ESCALERA, EL PINTOR DE LAS PECHINAS: ENTRE LA FICCIÓN Y LA REALIDAD



Luisa M. Martínez O’Farrill
Universidad de Ciencias Pedagógicas, Enrique José Varona, Cuba
luisa7247@nauta.cu


RESUMEN

La figura de José Nicolás de Escalera y Domínguez, es referente obligado en las artes plásticas cubanas, cuando de pechina se habla, a lo que une el mérito de haber sido el primer pintor cubano en llevar a la pintura la imagen de un negro a principios del siglo XIX. El trabajo pretende rectificar algunos errores de análisis cometidos en torno a esta figura, que aparecen en diferentes publicaciones cubanas, lo que curiosamente ha ocurrido de igual modo, con la Parroquia en que se exhiben las cuatro pechinas, joyas de las artes plásticas cubanas.

Palabras claves: José N. de Escalera- pechinas-Santa María del Rosario.

Keywords: José Escalera's N-pilgrim's shells-Santa María of the Rosary.

SUMMARY

José Nicolás's figure of Escalera and Domínguez, is referent obligor in plastic arts Cubans, when of pilgrim's shell talks to each other, to what the merit of having been the first painter joins Cuban in taking the image of a black to the painting, at the beginning of the XIXth century. The work is intended to rectify some errors of analysis committed in connection with this figure, that Cubans, what curiously has happened likewise, with the Parish Church in which the Cubans exhibit the four pilgrim's shells, jewels of plastic arts themselves appear in different publications.

INTRODUCCIÓN

El nombre de José Nicolás de Escalera y Domínguez ha quedado indisolublemente ligado a la localidad de Santa María del Rosario, otrora Ciudad Condal 1 y Cabecera del Término Municipal de igual nombre, jurisdicción perteneciente a la Familia Bayona y Chacón, una de las familias más ricas del área geográfica conocida por Occidente en los siglos XVIII y XIX; pero tratar la figura de Escalera requiere recorrer los diferentes aspectos culturales que matizaron las relaciones de esta familia, los que desde los vínculos del arte y la sociedad fueron tejiendo la madeja para el encargo y contrato al pintor.

La Familia Bayona y Chacón ejerció sobre este territorio su señorío a partir del 21 de enero de 1733, en que fuera fundada la denominada Ciudad Diminuta2 , el primero de los Condes de Casa Bayona fue Don Joseph Bayona y Chacón, quien viera en estas tierras las posibilidades económicas para engrandecer su patrimonio y a la vez crear un espacio propio que le permitiera recrear su añoranza por la tierra que le viera nacer. El último de los condes nacidos en Santa María del Rosario, lo fue el notable escritor hispanista don José María Chacón y Calvo, fallecido en la ciudad de La Habana en 1969.

Esta familia tuvo algunas particularidades que la distinguieron y de ello aporta elementos uno de sus integrantes en el ensayo titulado, ¨ Santa María del Rosario ¨ que cito:" Sobre la puerta principal de la Casa Condal existe una pequeña cruz. Tuvo biblioteca (...) una Santa Teresa del siglo XVIII, (...) cartas de Descartes, impresa en Holanda cuando vivía el filósofo y una edición del falso y contrahecho Quijote. Son libros grabados en madera, con olor penetrante a no se sabe qué." 3

Los rasgos descritos nos indican varios aspectos de la formación cultural de la familia que recorre de una parte la devoción cristiana, de tipo católico marcada por su identidad hispana, así como de la preocupación por la filosofía y literatura en general. Las relaciones sociales establecidas  por la familia Bayona – Chacón, fueron dirigidas al fomento de la amistad con otras familias de similar cultura, donde la satisfacción por intercambiar experiencias de vida, costumbres y gustos culturales, sería el motivo indispensable para los encuentros anuales.    

Algunas de las familias que compartieron de forma asidua relaciones amistosas con los Condes de Casa Bayona, por posición social y económica fueron:

La familia Simoni (Amalia Simoni) e Ignacio Agramonte y Loinaz del Castillo 4, en cuya relación amorosa mediaron, ante el padre de Amalia, el quinto conde de Casa Bayona y su esposa, D. Francisco Chacón y Herrera (1833 – 1896). Esposa: Doña María de la Asunción Álvarez y Calderón, (tuvieron dos hijos D. Francisco Chacón y Álvarez Calderón, dedicado a  la labor literaria y D. José María Chacón y Álvarez Calderón).

La memoria histórica local recoge que durante una estancia en la Ciudad Condal Don Francisco Chacón, conversa a favor de Ignacio con el padre de Amalia, haciendo ver las cualidades del joven camagüeyano, de estas pláticas y contexto surge la siguiente conversación que nos comenta Mary Cruz en su citada obra:

¨ (…) Y, en efecto, tiene una entrevista con Simoni, Ignacio ha ganado en las pocas ocasiones que ha sido recibido en casa de los Calderón – desde que Amalia se encuentra visitándolos – la simpatía y el apoyo de quiénes, para Simoni, son gentes de buen juicio. Ya esto representa una favorable circunstancia para la conversación con el padre de Amalia. ¨ 5

¨ Amalia era feliz. ¿Por cuánto tiempo? Viéndola sonreír alegre y escuchándola cantar con más emoción que nunca aquellas arias aprendidas en Italia, deseaba el padre que las veladas en casa de los Calderón no terminaran. […]. ¨ 6

En carta a la novia del 30 de julio de 1867 le cuenta: (…) Con motivo del día de San Ignacio me dio Calderón una comida; nunca estuvo más afectuosa y más celebradora esa familia conmigo (…). ¨ En otra, fechada el 13 de agosto del mismo año de 1867 le cuenta a la novia ¨ (…) y quise aprovechar la oportunidad del domingo para ir a ver a la familia de Calderón, que se halla en su finca de Managua; […]. ¨ 7

Otros cubanos igualmente ilustres en el plano de la ciencia, estarían vinculados a esta familia por lazos culturales y de parentesco como ocurre con D. Tomás Romay y Chacón, médico cubano, primero en aplicar la vacunación en nuestra patria. Fue bautizado por la condesa doña María Teresa Chacón y Torres, en la Iglesia Catedral de la Habana el 30 de diciembre de 1764, en deferencia con su ahijada y madre de Tomás Romay.

A petición del Conde, en el año 1804, en presencia del médico de la Ciudad Don Ramón Castañeda y como parte de su campaña de vacunación contra la epidemia de la viruela, aplicó Doctor en Medicina, Tomás Romay, la vacuna a dieciséis vecinos de Santa María del Rosario, en una hacienda situada a cuatro leguas de La Habana,
 
Otro de los Bayona, el conde Francisco Chacón y Herrera, hombre muy culto, de profundas inquietudes intelectuales y carácter amistoso, fue muy apreciado por José Martí, quien refiriéndose, a él, de forma cariñosa, le llamaba Panchito Chacón. En carta a Federico Edelman de diciembre 11 de 1890, nos refiere: " El sábado, 13 a las 8 de la noche, nos juntamos en casa de Carmita unos cuantos amigos de poca ceremonia a decir adiós, con café y versos, a Francisco Chacón. " 8

Resulta evidente, que como parte de la tradición familiar fue ardua la labor cultural e intercambio desplegado por el conde de Casa Bayona, Francisco Chacón y Torres, quien contrata a José Nicolás de Escalera y Domínguez 9 para que complete la decoración interior de la Parroquia bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, la misma que fuera fundada en 1733 por el conde iniciador José Bayona y Chacón.

  • LABOR DE NICOLÁS DE ESCALERA EN LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.

Al abordar el tema de las pechinas debemos tener en cuenta que en sentido etimológico es una palabra procedente del catalán petxina 'valva, concha'; pero que este término está vinculado estrechamente con la arquitectura, donde cada uno de los elementos estructurales, constructivos que resuelve el encuentro entre la base circular de una cúpula y un espacio inferior cuadrado o poligonal recibe este nombre. En el caso que nos ocupa, las pechinas ocupan el espacio poligonal del arco toral en la nave central de la parroquia Nuestra Señora del Rosario. 

Las pechinas son triángulos esféricos, presentando una superficie limitada por tres o cuatro  arcos de circunferencia como ocurre en el presente caso, ver imagen.

Las pechinas como pintura no son un patrimonio exclusivo cubano, sino que tienen presencia en la creación artística de los siglos XVI, XVII y XVIII, muy vinculadas a la ambientación de espacios arquitectónicos construidos en iglesias y de uso frecuente como espacios de oficio religioso, podemos citar los casos de José Vergara Gimeno (1726 - 1799), pintor valenciano autor de las pinturas de pechinas de la iglesia parroquial de Chiva (1769),  de las pechinas de la iglesia parroquial de Vila-real (1777) y de las pechinas de la capilla de la Comunión de Vila-real (1796-1798). O el caso de México, el museo del Virreinato de la Nueva España, ubicado en el antiguo Colegio de San Francisco Javier en Tepotzotlán, Estado de México, construido por los jesuitas en la década de 1580, de esta construcción citaremos como objeto de interés la construcción del colegio mencionado.

La construcción como Iglesia de San Francisco Javier se inició en 1670 y se terminó en 1682, el diseño del edificio se atribuye a José Durán. La iglesia fue diseñada en forma  de cruz latina típica con una cúpula con pechina.

En la pechina se halla un mural del siglo XVII, identificado como San Luis Gonzaga con lirios de tigre como símbolo de pureza, San Stanislav de Kotska con el niño Jesús en sus brazos, Francisco de Borgia con una calavera, e Ignacio de Loyola con el estándar jesuita, que fuera modificado en el siglo XVIII y sustituido con otras figuras religiosas, los cuatro evangelistas, fueron trasladadas por el año 1960 a otro salón 10.

En México se encuentra también, este tipo de pintura, en la Catedral de Chihuahua allí pueden apreciarse las pechinas de la Capilla del Santísimo Sacramento. Estas notas sobre la existencia de este tipo de obras artísticas con fuertes motivos religiosos fueron propias de estos siglos XVII, XVIII, inspiradas por el mecenazgo ejercido fundamentalmente por la iglesia y los nobles, sobre todo en el período conocido como Alto renacimiento español, al respecto puede consultarse a Vicens-Vives, 1984, Historia del arte. Barcelona. p. 193.11

Como es de suponer la influencia española sobre sus territorios de ultramar traería aparejado la forma de apoyo a la producción artística y el contenido de ella en lo religioso. La figura de Escalera es representativa en su quehacer de estas influencias ya que su formación y oficio fue aprendido en colegio religioso de  dominicos y su arribo a Santa María del Rosario obra del mecenazgo de la Familia Bayona y Chacón.

Las pechinas12 y otras pinturas que crea in situ, alrededor de los años 60 del siglo XVIII, proporcionan continuidad a la línea de devoción familiar por la Parroquia y Virgen tutelar, a la que se habían dedicado con especial celo, como tradición. Lo que puede ser apreciado en su edificación y ornato, al punto que durante las visitas, primero del Obispo Morell de Santa Cruz13 fuera registrada su calidad constructiva ¨ de piedra y tejas, con tres naves ¨ para el siglo XVIII y más tarde en 1812 el Obispo Espada14 , impresionado por su majestuosidad y riqueza la declarase Catedral de los Campos de Cuba.

Este punto es importante, ya que existe una confusión al respecto de la calidad constructiva de la Parroquia, ella según consta en documento del Arzobispado de La Habana 15, siempre fue de piedra y tejas, nunca de madera16 , lo que cobra mayor fuerza en los informes interinos, ya que no hay referencia alguna a incendio sufrido en el siglo XVIII que justificase la idea difundida al respecto.

Por si fuera escasamente argumentado, en las Actas Capitulares de La Habana aparece como dato el registro de la solicitud presentada por el conde D. José Bayona y Chacón  para la fundación de la Ciudad Condal y Parroquia, la que se describe como cito,  ¨ consta que la construcción de la parroquia fue el trabajo de 30 negros esclavos comprados para este trabajo y ejecutado en las canteras de piedras de su propiedad ubicadas en el lugar ¨, lo que puede leerse en los tomos 23 al 32. Así mismo, en la declaratoria sobre gastos y ornato de la Parroquia ante el Registro de la Propiedad en 1741 y 1745, existente en los fondos del Archivo Nacional de Cuba y registrado íntegramente en la Historia del Municipio Cotorro que puede consultarse en el proyecto Identidad del Habanero de Hoy, tomo III, La Habana, 2006, los condes de Casa Bayona declararon el empeño constructivo, etc., ante testigos que aportaron fe de las declaraciones de ambos, fijando la inauguración al mismo tiempo que la ciudad,  21 de enero de 1733. 

Analicemos en forma crítica algunas incongruencias, que denotan la inconsistencia de las afirmaciones alrededor de estos asuntos:

Una idea difundida en forma distorsionada es la relacionada con la parroquia Nuestra Señora del Rosario, algunas personas han establecido una creación en la década del 60 del propio siglo XVIII, es decir bajo las decisiones del  segundo Conde, D. Francisco Chacón y Torres (1712 – 1779), tomó posesión de su Título y Señorío sobre Santa María del Rosario el 16 de junio de 1759, lo que no toma en cuenta que pierde veinte seis años de existencia.

Si nos atenemos a las fechas, es fácil demostrar el error en esta consideración, tomando como hilo conductor varios elementos, el primero, los registros eclesiásticos realizados por el Obispo Morell de Santa Cruz en su primera visita el 31 de agosto de 1757 certificaron la erección de la Parroquia desde 1733 y su ampliación en 1735:

"(...) la Parroquia distante dos leguas al este de Guanabacoa, Antiguamente era Ermita del Ingenio Quiebra Hacha, su dueño el Capitán D. Joseph de Bayona y Chacón, Conde de Casa Bayona desde el 19 de agosto de 1721. Fabricó desde entonces una casa de piedra y teja con sus bajos y altos, corredores en cuadro y dos miradores, el uno con su reloj; todo con gran primor y costosos adornos.

La Iglesia es de piedra y teja, baja y reducida. Consta de tres naves que corren de Oriente a Poniente su longitud de 22 varas, su latitud de 13 y su altitud de 5. Incluye siete altares muy decentes, púlpito, coro alto y órgano. La Sacristía queda a las espaldas con 9 varas de largo y 5 de ancho y alto, las alhajas y ornamentos de que se le sirve son costosos el valor de ellas llega a tres mil pesos. Una custodia de oro con esmaltes de piedras preciosas merece el primer lugar de su estimación se regula en tres mil ps., las campanas que son tres están sobre un torreoncillo de madera a la entrada de la Sacristía. El término de la Administración de este Curato se extiende a dos leguas por cada viento, numéranse 240 estancias y vegas.  " 

El P. Morell de Santa Cruz relata:

"En esta Iglesia prediqué una vez y por disposición mía ocho días unos religiosos Dominicos que se hallaban en el lugar confirmé quinientas veinte y siete personas, (...), nombré un Pbro que la sirviese interinamente y para la propiedad hice librar dos Edictos, que ya en ella conforme a la Ley Providencié también hubiese dos niños acólitos con dos pesos al mes cada uno, pagaderos de mis cuartos. En esta Iglesia no encontré Mayordomo de fábrica, sino mayordoma la Sra. Condesa persona muy devota y consagrada (...) concluida mi visita regresé a Guanabacoa."

El segundo argumento histórico descansa en la declaración de los Condes fundadores acerca de los bienes donados para el ornato y engrandecimiento de la Parroquia y en especial de la Virgen del Rosario, documento que forma parte de los fondos del Archivo Nacional de Cuba y aparece registrado en los fondos Escribanía de Varios, correspondiente al año 1754 y contentivo de una información relacionada enteramente con la parroquia, con asiento de 1741.

En el documento relata el Conde D. José Bayona y Chacón su intención plena desde el momento en que inició los trámites para sustituir el Ingenio Quiebra Hacha, de su propiedad y fundar la Ciudad, de fabricar una Iglesia decente para la administración de los Santos Sacramentos y congregación de los fieles.

Expresa que para lograrlo será menester " comprar treinta negros esclavos para realizar el trabajo de quebrantar y arrastrar muchas piedras y colocasión de los necesarios para la fabricación de la Iglesia a costa de su caudal."

En acta del 6 de marzo de 1754 en la ciudad de la Habana, debe aclararse que aunque el acta de testimonio tiene esta fecha persigue la finalidad de demostrar la propiedad de D. José Bayona y Chacón sobre la Parroquia, por ello declaran ante escribano rematando trámites iniciados en 1741:

"El Sr. Conde ha comprado treinta negros esclavos, doscientas tazas de cedro, piedra y material todo para la construcción de la Iglesia. Que además de los cuarenta vecinos de la fundación ocurrida 17, en esta ciudad y un copioso vecindario que se aplican a la cultura y labor de la tierra adelantando grandemente los mismos.

(…) Garantiza de su caudal el suministro cotidiano a la  Iglesia de pan, vino y cera. Demolió su Ingenio Quiebra Hacha (fábrica de azúcar), evaluada en ochenta mil pesos según su opulencia por la cual tenía corrientes trapiches y correspondencia todo lo demás. También una hacienda de ganado menor, para cumplir lo anunciado la construcción de la Iglesia, el Palacio de la Administración y cuarenta casas para vivienda de los vecinos. Presentan testimonio sobre la verdad en lo declarado por el Conde ante Escribano los vecinos D. Juan de Games Blanco, D. Antonio de Fundora, D. Fernando Martínez, D. Bartolomé Lorenzo de Flores, D. Bartolomé Gabriel González del Álamo. "(54)

Estos elementos demuestran las erradas consideraciones acerca de la creación de la Parroquia en la década del 60 del siglo XVIII, vinculando el momento del encargo a José Nicolás de Escalera con ello.

1.1 ¿Por qué se elige a José Nicolás de Escalera?

El punto de encuentro con el pintor se produce a partir de la Orden de Santo Domingo, a la cual estaba profundamente vinculada la Familia Condal por lazos provenientes de España, expresadas en la fervorosa atención a la Virgen del Rosario y a Santo Domingo, santos patrones a cuya disposición encargaron la protección de la familia y bienes.

Los vínculos con la Orden de Santo Domingo se extendieron a la intención de edificarles un convento en la Ciudad Condal, Santa María del Rosario, según expresara el conde D. Joseph Bayona y Chacón, en las Capitulaciones sometidas a consideración del Rey Felipe V en 1728.  

La disposición real de autorización para la fundación de la Ciudad Condal a escasas tres y medias leguas de La Habana, ocasionó preocupaciones entre las familias integrantes de la mayor aristocracia, me refiero a los clanes familiares Rojas – La Madrid – Sotolongo y Recio, predominantes en el siglo XVI y a los que se sumaron nuevos linajes representados en los Pedroso, Calvo de la Puerta, Arango, Guilizasti, Álvarez de Oñate, Armenteros Guzmán, Duarte, Justiniano, Chacón, Díaz Pimienta y otros, que arribaron a la Isla a finales del siglo XVI y principios del XVII, razones por las que no participaron de la repartición de tierras en la primera mitad del siglo XVI y para el momento estaban en condiciones de participar y consolidar posiciones en el escenario habanero.

Un integrante de la Familia Recio, identificado como Antón Recio, ¨El Mozo¨, es quien adquiere por compra en 1588 el Corral de Xiaraco, que posteriormente pasaría a manos de D. Joseph Bayona y Chacón, según refiere el Dr. Arturo Sorhegui D’Mares, investigación publicada en 2007 18. En este Corral es donde D. Joseph Bayona y Chacón levanta sus fábricas de azúcar Quiebra Hacha, San Pedro del Cotorro y Ojo de Agua, muy productivas para la etapa comprendida hacia la segunda mitad s. XVII - XVIII.

La ventaja que para la familia Chacón implicaría el Señorío sobre Santa María del Rosario, no pudo ser eliminada por los contendientes; pero si vetaron la posibilidad de que contara con un Convento administrado por la Orden de Santo Domingo, Bayona tuvo que conformarse con la presencia de la Orden como administradores de la Parroquia, erigida para honra y protección de la Santa Virgen Nuestra Señora del Rosario, así como de los habitantes.
   
La Parroquia debía reflejar su devoción por Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo, de forma excepcional, a tono con las posibilidades económicas y linaje de la Familia Chacón, para ello fue menester buscar un artista capaz de satisfacer el empeño, el habanero Escalera podía servir a los propósitos y contaba con una trayectoria de servicios a la Orden de Santo Domingo.

El encargo estaba dirigido a registrar y preservar para la posteridad la devoción católica familiar por Santo Domingo, así como a la familia condal en un breve recorrido histórico.

Escalera tenía vínculos con los padres dominicos, es conocido que en las iglesias habaneras estos conocimientos y habilidades, de pintura y escultura, fueron desarrolladas por sacerdotes, empleados en la propia decoración de las instalaciones eclesiásticas durante los siglos XVI al XVIII. Es de suponer que Escalera, como descendiente de español y habanera, pudo desarrollar sus inclinaciones por la escultura y pintura en los talleres ubicados en las iglesias habaneras y bajo la orientación de sacerdotes poseedores de estas habilidades, desarrolló las propias, con altas notas en la escultura y menores en la pintura paradójicamente.

Preparado en su ocupación laboral, prestó servicios en las iglesias de Santo Domingo, Catedral de La Habana, San Francisco, San Felipe Neri; pero como en el período que abarca los siglos XVII - XVIII – XIX en su primera mitad, no era costumbre firmar las obras, en el presente resulta imposible establecer, cuáles de las preservadas le corresponden.

La vida de Escalera ha sido sometida a varios eventos e interpretaciones paradójicas, durante su vida y en el presente. Primero, siendo un escultor notable su obra se ha perdido. Segundo, siendo considerado un pintor promedio, es la pintura la que lo ha hecho llegar al presente, las excepciones en el conocimiento de su obra las brindan el Convento de San Francisco de Asís, el Museo Nacional de Bellas Artes y la parroquia Nuestra Señora del Rosario o Catedral de los Campos de Cuba, que atesoran pinturas de su autoría, entre ellas las célebres pechinas, únicas del país, pertenecientes al patrimonio nacional y que se encuentran expuestas en la parroquia rosareña.

La pintura es quien le ha hecho trascender en la historia de la Pintura Cubana y de forma especial por el encargo recibido en la Ciudad Condal de Santa María del Rosario, al que ha quedado indisolublemente unido por las cuatro pechinas, que decoran los techos de la nave central.   

La presencia del negro en la pechina ¨La Familia Condal y Santo Domingo¨, ha servido para vincular distintas generaciones de la familia Bayona con un momento de reconocimiento público al negro ex esclavo, descubridor de las aguas medicinales locales y su aplicación a la cura de la gota del amo, D. José Bayona y Chacón 19, reunidos bajo la protección de Santo Domingo.

La presentación del esclavo vestido a imagen y semejanza de los amos, pretende brindar una atmósfera de conformidad y aceptación de la condición de ex esclavitud, dispensando el hecho con la satisfacción por ser reconocido, al posar juntos, en el lienzo de Escalera. Este registro ha devenido de excepcional valía,  ya que esta pechina es la primera obra de la plástica en Cuba, que exhibe a un esclavo africano.

¿Qué se pretendía en realidad con su inclusión?, podemos pensar en varias acciones que empañan la trayectoria de la Familia Condal, interesada quizás en mejorar para la posteridad su imagen, algunos de los hechos sometidos al proceso de ¨ olvido y limpieza ¨ han sido:

  • La masacre de 1727 contra la dotación sublevada del Ingenio Quiebra Hacha, propiedad de Don José Bayona y Chacón, ubicado en sus terrenos habaneros del Corral de Xiaraco. La más citada en las reuniones del Cabildo Habanero entre 1727 y hasta 1745, según consulta de la autora del presente trabajo en el Archivo Histórico de la Ciudad.
  • Alejar la pesadilla que para la Familia Bayona y Chacón significó la masacre de trescientos esclavos en la Loma de la Cruz, que no alivió la cruz solitaria, de color blanco, que el propio Conde ordenó erigir en el lugar.
  • La calidad de las aguas medicinales rosareñas fueron examinadas hacia 1860 y certificadas, según consta en los fondos del Archivo Nacional de Cuba. En el sitio existe como institución de la actual Dirección de Salud, del Municipio Cotorro, el Balneario de Aguas Medicinales de la localidad y único de su tipo en Ciudad de la Habana.

Otra paradoja relacionada con Escalera ha sido la de considerarlo moreno o pardo, siendo blanco, los textos escritos sobre su obra y que aluden al autor, no han tomado en cuenta las partidas de bautismo y defunción, como tampoco del matrimonio de sus padres, las que obran como documentos adquiridos en la investigación desarrollada, en ellas consta lo siguiente:

  1. Sobre el Bautismo, realizado en la Arquidiócesis de La Habana, Parroquia SMI Catedral de La Habana, por el Presbítero Rolando Cabrera García, Cura Párroco de Sagrario de la S. M. I. Catedral, quien certifica y registra en el Libro 9no. Bautismos Españoles que:

¨ (…) el miércoles 15 de septiembre de 1734 (…) bauticé y puse los santos óleos a un niño que nació el 8 del corriente, hijo legítimo de Agustín de Escalera, natural de Exija y de Manuela Domínguez, natural de esta Ciudad y en el ejercicio de las Sacras Ceremonias y preces y le puse por nombre Joseph Nicolás, fue su Padrino el Capitán Dn. Juan de Santiago, lo que firma Pedro Damián Correas.¨ El folio correspondiente es el 263 y el número 152. 20

  1. Sobre el matrimonio de los Padres, registrado en el libro 5to. Matrimonio Españoles, folio 5V, número 37, registra el Párroco de Sagrario de la S. M. I. La Catedral, quien certifica:

¨ En la Ciudad de La Habana el 16 de octubre de 1730 cumplidas las diligencias de rigor, ante el Notario Dn. Pedro Noriega, Yo Pedro Damián Correa, cura de la Parroquia (…) desposó a Agustín de Escalera, natural de la Ciudad de Exija, hijo legítimo de Alonso de Escalera, (…) y a Manuela Domínguez, natural de esta Ciudad, hija legítima de Pedro Joseph Domínguez y de Inés de los Dieces, (…) testigos lo fueron el Capitán Antonio Castañeda y Don Francisco Xavier de Flores ¨  21

  • Sobre la defunción de Escalera, aparece certificada y registrada en la Parroquia del Santo Ángel Custodio, libro 4 de Españoles, folio 435, número 699 vlto, el texto registra que falleció en esta Ciudad de La Habana el 4 de julio de 1804, fue enterrado en la Iglesia de Nuestros Padres de Santo Domingo, hijo legítimo, en testamento registrado el 4 de junio de 1804, ante Escribano Público, Dn. José María Rodríguez, dispuso se le dieran cuatro misas y cuatro de Limosna al Santísimo Sacramento, limosna de cuatro reales ¨ a cada manda forsosa ¨ y nombra como Albaceas tenedoras de bienes y herederas a sus hermanas Josefa Teresa e Inés María(…), declara muere soltero y registra la firma el Licenciado José Mariano Acosta.

1.2 Referencias a Nicolás de Escalera en libros de investigadores cubanos.
El autor Guillermo Sánchez Martínez, en su obra ¨ Un pintor cubano del siglo XVIII: José Nicolás de la Escalera y Domínguez. ¨ La Habana, 1981, plantea en la página 51 la nómina de las obras que se encuentran en distintos lugares y cita, en el Museo Nacional diez obras, en el Museo de la Ciudad, tres obras, en la Parroquia de Santa María del Rosario 22, quince obras, en la Iglesia del Espíritu Santo, una obra, en la iglesia San Francisco de Guanabacoa, dos obras, en la Iglesia de Santo Domingo de Guanabacoa, cuatro Obras, fin de la cita. A lo que agrego hacen un total de treinta y cinco obras. En la página 145 de la misma obra, consta:

¨ (…). Gracias  a este nexo personal (con José Bayona y Chacón 23) se le abrieron las puertas de la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo 24 para pintar allí una galería de retratos (perdidos) y también encargósele trabajar en la Iglesia de Santa María del Rosario […], ¨ fin de la cita.

Este autor aporta dos datos significativos 25, el primero destaca y cito, el acta bautismal de Nicolás de la Escalera se conserva en el Archivo de la Catedral de La Habana, libro noveno de Bautizo de Blancos, folio 263/152. El segundo ubica que el acta de enterramiento se conserva en el Archivo de la Parroquia del Santo Ángel Custodio de La Habana, libro 4to de Entierros de Españoles, folio 835, vto. No. 629, fin de la cita26 .

La obra de Nicolás de Escalera fue reconocida como parte de la exposición sobre pintura colonial cubana realizada entre los meses de marzo y abril de 1950 en el Capitolio Nacional, fueron expuestas en esta ocasión, cuatro obras del catálogo perteneciente al Museo Nacional: San José y el Niño, Santa Bárbara, Santo Domingo y Santo Tomás, todas en óleo sobre tela.

La autora Martha Castro en Arte Cubano Colonial, obra publicada en La Habana, 1950, señala en las páginas 43 – 44: ¨ Como un precursor entre nosotros podemos considerar a José Nicolás de la Escalera (1734 – 1804) como pintor que se ha dado en llamar jesuístico pues parece formado al calor de las comunidades religiosas. Los primeros y únicos datos que tenemos acerca de él nos lo dan Calcagno y Serafín Ramírez y son sumamente vagos (…) ¨, fin de la cita. Agrega en la página 44, ¨ Calcagno señala que Escobar abrió taller y tuvo discípulos ejemplo Juan del Río, Plácido el poeta, […] ¨

Esta nota de la página 44 de Martha de Castro (1950) es contradictoria con respecto a lo que expresa Evelio Govantes en la página 14 de su libro (1937) sobre Vicente Escobar y donde concede un particular a José Nicolás de Escalera que podrán leer adelante, significativo es que son los mismos discípulos, por resolver nos queda demostrar si es un error en el dato o fueron discípulos compartidos.

Adelaida de Juan en Las Artes Plásticas. La Habana, 1968, páginas 29 – 33, señala:

 ¨ (…). Aquí (en la Iglesia de Santa María del Rosario) se encuentran, además, las pinturas murales que ejecutara Nicolás de la Escalera (1734 – 1804), las cuales, a parte de su valor como obra del primer pintor cubano que conocemos con algún detalle, nos ofrece escenas de gran interés para el conocimiento de la sociedad de la época. Así, en una de las pechinas recreó una estampa de la leyenda familiar de la Casa Bayona. (…). Escalera es, pues, el primero en introducir la presencia del negro como tema de la pintura en Cuba.  

Escalera es ejemplo vivo de la práctica de los religiosos españoles de encargar la copia de modelos religiosos de la metrópolis a los artesanos mulatos 27. De ellos exigían, no una obra de creación, sino una copia de esa religiosidad asequible, que partiendo de Murillo, fue adoptada y extendida por la Compañía de Jesús. Dentro de esa facilidad de la versión religiosa trabajaba nuestro primer pintor, y la serie de Santos que ha dejado de testimonio de la rígida vigilancia de los frailes28 . ¨ (fin de la cita)

En 300 años de arte en Cuba, libro editado por el Instituto Nacional de Artes Plásticas en 1940, señala:

¨ José Nicolás de la Escalera es el primer pintor cubano cuya obra ha llegado hasta nosotros. Las escasas noticias biográficas que poseemos sobre él nos permiten solamente situarlo entre los años 1734 y 1804. Existe además una manoseada cita de Trelles referente a una carta dirigida a Carlos III, en 1763 enviándole un retrato de D. V. Velasco, Capitán de Navío. De esta época debe estar posiblemente el retrato de Don Luis de las Casas, conservado en la Casa de Beneficiencia. Escalera nos place imaginarlo así, sería el pintor de la incipiente aristocracia criolla, preocupado ya, si no de un placer artístico, si al menos de perpetuar en lienzos su recuerdo y aún de adornar techos y paredes en sus capillas e iglesias con el retrato pictórico de algún paisaje religioso. ¨ (Fin de la cita)

Por su parte Guy Pérez de Cisneros en Características de la evolución de la pintura en Cuba, 1957, escribe en las páginas 34 – 36:

¨ Su obra (de Escalera) demuestra claramente que él fue sobre todo un copista. La prueba, por ejemplo, el exacto parecido que tienen sobre sí el San José y el Niño de la colección Mendiola y el cuadro del mismo nombre que posee nuestro Museo Nacional. Por otra parte ambos cuadros son copias de un grabado reproducidísimo en la época, impreso y distribuido en París, Londres y Nueva York. Agrega más adelante, (…). La filiación de Escalera parece provenir de Murillo que vivió un siglo antes en Sevilla. ¨

Evelio Govantes en Vicente Escobar: uno de los precursores de la pintura en Cuba, 1937, página 8, escribió:

¨ Escalera corresponde a ese siglo, los lienzos que de él he visto, sobre temas religiosos, revelan no sólo una buena técnica, sino un temperamento intensamente apasionado. Además todos ustedes conocen la obra de este artista en la Iglesia de Santa María del Rosario, una de las bellezas arquitectónicas más notables que poseemos y que se debe a la generosidad de los Condes de Casa Bayona.¨

¨ Si Escalera estudió en Cuba o España, si pintó lo que concebía o se limitaba a copiar, son aspectos a investigar. Tengo noticias de que el Maestro Rodríguez Morey, Director del Museo Nacional hace años que estudia las contadas composiciones  que de este artista se conservan, y que sobre su persona y su arte tiene noticias y observaciones interesantísimas. ¨

En página 14, ¨ (…). Como maestro de pintura no se tienen de él sino vagas noticias, como aquella que señala entre sus discípulos a Plácido, Ocán y Juan del Río, y que recoge en sus páginas el Diccionario Enciclopédico Hispano – americano, […], fin de la cita.

En Apuntes sobre el grabado y la pintura en Cuba, Jorge Rigol nos lega un pequeño libro carente de paginación; pero interesante por los análisis que realiza y las citas de autores de reconocido prestigio intelectual como Ramiro Guerra, Manuel Villanova, Cirilo Villaverde, Antonio Bachiller y Morales, entre otros, que brindan caracterizaciones de la situación reinante en La Habana de los siglos XVI, XVII y XVIII alrededor del uso de la pintura, el grabado y la escultura desde sus orígenes entre nosotros, así como las peculiaridades para la adquisición de tales conocimientos y ejecución de las manifestaciones, en momentos en que ser artista no era una profesión, sino un oficio similar al de carpintero o herrero 29.

Un acercamiento a la figura de José Nicolás de Escalera la brinda enmarcada en la segunda mitad del siglo XVIII, período que en opinión de Ramiro Guerra tiene como distintivo la creación de una enorme riqueza en manos de una comunidad numerosa de terratenientes dedicados a la explotación de la agricultura, Escalera en opinión de Rigol es nuestro primer pintor relativamente conocido. Cito sus palabras cuando reconoce, (…) No es el único de esa época cuyo nombre ha llegado hasta hoy, pero si el que nos ha legado una obra de mayor volumen. […]

Reconoce a Escalera como el más importante de los pintores del siglo XVIII, lo caracteriza como epígono del barroquismo jesuístico español 30, una vertiente de Murillo, al estilo de subproducto, ya que accediendo a la demanda de iglesias y conventos incide sobre el género del gran maestro sevillano 31. Añade que su obra de mayor aliento la dejó en el arco toral de la iglesia de Santa María del Rosario, las pechinas. En relación con estas pinturas cito las palabras de Rigol:

¨ En una de sus secciones, asoma por primera vez en la pintura insular la presencia del negro. En torno al Santo Patrón de la devoción del Rosario aparece la familia de D. José de Bayona y Chacón, primer conde de Casa Bayona y entre ella, escuchando las predicaciones del Santo, el esclavo que puso en conocimiento del amo enfermo las virtudes terapéuticas de los manantiales de la hacienda. […], ¨ fin de la cita.

A continuación agrega: ¨ Como ha dicho Guy Pérez Cisneros:

En el mural de Santa María del Rosario, Nicolás de Escalera toca a la vez el misticismo agudo del siglo XVII (imagen y culto de Santo Domingo), el carnaval rococó del siglo XVIII (presencia del negro) y un presagio del panteísmo romántico del siglo XIX (leyenda de las aguas termales). En juicio valorativo sobre Escalera y su obra, plantea Pérez Cisneros un criterio algo contradictorio: ¨ Pocas obras en la historia de la pintura cubana, nos parecerán tan llenas de sentido como este mural  de nuestro mediocre pintor de fines del siglo XVIII. Condensa todo un pasado y anuncia una nueva etapa: la llegada con cincuenta años de retraso, del siglo de las luces a Cuba. (Fin de la cita a Guy Pérez). ¨

Rigol no deja escapar la ocasión y en crítica abierta a Guy Pérez de Cisneros, precisa a modo de objeción sobre la opinión emitida y cito: ¨ (…) si la presencia del negro podía ser para un europeo del siglo XVIII un motivo pintoresco de carnaval, la figura de un esclavo africano en la colonia no podía dejar de ser, ni para Escalera, ni para nadie nacido en estas tierras una imagen dramática. 32¨ .   

Para Rigol, una última palabra sobre Escalera33, tiene carácter de necesidad esclarecedora y cito:
 ¨ (…) repetidamente se le ha dado por mulato, pero según documentos hallados en el archivo de la Catedral habanera por el Dr. José Mahy Domínguez y reproducidos por Antonio Rodríguez Morey en el diccionario biográfico de pintores cubanos en que estuviera trabajando hasta su fallecimiento, fue hijo de español y cubana blancos. ¨ (Fin de la cita)   

 

CONSIDERACIONES FINALES

  • Las cuatro pechinas que ambientan el techo de la nave central, en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, inmortalizan a su autor, el pintor habanero José Nicolás de Escalera y Domínguez, como uno de los primeros pintores nacionales y como el primero en plasmar la imagen del negro en un lienzo.
  • El mérito de José Nicolás de Escalera y Domínguez fue legar a la posteridad una obra que forma parte del patrimonio cultural nacional, al igual que la Parroquia Nuestra Señora del Rosario que le sirve de escenario y la atesora, siendo ella misma por su historia y los sucesos de los que ha sido testigo mudo a lo largo de los siglos, Patrimonio Cultural Nacional desde 1946.
  • Desde el punto de vista antropológico la pechina, Santo Domingo y la familia condal, abre una interrogante acerca del componente étnico africano y su descendencia, su comportamiento, carácter y praxis cultural, de la conversión  hacia la cultura hispana al adoptar la fe devota en Santo Domingo, en abierta contradicción con el antecedente de rebeldía esclava escrita en el siglo XVIII, que obligó al conde fundador de la Ciudad y término municipal Santa María del Rosario, a vender fuera de la Isla a la escasa dotación sobreviviente de aquellos sucesos de 1727, en cumplimiento del acuerdo del cabildo habanero, con respecto a borrar todo vestigio de lo acaecido en las tierras de Bayona, y adquirir nuevas ¨ piezas ¨ para la etapa de la fundación del Señorío de igual nombre.
  • Las pruebas documentales y fotográficas aportadas constituyen el desmentido real y objetivo alrededor de esta figura e historia local a la que está de forma directa vinculado, rectifica su nombre como José Nicolás de Escalera y Domínguez y demuestran que el artículo agregado, en de la Escalera ha sido incorporado por el habla cotidiana. A la vez deja claro no es negro, ni mulato, como algunos han propagado por deducciones subjetivas sin investigación previa objetiva, científica.
  • El valor real de este trabajo descansa en la demostración del derecho social a la verdad histórica. Así como, en la demostración de las profundas relaciones entre arte y sociedad, de cómo el primero refleja y recrea la realidad con imágenes que conjugan el tiempo social y lo preserva haciéndolo trascender como huella del paso del hombre por la vida como una constante que lo enlaza con las influencias mundiales europeas en América.                

 
REFERENCIAS Y NOTAS:

Santa María del Rosario fue a tercera de las ciudades condales existentes en Cuba, durante el período colonial español, su fundación ocurrió el 21 de enero de 1733.

2 Chacón y Calvo, José María, denominación empleada por el notable escritor en su ensayo Santa María del Rosario para referirse a la Ciudad Condal.

3 Ibídem,  nota 1

4 Las familias Simoni y Agramonte fueron parte del grupo de familias insignes del Camagüey, por sus fortunas, propiedades, desempeño social y educación universitaria de sus miembros. Pero en especial por los amores de Amalia e Ignacio que han trascendido las barreras del tiempo y la historia, que tuvieron un drástico final físico con la muerte de Ignacio en lucha contra España por la independencia de Cuba.  

5 Cruz, Mary. "El Mayor", 2007:58, 59, 60, 66, 67 y 69.

6 Ibídem

7 Ibídem

8 Martí Pérez, José. 1975. Obras Completas. Tomo 20, Epistolario, p. 375.

9 La figura de José Nicolás de Escalera es una de las pendientes de investigación exhaustiva, falsamente identificado como mestizo en la tradición cultural y pedagógica cubana, resultó ser un habanero blanco como prueban las actas de nacimiento y matrimonio de sus padres que se adjuntan en este trabajo.

10 Cuatro pinturas triangulares que revisten la bóveda central de la parroquia y que son únicas en Cuba: La Rosaleda, La glorificación de Santo Domingo, Santo Domingo y la familia condal y La donación de la Santa Virgen al glorioso Santo Domingo. 
 
11 Obispo de significativa actividad social y política durante el siglo XVIII, le correspondió enfrentar la ocupación inglesa de 1762 – 1763.

12 Notable figura que impulsa la vida social cubana, en especial se distinguió por sus acciones a favor  de la higiene social con la prohibición de enterramientos en las iglesias y la creación de un cementerio para este fin, alejado del área urbana, entre otras no menos importantes.

13 Cuadrado Melo, Dr. Manuel. 1970. Historia de las Iglesias Habaneras. En Biblioteca del Arzobispado de La Habana.

14 Existe la opinión, insuficientemente fundamentada documentalmente, sobre la Parroquia Nuestra Señora del Rosario reconstruida a causa de un incendio, idea citada por Rogelio Hernández, historiador local empírico fallecido hacia el mes de abril del año 2002.

15 Este dato es subrayado por la autora, no corresponde al documento original y obedece a las diferencias en el registro del número de familias fundadoras, recreada por diversos autores actuales.

16La madera empleada para los techos y altares, fueron traídas expresamente del Camagüey, toda de especial calidad.

17 Sorhëgui, Arturo, 2007. La Habana en el Mediterráneo Americano.

18 Que antes lo expulsara de la hacienda a su suerte, por estar aquejado de enfermedad desconocida. Este individuo cuyo nombre se ha perdido en la memoria histórica, no solo se curó, sino que acudió en auxilio del amo, lo que habla en positivo de su nobleza de alma.

19 En todos los textos originales se respeta la redacción y ortografía de la época, en que fueron redactados.

20 La autora de este trabajo decidió acortar la redacción de los documentos y solamente transcribir los datos necesarios para esclarecer la verdad histórica acerca del pintor.

21 Las quince obras de Nicolás de Escalera en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario son: en el Altar Mayor: Santo Tomás de Aquino, San Rafael Arcángel, San Vicente Ferrer, Santo Domingo Guzmán y San Francisco de Asís. En el Altar del Calvario la Santísima Trinidad, San Juan Nepomuceno, San Francisco de Paula. En el Altar de San José, La Anunciación, Santa Ana y San Joaquín, todas en óleo sobre tela, a ellas se suman las cuatro pechinas triangulares.

22   Este dato es impreciso ya que José Bayona y Chacón es el conde fundador, sucedido por Francisco Chacón y Torres, José María Chacón y Herrera, quien fuera el tercer conde de Casa Bayona, regente para el período de contratación de José Nicolás de Escalera, el fundador de la Casa Bayona falleció cuando el pintor era apenas un niño.
 
23 Es oportuno recordar los estrechos lazos de la familia condal de Casa Bayona con el convento de Santo Domingo ubicado en esta misma manzana, a ellos los condes fundadores, D. José Bayona Chacón y Da. María Teresa Chacón y Torres legaron parte de su patrimonio, una pintura de ambos y la solicitud de ser enterrados en este lugar, lo que fue llevado a cabo. Contrajeron nupcias en 1731en el referido convento.

24Ambos certificados documentales pueden verse en anexos, la autora de este libro pudo acceder a ellos gracias a las facilidades  para la investigación otorgadas por Monseñor Polcari, Arzobispado de La Habana, un estudioso entusiasta de esta figura.

25 Este autor como el resto de los citados en relación con la figura del pintor José Nicolás de Escalera y Domínguez, comete el error de agregar el artículo la al apellido del autor, a juicio de la autora de este libro el error obedece a que en ninguno de los casos fueron consultados los documentos de identidad originales, me refiero a los certificados de matrimonio de los padres, el de bautismo y defunción, en ninguno de los casos el apellido se escribe de la Escalera, sino de Escalera.

26 La autora aporta un dato incorrecto al señalar que el pintor José Nicolás de Escalera es mulato, lo que queda desmentido en los certificados que se colocan en los anexos sobre el matrimonio de los padres y bautismo.

27 Si bien es reconocida la labor de los frailes jesuitas en la educación en los siglos XVII y XVIII habaneros, es justo admitir que a Escobar y Escalera se deben los trabajos que ambientan las iglesias más antiguas, de lamentar es que la falta de costumbre en la firma de las obras ha impedido legitimar el trabajo realizado, en especial con respecto a Escalera que fuera notable en la escultura y menor en la pintura, sin embargo es en esta última que le hemos conocido (Nota de la autora).

28 Hasta finales del siglo XVIII la pintura en Cuba se reduce a algunos nombres y alusiones dispersas en viejos textos, Juan Camargo (siglo XVII), Juan Salas y Argüello pintor de retablos que trabajó con las monjas clarisas, Tomás de Manrique, (siglo XVIII), Juan del Río pintor y escultor negro, Rebollo participante en las pruebas de aptitud realizadas por el bayamés Manuel del Socorro Rodríguez.

29 Los primeros frailes de las órdenes franciscanos, dominicos y agustinos enseñaron los oficios artísticos para ornato de sus edificios. Cuba conoció en este período una pintura popular, anónima que fue dirigida a ambientar calles, paredes y salones viviendas, reveladas en investigaciones arqueológicas de nuestras ciudades más antiguas.

30 Alude a que su labor fundamental fue como copista reproductor de pinturas al uso en la época de contenido religioso y donde la imaginación del ¨artesano o pintor¨ no tenía nada que aportar, salvo el apego en la copia a la obra original.

31 La pintura en Cuba, tiene carácter artesanal hasta primera decena del siglo XIX, momento en que bajo el empuje de la Real Sociedad Patriótica de La Habana y el trabajo de Alejandro Ramírez, alcanza su lugar como expresión artística y profesión.

32 Esta idea recrea la opinión del canónigo santiaguero Velázquez que en 1574 caracterizó a la isla de Cuba, de forma dramática, como una tierra tiranizada y de señorío.

BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA CONSULTADA:

  • Archivo Nacional de Cuba. Fondo: Gobierno Superior Civil, Legajo 361, # 11674
  • Chacón y Calvo, José María. 1919. Ensayo Santa María del Rosario, Revista Española. Madrid, España.
  • Cuadrado Melo, Dr. Manuel. 1970. El Obispado de La Habana, su historia a través de los años. Libro I  De las Parroquias. Pág. 221. La Habana, mayo 1. En Biblioteca / Archivo del Arzobispado de la Ciudad de La Habana.
  • Cruz, Mary. 1972. "El Mayor". Colección - Contemporáneos. Pág. 58, 59, 60, 66, 67 y 69. Editorial Instituto Cubano del Libro. La Habana.
  • Martí Pérez, José. 1975. Obras Completas. Tomo 20, Epistolario, p. 375. Editorial Ciencias Sociales. Instituto Cubano del Libro. La Habana.
  • Martínez O’Farrill, Luisa M. 2006. Historia del Municipio Cotorro. CD Multimedia – Proyecto Identidad, Ciudad de la Habana. Tomo 3, Región Este. Editorial Imágenes, S.A.
  • Morell de Santa Cruz, P. A. 1985. La visita eclesiástica (1755 – 1757). Editorial Ciencias Sociales. La Habana.
  • Sorhëgui D’Mares, Dr. Arturo. 2007. La Habana en el Mediterráneo americano. Imagen Contemporánea, 280 Aniversario de la Universidad de la Habana. La Habana.
  • Venegas Fornias, Carlos. 2002. Cuba y sus pueblos. Censos y mapas de los siglos XVIII y XIX. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana, Juan Marinello, Ministerio de Cultura. La Habana.

Bibliografía mínima específica sobre José Nicolás de Escalera y Domínguez:  

  • Cruz Díaz, Ursulina. 1999. Diccionario biográfico de las Artes Plásticas. Editorial Pueblo y Educación, La Habana.
  • Consejo Nacional de las Artes Plásticas. (s/f de edición). Arte Cubano. Ediciones Pontón Caribe, S.A.
  • Museo Nacional de Bellas Artes. (s/f de edición). Colección de Arte Cubano, Editorial, S.A – NOSTRA. Caja Baleares Ámbit. La Habana, Cuba. (s/f de edición)
  • Pérez Cisneros, Guy. 1959. Características de la evolución de la pintura cubana. Tesis de Doctorado presentada en la Facultad de Filosofía y Letras, 1946. Dirección General de Cultura, Ministerio de Educación, La Habana.
  • Revista Viña Joven. Año 4. No. 20. Biblioteca Nacional José Martí. La Habana, Cuba.
  • Rodríguez Morey, Antonio. (s/año). Diccionario de Artistas Plásticos Cubanos. Museo de Bellas Artes. La Habana, Cuba.

1 Santa María del Rosario fue a tercera de las ciudades condales existentes en Cuba, durante el período colonial español, su fundación ocurrió el 21 de enero de 1733.

2 Denominación empleada por el notable escritor José María Chacón y Calvo, en su ensayo Santa María del Rosario para referirse a la Ciudad Condal.

3 Ibídem,  nota 1

4 Las familias Simoni y Agramonte fueron parte del grupo de familias insignes del Camagüey, por sus fortunas, propiedades, desempeño social y educación universitaria de sus miembros. Pero en especial por los amores de Amalia e Ignacio que han trascendido las barreras del tiempo y la historia, que tuvieron un drástico final físico con la muerte de Ignacio en lucha contra España por la independencia de Cuba.  

5 Cruz, Mary. "El Mayor". Pág. 58, 59, 60, 66, 67 y 69.

6 Ibídem

7 Ibídem

8 Martí, José. Obras Completas. Tomo 20, Epistolario, p. 375.

9 La figura de José Nicolás de Escalera es una de las pendientes de investigación exhaustiva, falsamente identificado como mestizo en la tradición cultural y pedagógica cubana,  resultó ser un habanero blanco como prueban las actas de nacimiento y matrimonio de sus padres que se adjuntan en este trabajo.

10 Lopez de Wehlen, Clara (2004). Museo Nacional del Virreinato: Colegio de San Francisco Javier, Tepotzotlan (en spanish). D.G. José Carlos Luna A. pp. 21–22. ISBN 970-93239-0-3.

11 ISBN 84-316-1780-2.

12  Cuatro pinturas triangulares que revisten la bóveda central de la parroquia y que son únicas en Cuba. 

13 Obispo de significativa actividad social y política durante el siglo XVIII, le correspondió enfrentar la ocupación inglesa de 1762 – 1763.

14 Notable figura que impulsa la vida social cubana, en especial se distinguió por sus acciones a favor  de la higiene social con la prohibición de enterramientos en las iglesias y la creación de un cementerio para este fin, alejado del área urbana, entre otras no menos importantes.

15 Cuadrado Melo, Dr. Manuel.  Historia de las Iglesias Habaneras, en Biblioteca del Arzobispado de La Habana.

16 Existe la opinión, carente de fundamento documental, acerca de que la Parroquia Nuestra Señora del Rosario fue reconstruida a causa de un incendio por los años 60 del siglo XVIII, idea  citada por Rogelio Hernández, historiador local empírico, fallecido hacia el año 2002, al emitir esta opinión pierde de vista el tiempo histórico de los eventos a que alude.

17 Este dato es subrayado por la autora, no corresponde al documento original y obedece a las diferencias en el registro del número de familias fundadoras, recreada por diversos autores actuales. Las pechinas (2 de ellas) se aprecian al fondo en la bóveda central.

18 Sorhëgui, Arturo. La Habana en el Mediterráneo Americano, 2007

19 Que antes lo expulsara de la hacienda a su suerte, por estar aquejado de enfermedad desconocida. Este individuo cuyo nombre se ha perdido en la memoria histórica, no solo se curó, sino que acudió en auxilio del amo, lo que habla en positivo de su nobleza de alma.

20 En todos los textos originales se respeta la redacción y ortografía de la época, en que fueron redactados.

21 Nota: La autora de este trabajo decidió acortar la redacción de los documentos y solamente transcribir los datos necesarios para esclarecer la verdad histórica acerca del pintor.

22 Las quince obras de Nicolás de Escalera en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario son: en el Altar Mayor: Santo Tomás de Aquino, San Rafael Arcángel, San Vicente Ferrer, Santo Domingo Guzmán y San Francisco de Asís. En el Altar del Calvario la Santísima Trinidad, San Juan Nepomuceno, San Francisco de Paula. En el Altar de San José, La Anunciación, Santa Ana y San Joaquín, todas en óleo sobre tela, a ellas se suman las cuatro pechinas triangulares.

23 Este dato es impreciso ya que José Bayona y Chacón es el conde fundador, sucedido por Francisco Chacón y Torres, José María Chacón y Herrera, quien fuera el tercer conde de Casa Bayona, regente para el período de contratación de José Nicolás de Escalera, el fundador de la Casa Bayona falleció cuando el pintor era apenas un niño. 

24 Es oportuno recordar los estrechos lazos de la familia condal de Casa Bayona con el convento de Santo Domingo ubicado en esta misma manzana, a ellos los condes fundadores, D. José Bayona Chacón y Da. María Teresa Chacón y Torres (contrajeron nupcias en 1731) legaron parte de su patrimonio, una pintura de ambos y la solicitud de ser enterrados en este lugar, lo que fue llevado a cabo.

25 Ambos certificados documentales pueden verse en anexos, la autora de este libro pudo acceder a ellos gracias a las facilidades  para la investigación otorgadas por Monseñor Polcari, Arzobispado de La Habana, un estudioso entusiasta de esta figura.

26 Este autor como el resto de los citados en relación con la figura del pintor José Nicolás de Escalera y Domínguez, comete el error de agregar el artículo la al apellido del autor, a juicio de la autora de este libro el error obedece a que en ninguno de los casos fueron consultados los documentos de identidad originales, me refiero a los certificados de matrimonio de los padres, el de bautismo y defunción, en ninguno de los casos el apellido se escribe de la Escalera, sino de Escalera.

27 La autora aporta un dato incorrecto al señalar que el pintor José Nicolás de Escalera es mulato, lo que queda desmentido en los certificados que se colocan en anexos sobre el matrimonio de los padres y bautismo.

28 Si bien es reconocida la labor de los frailes jesuitas en la educación en los siglos XVII y XVIII habaneros, es justo admitir que a Escobar y Escalera se deben los trabajos que ambientan las iglesias más antiguas, de lamentar es que la falta de costumbre en la firma de las obras ha impedido legitimar el trabajo realizado, en especial con respecto a Escalera que fuera notable en la escultura y menor en la pintura, sin embargo es en esta última que le hemos conocido (Nota de la autora).

29 Hasta finales del siglo XVIII la pintura en Cuba se reduce a algunos nombres y alusiones dispersas en viejos textos, Juan Camargo (siglo XVII), Juan Salas y Argüello pintor de retablos que trabajó con las monjas clarisas, Tomás de Manrique, (siglo XVIII), Juan del Río pintor y escultor negro, Rebollo participante en las pruebas de aptitud realizadas por el bayamés Manuel del Socorro Rodríguez. Los primeros frailes de las órdenes franciscanos, dominicos y agustinos enseñaron los oficios artísticos para ornato de sus edificios. Cuba conoció en este período una pintura popular, anónima que fue dirigida a ambientar calles, paredes y salones viviendas, reveladas en investigaciones arqueológicas de nuestras ciudades más antiguas.

30 Alude a que su labor fundamental fue como copista reproductor de pinturas al uso en la época de contenido religioso y donde la imaginación del ¨artesano o pintor¨ no tenía nada que aportar, salvo el apego en la copia a la obra original.

31 La pintura en Cuba, tiene carácter artesanal hasta primera decena del siglo XIX, momento en que bajo el empuje de la Real Sociedad Patriótica de La Habana y el trabajo de Alejandro Ramírez, alcanza su lugar como expresión artística y profesión.

32 Esta idea recrea la opinión del canónigo santiaguero Velázquez que en 1574 caracterizó a la isla de Cuba, de forma dramática, como una tierra tiranizada y de señorío.

33 denominado por José Antonio Portuondo ¨ pintor de sacristía¨, en clara alusión al trabajo vinculado con iglesias y sitios religiosos como era costumbre en la Cuba colonial.


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