones, ha convertido cada dólar petrolero en mayor cantidad de bolívares.  El país en estos momentos ya está experimentando al menos tres graves problemas que se profundizarían en mayor o menor grado, dependiendo de la situación del mercado petrolero internacional y de los acuerdos que puedan establecerse respecto a la deuda externa:

  1. un enorme déficit fiscal,
  2. un mayor déficit en Balanza de Pagos,
  3. una peligrosa caída en las Reservas Internacionales.

Petróleos de Venezuela encabeza el grupo de las 600 empresas más destacadas de los países subdesarrollados y ocupaba el cuarto lugar en ganancias generadas por empleado entre las 22 empresas internacionales más importantes. Venezuela es el país de la OPEP con mayor capacidad de refinación (1.357.000 barriles diarios, de los cuales el 57% es local y el 43% en el exterior). Esto se ha logrado mediante la participación accionaria en ocho refinerías en el exterior, en las que se procesan 450.000 barriles diarios, más los correspondientes a la operación de la refinería "Isla" en Curazao.

En consecuencia, las reservas probadas de Venezuela se colocan en más de 58.000 millones de barriles, que a las presentes tasas de producción, tendrían una vida útil de 100 años. Debido a la magnitud de nuestras reservas, Venezuela se coloca en uno de los primeros lugares después del Medio Oriente y de la Unión
Soviética. Este último factor así como la proximidad geográfica a los consumidores más importantes, impulsó la estrategia de aumentar la presencia de Venezuela en el mercado a través de inversiones directas en el sector de refinación y comercialización de los países consumidores.

La importancia del petróleo en la economía mundial

La dimensión de estudio del petróleo en su nivel más analítico, prácticamente es político-económico y se inicia a partir de 1908. A pesar de que el Petróleo era ya conocido por los Indígenas, su explotación se inicia en el año 1878 con la formación de compañía Petrolea del Táchira, la cual construyó una pequeña refinería con cupo para quince barriles al día.

En 1914 comienza el auge del petróleo, es decir, comienza su explotación en gran escala con el Gobierno Dictatorial del General Juan Vicente Gómez y es a partir de este Gobierno y hasta la actualidad que se profundizará nuestro estudio para determinar la evolución del petróleo y la incidencia que tuvo cada gobernante de nuestro país en el mismo.

Es en la segunda década del siglo XX que el petróleo forma parte fundamental de la economía a venezolana, los ingresos provenientes del petrolero desplazan del primer lugar a los ingresos provenientes del café, el cacao, la agricultura y la ganadería y en la actualidad se puede definir Venezuela como un país monoproductor a raíz de las políticas impuesta por nuestros gobernantes.

El petróleo y su gama casi infinita de productos derivados le convierten en uno de los factores más importantes del desarrollo económico y social en todo el mundo. El petróleo y las decisiones estratégicas que sobre él se toman por los países productores influyen en casi todos los componentes de coste de una gran parte de los productos componentes de coste de una gran parte de los productos que consumimos. Cuando sube el precio del petróleo se produce una subida de los costes, de forma más o menos inmediata, en casi todos los sectores productivos y, en consecuencia, se nota en los precios de los bienes de consumo.

La extracción y producción de petróleo está en manos de unos pocos países productores y es controlada por los denominados carteles (OPEP), quienes con sus decisiones influyen en los distintos mercados en los que se fijan los precios mínimos del crudo. Por todo ello, es muy importante el impacto del petróleo en la economía mundial y en las de los diferentes países que dependen en gran medida de esta materia prima.

Globalización y petróleo en la economía mundial

Cambios como la cada vez mayor conciencia sobre los problemas ambientales del uso de los combustibles fósiles y las crecientes políticas para restringir su uso y fomentar otras fuentes de energía; los avances tecnológicos en materia de una mayor eficiencia energética y la producción, manejo y almacenamiento de fuentes alternas de energía; nuevos valores sociales; y la voluntad de grandes gobiernos y corporaciones de asumir un desplazamiento hacia nuevos patrones energéticos, están configurando un cambio de paradigma similar al que en el pasado propulsó grandes transiciones energéticas como la de la madera al carbón y la del carbón al petróleo. Se trata de un cambio de una magnitud tal que no puede ser desconocido por ningún actor principal de los que actúan en el negocio petrolero bien sea la OPEP, y menos teniendo en cuenta su hoy más limitado papel en el crecientemente diverso y complejo mercado petrolero y energético, o bien sea cualquier país o corporación.

La globalización deriva del proceso de aceleración de las relaciones económicas internacionales, cuyo proceso las reesfuerzan la creciente competencia en el mercado internacional, el cual ha propiciado la formación de grandes bloqueos económicos internacionales, donde la lucha por los mercados y la competitividad de bienes y servicios, para obtener la máxima ganancia, son los elementos fundamentales que han ocupado la atención internacional en los países de mayor desarrollo.

En ese sentido, el proceso de globalización ha evidenciado un manejo ineficiente para una distribución justa y equitativa de las ventajas competitivas y beneficios económicos derivada en las relaciones y el intercambio comercial entre las regiones. En virtud de ello, se han emprendido esfuerzos para desarrollar alternativas que permitan contrarrestar y atenuar los efectos negativos del proceso globalizador así como aprovechar los efectos ventajosos para las economías. Uno de los mercados globales de importancia y relevancia mundial es el de la industria de yacimientos de hidrocarburos ya que dinamiza las innovaciones tecnológicas.

La base de la economía venezolana es el petróleo, que genera alrededor del 80 por ciento de los ingresos por exportación. Venezuela es un miembro fundador de la Organización de Países Exportadores  de  Petróleo  (OPEP)  y uno  de  los  principales  países  productores  de  petróleo  del  planeta.

La gran producción petrolera se extrae mayoritariamente de la cuenca del lago de Maracaibo y de las cuencas Barinas-Apure y Oriental. El gobierno venezolano nacionalizó la industria petrolera en 1976, que quedó en manos de la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), cuyas empresas filiales operan en seis refinerías del país de diversa magnitud, además de otras en el extranjero (en Curazao, Estados Unidos, Alemania, Suecia y Bélgica). El país es también uno de los principales productores mundiales de gas natural: en 2003 se calcularon 29.700 millones de metros cúbicos de producción de gas natural, gas licuado, butano y propano.

Desde la antigüedad el petróleo aparecía de forma natural en ciertas regiones terrestres como son los países de Oriente Medio comprendido por Arabia Saudi, Siria, Jordania, Yemén, Omán, Turquía, Israel, Irak, Georgia, Emiratos Arabes Unidos, Azerbayán, Irán, Qatar, Líbano, Chipre, Armenia, Kuwait y Palestina. Hace 6.000 años en Asiría y en Babilonia se usaba para pegar ladrillos y piedras, en medicina y en el calafateo de embarcaciones; en Egipto, para engrasar pieles; y las tribus precolombinas de México pintaron esculturas con él.

Durante la Edad Media continuó usándose únicamente con fines curativos. En el siglo XVIII, empiezan a perfeccionarse los métodos de refinado, obteniéndose productos derivados que se utilizaron principalmente para el engrasado de máquinas. En el siglo XIX se logran obtener aceites fluidos que empezaron a usarse para el alumbrado. El queroseno se obtuvo por primera vez en 1846, gracias al canadiense Gesner, lo que incrementó la importancia del petróleo aplicado al alumbrado. En 1859 Edwin Drake perforó el primer pozo de petróleo en Pensilvania.

 La aparición de los motores de combustión interna abrió nuevas e importantes perspectivas en la utilización del petróleo, sobre todo en uno de los productos derivados, la gasolina, que hasta entonces había sido desechada por completo al no encontrarle ninguna aplicación práctica. El 14 de septiembre de 1960 en Bagdad, (Irak) se constituye la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En China, alrededor del año 900 antes de Cristo, se comprendió la importancia de este producto y perforó el primer pozo de gas natural que se conoce en el año 211 antes de Cristo. En Europa, no se conoció el gas natural hasta que fue descubierto en Gran Bretaña en 1659, aunque no se empezó a comercializar hasta 1790.

Economía ambiental y petróleo

El mismo tipo de dinámica, de múltiples convergentes factores en mutuo apoyo, podría contribuir al crecimiento acelerado de la oferta y consumo de nuevas o alternas fuentes de energía. En cuanto al factor ambiental, problemas como el calentamiento del planeta (con todas sus múltiples secuelas; incluyendo, cada vez con mayor frecuencia, grandes devastadores fenómenos naturales), así como la contaminación y destrucción del medio ambiente, han convertido al factor ambiental en el de mayor presión en favor del escenario alternativo aludido, teniendo en cuenta la responsabilidad que ha tenido el paradigma petrolero y de los combustibles fósiles en la mencionada problemática.

Lo ocurrido con el tema del calentamiento climático es muy revelador. Hoy en  día, la gran mayoría de los gobiernos de los países industrializados han admitido que el problema del calentamiento del planeta es grave y que hacen falta cambios de políticas estructurales para atenderlo. La reciente reunión de la ONU en Bonn renovó la voluntad de la comunidad internacional de seguir buscando en forma concertada una solución al espinoso problema del cambio climático.

Por otro lado, es penoso que Estados Unidos haya sido el único entre los 180 países asistentes a dicha reunión que se negara a participar en el mencionado acuerdo. La actual posición disonante del nuevo gobierno norteamericano, además de oponerse a lo que ya era un consenso nacional en ese país, sustentado en un mayoritario sentir de su opinión pública, ha causado un generalizado repudio internacional. Por tanto, no se augura su mantenimiento por mucho tiempo.

Prospectivamente, el petróleo es un recurso que se ha manejado estratégicamente, y como recurso natural energético ha obligado a crear y buscar nuevas fuentes de energía. Durante  el  siglo  XIX,  el  gas  natural  fue  casi  exclusivamente  utilizado como  fuente  de  luz,  su consumo permaneció muy localizado por la falta de infraestructura de transporte que dificultaba el traslado. El transporte del gas natural a grandes distancias se generalizó en el transcurso de los años veinte, gracias a las mejoras tecnológicas que dieron origen a los gasoductos. Después de la Segunda Guerra Mundial, el uso del gas natural creció rápidamente como consecuencia del desarrollo de las redes de gasoductos y de los sistemas de almacenamiento.

Durante muchos años, la industria del gas natural estuvo fuertemente regulada debido a que era considerada como un monopolio de Estado. En el transcurso de los últimos 30 años, se ha producido un movimiento hacia una mayor liberación de los mercados del gas natural y una fuerte desregulación de los precios de este producto. Esta tendencia tuvo como consecuencia la apertura del mercado a una mayor competencia y la aparición de una industria de gas natural mucho más dinámica e innovadora.

Tradicionalmente, en un mercado de gas natural fuertemente regulado, las compañías productoras, exploraban y producían el gas que luego era vendido a las empresas que se encargaban de los gasoductos para ser transportadas hasta las compañías locales de distribución. Esas compañías se encargaban a su vez de hacer llegar el gas natural a los consumidores finales.

La industria del gas natural en Venezuela, tiene una combinación simultánea de factores que en el pasado no se habían dado, a saber: políticas de estado de gasificar al país y promover el uso del gas natural en los diferentes procesos industriales, con el fin de atender la capacidad de pago de los distintos sectores, mayores instalaciones y conversiones de plantas de generación eléctrica a gas, mayor eficiencia y emisiones más bajas de contaminantes, crecimiento de la economía.

Las incidencias de la globalización y la integración en la política exterior venezolana y los mecanismos a aplicar para ajustarse al nuevo modelo mundial, se debe considerar: los cambios globales, el gas natural y la política exterior. Los avances tecnológicos van a facilitar el descubrimiento, la extracción y transporte de petróleo y gas natural hacia los consumidores, permitirán también mejorar la economía e industrialización del petróleo y gas natural en el marco de integración de los mercados globales.

Petróleo y tecnología, economía y sociedad en prospectiva

Mucho se ha discutido acerca de si la existencia de recursos naturales fomenta el crecimiento económico o si por el contrario lo frena. Un estudio realizado recientemente, muestra que mayor participación de recursos naturales en las exportaciones de un país está asociada con menores tasas de crecimiento económico a largo plazo. Estos hallazgos podrían identificarse con el caso específico de Venezuela, país cuyo crecimiento ha sido impulsado por la presencia del petróleo.

Así, durante los ochenta años bajo análisis se ha detectado una desaceleración en el ritmo de crecimiento del PIB per cápita en los diferentes subperíodos (1913-1950, 1950-1973, 1973-1995)2, que coincide con el menor dinamismo mostrado por las exportaciones petroleras por habitante. Esta correlación es explicada a través de la presencia de distintos mecanismos por medio de los cuales el Estado, como propietario del recurso natural, ha impulsado un proceso de acumulación de capital, y con ello, un determinado patrón de crecimiento económico ausente de progreso tecnológico. Así, en la tercera parte del trabajo se destaca el papel del petróleo y, más específicamente, de la renta petrolera, en el crecimiento económico de Venezuela.

El eslabonamiento supuestamente fecundo entre desarrollo técnico, desarrollo económico y desarrollo social, todo cuantitativo y con signo positivo, es uno de los legados del marxismo que ha conducido a la postre a mayores confusiones y a graves derrotas, siendo la más espectacular el derrumbe de la Unión Soviética, nada más ni nada menos. Lecciones amargas para quienes habían seguido de buena fe, ciega fe, las pautas de la ortodoxia, convertida en dogma en las prácticas soviéticas. Amargo reaprendizaje impuesto por los reveses.

Descubrir que la técnica no es neutral ni necesariamente buena, que el desarrollo económico como mero crecimiento de la producción o del ingreso puede resultar perverso y contrario a un desarrollo social como desarrollo de lo genuinamente humano, descubrir que la producción tiene un reverso inevitable que es la destrucción, todo ello es lo que se ha puesto de manifiesto en el discurso de Fidel Castro en la reciente asamblea mundial contra la desertización y la sequía celebrada en La Habana, su primer discurso ecológico, que varias décadas de aprendizaje le costó. Esta problemática ha sido puesto de manera dramática por la historia reciente sobre el tapete, y es un reto vigente para el pensamiento social, y su repertorio es abundante y complicado.

El progreso tecnológico para el desarrollo mundial

El progreso tecnológico ha sido el principal motor del crecimiento de muchas naciones que hoy en día pueden ser consideradas como prósperas. De acuerdo a
Maddison (1997), una de las razones fundamentalmente por la cual la economía mundial pudo crecer con mayor rapidez en el siglo XX que en el siglo XIX, es que
la frontera tecnológica se estuvo desplazando con mayor velocidad en el actual siglo. Este hecho se debe, principalmente, a que el margen de liderazgo de los Estados Unidos sobre otros países en la primera mitad del presente siglo, fue mucho más importante que el que tuvo el Reino Unido en el siglo pasado, tanto en la productividad del trabajo como en la productividad general de los factores.

Otro aspecto que favoreció el ritmo de crecimiento fue la mayor integración tecnológica ocurrida una vez finalizado el período de los desastres (1913-1950), de modo que las naciones seguidoras pudieron beneficiarse del desempeño del líder (EE.UU.). Así, el proceso de reducción en la brecha tecnológica de los países seguidores respecto a los Estados Unidos junto a la mayor acumulación de capital ocurrida, permitió la convergencia observada entre las principales naciones seguidoras y el líder.

En cuanto a los factores tecnológicos, ellos en poco tiempo podrían convertirse en un factor catalítico de cambio aún más formidable que el ambiental. El actual avance tecnológico afecta al mercado energético tanto por el lado de la demanda como el lado de la oferta. Por el lado de la demanda, la tecnología electrónica, y la altísima medida en que los sistemas de producción han llegado a depender de la misma para el control y la planificación, han hecho que la disponibilidad de energía ininterrumpible (de la cual dependen tanto, sistemas como la computación) sea más importante que nunca, lo que se ve más garantizado por las conceptualmente inagotables y más descentralizadas energías renovables que por los agotables y centralizados sistemas de producción característicos de los combustibles fósiles.

Por otro lado, la misma tecnología electrónica al permitir el diseño de sistemas de distribución de energía mas "focalizados" a los requerimientos de la demanda, la revolución de las telecomunicaciones (con tecnologías como la de internet, a su vez muy propulsada por la electrónica), y la disponibilidad de materiales más livianos o facilitadores de un mayor rendimiento energético, han contribuido a una mayor eficiencia en el uso de la energía, así como a su ahorro por suplantación de necesidades de transporte (en tendencia, por ese lado, a la disminución del consumo).

Petróleo y crecimiento económico

En la generalidad de los casos, los países favorecidos han recibido con mucho optimismo los “booms” de recursos naturales; sin embargo, tal como se mencionó en la introducción, estudios realizados muestran que la mayor participación de recursos naturales en las exportaciones de un país está asociada a menores tasas de crecimiento económico a largo plazo.

La importancia, a lo largo de casi todo el siglo, de la explotación petrolera en Venezuela con relación al tamaño total de la economía y el pobre desempeño económico experimentado por el país en los últimos veinte años convierten en aspecto relevante al análisis de la vinculación existente entre el fenómeno petrolero y la dinámica del crecimiento económico en Venezuela.

Conclusiones y reflexiones finales

Venezuela tiene las reservas, los mercados y la capacidad industrial para cuanto menos duplicar su producción de petróleo en la próxima década. Venezuela por su base de reservas de petróleo, gas y carbón, su potencial hidroeléctrico y grado de desarrollo industrial, está llamada a ser la gran proveedora de energía del hemisferio occidental.

En la medida que pasa el tiempo, la base de recursos de hidrocarburos del país tiende a hacerse de peor calidad y declina la productividad de los yacimientos, con lo cual, los costos de producción, procesamiento y disposición tienden a subir y con ello a caer la renta por barril. Parece racional, que el nivel actual de precios se va a mantener en el mediano plazo, el ingreso fiscal petrolero sólo crecerá en el tiempo con la producción.

Aun cuando el ingreso fiscal petrolero se duplicara con la producción en el mediano plazo, nunca volverá a tener la importancia relativa respecto al tamaño de la economía que tuvo en el pasado. Se hace impostergable e imprescindible una reforma fiscal que reconozca la caída estructural de la contribución fiscal petrolera.

La diversidad del negocio petrolero y la necesidad de aprovechar su potencial de industrialización aguas abajo, en contraste con un marco fiscal rígido y distorsionante, llama a la necesidad de una reforma fiscal petrolera en pos de un marco moderno, flexible y neutral que estimule la industrialización del sector.

La integración del sector petrolero al aparato productivo nacional asegura un importante efecto de arrastre de la expansión del sector petrolero sobre la economía en su conjunto, lo cual es condición necesaria pero no suficiente para su crecimiento robusto y sostenido.

El mundo de hoy es uno de monopolios y de rentas, y la petrolera es una de ellas. Los estados son agentes activos en el mercadeo, y no sólo los petroleros, cuyo protagonismo crece porque su producto es cada vez más escaso, y con la concentración crece el poder de mercado, o sea, de cobrar una renta mayor, en buena hora. El grado y el modo en que lo ejerza depende de su conveniencia nacional, incluyendo las relaciones geoestratégicas, y no sólo necesariamente de las condiciones del negocio, o del mercado. Puede, cuando le convenga, aplicar discriminación de precios o de otras condiciones, según el cliente, lo que es práctica normal del corporativismo monopólico.

Por añadidura, no se puede teóricamente aplicar la explicación de la renta de la tierra a la renta del petróleo, porque en un caso se trata de productos y procesos renovables, y en el otro se trata de un producto no renovable, que se va agotando a medida que se produce, y que por tanto comporta ipso facto una reducción del activo físico que debe compensarse en el precio. A lo que se añade que por lo general a causa de la exploración, perforación, extracción, transporte, refinación y procesamiento del petróleo se generan daños al entorno y a sus recursos naturales que comportan un costo que las más de las veces no se paga explícitamente, y que queda como una deuda ecológica para futuras generaciones. Por todas esas razones esa teoría de la renta petrolera que condujo a condenar la defensa de precios altos por la OPEP se ha ido convirtiendo en una antigualla.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bracho, Frank. Petróleo y Globalización: Salvación o Perdición, Reflexiones a las Puertas del Nuevo Milenio para una Nueva Civilización, Vadel Hermanos, Caracas, 1998.

Bracho Frank y Henderson Hazel. “Declaración sobre las Nuevas Tendencias Mundiales y el Futuro del Petróleo y la Energía”; Coordinadores los dos seminarios internacionales sobre dicho tema realizados en Caracas y Vancouver, durante junio y agosto del año 2000, respectivamente.

Espinasa Ramón.Política petrolera y desarrollo económico. Economista Jefe PDVSA  [On line] http://www.analitica.com/vam/1999.01/eyp/04.htm  Consultado, marzo 2013

Reinier Schliesser y  José Ignacio Silva. 2000. La renta petrolera y el crecimiento económico de Venezuela. Análisis del período 1913-1995. Banco central de Venezuela. Colección banca central y sociedad No. 23.

*ELIDA ALZAMORA TABORDA Economista, Candidata a Doctora Ciencias Sociales Mención Gerencial, Investigaciones en el área Financiera y la productividad del capital humano, M.Sc. de la Universite du Quebec a Chicoutimi, (Canada) Magister de la Universidad EAN, Magíster en Gestión de la Organizaciones, Especialista en Administración Financiera, Corporación Universitaria Iberoamericana, Especialista en Docencia Universitaria, Colombia.
**OMAIRA BERNAL PAYARES Candidata a Doctora en Ciencias Sociales énfasis Gerencia, Universidad del Zulia de Venezuela; Magister en Administración, Universidad Nacional de Colombia; Especialista en Didáctica en la Docencia Virtual, Fundación Universitaria del Área Andina; Administradora de Servicio de Salud, Universidad de Cartagena; Psicóloga, Fundación Católica del Norte; Coordinadora de Investigación del Programa de Administración de Empresas Corporación Universitaria Rafael Núñez-Cartagena. Directora del Grupo de Investigación CARTACIENCIA. Colombia.
***ADRIAN ALBERTO ALARIO ROJAS Profesional en Administración de Comercio Internacional, especialista Tecnológico en Planeación de Marketing, Especialista en Gestión Gerencial, Magister en Administración de Negocios y Doctorante en Ciencias Sociales: Mención Gerencia, con más de 6 años de experiencia en el campo de la administración, logística y marketing en importantes empresas del sector y con más de 8 años en Docencia Universitaria en instituciones de la región, con experticia en investigación y consultoría empresarial en los tópicos la Estrategia Corporativa, Innovación, Sociedad, Cultura, Marketing, Logística, Transporte y Sostenibilidad Empresarial. Colombia.

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