ESPECIFICACIÓN DE UN MODELO DE REPRESENTACIONES PROPAGANDÍSTICAS EN ADULTOS MAYORES ANTE LA SEGURIDAD PÚBLICA



Daniela Mendoza Alboreida
Javier Carreón Guillén
Silvia Mejía Rubio
Cruz García Lirios
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM
javierg@unam.mx


RESUMEN

Los estudios de propaganda de la seguridad pública advierten: 1) la difusión sistemática de crímenes atribuidos a la corrupción política; 2) la publicidad del Estado como rector de seguridad; 3) la deslegitimación de los ciudadanos al considerarlos incapaces de generar iniciativas prevención; 4) la exclusión de adultos mayores asumiendo que son incapaces de auto-control, auto-monitoreo y auto-cuidado. Objetivo. Especificar un modelo para estudiar los efectos de la propaganda de seguridad pública en las representaciones del envejecimiento, la juventud y la vejez. Método. Estudio no-experimental, retrospectivo y exploratorio con una selección muestral no probabilística de fuentes indexadas a repositorios de Iberoamérica: Dial net, Latindez, Redalyc. Resultados. El modelo incluyó cinco hipótesis para explicar las trayectorias de las correlaciones entre constructos e indicadores. Discusión. Los marcos teóricos, conceptuales y empíricos revisados advierten la inclusión de otras variables como el desamparo, el autocontrol, las creencias, las actitudes y las intenciones que complementarían el modelo especificado. Conclusión. Un modelo integral explicaría las trayectorias de correlaciones de los marcos teóricos que establecen la diferencia entre las capacidades de prevención del delito, la observación sistemática de la corrupción con énfasis en la impunidad.

PALABRAS CLAVE:

Seguridad, propaganda, representaciones sociales, actitudes, identidad.

ABSTRACT

Background. Public security propaganda studies warn: 1) the systematic dissemination of crimes attributed to political corruption; 2) the publicity of the State as rector of security; 3) the delegitimization of citizens as unable to generate prevention initiatives; 4) the exclusion of older adults assuming that they are incapable of self-control, self-monitoring and self-care. Objective. Specify a model to study the effects of public safety propaganda on representations of aging, youth and old age. Method. Non-experimental, retrospective and exploratory study with non-probabilistic sample selection from sources indexed to Iberoamerican repositories: Dialnet, Latindez, Redalyc. Results. The model included five hypotheses to explain the trajectories of correlations between constructs and indicators. Discussion. The revised theoretical, conceptual and empirical frameworks warn of the inclusion of other variables such as helplessness, self-control, beliefs, attitudes and intentions that would complement the specified model. Conclusion. A comprehensive model would explain the correlation trajectories of theoretical frameworks that establish the difference between crime prevention capabilities, systematic observation of corruption with emphasis on impunity.

Key words:

Security, propaganda, social representations, attitudes, identity.

INTRODUCCIÓN

La seguridad pública, en su dimensión simbólica refiere a representaciones, creencias, percepciones, actitudes e intenciones desfavorables o favorables a la propaganda del Estado como rector de la prevención del delito, la procuración e impartición de justicia, así como la conciliación y corresponsabilidad en torno a la pacificación, indicada por el autocontrol y autocuidado.

Sin embargo, los estudios de los efectos de la propaganda de la rectoría del Estado en materia de seguridad pública sólo se han enfocado en los riesgos y amenazas de la violencia en la población económicamente activa y la propiedad privada, soslayando el impacto de las políticas de seguridad en los sectores vulnerados como jefas de familia, adultos mayores o infantes.
Por consiguiente, el estudio de las representaciones sociales de la propaganda de la rectoría del Estado como gendarme de la seguridad pública permitirá una aproximación a los grupos vulnerados por la violencia, la delincuencia y la corrupción del Estado.   

El objetivo de este estudio consiste en especificar un modelo para el estudio de las representaciones sociales del envejecimiento, la juventud y la vejez, como resultado de la propaganda de la seguridad pública.

Para este fin se realizó un estudio no-experimental, retrospectivo y exploratorio, así como una selección muestral no probabilística de fuentes indexadas a repositorios de Iberoamérica: Dialnet, Latindex y Redalyc. La información fue seleccionada considerando las relaciones conceptuales de dependencia entre las variables explicativas de seguridad y edad. Posteriormente, la información se procesó en matrices de análisis de contenido para establecer el modelo. Luego, las variables seleccionadas fueron incluidas en el modelo hipotético. Finalmente, se especificó el modelo a partir de las correlaciones de trayectorias supuestas.

El proyecto se inscribe en la disciplina de Trabajo Social, área de estudios de la seguridad pública, pero incluye conceptos de la psicología social, la sociología del riesgo y la administración de la seguridad pública. El proyecto fue financiado por la Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Asuntos del Personal Académico, Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica, registro IN305516.

TEORÍA DE LAS REPRESENTACIONES PROPAGANDÍSTICAS

La propaganda, considerada como un sistema de difusión informativa de la seguridad que implementa el Estado para legitimar su rectoría en materia de prevención del delito y administración de justicia, se ha estudiado desde las ciencias sociales en general y la psicología en particular. La propaganda de la rectoría del Estado al difundirse en los medios de comunicación ha sesgado el contenido y los temas de discusión en la agenda de seguridad pública (Carreón y García, 2013).

Sin embargo, con la aparición de Internet y las redes digitales, la propaganda estatal de seguridad entró a una nueva dimensión, no sólo al difundir imágenes y discursos sino, expresiones de ira, miedo, enojo, zozobra, sorpresa o ansiedad que se intensificaron como amenazas latentes y reales para la ciudadanía en general y el sector vulnerable en particular.

Las redes digitales ya no construyen una agenda centrada en la seguridad pública, al apropiarse ahora los usuarios de Internet adoptan expresiones ante cualquier noticia, mensaje, evento o celebridad relacionada con la delincuencia, la impunidad, la corrupción o la violencia (Mejía, Carreón, García, 2016).
La propaganda tradicional, a diferencia de la propaganda moderna, genera reflexiones desfavorables o favorables a la rectoría del Estado. Esto se debe a que la difusión de la propaganda impacta diferencialmente a las audiencias infantes, jóvenes, adultas y viejas. Mientras que los adultos mayores utilizan la radio y la prensa para tener una visión cercana de su situación local y la televisión o el cine para construir una representación social de la seguridad pública, los jóvenes Internautas se exponen al robo de identidad y la ridiculización (García, 2012).

Ambos procesos, el de los adultos mayores y el de los Internautas jóvenes, legitiman la violencia estatal mediante la percepción de la inseguridad y el sentimiento de impotencia, así como la representación de la privacidad y la identidad, revelan a la propaganda estatal como actor omnipresente en la sociedad (Rivera et al., 2015).

La teoría de las representaciones sociales es introducida por Moscovici (1961), al abordar la imagen del psicoanálisis en la sociedad francesa, considerando las representaciones colectivas propuestas por Durkheim (1898/2000), las cuales se refieren a las formas de pensamiento que dominan una sociedad, que consiste en mitos, la religión, la ciencia, las creencias dominantes en una sociedad dada, que se incorporan en cada uno de sus individuos.

Las representaciones sociales son guías de acción, determinan el comportamiento, las prácticas sociales y la dinámica de las relaciones sociales, así como juicios seleccionados e interpretados sobre el objeto y su entorno, estereotipos y creencias. La teoría de las representaciones sociales responde a cuatro funciones: 1) cognitiva para entender y explicar la realidad; 2) identidad para salvaguardar la especificidad de los grupos; 3) conducir comportamientos y prácticas y 4) justificar a posterior las posturas y comportamientos (Abric, 1994).

Una representación social se compone de dos fases: a) la objetivación respecto funcionamiento y b) el anclaje de la representación social. Ambas fases pueden ser analizadas en tres dimensiones: 1) la información se refiere a la organización de los conocimientos de un grupo con respecto a un objeto social; 2) el campo de la representación o imagen, se refiere a la idea de imagen, modelo social, el contenido específico y limitado de las propuestas que se refieren a un aspecto específico del objeto de representación y 3) la actitud tiene que ver con favorables o desfavorables En relación al objeto de la representación social (García et al., 2013).

De éste modo, las representaciones propagandísticas aluden a la objetivación y el anclaje de la rectoría del Estado en materia de seguridad pública difundida en los medios de comunicación y sus efectos sobre las audiencias, principalmente los sectores vulnerados.

ESTUDIOS DE LAS REPRESENTACIONES PROPAGANDÍSTICAS

Si la propaganda pone de manifiesto la importancia de la identidad y la privacidad mientras más joven se es con respecto a las percepciones de seguridad de las personas mayores, entonces el envejecimiento, la juventud y la vejez son categorías transitorias establecidas basadas en la confianza hacia los contactos de las redes digitales (Mejía et. al., 2007).

En este sentido, la demencia es un síndrome caracterizado por un deterioro progresivo de las funciones cognitivas acompañado de síntomas psiquiátricos y trastornos conductuales que resultan en incapacidad progresiva del paciente (Robles, 2011).

En la ciudad de México, la prevalencia de demencia en personas mayores de 65 años es del 4,7% y del 3 al 6% en América Latina. Esta cifra puede estar entre 20-30% cuando los individuos son mayores.

En México existen programas diseñados por las principales instituciones públicas, como el Instituto Nacional de Geriatría, Instituto Nacional sobre el Envejecimiento Cuidado, Departamento de Salud para servir a las personas mayores, pero a partir de un margen muy pequeño, sin ofrecer un enfoque integrador, sin tener en cuenta del paciente, con diagnóstico de demencia, tal como un ser humano que merece respeto y la inclusión (Carreón, Hernández y García, 2017).

Actualmente no hay tratamiento curativo para las personas con demencia y la atención se centra en la promoción del bienestar y mejorar la calidad de vida. Los adultos mayores son un grupo vulnerable por presentar una serie de características físicas, biológicas y psicológicas que los ponen en mayor desventaja. El cuidado de estos recae en las mujeres (en su mayoría) y en menor medida los hermanos, o por instituciones, si el nivel económico permitió y puede ser el caso que sean abandonados (García et al., 2014).

En el Distrito Federal, las instituciones sólo ofrecen a los ancianos ciertos beneficios que les permitan satisfacer sus necesidades básicas. No hay políticas públicas específicas para el cuidado de los diagnosticados con demencias, no existen modelos de atención que les permitan mejorar su calidad de vida.

De las 16 delegaciones de la Ciudad de México, sólo la Magdalena Contreras ocupa el noveno lugar en extensión, con una superficie de 7458,43 hectáreas, representando el 5,1% del total del territorio. De esta área, 82,05% (6,119.46 hectáreas) es área de conservación ecológica y el restante 17.95% (1.338,97 hectáreas) es área urbana.

En el estudio de las representaciones sociales de las personas mayores en general y cuidado de la enfermedad de Alzheimer en particular, los medios generan información que los implicados en el envejecimiento alimentan su repertorio cultural, el cual definirá estrategias para el tratamiento y prevención de la enfermedad mental (García et al., 2015).

La cultura de respeto a los ancianos supone el estudio de su entorno familiar y amistades. Se trata de una cultura que reflexiona sobre la juventud y la vejez. Si las representaciones sociales son instancias de procesamiento de información alrededor de las cuales el tiempo se considera como un proceso cultural, entonces la influencia del grupo de pertenencia al cuidado de los ancianos es determinada por pensamientos sociales tales como: "Más sabe el diablo por viejo que por diablo", "como me ves te vi, como me ves te verás", " Si quieres llegar a viejo, hazte tontejo" (García, Carreón y Hernández, 2017).

Por lo tanto, el estudio de las representaciones sociales de adultos mayores demenciados incluye un cuadro integral de la imagen del cuidador frente a las actitudes de los ancianos respecto a la seguridad pública.

El diagnóstico permitirá anticipar escenarios de conflicto entre los ancianos y el cuidador. En este sentido, será factible explicar los cambios que se generan en la interacción entre los actores y proponer modelos de intervención para reducir el efecto de la seguridad pública sobre las actitudes hacia la vejez y la juventud, así como sus efectos en la salud.

MODELO DE REPRESENTACIONES PROPAGANDÍSTICAS

El modelo incluye tres supuestos que explican las correlaciones entre cuatro constructos deducidos por siete indicadores establecidos cada uno como criterios de modelado estructural.

Hipótesis 1. Las representaciones sociales de la rectoría del Estado en materia de seguridad pública afectan a la solidaridad y la cooperación de los adultos mayores. La trayectoria anticipa escenarios de legitimación de la violencia de las instituciones comprometidas con la prevención del delito y la lucha contra la delincuencia, aunque no se garantice la administración de justicia para los viejos. 

La ruta lógica explica el proceso en el que los adultos mayores asimilan su dependencia de las autoridades estatales y locales con el fin de promover la ley y el orden. Este sendero advierte que las diferencias entre las identidades juveniles y las identidades más antiguas implican dos tipos de gobernanza que en el caso de las identidades más antiguas sólo es posible mediante el uso de la violencia contra los que violan las leyes en el caso de las identidades juveniles.

Hipótesis 2 y 3. La propaganda de seguridad pública afecta las representaciones de las identidades juveniles. Es un sendero que explica la influencia de los medios tradicionales en las redes digitales, información relativa al acoso (buller y troler) que afectaría a la confianza hacia los contactos en Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp Messenger o las principales redes de interrelación entre las identidades jóvenes y adultas mayores. Es decir, el cuidado de los adultos mayores por parte de los jóvenes, o bien, el consejo de los viejos hacia los jóvenes en cuanto al autocuidado se cancelan por la influencia de la propaganda de la rectoría del Estado.

Hipótesis 4 y 5. Las representaciones propagandísticas, como instrumentos de diferenciación entre las identidades juveniles y adultas mayores, legitiman la rectoría del Estado como única alternativa de seguridad pública. Este es el caso de las políticas de combate a la delincuencia que exacerban la contratación de seguridad privada en los sectores pudientes, la instalación de cámaras en las clases medias y el aislamiento en los sectores vulnerados. Una consecuencia de éste aislamiento supone el abandono de los adultos mayores por sus familiares y amistades si los medios intensifican la difusión de secuestros, homicidios o extorsiones.

CONCLUSIONES

La contribución de este trabajo al estado del conocimiento radica en la especificación de un modelo para el estudio de la incidencia de la propaganda de la seguridad pública desde la rectoría del Estado sobre las representaciones sociales en identidades juveniles o adultos mayores.
Sin embargo, a partir de otros marcos teóricos y conceptuales como la exclusión, el estigma y el riesgo será posible observar otros escenarios de interacción entre los adultos mayores y jóvenes con respecto a la propaganda de la seguridad pública, centrada en la rectoría del Estado (Carreón y García, 2013).

Algunos modelos han demostrado que los mensajes de los medios tradicionales tienen más influencia sobre adultos mayores con respecto a identidades juveniles (García, 2012). Esto se debe a las políticas de seguridad se centran en las emociones de la audiencia y logran penetrar más fácilmente a través de la televisión mediante imágenes y discursos, aunque las estrategias de persuasión se centran en los mensajes sobre la corrupción local federal, generando una identidad apolítica y diferencias entre grupos (García et al., 2014).

Sin embargo, el estudio de Mejía, Carreón y García (2016) mostró que los adultos mayores se sienten más culpables que los jóvenes con respecto a la inseguridad, y atribuyen a su edad la comisión de delitos contra ellos. Esto significa que la propaganda estatal dirigida legitimar las políticas de “mano dura” y “cero tolerancia” afectan principalmente a los adultos mayores que se sienten incapaces de hacer frente a la violencia en los tribunales civiles.

Por lo tanto, un modelo integral no sólo incorporaría marcos teóricos, conceptuales y empíricos, sino también la perspectiva de jóvenes y adultos mayores hacia la propaganda de seguridad pública. Además, el estudio de sus capacidades de prevención del crimen.

REFERENCIAS

Abric J. (1994). Representaciones y prácticas sociales. México: FC&C.
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Carreón, J., Hernández, J. y García, C. (2017). Una revisión teórica para el estudio de la seguridad pública. Epsys, 4, 1-15.
Durkheim, E. (1898/2000). Representaciones individuales y colectivas en sociología y filosofía. Madrid: M&D.
García, C. (2012). La estructura de la percepción de la inseguridad pública. Liberabit, 18 (1), 37-44.
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García, C. Carreón, J. Hernández, J. y Méndez, A. (2013). Sistemas de violencia sociopolítica. Polis, 36, 1-17.
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Mejía, S. Carreón, J., García, C. (2016). Efectos psicológicos de la violencia e inseguridad en adultos mayores. Eureka, 13 (1), 39-55.
Moscovici, S. (1979). El psicoanálisis, su imagen y su público. Argentina: Huemul SA.
Rivera, B. García, C. García, E., Rosas, F., Lemon, G. Carreón, J. Hernández, J. y Morales, M. (2015). Contraste de un modelo de desconfianza política. Psiencia, 7, 1-21.
Robles, M. (2011). Información diagnóstica en demencia. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 1, 163-169.



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